Números-9-Celebración-de-la-pascua

Números 9: Celebración de la pascua

Números 9:1 Habló Jehová a Moisés en el desierto de Sinaí, en el segundo año de su salida de la tierra de Egipto, en el mes primero, diciendo:

Núm 9:2 Los hijos de Israel celebrarán la pascua a su tiempo.

a su tiempo, moed: Un tiempo fijado, una cita, una fiesta, temporada, festival o asamblea solemne, un lugar seleccionado o designado. La raíz de moed es el verbo yaad, que quiere decir «fijar» o «designar», como cuando se fija una hora, una fecha o se designa el lugar de una reunión. La primera vez que moed aparece es, donde las estrellas y los cuerpos celestes son creados para servir de señales a «las estaciones» (moadim y separar el día de la noche. Los libros de Moisés frecuentemente se refieren a la tienda de la «asamblea»; quizá una mejor traducción de moed en esos contextos sea «lugar de reunión». Moed se usa para referirse a siete «fiestas» del Señor;o sea, las siete ocasiones sagradas en que Jehová se encontraba con Israel. Todo el plan de la redención se revela en esta serie de fiestas del calendario hebreo. Aún más, cada acontecimiento mayor en la vida de Jesús ocurrió durante una de las fiestas de Israel.

Esta es la segunda celebración de la Pascua. La primera fue instituida en Egipto y registrada en Exodo 12. La Pascua y la Fiesta de los Panes sin Levadura eran una ceremonia religiosa de ocho días de duración que conmemoraban la liberación de los israelitas de la esclavitud en Egipto por medio del poder de Dios.

Núm 9:3 El decimocuarto día de este mes, entre las dos tardes, la celebraréis a su tiempo; conforme a todos sus ritos y conforme a todas sus leyes la celebraréis.

Núm 9:4 Y habló Moisés a los hijos de Israel para que celebrasen la pascua.

Núm 9:5 Celebraron la pascua en el mes primero, a los catorce días del mes, entre las dos tardes, en el desierto de Sinaí; conforme a todas las cosas que mandó Jehová a Moisés, así hicieron los hijos de Israel.(A)

Núm 9:6 Pero hubo algunos que estaban inmundos a causa de muerto, y no pudieron celebrar la pascua aquel día; y vinieron delante de Moisés y delante de Aarón aquel día,

Núm 9:7 y le dijeron aquellos hombres: Nosotros estamos inmundos por causa de muerto; ¿por qué seremos impedidos de ofrecer ofrenda a Jehová a su tiempo entre los hijos de Israel?

Núm 9:8 Y Moisés les respondió: Esperad, y oiré lo que ordena Jehová acerca de vosotros.

Núm 9:9 Y Jehová habló a Moisés, diciendo:

Núm 9:10 Habla a los hijos de Israel, diciendo: Cualquiera de vosotros o de vuestros descendientes, que estuviere inmundo por causa de muerto o estuviere de viaje lejos, celebrará la pascua a Jehová.

Núm 9:11 En el mes segundo, a los catorce días del mes, entre las dos tardes, la celebrarán; con panes sin levadura y hierbas amargas la comerán.

El permiso para celebrar la Pascua un mes después, subraya la obligación de mantener esta tradición aun en las más difíciles circunstancias.

Núm 9:12 No dejarán del animal sacrificado para la mañana, ni quebrarán hueso de él;(B) conforme a todos los ritos de la pascua la celebrarán.

Algunos hombres vinieron a Moisés debido al apuro que enfrentaban: ellos estaban “inmundos” por haber tenido contacto con un muerto (o entrar a la casa de una persona que había muerto) y no podrían participar en la cena de la Pascua. Observe que Dios no ajustó los requerimientos de la Pascua. Las normas de santidad se mantuvieron, y no se les permitió participar. Pero Dios hizo una excepción y permitió que los hombres celebraran la Pascua en una fecha posterior. Esto mantuvo los requerimientos sagrados de la Pascua mientras que permitió que los hombres participaran en la fiesta, un deber para todos los hombres israelitas. En ocasiones nos enfrentamos a verdaderas situaciones difíciles donde la solución más obvia nos puede causar un compromiso con las normas de Dios. Como Moisés, debemos utilizar la sabiduría y la oración para alcanzar una solución viable.

Núm 9:13 Mas el que estuviere limpio, y no estuviere de viaje, si dejare de celebrar la pascua, la tal persona será cortada de entre su pueblo; por cuanto no ofreció a su tiempo la ofrenda de Jehová, el tal hombre llevará su pecado.

