Daniel 8 El carnero y el macho cabrío

Daniel 8: El carnero y el macho cabrío

Daniel 8:1 «En el año tercero del reinado del rey Belsasar,[b] yo, Daniel, tuve una visión,[c] después de aquella que había tenido antes.

El exacto cumplimiento de las profecías de Daniel sobre la derrota del Imperio Medo-Persa (el carnero) por los griegos (un macho cabrío) y los acontecimientos que condujeron a la irrupción de Antíoco Epífanes en la historia hebrea, ha hecho declarar a los historiadores seculares que el libro de Daniel no pudo haber sido escrito antes del 200 a.C., debido a que niegan la inspiración divina de las Escrituras. Pero para todos los que creen en la validez de la fecha del siglo VI, constituye una maravillosa confirmación del notable don profético que poseía Daniel para predecir con lujo de detalles los acontecimientos futuros.

Como el capítulo 7, este capitulo precede en orden cronológico al capítulo 5; el sueño probablemente ocurrió en 551 a.C., cuando Daniel tenía aproximadamente 70 años. Los capítulos 7 y 8 corresponden al primer y tercer año de Belsasar y cronológicamente van entre los capítulos 4 y 5. El capítulo 9 tuvo lugar aproximadamente por el mismo tiempo que el capítulo 6. Nos da más detalles de los imperios medopersa y griego, los dos imperios mundiales que siguieron inmediatamente después de Babilonia.

Daniel 8:2 Miraba yo la visión, y en ella yo estaba en Susa,[d] que es la capital del reino, en la provincia de Elam. En la visión, pues, me veía junto al río Ulai.[e]

Susa fue una de las capitales del imperio babilónico en este tiempo. Localizada en lo que ahora es Irán, fue una ciudad bien desarrollada. El primer código de leyes conocido, el Código de Hamurabi, apareció allí. Susa fue rival de la misma Babilonia en lo que a refinamiento cultural se refiere.

Daniel 8:3 Alcé los ojos y miré, y había un carnero que estaba delante del río, y tenía dos cuernos; y aunque los cuernos eran altos, uno era más alto que el otro, y el más alto creció después.

Los dos cuernos eran los reyes de Media y Persia. El cuerno más largo representaba el creciente dominio persa en el imperio medopersa.

Daniel 8:4 Vi que el carnero hería con los cuernos al poniente, al norte y al sur, y que ninguna bestia podía parar delante de él, ni había quien escapara de su poder. Hacía conforme a su voluntad, y se engrandecía.

Daniel 8:5 »Mientras yo consideraba esto, un macho cabrío venía del lado del poniente sobre la faz de toda la tierra, sin tocar tierra; y aquel macho cabrío tenía un cuerno notable entre sus ojos.

El macho cabrío representaba a Grecia, y su cuerno largo, a Alejandro Magno. Esta es un predicción sorprendente debido a que Grecia no era considerada como potencia mundial cuando se dio esta profecía. Alejandro Magno conquistó el mundo con gran velocidad y estrategia militar, simbolizado por el movimiento rápido de un macho cabrío. La ruptura de los cuernos del carnero simbolizaba a Alejandro que habría de partir ambas partes del imperio medopersa.

Daniel 8:6 Vino hasta el carnero de dos cuernos que yo había visto en la ribera del río, y corrió contra él con la furia de su fuerza.

Daniel 8:7 Lo vi llegar junto al carnero; se levantó contra él y lo hirió, y le quebró sus dos cuernos; y el carnero no tenía fuerzas para hacerle frente. Lo derribó, por tanto, a tierra, lo pisoteó y no hubo quien librara de su poder al carnero.[f]

Daniel 8:8 »El macho cabrío creció en gran manera; pero cuando estaba en su mayor fuerza, aquel gran cuerno fue quebrado, y en su lugar salieron otros cuatro cuernos notables hacia los cuatro vientos del cielo.[g]

Alejandro Magno murió a los treinta años en la cima de su poder. Su reino se dividió en cuatro partes bajo el gobierno de cuatro generales: Tolomeo I de Egipto y Palestina; Seleuco de Babilonia y Siria; Antígono de Asia Menor; y Antípater de Macedonia y Grecia.

Daniel 8:9 De uno de ellos salió un cuerno pequeño,[h] que creció mucho hacia el sur y el oriente, y hacia la tierra gloriosa.[i]

El cuerno pequeño es Antíoco Epífanes, quien salió de Siria para perseguir a los judíos y profanar el templo entre el 171 y el 164 a.C. Este aparece como prototipo del anticristo, así como de todos los gobernantes paganos del mundo que activamente se oponen al pueblo de Dios.

Interpretación clásica: La interpretación clásica identifica a este «pequeño cuerno» con el mencionado en 7.8, mientras la interpretación dispensacionalista no lo hace.

