Daniel 4: La Conversión Milagrosa del Rey Nabucodonosor

Daniel 4:26 Y en cuanto a la orden de dejar en la tierra la cepa de las raíces del mismo árbol, significa que tu reino te quedará firme, luego que reconozcas que el cielo gobierna.

Daniel 4:27 Por tanto, oh rey, acepta mi consejo: tus pecados redime con justicia, y tus iniquidades haciendo misericordias para con los oprimidos, pues tal vez será eso una prolongación de tu tranquilidad.

Daniel le imploró al rey que cambiara, y Dios le concedió doce meses para que lo hiciera. Tristemente, no hubo arrepentimiento en el orgulloso corazón de este rey, y el sueño se cumplió.

Daniel 4:28 Todo esto vino sobre el rey Nabucodonosor.

Mientras el rey se vanagloria de su omnipotencia, el juicio profetizado por Daniel cae sobre él. Se enferma, comienza a vivir como un animal, y es expulsado del seno de aquella sociedad sobre la cual ejercía su autoridad.

Daniel 4:29 Al cabo de doce meses, paseando en el palacio real de Babilonia,

Daniel 4:30 habló el rey y dijo: ¿No es ésta la gran Babilonia que yo edifiqué para casa real con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi majestad?

Daniel 4:31 Aún estaba la palabra en la boca del rey, cuando vino una voz del cielo: A ti se te dice, rey Nabucodonosor: El reino ha sido quitado de ti;

Daniel 4:32 y de entre los hombres te arrojarán, y con las bestias del campo será tu habitación, y como a los bueyes te apacentarán; y siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que reconozcas que el Altísimo tiene el dominio en el reino de los hombres, y lo da a quien él quiere.

Daniel 4:33 En la misma hora se cumplió la palabra sobre Nabucodonosor, y fue echado de entre los hombres; y comía hierba como los bueyes, y su cuerpo se mojaba con el rocío del cielo, hasta que su pelo creció como plumas de águila, y sus uñas como las de las aves.

Daniel 4:34 Mas al fin del tiempo yo Nabucodonosor alcé mis ojos al cielo, y mi razón me fue devuelta; y bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que vive para siempre, cuyo dominio es sempiterno, y su reino por todas las edades.

No está claro hasta qué punto Nabucodonosor sostuvo una relación personal duradera con Jehová. Lo que se destaca es su reconocimiento de la soberanía de Dios por encima de su propia autoridad. Su restauración persigue mostrar el ideal divino para con todos los gobernantes; que sometan sus atribuciones a la suprema autoridad de Dios.

Los reyes de la antigüedad trataban de no mencionar sus debilidades ni sus derrotas en sus monumentos y en sus registros oficiales. Sin embargo, a partir de los registros de Nabucodonosor, podemos inferir que por un tiempo durante sus cuarenta y tres años de reinado no gobernó. En el registro bíblico se explican la soberbia de Nabucodonosor y el castigo que recibió.

Daniel 4:35 Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?

Daniel 4:36 En el mismo tiempo mi razón me fue devuelta, y la majestad de mi reino, mi dignidad y mi grandeza volvieron a mí, y mis gobernadores y mis consejeros me buscaron; y fui restablecido en mi reino, y mayor grandeza me fue añadida.

El peregrinaje de Nabucodonosor con Dios es uno de los temas de este libro. En 2.47, reconoció que Dios le revelaba sueños a Daniel. En 3.28, 29 alabó a Dios por librar a los tres hebreos. A pesar del reconocimiento de Nabucodonosor de que Dios existe y obra grandes milagros, en 4.30 vemos que todavía no reconocía a Dios como Señor. Podemos reconocer que Dios existe y que realiza grandiosos milagros, pero Dios no va a moldear nuestras vidas hasta que lo reconozcamos como Señor.

Daniel 4:37 Ahora yo Nabucodonosor alabo, engrandezco y glorifico al Rey del cielo, porque todas sus obras son verdaderas, y sus caminos justos; y él puede humillar a los que andan con soberbia.

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