Deuteronomio-6-El-gran-mandamiento

Deuteronomio 6: El gran mandamiento

Deu 6:1 Estos, pues, son los mandamientos, estatutos y decretos que Jehová vuestro Dios mandó que os enseñase, para que los pongáis por obra en la tierra a la cual pasáis vosotros para tomarla;

Deu 6:2 para que temas a Jehová tu Dios, guardando todos sus estatutos y sus mandamientos que yo te mando, tú, tu hijo, y el hijo de tu hijo, todos los días de tu vida, para que tus días sean prolongados.

Deu 6:3 Oye, pues, oh Israel, y cuida de ponerlos por obra, para que te vaya bien en la tierra que fluye leche y miel, y os multipliquéis, como te ha dicho Jehová el Dios de tus padres.

La tierra que fluye leche y miel : Expresión antigua que denota la riqueza de un país.

Para una nación que había vagado cuarenta años en un árido desierto, una tierra de la que fluía leche y miel sonaba como un paraíso. Les traía a la mente cosechas abundantes, torrentes de agua, lluvias suaves y campos florecientes repletos de ganado. Los israelitas pudieron haber tenido todo eso cuarenta años antes. Números 13 y 14 explica cómo el pueblo perdió su oportunidad. Moisés quería ayudar a su pueblo a evitar el mismo error estimulando el apetito que tenían de una tierra hermosa y explicándoles las condiciones para entrar a la tierra.

Deu 6:4 Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.(A)

uno, echad: Uno, una unidad. Echad viene de la raíz achad «juntar, unificar; reunir los pensamientos». Echad significa lo mismo que «uno» en español, tanto en sentido estrecho (uno y sólo uno como, «un pecador destruye mucho bien») como en el más amplio de los sentidos (uno compuesto de muchos, donde una mujer y un hombre se convierten «en una sola carne»). Es el texto más importante del Antiguo Testamento. Jesús lo llamó el más grande mandamiento de la Biblia y aún se mantiene como la principal confesión de fe entre los judíos. La verdad fundamental para la redención del mundo es que hay sólo un Dios que crea y redime. Pero el Nuevo Testamento muestra que Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Compárese la unidad de Dios con la unidad del ser humano hecho a su imagen: el ser humano se compone de alma, cuerpo y espíritu.

Este es el credo del judaísmo. Jehová es la castellanización del hebreo Yahweh Los judíos decían Adonai (mi Señor) cuando leían Yahweh pues consideraban el nombre de Dios demasiado sagrado para ser pronunciado. La palabra Dios se usa en el texto hebreo en su forma plural. De manera que la frase nuestro Dios , Jehová uno es , constituye una aproximación a la doctrina cristiana de la Trinidad, tres personas de la misma sustancia en un solo Dios; aunque ello no era aún evidente para el pueblo de Dios en el AT.

El monoteísmo, o sea la creencia en un solo Dios, era una característica distintiva de la religión hebrea. Muchas religiones antiguas creían en muchos dioses. Pero el Dios de Abraham, Isaac y Jacob es el Dios de toda la tierra, el único verdadero Dios. Esto era importante para Israel, porque estaban a punto de entrar a una tierra llena de gente que creía en muchos dioses. Pero tanto en ese entonces como ahora, existe gente que prefiere depositar su confianza en muchos “dioses” diferentes. Pero el día viene cuando Dios será reconocido como el único. Será rey sobre toda la tierra.

Deu 6:5 Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.(B)

La obediencia de Israel debía surgir de una relación basada en el amor. Este versículo fue considerado por Jesús como el primero y mayor mandamiento. El corazón era considerado el asiento de la mente y la voluntad. Cuando Jesús citó este pasaje, añadió la palabra «mente», probablemente para destacar lo «consciente» de esa actitud.

Jesús dijo que amar a Dios con todo nuestro ser es el más grande de los mandamientos. Esta orden, combinada con la de amar al prójimo, condensa todas las demás leyes del Antiguo Testamento.

Deu 6:6 Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón;

Deu 6:7 y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.

Los hebreos fueron y triunfaron en cuanto a hacer de la religión una parte integral de su vida. El éxito estuvo en que la educación religiosa estuviera orientada a enseñar a vivir, no a informar. Utilizaban el contexto de la vida diaria para enseñar acerca de Dios. La clave para enseñar a sus hijos a amar a Dios se describe simple y claramente en estos versículos. Si usted quiere que sus hijos sigan a Dios, debe hacer de Dios una parte de sus experiencias diarias. Debe enseñar a sus hijos con diligencia a ver a Dios en todos los aspectos de la vida, no sólo en aquellos que están relacionados con la iglesia.

