Deuteronomio-5-Los-Diez-Mandamientos

Deuteronomio 5: Los Diez Mandamientos

Deu 5:1 Llamó Moisés a todo Israel y les dijo: Oye, Israel, los estatutos y decretos que yo pronuncio hoy en vuestros oídos; aprendedlos, y guardadlos, para ponerlos por obra.

El pueblo había entrado en un pacto con Dios y Moisés le ordenó que escuchara, aprendiera y obedeciera sus estatutos. Los cristianos también han entrado en un pacto con Dios (a través de Jesucristo) y deben ser sensibles a lo que Dios espera de ellos. La triple orden que Moisés dio a los israelitas es un consejo excelente para todos los seguidores de Dios. Oír es absorber y aceptar información acerca de Dios. Aprender es comprender su significado e implicaciones. Guardar es llevar a la práctica todo lo que hemos aprendido y Deu 5:2 Jehová nuestro Dios hizo pacto con nosotros en Horeb.

Deu 5:3 No con nuestros padres hizo Jehová este pacto, sino con nosotros todos los que estamos aquí hoy vivos.

Deu 5:4 Cara a cara habló Jehová con vosotros en el monte de en medio del fuego.

Deu 5:5 Yo estaba entonces entre Jehová y vosotros, para declararos la palabra de Jehová; porque vosotros tuvisteis temor del fuego, y no subisteis al monte. Dijo:

Deu 5:6 Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de tierra de Egipto, de casa de servidumbre.

Deu 5:7 No tendrás dioses ajenos delante de mí.

Un dios es cualquier cosa que la gente pone en primer lugar en su vida. Algunas personas literalmente adoran otros dioses al unirse a cultos o religiones extrañas. De una manera más sutil, muchos de nosotros adoramos a otros dioses al construir nuestras vidas alrededor de cualquier otra cosa que no sea el único Dios verdadero. Si su deseo más grande es ser popular, tener poder o dinero, se está dedicando a algo que no es Dios. Para poner a Dios en primer lugar debe:

(1) reconocer qué es lo que está tomando en su vida el lugar que le corresponde a El;

(2) renunciar a ese dios sustituto inmerecedor de su devoción;

(3) pedir a Dios que lo perdone;

(4) reestructurar sus prioridades para que el amor por Dios sea la motivación en cualquier cosa que haga; y (5) examinarse diariamente para asegurarse que le está dando el primer lugar a Dios.

Deu 5:8 No harás para ti escultura, ni imagen alguna de cosa que está arriba en los cielos, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.

Deu 5:9 No te inclinarás a ellas ni las servirás;(A) porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen,

¿Cómo se sentiría si alguien tomara una fotografía suya, la pusiera en un marco, la mirara con frecuencia y la mostrara a otros, pero tratara con total indiferencia al ser real que es? Dios no quiere que lo traten de esta manera. Quiere una relación genuina con nosotros, no un mero ritual. Desea que lo conozcamos. Dios sabe que si colocamos cualquier otra cosa en el centro de nuestra vida, no alcanzaremos nuestro potencial ni llegaremos a ser todo lo que El quiere que seamos.

Estos dos versículos deben ser considerados juntos. No son una prohibición de modelar estatuas, sino de hacerlas para el culto.

Deu 5:10 y que hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.(B)

Deu 5:11 No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano;(C) porque Jehová no dará por inocente al que tome su nombre en vano.

Sabemos bien en qué consiste este pecado que según este mandamiento debemos evitar. Tomar el nombre de Dios en vano es mencionarlo a la ligera sin pensar en su santa importancia. Pero también se ordena una buena obra: usar el nombre de Dios para alabarle y darle gloria. Esto es lo opuesto de tomar su nombre en vano. A pesar de que es posible que se controle y no diga maldiciones, ¿cómo le ha ido en lo que respecta a hacerse tiempo suficiente para alabar a Dios y honrar su nombre?

Deu 5:12 Guardarás el día de reposo[a] para santificarlo, como Jehová tu Dios te ha mandado.(D)

Deu 5:13 Seis días trabajarás, y harás toda tu obra;

Deu 5:14 mas el séptimo día es reposo[b] a Jehová tu Dios; ninguna obra harás tú,(E) ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu asno, ni ningún animal tuyo, ni el extranjero que está dentro de tus puertas, para que descanse tu siervo y tu sierva como tú.

