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Lucas 24: Por qué buscais entre los muertos al que vive

La madrugada del domingo, las mujeres fueron a la tumba con las especias aromáticas que habían preparado, con algunas mujeres más; y se encontraron la piedra que cerraba la tumba quitada de su sitio. Entraron, y no encontraron el cuerpo del Señor Jesús. Y, fijaos: cuando estaban ahí sin saber qué pensar de aquello, de pronto se les presentaron dos varones con ropa deslumbrante. Ellas se llevaron tal susto que no se atrevían ni a levantar la mirada del suelo; pero los varones les dijeron: -¿Cómo es que estáis buscando donde se ponen los muertos al Que está vivo? ¡No está aquí, porque ha resucitado! Acordaos de lo que os dijo cuando estaba con vosotras en Galilea: que era menester que el Hijo del Hombre fuera entregado a la jurisdicción de los pecadores, que le crucificarían; pero que al tercer día resucitaría. Entonces se acordaron ellas de lo que les Continue

Lucas 23: Camino del Calvario

Inmediatamente se levantó la sesión, y todos a una llevaron a Jesús a Pilato. Cuando llegaron ante él, se pusieron a acusar a Jesús: -Hemos descubierto a este -dijeron- conspirando para provocar problemas políticos en nuestra nación, a intentando que la gente deje de pagar tributo al Emperador, y pretendiendo ser un rey, el Mesías. Pilato entonces le preguntó a Jesús: -¿Eres tú el rey de los judíos? -¡Tú lo has dicho! -le contestó Jesús. Pilato dijo a los principales sacerdotes y a la gente: -Yo no veo que este sea culpable de ningún crimen. -¡Está alborotando a la gente, difundiendo su propaganda por toda Judasa; empezó en Galilea y ahora ha llegado hasta aquí! porfiaban ellos. Cuando les oyó mencionar a Galilea, Pilato preguntó si Jesús era de allí. Y al enterarse de que era de la jurisdicción de Herodes, le remitió a Jesús, aprovechando que Herodes se encontraba Continue

Lucas 22: Y satanás entró en Judas

Estaba próxima la fiesta de los ázimos, más generalmente conocida como la Pascua. Los principales sacerdotes y los escribas estaban buscando la manera de acabar con Jesús, pero no les resultaba fácil porque tenían miedo de la reacción de la gente. Entonces Satanás entró en Judas, alias « El Iscariote», que era uno de los Doce, y este fue a los principales sacerdotes y los oficiales de la policía del templo para convenir con ellos la manera de entregarles a Jesús. Ellos se alegraron de que se les presentara una oportunidad, y llegaron al acuerdo de darle dinero a Judas por sus servicios, y él se comprometió a buscar la ocasión para entregarles a Jesús a espaldas de la gente. Era el tiempo de la Pascua cuando Jesús llegó a Jerusalén para morir. La fiesta de los ázimos, o pan sin levadura, no era exactamente lo mismo que la Pascua. Continue

Lucas 21: El valor de una ofrenda

 Jesús miró hacia arriba desde donde estaba, y vio cómo echaban sus ofrendas los ricos en los cepillos del templo. Y vio también a una pobrecita viuda que echaba dos blancas. Y dijo Jesús: -Os aseguro que esa pobrecita viuda es la que más ha echado. Porque todos esos echaron en la ofrenda de Dios lo que tenían de más; pero ella, que no tiene más que pobreza, ha echado todo lo que tenía para vivir. En el Atrio de las Mujeres del templo había trece grandes cepillos que se llamaban «Las Trompetas», por la forma que tenían, con la parte estrecha para arriba y lo más ancho abajo. Cada cepillo recogía las ofrendas para un fin determinado: para la leña para los holocaustos; para el incienso; para la conservación de los utensilios de oro, etc. Jesús estaba sentado cerca de las trompetas. Después de los agotadores debates con los Continue

Lucas 20: Con qué autoridad

Un día, cuando Jesús estaba enseñando al pueblo y proclamando la Buena Nueva en el templo, sucedió que llegaron los principales sacerdotes y los escribas con los ancianos, y se dirigieron a Jesús para preguntarle: -Dinos con qué autoridad haces todo esto, y quién te ha dado esa autoridad. -Yo también quiero haceros una pregunta -les dijo Jesús-: A ver, decidme vosotros si el bautismo de Juan era cosa de Dios, o cosa de hombres. Aquellos hombres se pusieron a discutir entre sí, y se decían: -Si decimos que de Dios, nos dirá que por qué no le creímos; y si decimos que era cosa de hombres, nos apedreará todo el pueblo, porque están convencidos de que Juan era un profeta. Así es que le contestaron a Jesús que no sabían; y entonces Jesús les dijo: -Pues tampoco Yo os diré con qué autoridad hago todo esto. Este capítulo describe Continue

