Archives for Primera de Corintios

1 Corintios 6: La manía de los pleitos

Cuando entre vosotros uno tiene algún desacuerdo con otro, ¿cómo se atreve a ir a juicio ante los incrédulos en lugar de presentarlo ante el pueblo consagrado a Dios? ¿Es que no os habéis enterado de que el pueblo consagrado a Dios será el que juzgue al mundo un día? Pues, si vais a juzgar al mundo, ¿os consideráis incapacitados para resolver las causas pequeñas? ¿Es que no os dais cuenta de que nosotros seremos los que juzguemos a los ángeles? ¡Pues mucho más las cosas corrientes! Así es que, si tenéis pleitos sobre cosas corrientes, encargad del asunto a los que no tienen gran importancia a ojos de la iglesia. Os lo digo para que os dé vergüenza. ¿Lo hacéis de esa manera porque no hay entre vosotros ninguno que sea lo suficientemente listo como para arbitrar entre dos hermanos? ¿Es que está bien que un hermano pleitee con Continue

1 Corintios 5: Pecado y permisividad

Se dice por aquí que hay promiscuidad sexual entre vosotros, y hasta un punto que no se da ni entre los paganos, llegando a darse el caso de que uno mantiene relaciones con la mujer de su padre. ¡Y no le dais ninguna importancia, y hasta presumís de tolerantes, en lugar de lamentarlo y tomar medidas, como es vuestro deber, para que no sea admitido entre vosotros el que ha cometido tales desmanes! En cuanto a mí, ausente físicamente pero identificado con vosotros en espíritu, ya me he pronunciado como si estuviera presente: Por lo que se refiere al que ha perpetrado tal acción, mi veredicto es que, reunidos en el nombre del Señor y contando con mi presencia en espíritu, respaldados por el poder del Señor Jesús, entreguéis al que así ha actuado a Satanás hasta que sea eliminada de su cuerpo la concupiscencia, para que su espíritu se Continue

1 Corintios 4: Los tres juicios

En consecuencia, lo que tenéis que pensar de nosotros es que somos servidores de Cristo y administradores de los secretos que Dios revela a Su propio pueblo. En la vida corriente de cada día, lo que se espera de los administradores es que sean de fiar. A mí me importa muy poco el que me juzguéis vosotros o cualquier tribunal humano. Ni siquiera yo me juzgo a mí mismo; porque, aunque la conciencia no me acusara de nada, no por eso estaría libre de error. El Señor es el Que me juzga. Así que, no os precipitéis a juzgar antes de tiempo, sino esperad a que vuelva el Señor, Que iluminará las cosas que están escondidas en lugares oscuros y sacará a luz las intenciones de los corazones humanos. Entonces será cuando cada cual recibirá de Dios su calificación. Pablo exhorta a los corintios a que no piensen en Apolos, Continue

1 Corintios 3: importancia suprema de Dios

En cuanto a mí, hermanos, no pude hablaros como si fuerais espirituales, sino que tuve que hablaros como a los que no habían pasado todavía de la etapa meramente humana, como a niños en Cristo. Como si dijéramos, os di a beber leche, no comida sólida. Y aun ahora, todavía no podéis digerir la comida sólida, porque seguía estando controlados por las pasiones humanas. Si hay entre vosotros envidia y rivalidad, ¿no quiere eso decir que estáis dominados por las pasiones humanas y que vuestro comportamiento no pasa del nivel puramente humano? Eso de que uno diga: «¡Yo soy de Pablo!» o «¡Yo soy de Apolos!», ¿no quiere decir que estáis actuando como seres humanos a secas? Porque, ¿qué son Apolos o Pablo? No son más que siervos que han actuado de intermediarios para que llegarais a creer; y el éxito que tuvo cada uno se lo debió a Dios. Continue

1 Corintios 2: La proclamación y el poder

Así que, hermanos, cuando fui a vosotros no llegué anunciándoos el Evangelio con una retórica o una sabiduría ostentosas; porque entre vosotros yo no pretendía saber de nada más que de Jesús, el Mesías crucificado. Por eso estuve con vosotros no dando muestras más que de debilidad, y de timidez, y de nerviosismo. Y la verdad indiscutible de mi lenguaje y de mi mensaje no dependieron de una terminología alucinante y erudita, sino del Espíritu y del poder; y eso, para que vuestra fe no estuviera basada en una sabiduría humana, sino en el poder de Dios. Pablo rememora su primera visita a Corinto. (i) Llegó hablando con sencillez. Vale la pena advertir que Pablo llegó a Corinto desde Atenas, donde había intentado, por única vez en su vida, presentar el Evangelio de manera aceptable para la filosofía. Se había reunido con algunos filósofos en el Areópago, y había tratado Continue

1 Corintios 1: La introducción de un apóstol

Pablo, llamado por la voluntad de Dios para ser apóstol de Jesucristo, y nuestro hermano Sóstenes, escriben esta carta a la Iglesia de Dios que se encuentra en Corinto; es decir, a los que están consagrados en Jesucristo, que han recibido el llamamiento para formar parte del pueblo de Dios en compañía de los que en todas partes invocan el nombre del Señor Jesús, su Señor y el nuestro: ¡Gracia a vosotros y paz de parte de Dios nuestro Padre, y del Señor Jesucristo! En los primeros diez versículos de la Primera Carta de Pablo a los Corintios, el nombre de Jesucristo aparece no menos de diez veces. Esta iba a ser una carta difícil, porque iba a tratar de una difícil situación; y en tal situación, el pensamiento de Pablo se centraba en primer lugar y repetidamente en Jesucristo. A veces en la iglesia intentamos tratar una situación difícil Continue

Introducción a Corintios

Las cartas de Pablo son el conjunto de documentos más interesante del Nuevo Testamento; y eso, porque una carta es la forma más personal de todas las que se usan en literatura. Demetrio, uno de los antiguos críticos literarios griegos, escribió una vez: « Cada uno revela su propia alma en sus cartas. En cualquier otro género se puede discernir el carácter del escritor, pero en ninguno tan claramente como en el epistolar» (Demetrio, Sobre el estilo, 227). Es precisamente porque disponemos de tantas cartas suyas por lo que nos parece que conocemos tan bien a Pablo. En ellas abría su mente y su corazón a los que tanto amaba; en ellas, aun ahora podemos percibir su gran inteligencia enfrentándose con los problemas de la Iglesia Primitiva, y sentimos su gran corazón latiendo de amor por los hombres, aun por los descarriados y equivocados. El enigma de las cartas Por Continue