Deu 5:15 Acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto, y que Jehová tu Dios te sacó de allá con mano fuerte y brazo extendido; por lo cual Jehová tu Dios te ha mandado que guardes el día de reposo.[c]

Deu 5:16 Honra a tu padre y a tu madre,(F) como Jehová tu Dios te ha mandado, para que sean prolongados tus días, y para que te vaya bien sobre la tierra que Jehová tu Dios te da.(G)

Obedecer a nuestros padres es nuestro deber principal cuando somos jóvenes, pero el respeto a ellos debe continuar aún después de muertos. Una manera de honrar a nuestros padres es ayudarlos en momentos de necesidad económica o cuando estén enfermos y no puedan hacerse cargo de sí mismos. Quizás la mejor manera de honrarlos es transmitir sus valores espirituales a nuestros hijos. Honrar implica todo lo que un hijo haga con su vida: la forma en que trabajan y hablan, los valores que sustentan y la moral que practican. ¿Qué está haciendo para mostrar respeto hacia sus padres? ¿Está viviendo en una manera que los honre?

Deu 5:17 No matarás.(H)

“Pero yo no he matado”, puede decir. ¡Bien! Esto cumple la letra de la ley. Pero Jesús explicó que enojarse hasta la ira quebranta este mandamiento. ¿Ha estado alguna vez tan enojado porque alguien lo ha maltratado que en algún momento deseó que esa persona estuviera muerta? ¿Ha experimentado alguna vez la fantasía de “eliminar” a alguien? La enseñanza de Jesús respecto a esta ley demuestra que somos capaces de matar en nuestros corazones. Aún cuando seamos legalmente inocentes, somos moralmente culpables de asesinato y necesitamos pedir a Dios perdón. Necesitamos comprometernos a todo lo opuesto al odio y la ira: al amor y a la reconciliación.

Deu 5:18 No cometerás adulterio.(I)

Deu 5:19 No hurtarás.(J)

Deu 5:20 No dirás falso testimonio contra tu prójimo.(K)

Deu 5:21 No codiciarás(L) la mujer de tu prójimo, ni desearás la casa de tu prójimo, ni su tierra, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.

Codiciar es desear la prosperidad de otra persona. No podemos poner nuestros deseos sobre algo que pertenece a otro. Tales deseos no solo pueden hacernos desdichados, sino que pueden llevarnos a pecados como el adulterio y el robo. Envidiar a otros es un ejercicio inútil porque Dios puede darnos cualquier cosa que necesitemos, aunque no siempre nos dé todo lo que queramos. Para detener la codicia, debemos aprender a conformarnos con lo que tenemos. El apóstol Pablo recalca la importancia del contentamiento. Es una cuestión de perspectiva. En lugar de pensar en lo que no tenemos, debemos agradecer a Dios lo que nos ha dado y esforzarnos por estar contentos. Después de todo, nuestra posesión más importante es gratis y se encuentra al alcance de todos: la vida eterna por medio de Cristo.

Un recuento de los Diez Mandamientos mientras Moisés explica la nueva situación que enfrenta el pueblo en Canaán. Esta es una exposición resumida de la Ley y no una versión literal, palabra por palabra, del texto original.

El terror del pueblo

Deu 5:22 Estas palabras habló Jehová a toda vuestra congregación en el monte, de en medio del fuego, de la nube y de la oscuridad, a gran voz; y no añadió más. Y las escribió en dos tablas de piedra, las cuales me dio a mí.

Deu 5:23 Y aconteció que cuando vosotros oísteis la voz de en medio de las tinieblas, y visteis al monte que ardía en fuego, vinisteis a mí, todos los príncipes de vuestras tribus, y vuestros ancianos,

Deu 5:24 y dijisteis: He aquí Jehová nuestro Dios nos ha mostrado su gloria y su grandeza, y hemos oído su voz de en medio del fuego; hoy hemos visto que Jehová habla al hombre, y éste aún vive.

Deu 5:25 Ahora, pues, ¿por qué vamos a morir? Porque este gran fuego nos consumirá; si oyéremos otra vez la voz de Jehová nuestro Dios, moriremos.

Deu 5:26 Porque ¿qué es el hombre, para que oiga la voz del Dios viviente que habla de en medio del fuego, como nosotros la oímos, y aún viva?

