2 de Samuel 6: David intenta llevar el Arca a Jerusalén

2 de Samuel 6:1 David volvió a reunir a todos los escogidos de Israel, treinta mil hombres.[b]

Los detalles del traslado del arca a Jerusalén aparecen en los capítulos 13, 15 y 16 de 1 Crónicas. Habían pasado cerca de 70 años desde que el arca había sido llevada a casa de Abinadab, después de ser recuperada de manos de los filisteos.

2 de Samuel 6:2 Se levantó David y partió de Baala de Judá[c] con todo el pueblo que lo acompañaba para trasladar de allí el Arca de Dios,[d] sobre la cual era invocado el nombre de Jehová de los ejércitos, que tiene su trono entre los querubines.[e]

Baala de Judá : Nombre cananeo de la ciudad de Quiriat-jearim. Era invocado el nombre : El arca representaba la verdadera presencia de Dios. Por lo tanto, el «nombre» representa aquí toda la revelación de Dios sobre sí mismo. El arca era para la nación el centro del culto y la más sagrada de sus posesiones.

2 de Samuel 6:3 Pusieron el Arca de Dios sobre un carro nuevo, y se la llevaron de la casa de Abinadab, que estaba en la colina. Uza y Ahío, hijos de Abinadab, guiaban el carro nuevo.

Exodo 25 prescribe cómo mover esta arca sagrada.

El arca del pacto era el tesoro nacional de Israel. Este objeto sumamente sagrado en la tierra se guardaba por lo general en el tabernáculo. Cuando el arca fue regresada a Israel después de un breve cautiverio en Filistea, fue guardada en la casa de Abinadab durante veinte años. David vio cuánto fue bendecido Abinadab, y quiso traer el arca a Jerusalén para que la nación entera fuera bendecida.

2 de Samuel 6:4 Mientras se llevaban de la casa de Abinadab, que estaba en la colina,[f] el Arca de Dios, Ahío iba delante del Arca.

2 de Samuel 6:5 David y toda la casa de Israel danzaban delante de Jehová con toda clase de instrumentos de madera de haya, con arpas, salterios, panderos, flautas y címbalos.

2 de Samuel 6:6 Cuando llegaron a la era de Nacón, Uza extendió su mano hacia el Arca de Dios y la sostuvo, pues los bueyes tropezaban.

Temeridad : Literalmente, «irreverencia». Ni aún a los sacerdotes les estaba permitido tocar el arca o examinar su contenido debido a su carácter sagrado. Como el arca no estaba siendo trasladada de acuerdo al mandato de Dios, cuando surgieron las dificultades no hubo manera de hacerles frente. Si el arca hubiese sido llevada en hombros por los sacerdotes, como estipulaba la Ley, tal cosa no habría ocurrido.

2 de Samuel 6:7 Entonces el furor de Jehová se encendió contra Uza: allí mismo lo hirió Dios por aquella temeridad, y cayó allí muerto junto al Arca de Dios.[g]

Uza sólo estaba tratando de proteger el arca. ¿Acaso fue justa la ira de Dios en contra de Uza? De acuerdo con Numeros 4:5-15, el arca sólo la podían mover los levitas, los cuales debían usar las varas para transportarla, nunca debían tocar el arca. Tocarla era una ofensa capital bajo la ley hebrea. La acción de Dios iba dirigida tanto para David como para Uza. David colocó el arca en un carro, siguiendo el ejemplo filisteo en lugar de seguir las órdenes de Dios. Uza, aun cuando fue sincero en su deseo de proteger el arca, tuvo que enfrentarse a las consecuencias de su pecado al tocarla. Además, Uza pudo no haber sido levita. Mientras que David buscó traer de nuevo a Israel a una relación con Dios, El tuvo que recordarle a la nación de una forma dramática que el entusiasmo debe ser acompañado por la obediencia a las leyes de Dios. La siguiente vez que David trató de llevar el arca a Jerusalén, fue muy cuidadoso y lo hizo correctamente.

