Cantares-4-El-amado

Cantares 4: El amado

Cantares 4:1 He aquí que tú eres hermosa, amiga mía; he aquí que tú eres hermosa; Tus ojos entre tus guedejas como de paloma; Tus cabellos como manada de cabras Que se recuestan en las laderas de Galaad.

Esta visión de la sulamita mezcla la imaginería de la antigua poética con símbolos de las bendiciones del pacto divino; presentando al pueblo escogido en posesión total de la tierra prometida. El monte Galaad, más allá del Jordán, constituye una extensión de esta tierra que abarca al resto de las tribus de Israel.

Nos sentimos como inoportunos espectadores cuando leemos este intercambio intensamente privado e íntimo. En el éxtasis de su amor, los amados se alaban entre sí utilizando un hermoso lenguaje figurado. Quizás sus palabras les parezcan extrañas a los lectores de una cultura diferente, pero sus intensos sentimientos de amor y admiración son universales. Comunicar amor y expresar admiración tanto en palabras como en acciones pueden mejorar cada matrimonio.

Cantares 4:2 Tus dientes como manadas de ovejas trasquiladas, Que suben del lavadero, Todas con crías gemelas, Y ninguna entre ellas estéril.

Cantares 4:3 Tus labios como hilo de grana, Y tu habla hermosa; Tus mejillas, como cachos de granada detrás de tu velo.

Cantares 4:4 Tu cuello, como la torre de David, edificada para armería; Mil escudos están colgados en ella, Todos escudos de valientes.

Cantares 4:5 Tus dos pechos, como gemelos de gacela, Que se apacientan entre lirios.

Cantares 4:6 Hasta que apunte el día y huyan las sombras, Me iré al monte de la mirra, Y al collado del incienso.

Cantares 4:7 Toda tú eres hermosa, amiga mía, Y en ti no hay mancha.

Cantares 4:8 Ven conmigo desde el Líbano, oh esposa mía; Ven conmigo desde el Líbano. Mira desde la cumbre de Amana, Desde la cumbre de Senir y de Hermón, Desde las guaridas de los leones, Desde los montes de los leopardos.

Todas las escenas montañosas del Cantar tienen un significado positivo; esta no es una invitación para salir del Líbano , sino para recorrer el país y mirar desde las cumbres toda la tierra prometida.

Cantares 4:9 Prendiste mi corazón, hermana, esposa mía; Has apresado mi corazón con uno de tus ojos, Con una gargantilla de tu cuello.

Una de las más profundas necesidades del hombre es experimentar la unidad del amor verdadero en una relación segura. Los atractivos términos hermana y esposa , aplicados a la sulamita, describen una relación duradera y una comunión permanente. Ella no es un huerto cerrado que deja fuera a su amado , sino un huerto reservado al cual se lo invita a entrar. La sulamita, junto con todas sus maravillas, es ahora suya. Juntos, como amigos y amantes, comparten la dulce fruta satisfechos y conformes

Cantares 4:10 ¡Cuán hermosos son tus amores, hermana, esposa mía! ¡Cuánto mejores que el vino tus amores, Y el olor de tus ungüentos que todas las especias aromáticas!

Cantares 4:11 Como panal de miel destilan tus labios, oh esposa; Miel y leche hay debajo de tu lengua; Y el olor de tus vestidos como el olor del Líbano.

Cantares 4:12 Huerto cerrado eres, hermana mía, esposa mía; Fuente cerrada, fuente sellada.

Al comparar a su esposa con un huerto privado, Salomón alababa su virginidad. La virginidad, considerada anticuada por muchos en la cultura actual, ha sido siempre el plan de Dios para los solteros… y con buenas razones. Las relaciones sexuales sin matrimonio es de mal gusto. No es comparable con el gozo de darse por entero al único ser que está totalmente comprometido con usted.

Cantares 4:13 Tus renuevos son paraíso de granados, con frutos suaves, De flores de alheña y nardos;

Cantares 4:14 Nardo y azafrán, caña aromática y canela, Con todos los árboles de incienso; Mirra y áloes, con todas las principales especias aromáticas.

Cantares 4:15 Fuente de huertos, Pozo de aguas vivas, Que corren del Líbano.