Lucas 19: El huésped del que todos necesitaban

Luego entró Jesús en Jericó, e iba cruzándolo cuando sucedió algo. Allí vivía un tal Zaqueo, que era el jefe de los publicanos, y era muy rico. Tenía interés en ver quién era Jesús; pero no podía porque era muy bajito y había mucha gente rodeando a Jesús. Así es que lo que hizo fue adelantarse corriendo, y encaramarse a un sicomoro para verle cuando pasara por allí. Cuando llegó Jesús a aquel lugar, miró hacia arriba y le dijo: -¡Zaqueo, bájate de ahí a toda prisa, que hoy necesito parar en tu casa! Y Zaqueo se bajó del árbol a toda prisa, y se alegró mucho de que Jesús le visitara; pero toda la gente no hacía más que criticar a Jesús por haberse alojado con un pecador despreciable. Zaqueo se puso en pie, y le dijo al Señor: Mira, Señor: voy a darles a los pobres la mitad Continue

Lucas 18: Incansables en la oración

Jesús les contó otra parábola sobre la necesidad de ser constantes en la oración y no desanimarse: -En cierta ciudad había un juez que no tenía temor de Dios ni respetaba a nadie. Y en aquella ciudad vivía una viuda que iba a ver al juez con frecuencia para pedirle que le hiciera justicia en un pleito que tenía con uno que le hacía la vida imposible. El juez no le hizo caso durante bastante tiempo; pero llegó un momento en que se dijo para sus adentros: « Es verdad que yo no tengo temor de Dios ni respeto a nadie; pero esta viuda no deja de fastidiarme, de modo que le haré justicia, no sea que acabe por hacerme polvo del todo»-. Y el Señor insistió-: ¡Fijaos lo que acabó por decir aquel juez tan malvado! ¿Y creéis que Dios no les hará justicia a sus amigos que se Continue

Lucas 17: Las leyes de la Vida Cristiana

-Es inevitable que se produzcan tropiezos -dijo Jesús a sus discípulos-; pero ¡ay del que los provoque! Más le valiera que le ataran al cuello una piedra de molino y le tiraran al mar, antes que hacer tropezar a uno de estos pequeñitos. Andaos con mucho cuidado. Si tu hermano te causa algún daño, échaselo en cara; si lo siente, perdónale. Aunque te lo haga siete veces al día, si lo reconoce y dice que lo siente, perdónale. -Haz que tengamos más fe -le dijeron al Señor los apóstoles. -Si tuvierais algo de fe, aunque fuera tan pequeña como una semillita de mostaza, le podríais decir a este sicomoro: “ ¡Desarráigate y plántate en el mar!» Y os obedecería. -Y siguió diciendo-: «Si uno de vosotros tiene un siervo que vuelve a casa de arar o de apacentar el ganado, ¿a que no le dice que entre y se siente Continue

Lucas 16: El ejemplo de un hombre malo

Jesús les contó también a sus discípulos: «Érase una vez un hombre muy rico, al que hicieron saber que el administrador que tenía al frente de su hacienda le estaba defraudando. El hombre hizo comparecer al administrador, y le dijo tajantemente: -¿Qué es lo que me dicen que estás haciendo conmigo? ¡Presenta todas las cuentas! ¡Quedas despedido! -¿Que voy a hacer yo ahora que mi jefe me ha despedido? -se dijo el administrador para sus adentros-. No puedo ponerme a cavar; y sería una vergüenza tener que pedir limosna. ¡Ya sé lo que haré para encontrar otro empleo cuando se me termine este chollo! Y dicho y hecho: se puso a llamar a los deudores de su amo uno por uno. -¿Tú cuánto le debes a mi amo? -le preguntó al primero. -Yo mil arrobas de aceite -contestó el deudor. Pues, venga: toma tu recibo, siéntate ahora mismo a la Continue

Lucas 15: La alegría del Pastor

Todos los publicanos y los pecadores se acercaban a Jesús para escucharle; y los fariseos y los escribas se lo criticaban: -Este se relaciona con gente de mal vivir, y hasta come con ellos. Jesús entonces les contó una parábola: -¿A que cualquiera de vosotros, si tiene cien ovejas y se le pierde una, deja las noventa y nueve en el desierto y va a buscar a la perdida hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, la lleva a hombros rebosando de contento; y en llegando a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles: « ¡Alegraos conmigo, que he encontrado la oveja que se me había perdido!» De la misma manera, os aseguro que da más alegría en el Cielo el que se arrepienta un pecador, que los noventa y nueve «justos» que no sienten la necesidad de arrepentirse. Probablemente este es el capítulo que Continue