Cantares-5-El-esposo

Cantares 5: El esposo

Cantares 5:1 He venido a mi jardín, hermana, esposa mía; he recogido mi mirra y mis aromas, he comido mi panal y mi miel, mi vino y mi leche he bebido.

Coro

Comed, amados amigos; bebed en abundancia.

Cantares 5:2

El tormento de la separación

La esposa

Yo dormía, pero mi corazón velaba. La voz de mi amado que llama: «¡Ábreme, hermana mía, amada mía, paloma mía, perfecta mía, pues mi cabeza está cubierta de rocío, mis cabellos, de la humedad de la noche!

Esta nueva sección nos relata cómo el matrimonio creció y maduró a pesar de los problemas. Había pasado algún tiempo desde la boda y la joven sintió cierta clase de indiferencia en su relación. Se volvió fría ante sus insinuaciones y cuando cambió de opinión y respondió, él ya se había ido. Su egocentrismo e impaciencia, aun cuando breve, causaron la separación. Pero ella actuó con rapidez para corregir el problema y fue a buscar a su esposo.

Es inevitable que, con el paso del tiempo y el crecimiento de la familiaridad, un matrimonio empiece a perder su brillo inicial. Las miradas y las caricias ya no producen la misma respuesta emocional. Los conflictos y las presiones surgen furtivamente, ocasionando que uno pierda la ternura hacia el cónyuge. El mundo no es un refugio para los enamorados. Es más, la tensión externa a menudo trabaja contra la relación matrimonial. Pero los esposos pueden aprender a ser un refugio el uno para el otro. Si ocurre una disminución en la intimidad y la pasión, recuerde que puede ser renovado y regenerado. Tomen tiempo para recordar aquellas primeras emociones, la excitación del sexo, los puntos fuertes de su cónyuge, y el compromiso que se hicieron. Al enfocar en lo positivo, puede sobrevenir la reconciliación y la renovación.

Cantares 5:3 »Me he quitado la ropa, ¿cómo vestirme otra vez? Ya me he lavado los pies, ¿cómo ensuciarlos de nuevo?».

Cantares 5:4 Mi amado metió su mano por el resquicio de la puerta y mi corazón se conmovió dentro de mí.

Cantares 5:5 Me levanté para abrir a mi amado y mis manos gotearon mirra: ¡de mis dedos corría la mirra sobre el pestillo de la cerradura!

Cantares 5:6 Abrí a mi amado, pero mi amado se había ido, ya había pasado, y tras su voz se me salió el alma. Lo busqué, mas no lo hallé;[a] lo llamé, y no me respondió.

Cantares 5:7 Me encontraron los guardias que rondan la ciudad;[b] me golpearon, me hirieron, me arrebataron el manto los guardias de las murallas. La sulamita tiene alucinaciones nocturnas en las que ve a su amado partir ( pero mi amado se había ido ) . La razón de su partida es la tardía respuesta de la amada, quien no podía salir porque se había despojado de sus ropas. Ella misma se había desnudado , lo cual era un símbolo de su independencia. Entonces sale tras él y es sorprendida por los guardas , quienes la confunden con una prostituta y le arrancan el manto que llevaba puesto. Esto simboliza que ha sido despojada de su autoridad. Su amado es su única esperanza, ¿pero hacia dónde ha ido, y cuándo retornará? Su conducta independiente y la violenta reacción de que ha sido víctima son la causa de su desgracia.

La joven estaba sola afuera durante la noche. En los tiempos del Antiguo Testamento, podría haber sido confundida con algún criminal o una prostituta y tratada como tal. Esta imagen simboliza el dolor que sintió al estar separada de su amado.

Cantares 5:8 Yo os conjuro, hijas de Jerusalén, si halláis a mi amado, hacedle saber que estoy enferma de amor.[c]

Cantares 5:9

La esposa enamorada

Coro

¿Qué es tu amado más que otro amado, tú, la más hermosa entre las mujeres?[d] ¿Qué es tu amado más que otro amado, para que así nos conjures?[e]

La gloria de Salomón representa la real perfección del amor. Era como su padre David, rubio , amado como él y señalado entre diez mil. Es inigualable en fuerza, confiabilidad, resistencia y valor; pero no es un hombre duro, frío, metálico. Para la sulamita su amado es un hombre incomparable.

