Levítico 12: La purificación de la mujer después del parto

Levítico 12:1 Habló Jehová a Moisés, diciendo:

Levítico 12:2 Habla a los hijos de Israel y diles: La mujer cuando conciba y dé a luz varón, será inmunda siete días; conforme a los días de su menstruación será inmunda.

La mujer cuando conciba y dé a luz : Las leyes concernientes a la purificación ritual después de un parto hacían énfasis en la idea de separar lo impuro de lo santo. El pueblo debía poner en práctica el código de santidad en todos los aspectos de su vida. Aunque todavía no está claro por qué Dios consideraba algunas cosas como impuras, estas costumbres eran rigurosamente observadas y obviamente se les acreditaba un significado. El propio Jesús fue llevado al templo para la realización de este ritual.

Levítico 12:3 Y al octavo día se circuncidará al niño.

Levítico 12:4 Mas ella permanecerá treinta y tres días purificándose de su sangre; ninguna cosa santa tocará, ni vendrá al santuario, hasta cuando sean cumplidos los días de su purificación.

Inmundo no significaba pecaminoso ni sucio. Dios nos creó varón y hembra, y nos ordenó que fructificásemos y nos multiplicásemos. No es que haya cambiado de parecer diciendo que ahora de algún modo el sexo y la procreación fuesen inmundos. En lugar de eso, estableció una diferencia entre su adoración y la adoración popular a dioses y diosas de la fertilidad. Las religiones cananeas incorporaban la prostitución y ritos inmorales al rogar el pueblo a sus dioses pidiendo el aumento de sus cultivos, su ganado y sus familias. En contraste, la religión de Israel evitaba toda connotación sexual. Al mantener una separación total entre culto y sexo, Dios ayudó a los israelitas a evitar confusión con los ritos paganos. Los israelitas adoraban a Dios como su amante Creador y Proveedor, y le agradecían por cosechas abundantes y partos seguros.

¿Por qué se consideraba a una mujer “ceremonialmente inmunda” después del grandioso milagro del nacimiento? Probablemente se debía a las emisiones y secreciones corporales que ocurren durante y después del parto. Estas eran consideradas impuras y hacían que la mujer no estuviera preparada para entrar en los alrededores puros del tabernáculo.

Levítico 12:5 Y si diere a luz hija, será inmunda dos semanas, conforme a su separación, y sesenta y seis días estará purificándose de su sangre.

Levítico 12:6 Cuando los días de su purificación fueren cumplidos, por hijo o por hija, traerá un cordero de un año para holocausto, y un palomino o una tórtola para expiación, a la puerta del tabernáculo de reunión, al sacerdote;

Holocausto y expiación : Estas ofrendas servían para la purificación ritual de la mujer, aseguraban el perdón por algún pecado, expresaban gratitud y renovaban su dedicación a Dios.

Levítico 12:7 y él los ofrecerá delante de Jehová, y hará expiación por ella, y será limpia del flujo de su sangre. Esta es la ley para la que diere a luz hijo o hija.

Levítico 12:8 Y si no tiene lo suficiente para un cordero, tomará entonces dos tórtolas o dos palominos,(B) uno para holocausto y otro para expiación; y el sacerdote hará expiación por ella, y será limpia.

Y si no tiene lo suficiente para un cordero : La familia de Jesús no ofreció un cordero, sino dos aves pequeñas, la ofrenda que correspondía a quienes carecían de recursos para hacer ese gasto.

Purificación de la mujer que da a luz.

Siguiendo las leyes de impurezas en los animales, Dios les da las leyes de impurezas en las personas. Aquí hay una ley muy breve, concisa, pero difícil de interpretar.

Primero, este pasaje trata de la impureza cuando una mujer da a luz, y lo que ella tiene que hacer para purificarse. Hay diferencias entre las leyes cuando la criatura nueva es un varón y cuando es una niña.

Si es varón, queda impura durante siete días y al octavo día será circuncidado el hijo. Después, la mujer permanecerá en la condición de purificación por treinta y tres días más. Los primeros siete días serán como la impureza en los días de su menstruación.

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