Deu 6:8 Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos;

Deu 6:9 y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.(C)

Estos versículos siempre han sido conocidos en la tradición judía como «el Shema», que encierra las verdades fundamentales de la religión de Israel. Se les recita como oración cotidiana.

En algún momento los hebreos comenzaron a poner este pasaje, en estuches o bandas de cuero (filacterias) que se las ataban en la mano izquierda y en la frente durante las oraciones matutinas. También colocaban estas escrituras en pequeñas cajas de metal o cristal y las fijaban al lado derecho de las puertas de las casas como una manifestación que eran el pueblo de Dios.

Este pasaje proporciona el tema central de Deuteronomio. Establece un patrón que nos ayuda a relacionar la Palabra de Dios con nuestra vida diaria. Tenemos que amar a Dios, pensar constantemente en sus mandamientos, enseñar sus mandamientos a nuestros hijos y vivir cada día según los principios de su Palabra. Dios enfatiza la importancia de que los padres enseñen la Biblia a sus hijos. No se puede delegar esta responsabilidad a la iglesia y las escuelas cristianas. La Biblia ofrece tantas oportunidades para obtener lecciones objetivas y prácticas que sería una pena estudiarlas sólo un día a la semana. Las verdades eternas se aprenden de una forma más efectiva en el ambiente amoroso de un hogar donde se teme a Dios.

Exhortaciones a la obediencia

Deu 6:10 Cuando Jehová tu Dios te haya introducido en la tierra que juró a tus padres Abraham,(D) Isaac(E) y Jacob(F) que te daría, en ciudades grandes y buenas que tú no edificaste,

Deu 6:11 y casas llenas de todo bien, que tú no llenaste, y cisternas cavadas que tú no cavaste, viñas y olivares que no plantaste, y luego que comas y te sacies,

Deu 6:12 cuídate de no olvidarte de Jehová, que te sacó de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre.

Deu 6:13 A Jehová tu Dios temerás, y a él solo servirás,(G) y por su nombre jurarás.

Moisés advirtió al pueblo que no olvidaran a Dios cuando entraran a la tierra prometida y fueran prósperos. La prosperidad, más que la pobreza, puede nublar nuestra visión espiritual, porque tiende a hacernos autosuficientes y deseosos de adquirir aún más de todo, pero no más de Dios. Lo mismo puede suceder en nuestra iglesia. Una vez que triunfamos en términos de números, programas y edificios, fácilmente podemos llegar a ser autosuficientes y menos sensibles a nuestra necesidad de Dios. Esto nos lleva a concentrarnos en la autopreservación más que en la gratitud y el servicio a Dios.

Deu 6:14 No andaréis en pos de dioses ajenos, de los dioses de los pueblos que están en vuestros contornos;

Deu 6:15 porque el Dios celoso, Jehová tu Dios, en medio de ti está; para que no se inflame el furor de Jehová tu Dios contra ti, y te destruya de sobre la tierra.

Deu 6:16 No tentaréis a Jehová vuestro Dios,(H) como lo tentasteis en Masah.(I)

En Masah los israelitas buscaron poner a Dios a prueba, imponiéndole demandas que supuestamente servirían para demostrar su poder en los términos que ellos proponían. Exigieron a Dios que les proporcionara agua de beber como una señal de que el Señor estaba entre ellos y como una condición para seguir siéndole leales. Jesús rehusó en sus días ofrecer tales señales a los escribas y fariseos.

Deu 6:17 Guardad cuidadosamente los mandamientos de Jehová vuestro Dios, y sus testimonios y sus estatutos que te ha mandado.

Deu 6:18 Y haz lo recto y bueno ante los ojos de Jehová, para que te vaya bien, y entres y poseas la buena tierra que Jehová juró a tus padres;

Deu 6:19 para que él arroje a tus enemigos de delante de ti, como Jehová ha dicho.

Deu 6:20 Mañana cuando te preguntare tu hijo, diciendo: ¿Qué significan los testimonios y estatutos y decretos que Jehová nuestro Dios os mandó?

Deu 6:21 entonces dirás a tu hijo: Nosotros éramos siervos de Faraón en Egipto, y Jehová nos sacó de Egipto con mano poderosa.

Deu 6:22 Jehová hizo señales y milagros grandes y terribles en Egipto, sobre Faraón y sobre toda su casa, delante de nuestros ojos;

Deu 6:23 y nos sacó de allá, para traernos y darnos la tierra que juró a nuestros padres.