Núm 9:14 Y si morare con vosotros extranjero, y celebrare la pascua a Jehová, conforme al rito de la pascua y conforme a sus leyes la celebrará; un mismo rito tendréis, tanto el extranjero como el natural de la tierra.

Este pasaje amplía las instrucciones sobre la Pascua , en vísperas de su primera conmemoración y como un anticipo del asentamiento de los israelitas en la tierra prometida; así que Números no es un libro que sólo se ocupa del pasado. Las instrucciones procuran hacer factible la participación del mayor número posible de personas en la Pascua, teniendo en cuenta que ella conmemoraba la liberación del pueblo de Israel de su servidumbre en Egipto, el acontecimiento que sirvió de punto de partida para crear el vínculo del pueblo con Dios

A veces estamos tentados de excusar a los que no son cristianos de seguir la guía de Dios para la vida. La navidad y el día de resurrección, por ejemplo, a menudo tienen otros significados para ellos. No esperamos que entiendan la cuaresma. Sin embargo, se esperaba que los extranjeros siguieran las mismas leyes y ordenanzas de los israelitas. Dios no tenía normas diferentes para los que no eran creyentes, ni tampoco las tiene hoy. La frase “un mismo rito tendréis” enfatiza que estaban bajo los mandamientos y las promesas de Dios. El escogió a Israel por un propósito especial: ser un ejemplo de cómo una nación podía, y debía, seguirlo. Su objeto, sin embargo, era que todos lo obedeciéramos y lo adoráramos.

La nube sobre el tabernáculo

Núm 9:15 El día que el tabernáculo fue erigido, la nube cubrió el tabernáculo sobre la tienda del testimonio; y a la tarde había sobre el tabernáculo como una apariencia de fuego, hasta la mañana.

Núm 9:16 Así era continuamente: la nube lo cubría de día, y de noche la apariencia de fuego.

Núm 9:17 Cuando se alzaba la nube del tabernáculo, los hijos de Israel partían; y en el lugar donde la nube paraba, allí acampaban los hijos de Israel.

Núm 9:18 Al mandato de Jehová los hijos de Israel partían, y al mandato de Jehová acampaban; todos los días que la nube estaba sobre el tabernáculo, permanecían acampados.

Núm 9:19 Cuando la nube se detenía sobre el tabernáculo muchos días, entonces los hijos de Israel guardaban la ordenanza de Jehová, y no partían.

Núm 9:20 Y cuando la nube estaba sobre el tabernáculo pocos días, al mandato de Jehová acampaban, y al mandato de Jehová partían.

Núm 9:21 Y cuando la nube se detenía desde la tarde hasta la mañana, o cuando a la mañana la nube se levantaba, ellos partían; o si había estado un día, y a la noche la nube se levantaba, entonces partían.

Núm 9:22 O si dos días, o un mes, o un año, mientras la nube se detenía sobre el tabernáculo permaneciendo sobre él, los hijos de Israel seguían acampados, y no se movían; mas cuando ella se alzaba, ellos partían.

Una columna de nube en el día y de fuego en la noche guiaba y protegía a los israelitas conforme viajaban a través del desierto. Algunas personas dicen que esta columna pudo haber sido un tazón de alquitrán encendido cuyo humo era visible durante el día y cuyo fuego podía ser visto en la noche. Sin embargo, un tazón de alquitrán no podría haberse levantado solo y marchado delante del pueblo y la Biblia es clara al decir que la nube y el fuego se movían de acuerdo con la voluntad de Dios. La nube y el fuego no eran meramente fenómenos naturales; eran vehículos de la presencia de Dios y evidencia visible del movimiento y dirección de su pueblo.

Núm 9:23 Al mandato de Jehová acampaban, y al mandato de Jehová partían, guardando la ordenanza de Jehová como Jehová lo había dicho por medio de Moisés.

Este texto sobre la dirección divina en el desierto anticipa los relatos sobre la peregrinación por esos parajes que aparecen más adelante. Recuerdan el pasaje, cuando la nube descendió sobre el tabernáculo. Antes había ido delante del pueblo; ahora estaría en medio de él, sobre el tabernáculo. El mandato de Jehová vino por medio de Moisés, para poner de manifiesto que no había contradicción entre la dirección del Señor por medio de su presencia en la nube y la de Moisés a través de la palabra del Señor.