La esposa de Salomón era tan refrescante para él como una fuente. ¿Puede su cónyuge decir lo mismo sobre usted? Algunas veces la familiaridad que surge con el matrimonio nos hace olvidar los sentimientos abrumadores del amor y la frescura que disfrutábamos al principio. Muchos matrimonios pueden beneficiarse con un curso para «refrescarse». ¿Refresca usted a su cónyuge o es una descarga de quejas, pesares y problemas? En el matrimonio, cada parte debe trabajar de continuo para refrescar al otro mediante palabras de aliento, un regalo inesperado, una variación en la rutina, una llamada o nota sorpresa o incluso reservar la discusión de algún problema para el momento adecuado. Su cónyuge necesita que usted sea un refugio de frescura debido a que el resto del mundo por lo general no lo es.

Cantares 4:16 Levántate, Aquilón, y ven, Austro; Soplad en mi huerto, despréndanse sus aromas. Venga mi amado a su huerto, Y coma de su dulce fruta.

El amado

Esta larga sección está dividida en dos partes. La primera termina en el versículo 7, que resume la belleza de la amada, que se describe en detalle en los versículos anteriores. La segunda comienza y termina con la mención del Líbano en los versículos 8 y 15. Todo el pasaje se caracteriza por un intenso erotismo. La pasión parece ir en aumento, hasta alcanzar la consumación en 4:16-5:1.

El amado comienza una detallada descripción física de su amada, desde la cabeza hasta sus genitales. Comienza destacando sus ojos, que lucen hermosos a través de tu velo. El velo era usado por las mujeres en ocasiones especiales, como compromisos y casamientos. En este caso, se trataría del velo nupcial. El cabello de la amada es comparado con una manada de cabritos, caracterizados por su pelo largo y negro. El movimiento de un rebaño grande descendiendo por una colina distante produce el efecto como que toda la elevación estuviese moviéndose. Así de suelto es el cabello de la amada.

La idea del rebaño se extiende ahora a los dientes de la amada. Su dentadura es blanca, pulida, brillante, simétrica, y está completa. La descripción de la boca continúa con la mención de los labios, que son como hilo de grana. Seguramente la amada tiene los labios pintados de rojo. Los cosméticos eran comunes en el antiguo Cercano Oriente. La mención de los dientes y los labios lo lleva al amado a considerar que toda la boca de ella, como instrumento del habla, es bella. Sus palabras han sido para él motivo de gran satisfacción. De la boca, el amado pasa a ponderar las mejillas de su esposa, que lucen rosadas como la cáscara de una granada, medio cubiertas por el cabello negro que cae sobre ellas y el velo tenue que cubre el rostro. La granada era conocida en Egipto como fruto afrodisíaco, y en Mesopotamia se usaba para preparar pociones de amor.

El amado continúa recorriendo el cuerpo de ella, pero cambia las comparaciones de carácter telúrico, para usar una imagen de corte militar. El cuello de ella es como la torre de David, lo cual habla de su aspecto erguido y real. La belleza de su cuello se ve realzada con los ornamentos que lleva, probablemente una serie de collares de cuentas, que se parecen a los escudos que se colgaban de las torres para darles mayor protección. Los comentarios del amado pasan del cuello a los pechos de su esposa en el versículo 5. Se repite aquí la idea de la simetría (ver versículo 2) al comparar los pechos de ella con dos venaditos, mellizos de gacela. Recuérdese el carácter profundamente erótico de estas expresiones.

En el versículo 6, el amado parece tomar en cuenta el deseo de su esposa, y repite lo que la amada ha dicho en 2:16, 17. La idea del acto amoroso (apacientan entre lirios… hasta que raye el alba y huyan las sombras) surge como consecuencia de que ahora el amado pasa rápidamente de los pechos de su amada a sus genitales. El texto presenta un caso de paralelismo sintético, ya que el monte de la mirra y la colina del incienso parecen ser lo mismo. No se trata de lugares geográficos, porque la mirra y el incienso no son originarios de Palestina. Más bien, estas expresiones se refieren a una parte del cuerpo de la mujer. En este sentido, no puede ser otra cosa que el “Monte de Venus”. De esta manera, con excitación creciente, el amado ha estado describiendo el cuerpo de su esposa desde la cabeza hasta los genitales, perfumado y preparado para el acto amoroso. Al terminar el recorrido sensual, el amado no puede menos que concluir en forma similar a la que abrió su descripción (versículo 7) : ¡Ella es perfecta!