Deu 5:27 Acércate tú, y oye todas las cosas que dijere Jehová nuestro Dios; y tú nos dirás todo lo que Jehová nuestro Dios te dijere, y nosotros oiremos y haremos.(M)

Deu 5:28 Y oyó Jehová la voz de vuestras palabras cuando me hablabais, y me dijo Jehová: He oído la voz de las palabras de este pueblo, que ellos te han hablado; bien está todo lo que han dicho.

Los líderes de Israel querían que Moisés actuara como un intermediario entre ellos y Dios. Como tal, Moisés anticipaba el papel de «un solo mediador entre Dios y los hombres» que le correspondió a Jesucristo.

Deu 5:29 !!Quién diera que tuviesen tal corazón, que me temiesen y guardasen todos los días todos mis mandamientos, para que a ellos y a sus hijos les fuese bien para siempre!

Dios dijo a Moisés que quería que el pueblo inclinara sus corazones a temerle, que desearan respetarlo y obedecerlo. Existe una diferencia entre hacer algo porque se nos exige, y hacer algo porque queremos hacerlo. Dios no está interesado en las prácticas ni en las observancias religiosas forzadas. El quiere nuestro corazón y nuestra vida completamente dedicados a El. Si lo amamos, la obediencia vendrá sola.

Deu 5:30 Ve y diles: Volveos a vuestras tiendas.

Deu 5:31 Y tú quédate aquí conmigo, y te diré todos los mandamientos y estatutos y decretos que les enseñarás, a fin de que los pongan ahora por obra en la tierra que yo les doy por posesión.

Deu 5:32 Mirad, pues, que hagáis como Jehová vuestro Dios os ha mandado; no os apartéis a diestra ni a siniestra.

Deu 5:33 Andad en todo el camino que Jehová vuestro Dios os ha mandado, para que viváis y os vaya bien, y tengáis largos días en la tierra que habéis de poseer.

El pacto con Israel

Esta sección es de suprema importancia para entender el significado y propósito de la ley deuteronómica. La ley deuteronómica es una exposición de los Diez Mandamientos. El espíritu del código deuteronómico es definir la relación de Israel con Dios. Cada israelita tenía que tener una relación personal con Jehová. Esta relación se mantenía por medio de la obediencia a las demandas del pacto. Por eso, cada israelita tenía que oír la voz de Jehová y obedecer sus leyes. El centro de la ley es el primer mandamiento y la demanda de adoración exclusiva a Jehová.

Recuerdo histórico

El propósito de esta sección, la cual relata brevemente los eventos en el monte Sinaí, es la de introducir el Decálogo, el cual es la base fundamental de la ley deuteronómica. Las palabras de Moisés fueron dirigidas a todo Israel pero el pueblo estaba representado por los jefes de las tribus y los líderes de los clanes. El mandato Escucha Israel aparece diversas veces en Deuteronomio y se usa para introducir las secciones más importantes del libro. Moisés exhorta a Israel a que obedezca las leyes y los mandamientos de Jehová. Obedecer significa aprender los decretos y ponerlos por obra.

Moisés enfatiza que el pacto que Jehová estableció con Israel en el Sinaí fue con la presente generación, nosotros que estamos aquí, todos vivos. Estas palabras indican que existía una continuidad entre la generación que salió de Egipto y la nueva generación de israelitas que estaba en la tierra de Moab, preparadas para cruzar el Jordán y entrar en la tierra prometida. Estas palabras también subrayan la validez del pacto con la presente generación. Cada nueva generación de israelitas tenía que identificarse con la generación que salió de Egipto. Cada nueva generación tenía que participar en la memoria de los eventos del éxodo y compartir la fe de sus antepasados en la redención de Egipto. El pacto entre Jehová e Israel debe ser aceptado por cada nueva generación como una realidad presente y real.

Las palabras sólo y también que aparecen en la traducción de la RVA no están en el texto heb. Lit. el texto dice: “No fue con nuestros padres que Jehová hizo este pacto sino con nosotros, nosotros que estamos aquí hoy, todos vivos.” Es posible entender las palabras de Moisés de diversas maneras. El comentarista Weinfeld piensa que el autor de Deuteronomio desea hacer una diferencia entre el pacto hecho con Israel en Sinaí y el pacto hecho con los patriarcas. El comentarista Craige declara que el pacto no fue una realidad solamente para la generación del éxodo sino que la relación entre Dios y el pueblo establecida por las demandas del pacto excede las barreras del tiempo.