Cantares 5:10

La esposa

Mi amado es blanco y sonrosado, distinguido entre diez mil;

Cantares 5:11 su cabeza es oro fino; sus cabellos crespos, negros como el cuervo.

Cantares 5:12 Sus ojos, palomas que junto a arroyos de aguas se bañan en leche, están a la perfección colocados.

Cantares 5:13 Sus mejillas, eras perfumadas con especias aromáticas, son como fragantes flores;

sus labios, lirios que destilan mirra.

Cantares 5:14 Sus manos, anillos de oro engastados de jacintos; su cuerpo, claro marfil cubierto de zafiros.

Cantares 5:15 Sus piernas, columnas de mármol fundadas sobre basas de oro fino; su aspecto, como el Líbano; esbelto cual los cedros.

Cantares 5:16 Su paladar, dulcísimo, y todo en él codiciable. ¡Tal es mi amado, tal es mi amigo, hijas de Jerusalén!

La joven llama a Salomón su «amigo». En un matrimonio saludable, los enamorados también son buenos amigos. Muy a menudo la gente se ve impulsada a casarse por los sentimientos excitantes del amor y la pasión antes de dedicar el tiempo para desarrollar una profunda amistad que incluye escuchar, compartir y mostrar comprensión por los gustos y aversiones del otro. La amistad toma tiempo, pero hace que una relación amorosa sea más profunda y mucho más satisfactoria.

El amado

La respuesta del amado es tan apasionada como los reclamos de ella, y la intimidad plena que ahora gozan es la culminación que tanto han deseado. En la RVA se traducen los tiempos verbales como pretéritos perfectos (He venido, etc.), lo cual sugiere una acción comenzada en el pasado y que continúa en el presente. Pero quizá, a la luz del contexto, sería mejor traducir los verbos como lo que en inglés se llama “presente continuo” (estoy viniendo), lo cual indica una acción en curso o en vías de completarse.

Nótese que el amado, mientras penetra a su esposa, va respondiendo a cada una de sus invitaciones. El huerto está ahora abierto para él. Ella ya no es virgen. En consecuencia, ya no será más la novia, sino la esposa (amada). El está recibiendo todo el placer que había anticipado durante el juego amoroso (mirra y perfume). Toda la dulzura de ella ahora es suya (panal y miel), y él se deleita en saborear tanto placer que ella le prodiga (vino y leche). En la poesía amatoria del Cercano Oriente, frecuentemente se usaba la figura de la miel y del panal como eufemismos para referirse a los genitales femeninos.

Las tres líneas finales del versículo presentan el problema de quién o quiénes están hablando, y a quiénes se está invitando. Algunos eruditos sugieren que quien habla es el esposo, lo cual no es probable porque estaría invitando a un grupo de personas a servirse sexualmente de su esposa, que le pertenece a él de manera exclusiva. Otros han dicho que las palabras se dirigen a la pareja de enamorados, de parte de los testigos imaginarios de la boda. Es posible que quien habla sea Dios, a quien por otro lado no se lo menciona en todo el libro. De ser así, Dios estaría hablando a los que se aman en este punto culminante del poema, animándolos a disfrutar de su sexualidad, que es fruto de su amor providencial y poder creador. En este caso, Dios estaría invitando a los amados (dode, “los que hacen el amor”) a beber de su pasión sexual hasta que estén borrachos de amor (¡bebed en abundancia!).

Es interesante notar que precisamente en este momento de la consumación del acto amoroso nos encontramos en la mitad exacta de Cantares en el texto hebreo. Hay 111 líneas desde 1:2 hasta 4:15, y 111 líneas desde 5:2 hasta 8:4. En 4:16 y 5:1 hay cinco líneas de texto en el hebreo, y representan no sólo el clímax del amor de los enamorados sino también el punto culminante del pensamiento del poema. Todo hasta este punto se ha estado moviendo hacia la consumación del amor. A partir de este punto, todo se moverá en dirección a la consolidación y confirmación de lo que hasta aquí han experimentado los enamorados. La relación se presentará más estable y profunda, a medida que los esposos se van entregando cada vez más plenamente.

