2 de Reyes 2: Eliseo sucede a Elías

2 de Reyes 2:1 Aconteció que cuando quiso Jehová alzar a Elías en un torbellino al cielo, Elías venía con Eliseo de Gilgal.

Gilgal estaba al este de Jericó, cerca de río Jordán.

2 de Reyes 2:2 Y dijo Elías a Eliseo: Quédate ahora aquí, porque Jehová me ha enviado a Bet-el. Y Eliseo dijo: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré. Descendieron, pues, a Bet-el.

De alguna manera Eliseo sabía que Elías pronto partiría de este mundo, y estaba determinado a seguirle hasta el final. Elías había llamado a Eliseo para que asumiera sus responsabilidades como profeta (véase la nota a 1Ki_19:19). Eliseo había decidido seguirle porque a menudo los moribundos impartían bendiciones y no quería perder esa preciosa oportunidad (véase Gn 49). La determinación de Eliseo fue probada en tres ocasiones por Elías. Los hijos de los profetas alude aquí a que éstos pertenecían a una orden profética, no a que eran descendientes de los profetas.

2 de Reyes 2:3 Y saliendo a Eliseo los hijos de los profetas que estaban en Bet-el, le dijeron: ¿Sabes que Jehová te quitará hoy a tu señor de sobre ti? Y él dijo: Sí, yo lo sé; callad.

«Los hijos de los profetas» formaban parte de algo así como una escuela, un conjunto de discípulos reunidos alrededor de un profeta reconocido como lo eran Elías o Eliseo. Estas compañías de profetas estaban localizadas a lo largo de la nación, para ayudar a contener la marea de decadencia espiritual y moral que comenzó bajo el gobierno de Jeroboam. Los estudiantes en Bet-el fueron testigos oculares de la sucesión del ministerio profético de Elías a Eliseo.

2 de Reyes 2:4 Y Elías le volvió a decir: Eliseo, quédate aquí ahora, porque Jehová me ha enviado a Jericó. Y él dijo: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré. Vinieron, pues, a Jericó.

2 de Reyes 2:5 Y se acercaron a Eliseo los hijos de los profetas que estaban en Jericó, y le dijeron: ¿Sabes que Jehová te quitará hoy a tu señor de sobre ti? El respondió: Sí, yo lo sé; callad.

2 de Reyes 2:6 Y Elías le dijo: Te ruego que te quedes aquí, porque Jehová me ha enviado al Jordán. Y él dijo: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré. Fueron, pues, ambos.

2 de Reyes 2:7 Y vinieron cincuenta varones de los hijos de los profetas, y se pararon delante a lo lejos; y ellos dos se pararon junto al Jordán.

2 de Reyes 2:8 Tomando entonces Elías su manto, lo dobló, y golpeó las aguas, las cuales se apartaron a uno y a otro lado, y pasaron ambos por lo seco.

La división del Jordán fue la última señal profética de Elías.

El manto de Eliseo era un símbolo de su autoridad como profeta.

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