Antíoco IV Epífanes (el cuerno pequeño) atacó a Israel (la «tierra gloriosa») en el segundo siglo a.C. Fue el octavo soberano del imperio de los seleúcidas (Babilonia y Siria). Quitó al sumo sacerdote, saqueó el templo y reemplazó la adoración a Dios con una adoración griega. Un cumplimiento posterior de esta profecía ocurrirá en el futuro con la llegada del anticristo.

Daniel 8:10 Creció hasta llegar al ejército del cielo; y parte del ejército y de las estrellas[j] echó por tierra, y las pisoteó.[k]

Daniel 8:11 Aun se engrandeció frente al príncipe de los ejércitos;[l] por él fue quitado el sacrificio continuo,[m] y el lugar de su santuario fue echado por tierra.

El «príncipe de los ejércitos» aquí se refiere a una autoridad celestial, quizás un ángel o Dios mismo.

Daniel 8:12 A causa de la prevaricación le fue entregado el ejército junto con el sacrificio[n] continuo; echó por tierra la verdad e hizo cuanto quiso, y prosperó.

Daniel 8:13 »Entonces oí hablar a un santo; y otro de los santos preguntó a aquel que hablaba: “¿Hasta cuándo durará la visión del sacrificio continuo, la prevaricación asoladora y la entrega del santuario y el ejército para ser pisoteados?”.

Daniel 8:14 Y él dijo: “Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas;[ñ] luego el santuario será purificado”.

Las «dos mil trescientas tardes y mañanas» se refiere al tiempo desde la profanación del templo que perpetró Antíoco IV Epífanes hasta la restauración de la adoración del templo bajo el gobierno de Judas Macabeo en 165 a.C.

Daniel 8:15 »Aconteció que mientras yo, Daniel, consideraba la visión y procuraba comprenderla, se puso delante de mí uno con apariencia de hombre.

Daniel 8:16 Y oí una voz de hombre entre las riberas del Ulai, que gritó y dijo: “Gabriel,[o] enseña a este la visión”.

Daniel 8:17 »Vino luego cerca de donde yo estaba. Y al venir, me asusté y me postré sobre mi rostro. Pero él me dijo: “Entiende, hijo de hombre, que la visión es para el tiempo del fin”.

El «tiempo del fin» en este caso se refiere al período entero desde el final del cautiverio hasta la Segunda Venida de Cristo. Muchas de cosas que sucederían bajo el gobierno de Antíoco IV Epífanes se repetirían en una escala mucho mayor antes de la Segunda Venida de Cristo. Durante esos tiempos, Dios trabaja con Israel en una forma radicalmente diferente, con disciplina divina proveniente de naciones gentiles. A este período a menudo se le llama «los tiempos de los gentiles»

Daniel 8:18 »Mientras él hablaba conmigo, caí dormido en tierra sobre mi rostro. Él me tocó y me hizo estar en pie.

Daniel 8:19 Y dijo: “Yo te enseñaré lo que ha de venir al fin de la ira; porque eso es para el tiempo del fin.

Daniel 8:20 En cuanto al carnero que viste, que tenía dos cuernos: estos son los reyes de Media y de Persia.

Daniel 8:21 El macho cabrío es el rey de Grecia,[p] y el cuerno grande que tenía entre sus ojos es el rey primero.

El cuerno grande : Es Alejandro el Grande, quien gobernó Grecia desde el 336 al 323 a.C. A su muerte, su imperio fue dividido en cuatro reinos.

Daniel 8:22 En cuanto al cuerno que fue quebrado y sucedieron cuatro en su lugar, significa que cuatro reinos se levantarán de esa nación, aunque no con la fuerza de él.

Daniel 8:23 »Al fin del reinado de estos, cuando los transgresores lleguen al colmo, se levantará un rey altivo de rostro y entendido en enigmas.

Este rey altivo puede ser lo mismo Antíoco IV Epífanes que el anticristo al final de la historia humana.

Daniel 8:24 Su poder se fortalecerá, mas no con fuerza propia; causará grandes ruinas, prosperará, actuará arbitrariamente y destruirá a los fuertes y al pueblo de los santos.

Daniel 8:25 Con su sagacidad hará prosperar el engaño en su mano; en su corazón se engrandecerá y, sin aviso, destruirá a muchos. Se levantará contra el Príncipe de los príncipes, pero será quebrantado, aunque no por mano humana.

El Príncipe de los príncipes es Dios mismo. Ningún poder humano podía derrotar al rey que Daniel vio en su misión; pero Dios lo vencerá. Antíoco IV Epífanes murió loco en Persia en 164 a.C. El poder y la justicia de Dios prevalecerá, y jamás debemos darnos por vencidos ni perder esperanza, por poderosos que parezcan los enemigos de Dios.

Daniel 8:26 La visión de las tardes y mañanas que se ha referido es verdadera; y tú guarda la visión,[q] porque es para muchos días”.

Daniel 8:27 »Yo, Daniel, quedé quebrantado, y estuve enfermo algunos días. Cuando me levanté, atendí los negocios del rey; pero estaba espantado a causa de la visión, y no la entendía».

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