Archives for Hebreos

Hebreos 13: Las evidencias de la vida cristiana

Que no falte nunca entre vosotros el amor fraternal. No dejéis de practicar la hospitalidad; porque hubo algunos que, al cumplir con este deber, acogieron a ángeles sin darse cuenta. Acordaos de los que están presos; porque ya sabéis por propia experiencia lo que es eso. Acordaos de los que sufren malos tratos, porque lo mismo os puede suceder a vosotros mientras estéis en el cuerpo. Que el matrimonio sea respetado entre todos vosotros, sin dejar que se corrompa la relación matrimonial. Dios juzga a los que son adúlteros e inmorales en su conducta. Manteneos libres del amor al dinero. Contentaos con lo que tenéis; porque Dios ha dicho: «No te voy a fallar ni a olvidar nunca. » Así es que podemos decir con confianza: «El Señor es el Que me ayuda: no tendré miedo. ¿Qué me pueden hacer los hombres?» Al llegar al final de la carta, el Continue

Hebreos 12: La carrera y la meta

Por tanto, puesto que estamos rodeados de tal nube de testigos, despojémonos de todo peso y desembaracémonos del pecado que nos asedia tan constantemente, ¡y corramos con entereza inalterable la carrera que se nos ha asignado!; y, al hacerlo así, mantengamos la mirada fija en Jesús, en Quien nuestra fe tiene su punto de partida y su meta; Quien, para ganar el gozo que tenía por delante, sufrió la Cruz con entereza, sin dejarse impresionar por la terrible vergüenza que implicaba, y ahora ha ocupado Su puesto ala diestra del trono de Dios. Este es uno de los pasajes grandes y conmovedores del Nuevo Testamento, en el que su autor nos da un resumen casi perfecto de la vida cristiana. (i) En la vida cristiana tenemos una meta. El cristiano no es un paseante que anda despreocupadamente por los senderos de la vida, sino un viandante que sabe adónde va. Continue

Hebreos 11: La fe de la ofrenda aceptable

Fue por la fe por lo que Abel Le ofreció a Dios un sacrificio más completo que Caín, y por ello obtuvo el veredicto de ser un hombre justo; porque Dios mismo dio testimonio de ese hecho sobre la base de los dones que presentó: y aunque murió a causa de su fe, todavía nos habla. El autor de Hebreos empieza la lista de honor de la fe con el nombre de Abel, cuya historia se encuentra en Génesis 4:115. Caín era labrador, y Le trajo a Dios una ofrenda de los productos de la tierra; Abel era pastor, y Le trajo a Dios una ofrenda de sus ganados. Dios prefirió la de Abel a la de Caín y éste, amargado por la envidia, mató a su hermano y se convirtió en un paria. En el original, el sentido de la historia es difícil. Nada indica por qué Dios prefirió Continue

Hebreos 10: El único sacrificio aceptable a Dios

Como la Ley no es más que una sombra imprecisa de las bendiciones que están por venir y no la verdadera imagen de estas cosas, no puede nunca realmente capacitar para la comunión con Dios a los que hacen lo posible por acercarse a Su presencia por medio de los sacrificios, que hay que seguir ofreciendo indefinidamente año tras año. Porque, si ese fin se pudiera conseguir con esos medios, ya se habría conseguido y se habrían dejado de ofrecer sacrificios; porque los que hacen ese culto ya habrían llegado de una vez para siempre a un estado de pureza tal que habrían dejado de tener conciencia de pecado. Pero, lejos de eso, año tras año celebran este memorial del pecado. Porque es imposible que la sangre de becerros y de machos cabríos quite el pecado. Por eso dice Él al entrar en el mundo: «Tú no deseabas sacrificio y Continue

Hebreos 9: La gloria del tabernáculo

Ahora bien: el primer tabernáculo también tenía su liturgia y santuario, que eran un símbolo terrenal de realidades celestiales. Porque el primer tabernáculo estaba preparado con el candelabro y la mesa de los panes de la proposición en lo que se llamaba el Lugar Santo. Detrás de la segunda cortina estaba la parte del tabernáculo que se llamaba el Lugar Santísimo. Se accedía a él por el altar de oro del incienso, y allí estaba el Arca del Pacto, cubierta de oro por todas partes, que contenía una urna de oro con maná, la vara de Aarón que reverdeció y las Tablas del Pacto. Por encima del Arca estaban los querubines gloriosos que daban sombra al propiciatorio; pero no es éste el lugar para hablar de todas estas cosas en detalle. El autor de Hebreos ha estado tratando de Jesús como el Que nos introduce en el mundo de la Continue