Realizacion

La segunda parte de Cantares presenta el proceso de maduración de la pareja en su relación matrimonial. La situación no parece ideal. Se presentan nuevos problemas, conflictos y frustraciones. La pareja necesita ajustarse mutuamente, especialmente en su vida sexual. Pero la solución a estas tensiones viene cuando los enamorados reconocen su responsabilidad compartida y los deberes que el uno tiene para con el otro (ver 1Co_7:3-5). Nótese que a lo largo de esta segunda parte (como en la primera) es la mujer la que mayormente se expresa. Evidentemente en Cantares se oye el timbre distintivo de la voz femenina.

Sueños y frustraciones

Esta sección nos presenta básicamente la perspectiva de la amada sobre los conflictos que se plantean en la vida matrimonial.

La amada (5:2-8). Una vez más, la amada se encuentra soñando. Puede ser que este sueño haya ocurrido inmediatamente después de su primera experiencia sexualx, aunque no necesariamente. Nuevamente hay una combinación de invitación y negación, de búsqueda y encuentro, con un cierto tinte de angustia y frustración, como en el sueñopesadilla anterior. Nótese que en cada caso, la experiencia onírica concluye con un reclamo a las hijas de Jerusalén. La mujer es la protagonista de la acción (nótese el uso enfático del pronombre personal yo), y el contenido de este poema tiene que ver con su relación con su esposo.

En su sueño, la mujer ve y oye a su esposo golpeando con insistencia a la puerta y llamándola (2:8). La actitud de él parece tierna y seductora, a juzgar por la manera en que la nombra (hermana mía, amada mía, paloma mía, perfecta mía). Frente a tales piropos, ¡qué mujer se resistiría a abrir la puerta a su amado! Sin embargo, ella no parece estar muy dispuesta a hacerlo. ¿Será que hubo una riña entre los enamorados y que este sueño inquieto es expresión de ello? Ella no parece tener muy en cuenta la situación de él, que está empapado por el rocío, quizás después de haber pasado la noche entera fuera de la casa, bien sea porque efectivamente se pelearon o porque así lo requería su trabajo como pastor. La cuestión es que las excusas que ella pone para no levantarse y abrir la puerta, parecen de poco peso, en labios de una mujer que en otro momento se excitaba con sólo oír la voz de su amado.

Su primera excusa es “estoy desnuda,” y la segunda es “no me quiero ensuciar los pies.” La palabra cómo (ekaka) refleja una indisposición petulante para actuar, más bien que una imposibilidad de actuar. Ella no quiere saber nada con él. Es probable que su rechazo tenga connotaciones específicamente sexuales, es decir, que frente a los avances de él, ella no está dispuesta a hacer el amor esa noche. En algunos casos, el vocablo pies es un eufemismo para los genitales. “Lava tus pies” y “dormir con mi mujer” son expresiones paralelas en 2 de Samuel 11:8, 2de Samuel 11:11. Es probable que el poeta esté jugando con un doble sentido en esta sección. Por un lado, parece describir una situación concreta de una mujer acostada y durmiendo en una habitación, que no quiere abrir la puerta a un hombre mojado por el rocío de la noche, que golpea porque quiere entrar. El otro sentido es el de un sueño erótico, en el que el hombre solicita sexualmente a la mujer, pero ésta se niega a hacer el amor presentando excusas no muy convincentes.

Tomando en cuenta el carácter de Cantares, el segundo sentido parece ser el dominante. En este caso, el versículo 4 indicaría que el amado logró vencer la resistencia de la mujer, iniciando un juego amoroso muy agresivo: metió su mano. El vocablo mano (yad) es usado a veces con connotaciones sexuales, y específicamente con referencia al pene. Si mano se refiere al órgano copulativo masculino, entonces el agujero de la puerta no puede ser otra cosa que la vagina de ella. El efecto de esta acción sobre ella es claro: Mi corazón se conmovió a causa de él. Nuevamente, hay instancias en que el corazón (lit. vientre) se refiere a los órganos reproductores masculinos o, como en este caso, femeninos. Es evidente la excitación sexual de ella.