La declaración que afirma que Jehová habló con Israel cara a cara parece contradecir donde Moisés actuó como mediador entre Jehová y el pueblo porque el pueblo temió ante la manifestación de Jehová.

Los Diez Mandamientos

Los Diez Mandamientos aparecen dos veces en el AT: en el contexto de la promulgación del pacto con Israel y en el contexto de la exhortación de Moisés en la tierra de Moab a la nueva generación de israelitas. Existen diversas diferencias entre las dos listas del Decálogo. Estas diferencias probablemente se derivan de la revisión deuteronómica que procura adaptar los Diez Mandamientos a la realidad social del siglo VII a. de C.

El tipo de leyes que forman el Decálogo son llamadas leyes apodícticas. Estas leyes, generalmente en forma de mandatos o imperativos, establecen normas u obligaciones que todos los miembros de la comunidad del pacto deben obedecer. Las leyes apodícticas de los Diez Mandamientos son prohibiciones que representan la autoridad de Jehová sobre Israel. Estas leyes también sirven como reglas para mantener la paz y la relación personal entre los miembros de la comunidad del pacto. La forma de la ley apodíctica aparece en los tratados del segundo milenio a. de J.C., especialmente en los tratados de vasallaje, comunes en el imperio hitita.

Los primeros cuatro mandamientos declaran las responsabilidades de cada miembro de la comunidad hacia Jehová. Los otros seis mandamientos declaran las responsabilidades de cada individuo hacia otros miembros de la comunidad. La enumeración de los mandamientos difiere entre las comunidades religiosas. Las iglesias protestantes y evangélicas siguen la enumeración tradicional. La Iglesia Católica Romana une el primer y segundo mandamientos para hacer uno solo y divide el décimo para tener el noveno y el décimo mandamientos.

El 6 sirve como una introducción a los Diez Mandamientos. Igual que los tratados de vasallaje, el 6 sirve como un preámbulo o introducción histórica de las estipulaciones del pacto. El preámbulo introduce al gran rey y declara el antecedente histórico para establecer el pacto: Yo soy Jehová tu Dios que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de esclavitud. Según Rowley, la forma singular de la introducción, tu Dios, indica que Dios habla no solamente a Israel como nación sino individualmente a cada israelita.

El primer mandamiento

El primer mandamiento prohíbe la adoración de otros dioses. Las naciones de Canaán tenían imágenes de muchos dioses en sus templos. Pero el culto de Israel no permite la presencia de otros dioses delante de Jehová. La palabra delante tiene también el sentido de “enfrente de mí”.

Aunque el primer mandamiento excluye la adoración de otros dioses, el mandamiento no excluye la idea de la existencia de otros dioses. La idolatría de Israel durante el período monárquico es una evidencia de que la mayoría de los israelitas creían en la existencia de otros dioses. Solamente la experiencia del exilio y la predicación del profeta exílico forzó a Israel a entender que no hay otro Dios más que Jehová.

La primera tabla declara:

1. La naturaleza única de Dios

2. La espiritualidad de Dios

3. La santidad del nombre de Dios

4. La santidad del séptimo día

5. La santidad de los padres

La segunda tabla declara:

1. La santidad de la vida

2. La santidad del matrimonio

3. La santidad de la propiedad

4. La santidad de la verdad

5. La santidad de ser libres del materialismo

El segundo mandamiento.

El segundo mandamiento prohíbe hacer imágenes para adoración. El mandamiento prohíbe la fabricación de imágenes de otros dioses e imágenes de Jehová. Además, el mandamiento también incluye imágenes de los seres celestiales, seres humanos, animales o peces. La razón del mandamiento es que Jehová es un Dios celoso, que no tolera la adoración de otros dioses. El desea la adoración exclusiva de su pueblo. La palabra inclinarás significa una actitud de sumisión a un soberano o a un dios. Israel no podía arrodillarse delante de una imagen para adorarla. La declaración de que Jehová castiga la maldad de los padres sobre los hijos sirve para enfatizar la gravedad de la violación de este mandamiento. En el Antiguo Oriente, tres o cuatro generaciones vivían en una misma casa como un grupo nuclear. El castigo de Dios afectaría a un individuo y a toda su familia.

