Archives for Segunda de Corintios

2 Corintios 3: Cartas personales de Cristo

¿Es que estamos empezando a recomendarnos a nosotros mismos? No creeréis que necesitamos -como algunos que andan por ahí- cartas de recomendación para vosotros o de vosotros. Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, que todo el mundo puede conocer y leer. Está a la vista que sois cartas que Cristo ha escrito, expedidas por medio de nuestro ministerio, no escritas con tinta sino con el Espíritu del Dios vivo, no en tablas de piedra sino en las entretelas de corazones humanos que viven y laten. Detrás de este pasaje subyace la idea de una costumbre muy corriente en el mundo antiguo y en el mundo moderno: la de enviar o dar cartas de recomendación a las personas. Si alguien iba a una comunidad extraña, un amigo suyo que conociera a alguien en esa comunidad le daría una carta de recomendación para presentarle y dar fe de sus buenas Continue

2 Corintios 2: Cuando un santo reprende lo hace con amor

Pongo a Dios como testigo en contra de mí mismo si no es verdad que no volvía Corinto porque no quería haceros daño. No lo digo porque queramos ejercer ningún paternalismo sobre vuestra fe, sino porque deseamos seguir trabajando con vosotros para produciros alegría. Por lo que se refiere a la fe, vosotros os mantenéis firmes. Pero para mi propia tranquilidad de conciencia llegué a esta decisión: No ir otra vez a vosotros con tristeza. Porque, si os entristezco, ¿quién me va a poner a mí alegre sino el que he entristecido con lo que he hecho? Ahora os escribo esta carta para que, cuando vaya, no me infundan tristeza los que deberían producirme alegría. Y es que, en realidad, nunca he perdido la confianza en ninguno de vosotros, y sigo seguro de que mi alegría y la de todos vosotros son la misma cosa. Si os escribí una carta Continue

2 Corintios 1: Confortado para confortar

Pablo, apóstol de Jesucristo por voluntad de Dios, y Timoteo, el hermano que todos conocéis, enviamos esta carta a la iglesia de Dios que hay en Corinto, y a todo el pueblo consagrado a Dios que hay por toda Acaya: ¡Que la gracia y la paz de nuestro Padre Dios y de nuestro Señor Jesucristo estén siempre con vosotros! ¡Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, el Padre siempre compasivo y el Dios que manda toda confortación, que nos conforta en todas nuestras aflicciones para que podamos confortar a los que estén en cualquier tipo de pruebas por medio de la confortación con que Dios nos conforta! Porque, si los padecimientos que nos alcanzan son los que rebosan de los que Cristo padeció, también la confortación que os podemos comunicar nos llega rebosando de Cristo. Si pasamos tribulación es para poder confortaros mejor y aportaros salvación. Si Continue