Deu 6:24 Y nos mandó Jehová que cumplamos todos estos estatutos, y que temamos a Jehová nuestro Dios, para que nos vaya bien todos los días, y para que nos conserve la vida, como hasta hoy.

¿Acaso significa la frase “para que nos vaya bien” que cuando obedezcamos a Dios podemos esperar solo prosperidad y no sufrimientos? Lo que se promete aquí es una relación correcta con Dios para aquellos que lo aman de todo corazón. Entonces este versículo habla de una buena relación con Dios y del beneficio definitivo de conocerlo a El. No es un manto de protección contra la pobreza, la adversidad y el sufrimiento. Podemos tener esta relación correcta con Dios al obedecer su mandamiento de amarlo con todo lo que somos.

Deu 6:25 Y tendremos justicia cuando cuidemos de poner por obra todos estos mandamientos delante de Jehová nuestro Dios, como él nos ha mandado.

Peligro en la abundancia

“Y luego que comas y te sacies, cuídate de no olvidarte de Jehová”. A menudo es más difícil seguir a Dios cuando la vida es fácil. Podemos caer presas de la tentación y apartarnos de Dios. Aquí hay algunos ejemplos notables de esta verdad.

Adán: Génesis 3 Adán vivía en una creación perfecta y tenía una relación perfecta con Dios. Sus necesidades estaban satisfechas; lo tenía todo. Pero cayó en el engaño de Satanás.

Noé: Génesis 9 Noé y su familia habían sobrevivido al diluvio y el mundo entero era de ellos. Eran prósperos y la vida les era fácil. Noé se avergonzó por haberse emborrachado y maldijo a su hijo Cam.

La nación de Israel: Jueces 2 Dios le había dado a Israel la tierra prometida. Al fin descansaban de tanto peregrinar. Pero tan pronto como murió el valiente y fiel Josué, cayeron en las prácticas idólatras de los cananeos.

David: 2 Samuel 11 David gobernó bien e Israel fue una nación dominante política, económica y militarmente. En medio de la prosperidad y del éxito, cometió adulterio con Betsabé y mandó a matar a Urías su esposo.

Salomón: 1 Reyes 11 Salomón realmente lo tenía todo: poder, riqueza, fama y sabiduría. Pero su misma abundancia fue la causa de su caída. Amaba tanto a sus esposas paganas e idólatras que permitió que Israel y aún él mismo copiaran sus detestables ritos religiosos.

El propósito de la ley

El contenido de esta sección de Deuteronomio es similar a cuando Moisés una vez más resalta la importancia de la obediencia a las leyes de Jehová. Esta repetición sirve para enfatizar la importancia de lo que Moisés se propone enseñar a Israel.

Israel tiene que aprender las leyes y los decretos que Jehová había dado para regular la vida comunitaria del pueblo. Al entrar en la tierra de Canaán Israel tendría que observar los decretos recibidos en el monte Sinaí y así aprender a temer a Jehová. El temor de Jehová produce obediencia y esa obediencia produce bienestar para la comunidad. Por su obediencia a las demandas del pacto, Israel prolongaría su vida en la tierra y el pueblo crecería en número.

La expresión la tierra que fluye leche y miel aparece diversas veces para señalar la fertilidad de la tierra que Jehová había dado a Israel y la gran bendición que el pueblo había recibido de las manos de su Dios. La dádiva de la tierra de Canaán es una vívida demostración de la fidelidad de Dios de cumplir su promesa a los patriarcas y sirve también para motivar a Israel a obedecer a Jehová.

El gran mandamiento

Las palabras contienen la confesión de fe más importante del judaísmo. Esta famosa confesión se llama Shema, un nombre derivado de la palabra heb. que se traduce al castellano por escucha. Esta confesión de fe, era recitada diariamente en el culto a Jehová y representa la confesión de fe de un judío piadoso. Escucha Israel es un llamado solemne a la congregación de Israel para adorar a Jehová. Esta misma declaración aparece, en las exhortaciones de Moisés a Israel. El Shema tiene cuatro palabras en heb. y puede traducirse de diversas maneras en castellano: Escucha Israeli : Jehová nuestro Dios, Jehová uno es o “Jehová es nuestro Dios, sólo Jehová”. La primera traducción enfatiza la unicidad de Jehová. Jehová no tiene una asamblea de dioses. Mientras Baal es representado por muchos baales y cada uno asociado con una ubicación específica, Jehová es un solo Dios y él tiene que ser el único Dios en la adoración y en la vida total de Israel. La segunda traducción acepta la existencia de otros dioses pero enfatiza que solamente Jehová puede ser el Dios de Israel.