El versículo 8 interrumpe el juego amoroso justo en el momento en que la unión sexual está a punto de consumarse, y abre un paréntesis en la secuencia de lo que ocurre. Según la traducción de la RVA, Salomón estaría pidiéndole a la Sulamita que venga con él desde el Líbano a Jerusalén. Esto es difícil de compatibilizar con los versículos anteriores, que parecen describir la boda en el contexto de la ciudad de Jerusalén. Es probable que la preposición min se traduzca mejor como en, con lo cual el amado estaría aquí invitando a su amada a ir con él al Líbano, a los lugares más tranquilos y deleitosos de la región de donde ella era originaria, para hacer allí el amor. Si el versículo 8 es una continuación de la secuencia amorosa de los versículos anteriores, lo que el amado está haciendo es invitar a su esposa a hacer el amor. Ella es su novia. La palabra sirve para designar a una mujer casada, con énfasis en sus derechos sexuales. No está claro por qué se mencionan los leones y los leopardos.

Después del paréntesis del versículo 8, el amado continúa su descripción de la amada en los versículos 9-15, hasta que por fin los enamorados llegan a la consumación en 4:16-5:1. Da la impresión como que el amante vuelve otra vez a recorrer el cuerpo de la mujer, pero esta vez no para hacer una descripción del mismo, sino para expresar el placer que él encuentra al mirarlo, besarlo y acariciarlo, mientras ella responde activamente al juego amoroso. Es claro que él está muy excitado sexualmente (¡prendiste mi corazón…!). No sólo los ojos seductores de ella lo motivan, sino que una sola cuenta de los collares que ella luce lo llevan al delirio. Ahora él alaba sus caricias amorosas. Para él, esas caricias son dulces y mejores que el vino. Es interesante que él habla del estímulo sexual que ella le prodiga usando las mismas expresiones que ella ha utilizado respecto al estímulo de él. El vino era símbolo de supremo placer. La ternura de este momento de amor queda bien reflejada en la manera cariñosa e íntima con que él la nombra una y otra vez: ¡… oh hermana y novia mía! La expresión no indica una relación incestuosa, sino la comunicación íntima y confiada que nace del hecho de que ella es su esposa, una mujer casada con él, y no una amante fortuita.

Mientras besa la cabeza de su amada, el esposo percibe el aroma que ella despide (versículo 10b). No se trata del olor de los cosméticos y perfumes artificiales que ella usa, sino de la fragancia natural de sus cabellos y de todo su cuerpo. Nuevamente el amante utiliza aquí una alabanza, que ella ya ha hecho de él. Al besar los labios de su esposa, el amado encuentra sus besos tan dulces como la miel. La lengua de él se encuentra con la de ella para paladear juntos tanta dulzura. Una vez más, el esposo pondera la fragancia de su amada, pero en esta ocasión no de su cuerpo sino de sus vestidos. La palabra puede referirse al cubrecamas o las sábanas del lecho matrimonial, o bien a la ropa ligera y perfumada que ella lleva, que le permite lucir sus encantos físicos.

Por fin, el esposo llega otra vez a los genitales de ella, y parece detenerse allí, para expresar en detalle cuánto placer encuentra en esa parte del cuerpo de su esposa. Metafóricamente, el jardín es utilizado como eufemismo para referirse a los órganos sexuales femeninos. El esposo dice que los genitales de ella son como un jardín cerrado. Probablemente lo que él quiere decir es que ella todavía es virgen. El juego amoroso no ha llegado a su culminación, con el desfloramiento de ella. Antiguamente, los manantiales se sellaban para proteger el agua para el uso exclusivo de su legítimo dueño. Al pensar en la vagina de ella (su jardín), él encuentra satisfacción en saber que su esposa es virgen y no se ha entregado a otro hombre.

La palabra plantas en el versículo 13 en RVA no aclara muy bien una expresión que es difícil de traducir. Pero a la luz del contexto parece evidente que la palabra hebrea selahayik es muy parecida a la palabra árabe salk, vagina. De ser así, el esposo está exaltando con términos superlativos el placer que la vagina de su esposa le prodiga. Más adelante, ella se mostrará muy satisfecha por ello. Para él, entrar a ella es como introducirse a un huerto de granados. La palabra huerto (o paraíso) es una de las palabras persas que aparecen en Cantares, e indica un jardín cercado, generalmente de forma circular. ¡El esposo siente que el acto amoroso con su esposa es como entrar al Paraíso! El placer indecible que encuentra allí queda expresado en la multiplicidad de símbolos de belleza y sensualidad, de fragancias y especias que menciona. Todas estas especias exóticas que se enumeran tienen generalmente connotaciones eróticas en la poesía amatoria. Ella parece estar lista para el acto amoroso: Es un manantial cercado de jardines y un pozo de aguas vivas. El momento de la consumación ha llegado.

