Introducción a la carta a los Colosenses
Las ciudades del Valle del Lico A unos ciento cincuenta kilómetros de Éfeso, en el valle del río Lico, cerca de donde se une con el Meandro, hubo una vez tres ciudades importantes: Laodicea, Hierápolis y Colosas. En su origen habían sido ciudades frigias, pero en el tiempo que nos ocupa eran parte de la provincia romana de Asia. Casi se podían ver cada una desde las otras. Hierápolis y Laodicea estaban en orillas opuestas… Leer Más
Colosenses 1: Saludos cristianos
Esta carta os la envía Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, juntamente con el hermano Timoteo, a los que estáis consagrados a Dios y sois hermanos creyentes en Cristo, que vivís en Colosas. Un cristiano consagrado no puede escribir ni una sola frase sin dejar bien claras las grandes creencias que subyacen en todo su pensamiento. Pablo no había estado nunca personalmente en Colosas, así es que tiene que empezar por aclarar… Leer Más
Colosenses 2: La contienda del amor
Quiero que sepáis lo tremenda que es la contienda que estoy librando por vosotros, y por los de Laodicea, y por todos los que no me han visto nunca en persona. Aquí se levanta el telón un momento, y se tiene una vislumbre impactante del corazón de Pablo: está pasando una gran lucha por aquellos cristianos a los que amaba aunque no los conocía personalmente. Asocia a los laodicenses con los colosenses, y habla de… Leer Más
Colosenses 3: La vida de la resurrección
Así que, puesto que habéis resucitado con Cristo, poned el corazón en las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Ocupad vuestra mente con pensamientos que se concentren en las cosas de arriba en lugar de en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando quiera que Cristo aparezca, vosotros también apareceréis con Él en gloria. Porque Él es vuestra vida.… Leer Más
Colosenses 4: La oración cristiana
Perseverad en la oración. Manteneos alerta en la oración, incorporando siempre en ella la acción de gracias. Y al mismo tiempo orad por nosotros para que Dios nos ofrezca oportunidad para dar el Mensaje, para que comuniquemos el secreto de Cristo que le ha sido revelado ahora a Su propio pueblo, ese secreto por el que estoy preso, para que se lo manifieste a todo el mundo como es mi obligación. Pablo no escribía nunca… Leer Más