Archives for Segunda Timoteo

2 Timoteo 1: Gloria y privilegio de un apóstol

Esta es una carta de Pablo, que fue hecho apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y cuyo apostolado fue diseñado para dar a conocer a todos los hombres la promesa de Dios de la vida eterna en Jesucristo: A Timoteo, su propio amado hijo. Gracia, misericordia y paz sean contigo de parte de Dios el Padre, y de nuestro Señor Jesucristo. Doy gracias a Dios, a Quien sirvo con limpia conciencia como Le sirvieron mis antepasados antes de mí, por todo lo que tú eres para mí, de la misma manera que en mis oraciones nunca dejo de
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2 Timoteo 2: La cadena de la enseñanza

En cuanto a ti, mi querido hijo, encuentra tu fuerza en la gracia que hay en Jesucristo; y confía las cosas que has escuchado de mí, y que están confirmadas por muchos testigos, a hombres fieles que sean competentes para enseñar también a otros. Aquí tenemos en bosquejo dos cosas -la recepción y la transmisión de la fe cristiana. (i) La recepción de la fe está basada en dos cosas. Se basa en el oír. Fue de Pablo que quien Timoteo escuchó la verdad de la fe cristiana. Pero las palabras que escuchó fueron confirmadas por el testimonio de muchos
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2 Timoteo 3: Tiempos de terror

Debes darte cuenta de esto: en los últimos días vendrán tiempos difíciles. La Iglesia original vivía en una era en la que se presentía un final inminente; se esperaba la Segunda Venida en cualquier momento. El Cristianismo se había acunado en el judaísmo y pensaba naturalmente sobre todo en imágenes y en términos judíos. El pensamiento judío tenía una concepción básica. Los judíos dividían toda la historia del tiempo en esta era presente y la edad por venir. Esta edad presente era totalmente mala; y la edad por venir sería la edad de oro de Dios. Entre ambas estaba el
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2 Timoteo 4: Las bases para la llamada de Pablo

Te encargo delante de Dios y de Jesucristo, Que va a juzgar a los vivos y a los muertos -te encargo por su aparición y por Su Reino- proclama la Palabra; sé insistente en sazón y en desazón; convence, reprende, exhorta, y hazlo todo con una paciencia y una enseñanza que no fallen nunca. Porque vendrá un tiempo cuando las personas se negarán a escuchar la sana doctrina, y que más bien, por tener oídos que tienen que estar vibrando constantemente con novedades, se enterrarán bajo una montaña de maestros cuya enseñanza esté de acuerdo con sus propios deseos de
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