Intimidad intelectual La pareja «intima» intelectualmente, no cuando piensa de la misma manera, sino cuando siendo diferentes, pueden abrirse el uno al otro, en sus diferencias y coincidencias. Intimidad es identificarse con el otro, meterse «en el pellejo del otro» sin perder el propio, es estar con el otro siendo uno mismo. Es darle la «bienvenida» al otro en nuestro territorio sin sentirnos invadidos.

Como lo dice la pareja de Cantares; «yo soy de él y él es mío», ¡y no nos invadimos! La intimidad intelectual puede estar dada por una profesión en común, o puede estar dada por un libro, una conferencia, una música, un cuadro, etc.

Dice correctamente Willi Pasini, presidente de la sexología europea, que para que la identificación sea posible son necesarios dos procesos psicológicos: la identificación proyectiva y la introyección. En el primer caso hay que ser capaz de ponerse en lugar del otro sin confundirse, sin tranformarse en el otro. En el segundo hay que ser receptivo a los mensajes del otro, a estar dispuesto a dejarlo entrar en la intimidad sin miedo a ser invadido.

Para que exista intimidad intelectual es importante saber respetar las diferencias en la pareja y saber que ninguno posee «los mejores gustos» sobre determindados temas, sino simplemente «gustos personales».

Para realizar la intimidad intelectual es importante disponer de tiempo, tener un lugar tranquilo y muchas ganas. Cada uno de la pareja escribirá en un papel las siguientes áreas:

Música—Lectura—Política—Salidas—Escribir 3 áreas más.

Anotará en bosquejo qué piensa uno del tema, qué le gusta y qué no, en forma detallada. Luego de completarlo, se encontrarán los dos para compartir lo escrito. Es importante solamente compartir lo escrito sin «querer cambiar la opinión del otro», menos todavía discutir.

Distorsiones del esquema corporal Las que más se observan en la consulta pastoral y profesional

1. Miedo al cuerpo: Cada vez más vemos en la práctica pastoral lo que se conoce como fobia sexual, que es donde la persona en forma persistente siente profundo malestar al ser tocada o tocar el cuerpo del otro. Esto es evitado buscando las excusas más frecuentes e insólitas que sean necesarias. Esta aversión puede ser a los genitales, al beso, al contacto, a la penetración, al orgasmo, a desvestirse, etc. Desgraciadamente muchas de estas fobias «aparecen con sorpresa» en la luna de miel. Algunos llegan a sentir repulsión, nauseas y angustia hasta llegar al vómito.

2. Vergüenza al cuerpo: Otras personas sin llegar a la fobia sienten profunda vergüenza de mostrar ciertas partes de su cuerpo. Creen que allí está el asiento de los «peores pecados carnales». Si pudiesen sacarse ciertas partes del cuerpo lo harían por la culpa que sienten. Todo es cubierto y abandonado. Se sigue sosteniendo el antiguo antagonismo gnóstico sin saberlo. Creen que el cuerpo y el sexo son solamente para la reproducción.

3. Exaltación del cuerpo: Totalmente contrario al ítem anterior, la persona vive por y para su cuerpo. En busca del «cuerpo ideal» obviamente inexistente, llega a tener grandes distorsiones de su esquema corporal. La anorexia (pérdida del apetito) y la bulimia (deseo atroz de comer) son las patologías más frecuentes en nuestro continente en lo que hace a la enfermedad de los adolescentes. En la anorexia por ejemplo la persona se «siente y se ve gorda» aunque esté pesando 40 kg. Es una enfermedad que sin tratamiento lleva directo a la muerte. La «magnificación del cuerpo» del «cuerpo perfecto» en nuestra sociedad ha hecho sentir a más de una chica asco y repulsión por el propio cuerpo, en lucha diaria consigo misma y evitando así todo contacto corporal.

Intimidad sexual En sexología vemos diariamente parejas que no se conocen. No saben los gustos, preferencias, zonas y toques placenteros. Han hecho el amor durante casi todas sus vidas y jamás han verbalizado qué sienten antes, durante o después de cada relación. En Cantares rescatamos algunos elementos útiles para el enriquecimiento de la vida sexual.

1. Tiene su lugar físico. Sabemos que la crisis de vivienda en nuestro continente da lugar muchas eces al incesto, homosexualidad, perversiones, etc. Una de las causas de problemas sexuales, llámese eyaculación precoz, anorgasmia, etc., es el hecho de no tener un lugar donde intimar sexualmente.