Ahora la amada parece deponer su actitud renuente a hacer el amor. Rota la resistencia, ella está dispuesta a entregarse totalmente a él. Nótense los paralelos en éste y los versículos que siguen con 2:10-3:5. Se repite la invitación del amado a levantarse y la respuesta de ella. Da la impresión como que ahora ella quiere reparar su indiferencia anterior, y se involucra intensamente en el acto amoroso al amor.

En el versículo 6, da la impresión como que el sueño erótico se torna en frustración, para pasar a ser una verdadera pesadilla. Después del acto sexual (abrí a mi amado), éste parece esfumarse. El alejamiento de su esposo hace que ella se sienta morir. Nuevamente se repiten las sensaciones Deuteronomio 3:2. La angustia que ella experimenta en esta parte de su sueño se ve reflejada en su insistencia. Nótese el paralelismo de las últimas dos líneas. El versículo 7 repite 3:3, sólo que en este caso la pesadilla es más dura, ya que antes de hacer su pregunta, ella resulta víctima de los que se supone están para proteger la ciudad y sus habitantes. Aparentemente la agresión de los guardias tiene connotaciones sexuales, ya que la mujer fue golpeada y despojada de su ropa. No es extraño que el inconsciente de ella elaborara un sueño de este tipo, después de un posible altercado con su esposo. La asociación de excitación sexual y orgasmo con su amado, y agresión sexual por parte de extraños parece un tema onírico lógico en un contexto de conflicto matrimonial.

El versículo 8 cierra la sección de sueños y pesadillas, de deseos y frustraciones. El refrán se repite en 2:7 y 3:5, y reaparecerá en 8:4. En estos casos, sirve para introducir el versículo final de una sección mayor dentro de Cantares. Pero aquí, el balance del versículo es diferente y no parece concluir una sección importante. En cualquier caso, la amada parece hacer aquí un balance más objetivo de la situación real. Más allá de los extremos de búsqueda y rechazo, deseo y frustración, ella no puede dejar de reconocer la verdad de que está desesperada por hacer el amor con él. La expresión que si halláis a mi amado, le diréis que estoy enferma de amor en hebreo es una pregunta retórica. Ella está desafiando a las hijas de Jeru- salén, preguntándoles: “¿Qué van a decirle a mi amado? ¿Que estoy exhausta (hala, “débil, enferma, fundida”) de tanto hacer el amor? ¿Que no quiero más?” En su giro retórico lo que en realidad está queriendo decir es: “No sean tontas. ¿Cómo podría no querer más?”

El corazón despierto

1. Está presto para escuchar.

2. Está presto para responder.

3. Está alerta a las señales de peligro.

4. Está presto para ofrecerse para servir.

El cortejo nupcial

Las preguntas de las muchachas de la ciudad sirven para montar la escena para una descripción pormenorizada de los encantos del amado. El amado parece ser mejor que cualquier otro amante, y las muchachas parecen tener curiosidad en averiguar en qué aspectos él es el mejor. Nótese que ellas nombran a la amada (ver 6:1) de la misma manera en que él ya la ha calificado (1:8).

La amada

Los poemas de amor que describen los encantos físicos de los enamorados eran comunes en el mundo antiguo, especialmente en relación con la mujer. Este es uno de los pocos casos en que un poema pondera la belleza física del varón. Como en el caso de la descripción de la belleza de la amada, el amado es descrito desde la cabeza hasta los pies, se lo compara con algunos animales, con bellezas naturales, con flores y especies, con fuentes y arroyos, con la obra de los arquitectos, herreros y joyeros. La belleza que se presenta es la de un varón ideal. El es un hombre modelo.

El versículo 10 hace una descripción general del amado. No se refiere a que él sea caucásico en cuanto al color de su piel, sino que es radiante y saludable (sonrosado). Evidentemente, se trata de un individuo distinguido, un hombre sumamente buen mozo. Parece que su cutis luce el tono cobrizodorado (su cabeza es oro fino) característico de alguien que pasa mucho tiempo al aire libre y expuesto a los rayos del sol. Sus largos cabellos, sueltos y flexibles, son ondulados y negros como el cuervo. Nótese que la amada describe los ojos de él de la misma manera en que él ha descrito los ojos de ella. Tan detallada es su descripción, que ella parece destacar el contraste entre el color del iris y el blanco de la esclerótica (bañados en leche y sentados sobre engastes).