La expresión de los que me aborrecen significa los que no aman a Jehová. La persona que prefiere adorar imágenes o servir a otros dioses no ama a Jehová. La palabra misericordia significa “bondad” o “favor”. La palabra heb. hesed2617 significa el amor leal que procede de la relación del pacto. Otra traducción sería: “Yo seré fiel… a los que me aman.”

El tercer mandamiento

El tercer mandamiento prohíbe usar el santo nombre de Jehová en vano. La implicación de este mandamiento es amplia. Este mandamiento se refiere al uso del nombre de Jehová en las fórmulas de magias, en el uso supersticioso del nombre de Dios, en el uso de promesas y juramentos para mantener una mentira, en el perjurio y en blasfemias.

El cuarto mandamiento

El cuarto y el quinto mandamientos tienen una forma positiva, pero es posible que originalmente estos dos mandamientos tenían una forma negativa. La forma del cuarto mandamiento en Deuteronomio es diferente de la que aparece en el libro de Exodo. Además, el motivo para la observación del séptimo día también es diferente. En el libro de Exodo el motivo es teológico: “Porque en seis días Jehová hizo los cielos, la tierra y el mar, y todo lo que hay en ellos, y reposó en el séptimo día. Por eso Jehová bendijo el día del sábado y lo santificó”. En Deuteronomio el motivo es social: Acuérdate de que tú fuiste esclavo en la tierra de Egipto y que Jehová tu Dios te sacó de allí con mano poderosa y brazo extendido. Por eso Jehová tu Dios te ha mandado que guardes el día del sábado. El pueblo tenía que descansar en el séptimo día porque como esclavos en Egipto no tenían descanso. También tenían que acordarse con gozo de que ellos habían sido esclavos bajo la dura mano del faraón. Por esta razón el pueblo tenía que consagrar el séptimo día a Jehová y cesar de todas sus obras. Esta revisión del motivo para observar el descanso del séptimo día refleja la situación social en Israel en el siglo VII a. de J.C. El concepto hebreo de seis días de trabajo y un día de descanso es una institución típica de Israel.

En heb. sábado no significa el día antes del domingo. Viene de shabat que significa descanso. Según el calendario judío, cualquier día de la semana podía ser un sábado, o día de descanso. La intención religiosa de sábado está en la palabra santificarlo. Finalmente el séptimo día fue separado para la celebración de Dios y la redención de Israel de Egipto.

El quinto mandamiento

El quinto mandamiento exhorta a cada israelita a respetar y ser sumiso a la autoridad paternal. Los hijos tienen que honrar a sus padres porque la familia tenía un papel importante en los propósitos divinos. Según el comentarista Craigie, el intento básico del quinto mandamiento era el de mantener la tradición de la transmisión de las creencias religiosas israelitas de padres a hijos. Los padres tenían que enseñar a sus hijos las demandas del pacto. Esta tradición garantizaba la existencia de Israel en la tierra prometida. Pero para que los padres pudieran enseñar a sus hijos era necesario que los hijos honraran las enseñanzas de sus padres. El apóstol Pablo declara que el quinto es un mandamiento con promesa.

El sexto mandamiento.

La traducción de la RVA hace justicia al texto heb. La traducción tradicional “no matarás” no refleja la intención del mandamiento. El sexto mandamiento prohíbe más que matar. La ley israelita permitía la ejecución de un criminal, matar en guerra y aun hacía provisión para el homicidio involuntario. El sexto mandamiento dice: No cometerás homicidio. El mandamiento prohíbe matar a un ser humano premeditadamente. Porque cada ser humano fue creado a la imagen de Dios, la sociedad israelita decretó la pena de muerte para el homicidiox.

El séptimo mandamiento

El séptimo mandamiento prohíbe la relación sexual fuera del matrimonio. En el contexto patriarcal de Israel, la intención del mandamiento era la prohibición de la relación sexual con una mujer casada o comprometida, ya que una mujer comprometida era considerada como una mujer casada. En la práctica, el mandamiento prohíbe la unión sexual de una persona con otra que no sea su cónyuge. El intento del séptimo mandamiento es el de mantener la santidad del matrimonio israelita y garantizar la legitimidad de los hijos del esposo. El séptimo mandamiento no prohíbe la relación sexual con una segunda esposa porque la costumbre social israelita permitía la poligamia.