Muchas parejas tienen relaciones sexuales cuando sus hijos duermen con ellos y creen que porque ellos estan dormidos ¡no se dan cuenta!, otros manifiestan que tienen relaciones con la puerta abierta para «escuchar si le pasa algo al nene».

2. Es de mutua entrega. Los animales depredadores, como por ejemplo el león, cuando van a tener relaciones, se esconden para no ser vistos. Justamente saben por su instinto que si son capturados en ese momento por otros animales serán presa fácil. Justamente sexualidad es abandonarse, entregarse al placer y al amor.

Lo importante no es el orgasmo (¡que apenas dura 2 a 4 segundos!) sino toda la relación. Muchas personas no pueden disfrutar de la vida sexual, no pueden abandonarse porque padecen lo que en sexología se conoce como «ansiedad del desempeño». Lo que les interesa es tener orgasmo, o tener varios, o «desempeñarse magistralmente»; entonces se produce un «estrabismo»: un ojo de ellos tiene relaciones y el otro desde arriba mira lo que sucede en la relación. Ya Kinsey decía en su famoso informe de 1948 que el 75% de los hombres eyaculaban a los dos minutos de la penetración, y en Argentina aprox. una de cada cinco parejas padece algún problema sexual. Creemos que algo parecido ocurre en los otros países de América Latina. En Cantares vemos a la pareja abandonarse al amor, a las caricias y al romance.

3. Se toma su tiempo. Si hay algo llamativo en la pareja de Cantares es que ¡ambos se toman su tiempo para hacer el amor! Vaya si se describen, vaya si tienen todo el tiempo del mundo para ellos. Como veíamos anteriormente la ansiedad de muchos, y la exaltación del orgasmo como lo más importante en el sexo, hace que tengan relación sexual «rapidísimo». Algunos lo llaman la “relación de tres minutos”: en el 1 la erección, en el 2 eyaculan y en el 3 se duermen.

4. Está fundamentada en el amor. Con esto queremos decir que no es lo mismo una «experiencia íntima», que una «relación íntima». La primera tiene que ver con un momento y con un tiempo especial; la otra tiene que ver con un estado, con un estilo de vida de la pareja. Justamente quienes no pueden intimar buscan una y otra vez «experiencias íntimas», sin ningún compromiso. Si la intimidad no tiene su base en el amor, con el tiempo el sentimiento de intimidad se irá perdiendo. Se puede tener sexo (pura genitalidad) pero no sexualidad (que tiene que ver con el contacto, las palabras, el afecto, nuestra forma de conocernos, etc.). Podemos estar unidos de la cintura para abajo y lejos a miles de km. de la cintura para arriba. La intimidad sexual involucra tanto los genitales como el corazón. De allí que el adulterio puede ser del cuerpo o de la mente. La verdadera fidelidad y amor involucra a ambos.

El acto de amor

«No debemos avergonzarnos en hablar lo que Dios no se ha avergonzado en crear.»

Para el acto de amor hace falta un lugar cómodo, tiempo y tranquilidad. La pareja debe disfrutar de la privacidad necesaria para poder entrar en el diálogo, el juego de amor y la consumación del acto. Ojalá haya habido la preparación adecuada para que los dos experimenten el orgasmo. Después, debe haber oportunidad para verbalizar su amor y aprecio. Describen sus sensaciones antes, durante y después del acto sexual. Dialogan sobre maneras de enriquecer la vida sexual. Hablan de cosas que impiden la satisfacción completa.

La amada

Después de las palabras tan sensuales de su marido, describiendo y recorriendo la belleza de cada parte de su cuerpo; después de la manera excitante en que él ha reconocido cuánto placer toda ella le prodiga, la mujer está al máximo de su excitación. Ella había clamado que no despertaran ni provocaran el amor antes de tiempo. La joven no quería tener relaciones sexuales hasta que no fuese el momento oportuno y ella estuviese bien preparada para ello (hasta que quiera). Ahora ese momento tan deseado ha llegado, y es ella misma la que grita “¡Despierta!” (¡Levántate!). Encendida de pasión, le ruega a su esposo que inicie el acto sexual. Ella desea que él entre (sople) como viento en su vagina (jardín). Ella está totalmente dispuesta y lista para ofrecer en amor a su esposo todo el placer que él espera. Su mayor deseo ahora es que él venga a tomar posesión de su huerto y goce de su fruto.

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