La adoración de Jehová como único Dios de Israel exige la completa lealtad de la comunidad y demanda de cada israelita una entrega sin reserva a las demandas del pacto. Amar con todo el corazón, alma y fuerzas significa una entrega total a Jehová. En el AT el corazón simboliza la voluntad, el razonamiento y la mente de cada persona. El amor no es una emoción del corazón sino la decisión de obedecer. Amar a Dios significa someterse a él, obedecer completamente sus leyes. Jesús dijo: “Si me amáis, guardaréis mis mandamientos”.

Popularmente se cree que el alma es el elemento espiritual de cada individuo, lo que vive después de la muerte. Pero, en la psicología hebrea, el alma refleja el principio de vida. En el AT, alma (nephesh) representa los sentimientos y los deseos humanos. Amar a Dios con toda el alma significa que cada israelita tiene que colocar su vida y todos sus deseos en las manos de Jehová y permitir que él controle su vida.

La palabra fuerzas significa el intenso deseo del ser humano en servir y obedecer a Dios. Amar a Jehová con todas las fuerzas significa la profunda dedicación que una persona demuestra en su relación personal con Dios. El Shema habla de la entrega total de la vida de cada israelita a Jehová, del amor mutuo que debe existir entre el pueblo y Dios, un mismo amor que corresponde al amor que Jehová ha demostrado por Israel. Cuando un escriba preguntó a Jesús: ¿Cuál es el primer mandamiento de todos? Jesús recitó el Shema, declarando que este es el primer de todos los mandamientos.

Moisés enfatizó la necesidad de cada israelita de aprender las leyes y mandatos de Dios y enseñar las palabras de Jehová a sus hijos. Cada nueva generación en Israel tenía que aprender a obedecer las palabras de Jehová; cada nueva generación de israelitas debía aprender a amar a Dios. Día y noche, en casa o en el campo, cada padre tenía que repetir la palabra de Jehová a sus hijos hasta que se tornara parte integral de la vida espiritual de ellos.

La orden de atar la palabra en la mano y en la frente es una manera simbólica de enfatizar el continuo recuerdo de la palabra de Jehová. Pero, la comunidad judía en el período posexílico tomó este mandamiento lit. El Shema y otros pasajes bíblicos fueron escritos en pequeños rollos y colocados en cajitas memoriales y atadas en los brazos durante la hora de oración. Se llama a estas cajitas tephilim o filaterías. Otras cajas fueron colocadas en los postes de las casas. Estas cajitas son llamadas mezuzah.

Exhortación a la fidelidad

Otra vez Moisés exhortó Israel a ser fiel a Jehová después que entrara en la tierra de Canaán. La entrada en la tierra prometida sería el cumplimiento de la promesa que Dios había hecho a Abraham y a su descendencia. Además, Israel recibiría como herencia la abundancia de la tierra y los bienes de los habitantes de Canaán. La lista de bienes son las cosas conquistadas por los israelitas. En otras listas Moisés describe con más detalle la abundancia de la tierra prometida.

Moisés temía que después de entrar en la tierra prometida y de acostumbrarse a la prosperidad de la tierra, Israel se olvidaría de Dios. La tentación para el pueblo sería olvidarse de que toda esta abundancia y bendición eran dadas a Israel por Jehová, por causa de su amor y en cumplimiento de su promesa a los patriarcas. Israel no podía olvidarse de que el Dios que había redimido la nación de Egipto y los había protegido en el desierto era también el Dios de Canaán y él era responsable por la fertilidad de la tierra. Moisés usó tres palabras para exhortar a Israel a ser fiel a Jehová

(1) Temer a Jehová. “Temer” es la actitud religiosa que incluye reverencia, respeto y adoración a Jehová.

(2) Servir a Jehová. La palabra “servir” está relacionada con la palabra esclavitud. Servir al faraón de Egipto es esclavitud, servir a Jehová es adoración.

(3) Jurar el nombre de Jehová. Jurar en el nombre de Jehová es reconocerle como la autoridad suprema de cada persona y el único Dios de Israel. Jesús usó este pasaje cuando fue tentado por Satanás en el desierto.