2 de Samuel 6:8 David se entristeció por haber herido[h] Jehová a Uza, y fue llamado aquel lugar Pérez-uza,[i] hasta el día de hoy.

2 de Samuel 6:9 Y temiendo David a Jehová aquel día, dijo: «¿Cómo ha de entrar en mi casa el Arca de Jehová?».[j]

2 de Samuel 6:10 De modo que David no quiso llevar a su casa, a la ciudad de David, el Arca de Jehová, sino que la hizo llevar a casa de Obed-edom, el geteo.[k]

Obed – edom era oriundo de la ciudad levítica de Gat. Convenía que el arca permaneciera allí, porque la orden de los levitas tenía, entre sus deberes, cuidar el arca en el tabernáculo sagrado. Su casa resultaba particularmente bendecida por la presencia del arca.

2 de Samuel 6:11 Y estuvo el Arca de Jehová en casa de Obed-edom, el geteo, tres meses; y bendijo Jehová a Obed-edom y a toda su casa.[l]

2 de Samuel 6:12 David lleva el Arca a Jerusalén. Cuando se le avisó al rey David: «Jehová ha bendecido la casa de Obed-edom y todo lo que tiene a causa del Arca de Dios», fue David y trasladó con alegría el Arca de Dios de casa de Obed-edom a la ciudad de David.[m]

David estaba enojado porque un hombre con buenas intenciones había muerto, y porque sus planes de un regreso gozoso del arca se habían visto frustrados. Sin duda sabía que la falta era suya por haber transportado el arca sin el debido cuidado. Después de que se calmó, hizo que el arca fuera colocada en un refugio temporal mientras él esperaba ver si Jehová le permitiría llevarla a Jerusalén. Esto además le dio tiempo a David para considerar la forma correcta en la que debía transportar el arca. El hecho de que Dios bendijera la casa de Obed-edom era una señal de que David podría tratar una vez más de mover el arca a Jerusalén.

2 de Samuel 6:13 Y cuando los que llevaban el Arca de Dios habían dado seis pasos, él sacrificó un buey y un carnero engordado.

Los que llevaban el arca : David encuentra la forma apropiada de trasladar el arca, esto es, sobre los hombros de los sacerdotes. El símbolo de la presencia de Dios debe ser sostenido por seres humanos.

2 de Samuel 6:14 David, vestido con un efod de lino,[n] danzaba con todas sus fuerzas delante de Jehová.

David usó un efod de lino, un delantal sacerdotal, tal vez porque se trataba de una celebración religiosa.

David danzaba : Tal regocijo (literalmente, «danzar en círculos»), acompañaba todas las grandes victorias. Casi siempre son mujeres las que danzan, no los hombres, y menos un rey. Esto explica en cierto modo la molestia de Mical, aunque es obvio que lo que sintió por él fue desprecio.

2 de Samuel 6:15 Así, con júbilo[ñ] y sonidos de trompeta, David y toda la casa de Israel conducían el Arca de Jehová.

2 de Samuel 6:16 Cuando el Arca de Jehová llegaba a la ciudad de David, aconteció que Mical, hija de Saúl, miró desde una ventana, y al ver al rey David que saltaba y danzaba delante de Jehová, lo despreció en su corazón.

Aquí se describe a Mical como la hija de Saúl , no como la esposa de David. Ella actúa con el orgullo de su padre, no con la humildad y el gozo de su esposo.

Mical fue la primera esposa de David, pero aquí simplemente se le llama la hija de Saúl, posiblemente para mostrar cuán similar era su actitud a la de su padre. Su desdén por David probablemente no comenzó con la gran entrada que hizo David a la ciudad. Quizá pensó que era indigno preocuparse tanto con un culto público en un momento que no tenía importancia en el reino. O quizá pensó que no era digno de un rey mostrar tal emoción. Ella pudo haberse resentido con David por haber tenido que regresar con él, y dejar a Palti. Sea cual fuere la razón, este desdén que sintió hacia su esposo se convirtió en una difícil confrontación, y Mical acabó siendo estéril por el resto de su vida. Los sentimientos de amargura y resentimiento si no se los controla destruirán una relación. Deben ser tratados antes de que se conviertan en una guerra abierta.