El octavo mandamiento

El octavo mandamiento prohíbe hurtar la propiedad que pertenece a otra persona. La misma palabra traducida por “robar” o “hurtar” aparece en el contexto de robar a una persona. El rapto era común en el Antiguo Oriente; algunos robaban a otras personas para venderlas como esclavos. Por cuanto cada israelita era una persona unida a Dios por el pacto, el rapto de un israelita por otro israelita era una ofensa que merecía la pena de muerte.

El noveno mandamiento

En noveno mandamiento prohíbe hacer una declaración falsa delante de un juez en un tribunal. El propósito del mandamiento era enfatizar la fidelidad de cada israelita hacia Dios y hacia otros miembros de la comunidad. Por esta razón el noveno mandamiento prohíbe mentir a otra persona.

El décimo mandamiento.

El décimo mandamiento prohíbe codiciar todo lo que pertenece al prójimo. El propósito de este mandamiento es el de ir más allá de la acción humana. El mandamiento prohíbe los deseos del corazón, la fuente interior de los problemas que se manifiestan en la sociedad. El autor de Deuteronomio cambia el orden. En Exodo, la casa o propiedad del prójimo incluye su mujer, siervos y animales. El autor de Deuteronomio separa la mujer de la propiedad de su esposo. Este énfasis humanitario es característico del libro de Deuteronomio y es consistente con el deseo del autor de actualizar las leyes mosaicas para corregir problemas sociales de la comunidad del siglo VII a. de J.C. En este y otros casos, el libro de Deuteronomio modifica diversas leyes para elevar la posición de la mujer en la sociedad israelita.

Conclusión. Las palabras que Jehová habló son los Diez Mandamientos o Decálogo. Moisés declaró que Jehová había hablado las palabras y no añadió más. Esto significa que los Diez Mandamientos son la voluntad básica de Jehová para Israel. La voluntad de Dios fue revelada directamente al pueblo y presentada directamente a la congregación de Israel. La palabra congregación indica un tema muy importante en los escritos deuteronómicos. La palabra tiene un sentido religioso y se refiere a la comunidad o pueblo de Dios en su totalidad, la cual es convocada para una reunión especial con Jehová.

La mediación de Moisés

El propósito de esta sección es explicar la razón porque Moisés se tornó el mediador del pacto entre Jehová e Israel. Los eventos mencionados aquí se refieren a la teofanía de Jehová en el monte Sinaí y la reacción del pueblo a la manifestación de Dios.

El pueblo de Israel había visto la gloria y la majestad de Jehová descender sobre el monte Sinaí en medio de las tinieblas, del fuego y los truenos. El pueblo tuvo miedo porque temía morir en la presencia de Dios. Los líderes de Israel, los jueces de las tribus y los ancianos vinieron a Moisés y pidieron que él fuera el mediador entre el pueblo y Dios. Estaban dispuestos a hacer todo lo que Jehová demandara, pero no querían comunicarse directamente con Dios. Moisés comunicó el deseo del pueblo a Jehová y Jehová aceptó la propuesta del pueblo. Jehová hizo de Moisés el mediador del pacto y por medio de él dio a Israel las leyes y los mandamientos del pacto. Las palabras de Jehová: ¡Oh, si tuviesen tal corazón que me temiesen y guardasen todos mis mandamientos todos los días, para que les fuera bien a ellos y a sus hijos para siempre!, enseñan el deseo de Dios de ayudar a Israel. El deseo de ayudar a su pueblo a vivir una vida mejor afectó la decisión de Dios, pero el Señor sabía que sería difícil obtener la obediencia del pueblo. Dios despide al pueblo a sus tiendas. El regresar a la tienda significaba la conclusión de la reunión de la comunidadx. Dios llamó a Moisés al monte para recibir las leyes y los decretos para guiar al pueblo en la tierra prometida.

Moisés termina la presentación de los Diez Mandamientos con una exhortación al pueblo. Declaró que la existencia de Israel en la tierra de Canaán depende de la obediencia a las demandas del pacto. Obediencia es una jornada en los caminos de Jehová. En Israel el camino significa la conducta moral o religiosa de una persona. La persona que obedece a Jehová anda en sus caminos, sin apartarse a la derecha ni a la izquierda.

La nueva generación israelita, que se preparaba para entrar en Canaán, tenía que aprender que la obediencia total a las leyes de Jehová era la única base para una vida larga y próspera en la tierra de la promesa.

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