Archives for Primera Tesalonicences

1 Tesalonicenses 5: Como ladrón en la noche

No tenéis ninguna necesidad, hermanos, de que se os escriba acerca de los tiempos y las sazones; porque ya sabéis muy bien que, como un ladrón en la noche, así vendrá el Día del Señor. Cuando se diga: «¡No hay novedad! ¡Todo está a salvo!», entonces, se les vendrá encima una destrucción repentina, como los dolores del parto a una mujer encinta, y no se librarán. Pero vosotros, hermanos, no estáis en la oscuridad. No estáis en un situación en la que el Día, como un ladrón, os sorprenda. Porque todos vosotros sois hijos de la luz e hijos del día. No pertenecemos a la noche ni a la oscuridad. Así que no nos durmamos como el resto de las personas, sino mantengámonos sobrios y alerta. Porque los que duermen, duermen de noche; y los que se emborrachan, se emborrachan de noche; pero por lo que se refiere a nosotros, Continue

1 Tesalonicenses 4: La llamada a la pureza

Así es que, hermanos, para terminar, os pedimos y exhortamos en el Señor Jesús que, como ya habéis recibido instrucciones nuestras acerca de cómo debéis comportaros para agradar a Dios, que las pongáis por obra para ir creciendo de más a más. Porque sabéis muy bien las órdenes que os dimos por medio del Señor Jesús; porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros: que viváis vidas consagradas, es decir, que os guardéis de la promiscuidad sexual, que cada uno de vosotros sepa controlar su cuerpo consagrada y respetuosamente, no dejándolo a merced de deseos incontrolados, como los paganos que no conocen a Dios; que en esa clase de cosas no abuséis de vuestro hermano o tratéis de aprovecharos de él. Porque el Señor es el que hace justicia de todas estas cosas, como ya os hemos dicho y testificado. Porque Dios no nos ha llamado para que Continue

1 Tesalonicenses 3: El pastor y su rebaño

Fue por eso por lo que, cuando ya no podíamos soportarlo más, decidimos quedarnos solos en Atenas y enviaros a Timoteo, nuestro hermano y siervo de Dios en la Buena Nueva de Cristo, para que os fortaleciera y animara en la fe, para asegurarnos de que no erais inquietados hasta el punto de abandonar la fe por causa de estas aflicciones; porque vosotros sabéis muy bien que esta es la verdadera obra que Dios nos ha encomendado. Porque cuando estábamos con vosotros, os anunciábamos de antemano que nosotros los cristianos siempre tenemos que sufrir por nuestra fe -como ha resultado cierto y vosotros sabéis muy bien. Así que, no pudiendo soportarlo más, mandé a ver cómo os iba con vuestra fe, no fuera que el tentador os hubiera sometido a pruebas, y nuestra labor no hubiera tenido ningún fruto. Pero ahora que Timoteo ha vuelto de vosotros a nosotros y Continue

1 Tesalonicenses 2: Pablo presenta su defensa

Vosotros sabéis muy bien, hermanos, que la visita que os hicimos no fue inútil; porque, como sabéis, después de padecer y sufrir malos tratos en Filipos, tuvimos coraje en nuestro Dios para daros la Buena Noticia de Dios; y bien dura que fue nuestra lucha. La llamada que os hicimos no fue el producto de ninguna fantasía, ni de motivos impuros, ni de la intención de engañar; sino que, como Dios nos ha tenido por dignos para confiarnos el Evangelio, así hablamos; no como si procuráramos agradar a la gente, sino como los que tratan de agradar a Dios, Que es el Que pone nuestros corazones a prueba. Nunca, como sabéis muy bien, usamos palabras halagüeñas, ni tampoco usamos nuestro mensaje como tapadera de la avaricia. Dios nos es testigo de que en ninguna ocasión tratamos de obtener buena fama, ni entre vosotros ni entre nadie, aunque bien hubiéramos podido Continue

1 Tesalonicenses 1: La introducción del amor

Esta carta la envían Pablo y Silas y Timoteo a la iglesia de los tesalonicenses que está en Dios Padre y el Señor Jesucristo. Que la gracia y la paz sean con vosotros. Damos gracias a Dios por todos vosotros siempre que nos acordamos de vosotros en nuestras oraciones, recordando la labor inspirada por vuestra fe e impulsada por vuestro amor, y de la constancia basada en vuestra esperanza en nuestro Señor Jesucristo, delante del Dios que es también nuestro Padre. Porque sabemos, hermanos amados de Dios, cómo fuisteis escogidos. Sabemos que nuestra Buena Noticia no os llegó solamente por medio de palabras, sino con poder y con el Espíritu Santo y con mucha convicción, de la misma manera que vosotros sabéis lo que nos mostramos ser ante vosotros por amor a vosotros. Y vosotros llegasteis a seguir nuestro ejemplo y el del Señor; porque, aunque recibisteis la Palabra con Continue

Introducción a las cartas a los tesalonicenses

Pablo llega a Macedonia Para cualquiera que sepa leer entre líneas, la historia de la llegada de Pablo a Macedonia es una de las más fascinantes del libro de Los Hechos. Lucas, con una economía magistral de palabras, nos la cuenta en Hechos 16:6-10. Aunque el relato es tan breve, nos da la impresión de una cadena inevitable de circunstancias que culmina en un acontecimiento estelar. Pablo había pasado por Frigia y Galacia, y tenía delante el Helesponto. A la izquierda se extendía la provincia populosa de Asia, y a la derecha la gran provincia de Bitinia; pero el Espíritu no le permitió entrar en ninguna de las dos. Había algo que le impulsaba incesantemente hacia el mar Egeo. Así es que llegó a Tróade Alejandrina, todavía indeciso sobre adónde se debía dirigir; y entonces le sobrevino una visión nocturna de un hombre que clamaba: «¡Cruza a Macedonia a ayudarnos!» Continue