2 de Samuel 6:17 Metieron, pues, el Arca de Jehová, y la pusieron en su lugar, en medio de una tienda que David le había levantado; y sacrificó David holocaustos y ofrendas de paz delante de Jehová.[o]

Sólo un sacerdote podía colocar los sacrificios en el altar. Levítico 1:2-13 parece indicar que cualquiera que estuviera ceremonialmente limpio podría asistir a un sacerdote al ofrecer un sacrificio. Por lo tanto David posiblemente ofreció estos sacrificios a Dios con la ayuda de un sacerdote. Salomón hizo lo mismo.

2 de Samuel 6:18 Cuando David acabó de ofrecer los holocaustos y ofrendas de paz, bendijo al pueblo en el nombre de Jehová de los ejércitos.[p]

2 de Samuel 6:19 Después repartió a todo el pueblo y a toda la multitud de Israel, tanto a hombres como a mujeres, un pan a cada uno, un pedazo de carne y una torta de pasas. Y se fue todo el pueblo, cada uno a su casa.

2 de Samuel 6:20 Volvió luego David para bendecir su casa;[q] y salió a recibirlo Mical, y le dijo: –¡Cuán honrado ha quedado hoy el rey de Israel, descubriéndose hoy delante de las criadas de sus siervos, como se descubre sin decoro un cualquiera!

Descubriéndose : Despojándose de sus vestiduras reales y cubriéndose con el breve efod sacerdotal. Un cualquiera quiere decir un hombre común y corriente.

2 de Samuel 6:21 Entonces David respondió a Mical: –Fue delante de Jehová, quien me eligió en preferencia a tu padre y a toda tu casa, para constituirme como príncipe sobre el pueblo de Jehová, sobre Israel. Por tanto, danzaré delante de Jehová.

2 de Samuel 6:22 Y me humillaré aún más que esta vez; me rebajaré a tus ojos, pero seré honrado delante de las criadas de quienes has hablado.

2 de Samuel 6:23 Y Mical, hija de Saúl, no tuvo ya hijos hasta el día de su muerte.[r]

David intenta traer el arca a Jerusalén

El arca había sido un trono ambulante, o como le llama James King West “un trono portable para el invisible Jahweh”. Durante el tiempo de Moisés y Josué, el arca era llevada delante de todo el pueblo por donde el pueblo iba, ella representaba la temible presencia de Jehová. En Exodo se encuentran las instrucciones acerca de la construcción del arca, y se demuestra que el arca sería el lugar donde Dios hablaría a Moisés. El arca fue llevada delante del pueblo cuando salió del desierto de Sinaí, cuando el pueblo cruzó el Jordán; y durante la conquista de Jericó, el arca fue cargada por los sacerdotes cuando éstos caminaron alrededor de la ciudad. Durante el tiempo de la confederación tribal, el arca permaneció en varias localidades. En Jueces 20:27 se menciona que el arca permanecía por ese tiempo en Gabaa, en el territorio de Benjamín, cerca de Jerusalén. Durante el tiempo de Elí, el arca permanecía en Silo, en el territorio de Efraín.

El arca había sido capturada por los filisteos por algún tiempo, pero éstos se vieron obligados a devolverla a los israelitas. Después el arca había permanecido en Quiriatjearim, bajo el cuidado de Eleazar hijo de Abinadab. David, ahora, deseaba traer el arca a la ciudad capital, pero no le fue fácil traerla. David tomó a sus hombres y los trajo a Baala de Judá (otro nombre de Quiriatjearim); éstos pusieron el arca sobre un carro nuevo y la sacaron de la casa de Abinadab. David y el pueblo se regocijaban por el arca con toda clase de instrumentos de madera.