Nuevamente se mencionan las mejillas, pero esta vez son las de él las que se alaban. Es interesante notar que muchos de los piropos que él le ha dicho a su amada, ahora ella los aplica a él. ¡Más de un varón hispanoamericano se sentiría algo molesto si su amada lo ponderara por estar bien perfumado! Pero un poco de loción facial no viene mal, si se aplica para agradar a la persona que se ama. Lo mismo vale para los labios, como instrumentos del beso amoroso. Es difícil que una mujer, por enamorada que esté, quiera besar a un hombre barbudo, con mal aliento y transpirado.

De la cabeza de su amado, la amada pasa a la descripción de sus manos y sus brazos (el término hebreo puede referirse a cualquier parte del brazo). El vientre es el tronco del cuerpo, que a ella le parece como una plancha de marfil, quizá por lo blanco (son las partes menos expuestas al sol). La mención de piedras preciosas no debe ser tomada más que como expresiones hiperbólicas, que pretenden destacar la belleza del cuerpo del varón. Finalmente, ella llega a las piernas o muslos, que los ve como columnas de mármol, debido a la fuerza de sus músculos y cómo están torneadas.

Para la amada, él es superlativo desde la cabeza hasta los pies. Para ella, su figura es como el Líbano, puesto que no hay nada más majestuoso que esa región al norte de Palestina, ni nada más imponente que los cedros que allí crecen. A sus ojos, él no tiene parangón. Además, reconoce que su boca, como órgano del habla, es dulce. Este hombre no sólo es físicamente atractivo para ella, sino que su conversación la seduce. ¡Todo él es deseable!. El es su amado (heb. dode, “amante,”), es decir, su compañero sexual. Pero también es su amigo, es decir, su camarada y compinche. Un buen esposo debe ser ambas cosas para su esposa: un buen amante y un buen amigo.

Posibles conflictos matrimoniales

1Debido al concepto de que el sexo es pecado. Los gnósticos influyeron grandemente en los primeros cristianos. La mayoría consideraba al cuerpo como fruto del mal, fuente de impureza para el alma. Había entre ellos dos grupos: los que lastimaban el cuerpo torturándolo, ya que lo importante era el espíritu; y los que le «daban rienda suelta» a los apetitos ya que no importaba mientras cultivasen el espíritu. Creció el concepto de que el sexo era expresión de la naturaleza carnal. Agustín, en el siglo V, fue más allá de sus contemporáneos al afirmar que el acto conyugal no es pecaminoso en sí mismo, pero sí es el único medio para que se transmita el pecado original; la única finalidad de la sexualidad eran los hijos dentro del marco de la fidelidad ya que el matrimonio era indisoluble. Sin embargo, hasta hoy algunos consideran que el acto sexual es pecado.

2. Debido a conceptos de que en ciertos días no se debían tener relaciones sexuales. Por ejemplo, en la Edad Media (siglos VI al X) en el catolicismo aparecen los «manuales penitenciales» que mostraban las penitencias que correspondían de acuerdo con los pecados cometidos. A los matrimonios estériles se les imponía la abstinencia, el placer sexual era implícitamente considerado como pecaminoso. Esto se ve muy claramente ya que durante ciertas fechas se prohibían las relaciones sexuales: los domingos, ciertas fiestas, etc., por ser «tiempos sagrados». Por ejemplo, los días jueves no se podían tener relaciones, en memoria de la captura del Señor, los viernes en memoria de su muerte, los sábados en memoria a la virgen María, los domingos en homenaje a su resurección, los lunes en conmemoración a los muertos, ¡y los martes y miércoles libre! siempre que no fuesen días de ayuno o festividades religiosas. Este es el germen de alejamiento entre lo «espiritual» y lo «sexual», herencia que pesa aún en el día de hoy a nivel social y religioso. Estaban prohibidas las relaciones durante la menstruación por la creencia de que podían nacer hijos deformes.

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