La tentación de servir a otros dioses fue un problema que Israel confrontó durante la mayor parte de su historia. Si Israel se olvidaba que Jehová era la fuente de todas sus bendiciones, se volvería a los dioses de la tierra, especialmente a Baal, el dios de los cananeos. Los cananeos creían que Baal era el dios que controlaba el ciclo de la naturaleza y traía la lluvia que producía la fertilidad de la tierra. Servir a otros dioses provocaría la ira de Jehová porque él es un Dios celoso que no permite competencia. La referencia de Jehová como un Dios celoso (ver la discusión del Dios celoso en 4:24) es una clara referencia al segundo mandamiento. El ir tras otro Dios es poner a Dios a prueba, así como Israel había hecho en Masá. La palabra Masá significa “prueba”. Poner a Dios a prueba es dudar de su fidelidad o imponer condiciones a sus promesas. Es igual que tentar a Dios, ya que tentar es provocar a Dios a actuar según el deseo humano. En Masá, el pueblo necesitó de agua pero ellos no creyeron que Dios podía proveer para sus necesidades. En Masá Israel propuso que la producción de agua sería una evidencia de que Jehová estaba con su pueblo. En su hora de crisis el pueblo de Israel olvidó que Dios había cuidado del pueblo durante los 40 años de la jornada en el desierto y que Jehová había provisto para todas las necesidades de Israel. Jesús usó estas mismas palabras cuando Satanás le invitó a echarse del pináculo del templo. Oír la voz de Satanás o seguir a Baal era impugnar el deseo de Dios de proveer para su pueblo. Para vencer la tentación de servir a otros dioses, Israel tenía que obedecer cuidadosamentex la palabra de Jehová. Israel tenía que obedecer fielmente las leyes y los mandatos si deseaba disfrutar de los bienes de Canaán. La obediencia a las demandas del pacto era la condición necesaria para el éxito de Israel en la tierra prometida. La obediencia traería dos grandes bendiciones a Israel: ellos tomarían posesión de la tierra y tendrían la victoria sobre sus enemigos. Si Israel quería disfrutar los bienes de la tierra de Canaán, tendría que obedecer fielmente todas las demandas del pacto.

La instrucción de los hijos

Los hijos de Israel, como herederos de los patriarcas, estaban incluidos en la promesa del pacto. Por eso, cada israelita debía ser instruido por sus padres. La continuidad de la fe dentro de la comunidad del pacto y el futuro de la comunidad de fe dependía de la enseñanza que los padres impartían a sus hijos. Los padres debían enseñar a sus hijos la obra salvadora de Jehová en la liberación de Israel de Egipto y los deberes que correspondían a cada israelita.

La pregunta que el niño hace a su padre es parte del ritual de la pascua. El propósito de enseñar a cada israelita la experiencia de Israel en el éxodo de Egipto era la de conservar en la memoria de las futuras generaciones lo que Jehová había hecho en Egipto para rescatar a su pueblo. La respuesta que el padre da a su hijo es parte de la confesión de fe de Israel. Esa respuesta es un recital de la gran obra de salvación hecha por Jehová, desde la redención de Israel de la esclavitud de Egipto hasta la entrada en la tierra prometida. Hay comentaristas que afirman que esta respuesta era una actualización de la obra salvífica de Jehová que un padre transmitía a su hijo y está relacionada con el credo israelita.

Las señales y los grandes prodigios incluyen no solamente la demostración de poder en Egipto sino también todas las señales hechas en el desierto durante los 40 años de peregrinación. La redención de Israel será completa cuando la promesa hecha a los patriarcas se cumpla con la conquista de la tierra de Canaán.

Por medio de su obediencia a la torah de Jehová, Israel heredaría la tierra prometida y la obediencia a la palabra de Dios sería la justicia de Israel. Justicia describe una relación verdadera y personal con Jehová. Cuando Abraham creyó en Dios él fue justificado. La completa obediencia a los preceptos de Dios justifica a Israel porque la obediencia de Israel produce una relación verdadera con Dios.

Ahora Puedes adquirir los Libros de Estudio

Al adquirir tus libros de estudios estarás ayudando este Ministerio para cumplir con la Gran Comisión de «Id y llevad el Evangelio a toda criatura en todo lugar. Contamos con tu ayuda. Dios te Bendice rica, grande y abundantemente.

Comparte esta publicacion en tus redes favoritas

También hemos publicado para ti

Isaías 44: Jehová es el único Dios

Isaías 44:1  Mas ahora escucha, Jacob, siervo mío, Israel, a quien yo he escogido. El reproche se convierte en promesa de bendición. Jesurún : Un término poético aplicado a Israel. Isaías 44:2  Así dice

Seguir Leyendo »

Mi Padre el labrador

En un invernadero, había vides con abundancia de racimos de uvas aromáticas. El dueño del invernadero dijo: — Hace algunos años, mi jardinero me decía que no podía hacer ninguna cosa con esta vid

Seguir Leyendo »