En el camino, los bueyes tropezaron y Uza extendió su mano para detener el arca (el arca era cargada con dos palos de madera que atravesaban dos anillos a cada lado del arca). Este acto le costó la vida a Uza, no se dice cómo murió Uza, posiblemente a consecuencia del accidente. David, se llenó de temor, y ya no se sintió digno de traer el arca a Jerusalén, y así la dejó en casa del geteo Obededom. Allí permaneció el arca por tres meses, durante los cuales Obededom fue bendecido por Dios.

David trae el arca a Jerusalén

David decidió intentar otra vez traer el arca a Jerusalen. Esta vez sí trajo el arca a Jerusalén, lo que causó mucha alegría al pueblo. El rey personalmente sacrificó un buey y un carnero, vistiendo ropas sacerdotales como el efod (Saúl también había ofrecido sacrificios) David danzaba “con toda su fuerza delante de Jehová” y junto con todo el pueblo celebraba con gritos de júbilo y sonido de corneta. El gozo del pueblo era grande porque habían recobrado el arca que significaba mucho para ese pueblo.

En medio de todo el júbilo, se encontraban personas que no compartían esa alegría. Desde una ventana, Mical observaba a David saltando y danzando, por lo cual lo menospreció. El gozo en Dios no siempre es compartido por todas las personas. El arca fue puesta en medio de una tienda levantada por David, ya que todavía no se había construído el templo en Jerusalén. Una de las razones por las cuales David después quiso construir un templo fue la de proveer un lugar mucho mejor que una tienda para el arca de Dios. Ya puesta el arca en la tienda, David ofreció holocaustos y ofrendas de paz y bendijo al pueblo en el nombre de Dios. David se había convertido no solamente en un líder militar y político, sino también en un líder espiritual para la nación. Todo el pueblo celebró con David la nueva localidad para el arca.

Después que todos se hubieron ido a sus casas, David volvió a su casa para bendecirla, pero se encontró con un reproche de parte de Mical. Mical había estado observando la celebración con ojos de crítica. Es posible que David tenía puesto un vestido corto y que al danzar mostrara partes de su cuerpo. Esto pareció indecoroso a Mical, quien solamente observó lo que parecía indecoroso, ignorando la celebración y la gran causa de dicha celebración; pero sus celos y la envidia le impedían celebrar. Las razones de la actitud de Mical se encontraban en las situaciones que había enfrentado en su vida, David primero la había abandonado por huír de Saúl y después la había arrancada a la fuerza del que tenía por esposo; Mical de seguro tenía mucho resentimiento hacia David y se había convertido en una persona amargada.

Muchas personas por diferentes razones se rehusan a participar en la celebración gozosa del culto a Dios. En el tiempo de Jesús, los fariseos y los escribas no comprendieron el amor de Jesús hacia los publicanos, los pobres, las prostitutas, o los gentiles: como el hermano mayor en la parábola del hijo pródigo, los fariseos no encontraban gozo en la redención de los perdidos. En el tiempo de Pablo, los judaizantes encontraban difícil celebrar la fe con los gentiles, y los judíos y los griegos encontraban en la cruz de Cristo una causa de escándalo y no de celebración. En muchas ocasiones la misma iglesia se ha opuesto a una celebración gozosa. Hay muchas personas dentro de la iglesia que como Mical están llenas de amargura y resentimiento, y menosprecian a los que celebran con gozo la presencia de Dios. La tristeza y la soledad también pueden ser factores que quitan a la persona el gozo que pueden sentir al celebrar las bendiciones de Dios. No se puede olvidar que para los cristianos aun las pruebas son ocasión de gozo y que la celebración de la presencia de Dios los llena de regocijo aun en medio de circunstancias de tristeza y soledad.