Jue 17: Las imágenes y el sacerdote de Micaía

Jue 17:1 Hubo un hombre del monte de Efraín, que se llamaba Micaía,

Micaía significa «¿quién es cómo Jehová?» Constituye una ironía que un hombre así llamado haya establecido un lugar de culto idólatra y un sacerdocio ilegítimo.

Jue 17:2 el cual dijo a su madre: Los mil cien siclos de plata que te fueron hurtados, acerca de los cuales maldijiste, y de los cuales me hablaste, he aquí el dinero está en mi poder; yo lo tomé. Entonces la madre dijo: Bendito seas de Jehová, hijo mío.

La mujer anuló la maldición pronunciando una bendición sobre su hijo.[private]

Micaía y su madre parecían ser buenos y morales y quizá hayan deseado sinceramente adorar a Dios, pero lo desobedecieron al seguir sus propios deseos en vez de hacer lo que El quería. La actitud que prevalecía en los tiempos de Micaía era esta: «Cada uno hacía lo que bien le parecía». Esto es notablemente similar a las actitudes que prevalecen en la actualidad. Pero Dios nos ha dado normas. No ha dejado nuestra conducta a criterios ni a opiniones. Podemos evitar conformarnos con las actitudes bajas que prevalecen en nuestra sociedad al tomar en serio los mandamientos de Dios y al aplicarlos a nuestras vidas. La independencia y la confianza en uno mismo son cualidades positivas, pero solo dentro del marco de las normas de Dios.

Jue 17:3 Y él devolvió los mil cien siclos de plata a su madre; y su madre dijo: En verdad he dedicado el dinero a Jehová por mi hijo, para hacer una imagen de talla y una de fundición; ahora, pues, yo te lo devuelvo.

He dedicado el dinero a Jehová : La consagración del dinero a Jehová para hacer imágenes por parte de la madre constituía una violación de la Ley. La visión paganizada del Dios de Israel que tenían la madre y su hijo era probablemente el resultado de la influencia del culto idólatra de los cananeos. Para hacer una imagen de talla y una de fundición : La imagen tallada estaba probablemente hecha de madera o piedra y recubierta de plata; la imagen fundida era de plata.

Jue 17:4 Mas él devolvió el dinero a su madre, y tomó su madre doscientos siclos de plata y los dio al fundidor, quien hizo de ellos una imagen de talla y una de fundición, la cual fue puesta en la casa de Micaía.

Jue 17:5 Y este hombre Micaía tuvo casa de dioses, e hizo efod y terafines, y consagró a uno de sus hijos para que fuera su sacerdote.

Un efod podía ser una vestimenta utilizada por un sacerdote o un objeto de culto. Casa de dioses : También conocida como Terafim, se usaba para adivinación.

Jue 17:6 En aquellos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía.(A)

El autor, escribiendo probablemente desde la perspectiva de los primeros tiempos de la monarquía, explica las acciones sacrílegas de Micaía como algo característico de las condiciones imperantes cuando no había rey en Israel.

Hoy, como en los días de Micaía, todos parecen poner en primer lugar sus propios intereses. El tiempo no ha cambiado la naturaleza humana. La mayoría de la gente continúa rechazando el estilo de vida bueno que pide Dios. La gente en los tiempos de Micaía sustituyó la verdadera adoración a Dios con una versión de adoración casera. Como resultado, la justicia pronto se reemplazó con el mal y el caos. Pasar por alto las instrucciones de Dios nos puede llevar a la confusión y a la destrucción. Cualquiera que no se someta a El terminará haciendo lo que en ese momento le parezca bueno. Esta tendencia está presente en todos. Para saber lo que es bueno y tener la fortaleza para hacerlo, necesitamos acercarnos a Dios y a su Palabra.

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