Hebreos 8: El acceso a la realidad

El meollo de lo que estamos diciendo es el siguiente: ¡Tal es el Sumo Sacerdote que tenemos, Que se ha sentado a la diestra del trono de la Majestad en el Cielo, un Sumo Sacerdote que ministra en el verdadero Santuario y Tabernáculo que ha establecido el Señor y no el hombre! Porque todos los sumos sacerdotes son elegidos para que ofrezcan dones y sacrificios; por tanto, era necesario que Él tuviera también algo que ofrecer. Si hubiera estado en la Tierra, ni siquiera habría sido sacerdote, porque para eso están los que ofrecen los dones que prescribe la Ley, que son hombres cuyo ministerio no es más que un tenue boceto del orden celestial, según las instrucciones que recibió Moisés cuando estaba a punto de completar el tabernáculo: «Mira -se le dijo-, que lo hagas todo según el modelo que se te ha mostrado en el monte.» Pero, según Continue

Hebreos 7 : El sumo sacerdote de la orden de Melquisedec

Llegamos ahora a un pasaje de tal importancia para el autor de Hebreos, y tan difícil de entender para nosotros, que tenemos que tratarlo con especial atención. El capítulo 6 terminaba con la afirmación de que Jesús había sido establecido como Sumo Sacerdote para siempre de la orden de Melquisedec. Este sacerdocio de la orden de Melquisedec es la idea más característica de Hebreos. Detrás de ella subyacen formas de pensamiento, de razonamiento y de utilización de la Escritura que nos resultan extrañas, pero que debemos tratar de entender. El mejor punto de partida será reunir todo lo que el autor de Hebreos tiene que decir sobre el sacerdocio de la orden de Melquisedec, y leerlo en conjunto antes de dividirlo en pasajes más cortos para su estudio en detalle. Así es que ahora trataremos de entender adónde se dirige el autor de Hebreos, antes de estudiar este capítulo en Continue

Hebreos 6: La necesidad de progresar

Así que, dejemos ya atrás la enseñanza cristiana elemental, y dejémonos llevar adelante hacia la plena madurez; porque no nos podemos eternizar echando los cimientos, y enseñando acerca del arrepentimiento de las obras muertas, y dando información acerca de los lavatorios, la imposición de manos, la resurrección de los muertos y la sentencia que perdura por toda eternidad. Dios mediante, eso será lo que hagamos. El autor de Hebreos está seguro de que el progreso es necesario en la vida cristiana. Ningún maestro llegaría a nada si no hiciera más que empezar por el principio una y otra vez cuando se pusiera a enseñar. El autor de Hebreos dice que sus alumnos deben proseguir adelante hacia lo que él llama teleiotés. La versión Reina-Valera traduce esta palabra por perfección. Pero téleios, el adjetivo, y las demás palabras de la misma familia, tienen un sentido técnico. Pitágoras dividía a sus alumnos Continue

Hebreos 5: Identificado con la humanidad y con dios

El sumo sacerdote se elige entre los hombres para que los represente en las cosas que tienen relación con Dios. Su cometido consiste en presentar ofrendas y sacrificios por los pecados, ya que él mismo puede sentir compasión de los ignorantes y de los descarriados, puesto que él también está revestido de debilidad humana. A causa de esta misma debilidad, le corresponde, de la misma manera que ofrece sacrificios por los demás, hacerlo también en su propio favor por sus propios pecados. Nadie se apropia esta honorable posición por su cuenta, si no es llamado por Dios a ocuparla, como sucedió con Aarón. Exactamente de la misma manera, Cristo no se apropió la gloria de ser el Sumo Sacerdote, sino que fue el Dios Que le había dicho: «Tú eres mi amado Hijo; hoy Te comunico Mi propia vida y naturaleza», Quien Le dijo también en otro pasaje: «Tú eres Continue

Hebreos 4: El reposo que no osaremos perder

Es verdad que la promesa que ofrece la entrada en el reposo de Dios todavía nos sigue abierta; pero tened cuidado, no sea que alguno de vosotros se encuentre excluido. Por supuesto, es cierto que a nosotros se nos ha predicado el Evangelio, como a los antiguos; pero a ellos no les sirvió de nada la Palabra que oyeron, porque no les caló hasta las entretelas de su ser median te la fe. Somos nosotros, los que hemos hecho la decisión de la fe, los que entramos en el reposo; porque de aquellos dijo Dios: «Juré en Mi ira: ¡De ninguna manera entrarán en Mi reposo!» Esto dijo Dios, aunque Sus obras estaban concluidas desde la fundación del mundo; porque, en algún lugar de la Escritura se dice así del séptimo día: «Y reposó Dios de todas Sus obras en el séptimo día. » Y dice en este lugar: «De Continue