Los israelitas viajaron y acamparon conforme Dios los guiaba. Cuando usted sigue la dirección de Dios, sabe que está donde Dios quiere que esté, ya sea que esté viajando o establecido en un lugar. Usted está físicamente en alguna parte en este mismo momento. En lugar de orar, “Dios, ¿ahora que quieres que haga?” pregunte, “Dios, ¿qué es lo que quieres que haga mientras estoy aquí en este lugar?” La dirección de Dios no es sólo para su próximo gran movimiento, El tiene un propósito al colocarlo donde se encuentra ahora. Comience a comprender el propósito de Dios para su vida al descubrir ¡qué es lo que El desea que haga ahora mismo!

La celebración de la Pascua

La segunda Pascua

El relato de la consagración de los levitas enfatiza otra vez su significado como sustitutos por los primogénitos de todo el pueblo, que pertenecen a Dios en virtud de la preservación divina de sus vidas en la ocasión de la primera Pascua en Egipto. Entonces el tema tiene una relación estrecha con la fiesta de la pascua, que recuerda la preservación de los primogénitos y la salida de Egipto. También, el contexto parece indicar que la purificación de los levitas tenía lugar durante el mes primero del segundo año, entre las ofrendas para la dedicación del altar (los días 1 al 12 del mes primero) y la Pascua (el día 14 del mes primero). Si es así, hay una progresión cronológica dentro del pasaje, que forma un paréntesis que relata los eventos durante el mes primero del año segundo. Como ya ha pasado un año desde la salida de Egipto, el pueblo celebra en el desierto de Sinaí la Pascua del año segundo.

La Pascua en el mes segundo. Se presenta un problema cuando algunos hombres no están en condiciones de celebrar la Pascua en el día debido, el 14 del mes primero. Ellos preguntan qué deben hacer y Moisés sabiamente busca una respuesta de Dios. (Puede ser que varias de las leyes de Israel se originaron así con un caso particular que estableció un precedente seguido de allí en adelante. En cualquier caso cuando uno no puede celebrar la pascua en el día indicado, debe observar una Pascua suplementaria el 14 del mes segundo.

Pero hay una advertencia. Todos los que pueden, deben observar la Pascua en el debido tiempo. El que puede y no lo hace será “cortado” (RVR-1960) de entre el pueblo. Algunos interpretan esto para indicar una muerte repentina a mano de Dios, pero parece mejor interpretar que tal persona será excluida (RVA), o excomulgada, de la congregación de Israel. Hay entonces provisión para circunstancias especiales, pero no hay excusa para el incumplimiento sin una buena razón.

Antes de salir del monte Sinaí la celebración de la Pascua recuerda a Israel una vez más su identidad como el pueblo redimido por Jehová. Esta fiesta es tan fundamental que los que la tratan con liviandad demuestran un desprecio por el carácter espiritual del pueblo de Dios. Los que tienen tal actitud deben ser excluidos de Israel. Por el otro lado, los extranjeros que residen con el pueblo y celebran la Pascua demuestran así su fe en Jehová como el Rey divino y Redentor y su entrega a él. Estos se incluyen en el pueblo con todos los derechos del natural. Vemos así que Israel es fundamentalmente una comunidad de fe y no una raza.

Provisión para la dirección del pueblo en el viaje

Esta sección representa una transición. Incluye las últimas instrucciones dadas antes de la salida del monte Sinaí, pero mira adelante al viaje a través del desierto. Había que proveer alguna manera de guiar al pueblo y mantener su organización en la marcha.

La nube sobre el tabernáculo. Este pasaje repite lo presentado en. Cuando Moisés erigió y dedicó el tabernáculo, vino una nube que lo cubrió. Esta nube simbolizaba que Jehová aceptaba el tabernáculo como su morada santa en la tierra y que había venido para habitar en él. De noche, la nube tenía la apariencia de fuego. Así que, de día o de noche, todos podían ver el símbolo de la presencia de Dios.

Pero la nube era más que un recordatorio de la presencia del Dios santo en medio de su pueblo; era también una manera de dirigir el pueblo en la marcha. Al levantarse la nube, el pueblo tenía que marchar; al detenerse, el pueblo tenía que quedarse en su campamento. Aunque varios han intentado explicar la causa de este fenómeno, parece mejor confesar que no sabemos cómo Dios lo hizo. El pasaje simplemente enfatiza que Dios así guardaba al pueblo, y que el pueblo obedeció. Tres veces se afirma que el pueblo partía al mandato de Jehová, y que quedaba en el campamento al mandato de Jehová.

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