Amós-7-Visiones-de-castigo

Amós 7: Visiones de castigo

Amós 7:1 Tres visiones de destrucción[a] Esto me ha mostrado Jehová, el Señor: Él criaba langostas[b] cuando comenzaba a crecer el heno tardío, el heno tardío que viene después de las siegas del rey.[c]

El heno tardío : La última cosecha. No se sabe si ésta es una cosecha de alimentos, como los granos, o de pasto que provee alimentos para el ganado. La pérdida de ambos tipos de sembrados sería devastadora para el pueblo. Siegas del rey : El impuesto o tributo debido al rey había sido ya colectado.

La siguiente serie de visiones llevaban el mensaje de Dios al pueblo utilizando imágenes que les eran familiares: langostas, fuego y plomada de albañil.

Amós 7:2 Y aconteció que cuando acabaron de comer la hierba de la tierra, yo dije: «Señor, Jehová, perdona ahora, pero ¿quién levantará a Jacob,[d] que es tan pequeño?».[e]

Amós 7:3 Se arrepintió[f] Jehová de esto: «No será», dijo Jehová.

Se arrepintió : Forma en que el hombre describe la decisión de Dios de no enviar la plaga de langostas.

Amós 7:4 Jehová, el Señor, me mostró esto: Jehová, el Señor, llamaba al fuego para juzgar;[g] y el fuego consumió el gran abismo[h] y también una parte de la tierra.

Gran abismo : Referencia a las aguas subterráneas que sirven de fuente a los manantiales y ríos, o a las aguas del Mediterráneo.Tierra : El área repartida o asignada a Israel.

Amós 7:5 Y dije: «Señor, Jehová, cesa ahora; pues ¿quién levantará a Jacob, que es tan pequeño?».

Amós 7:6 Se arrepintió Jehová de esto: «No será esto tampoco», dijo Jehová, el Señor.

En dos ocasiones se le mostró a Amós una visión del castigo inminente de Israel, y su respuesta inmediata fue orar para que Dios perdonara la vida de Israel. La oración es un privilegio poderoso. Las oraciones de Amós deben recordarnos que debemos orar por nuestra nación.

Amós 7:7 Me mostró también esto: El Señor estaba sobre un muro hecho a plomo, y en su mano tenía una plomada de albañil.[i]

Visión de un muro construido utilizando una plomada . La plomada sirve para trazar una línea imaginaria. Israel ha sido edificado de acuerdo con las normas de Dios; ahora será medido o probado con el mismo rasero.

Amós 7:8 Jehová entonces me preguntó: –¿Qué ves, Amós? Yo respondí: –Una plomada de albañil. Y el Señor dijo: –Yo pongo plomada de albañil en medio de mi pueblo Israel; no lo toleraré más.

Mi pueblo Israel : Israel sería juzgado como el pueblo del pacto. Había sido probado y hallado falto. Sus principales instituciones, los santuarios y la dinastía, serían abatidas. No lo toleraré más : El tiempo del perdón había ya transcurrido y el juicio se aproximaba. Amós no puede interceder en favor del pueblo. Su suerte está echada.

Amós 7:9 Los lugares altos de Isaac[j] serán destruidos, los santuarios de Israel[k] serán asolados y me levantaré con espada sobre la casa de Jeroboam.[l]

Tres de las cinco visiones de Amós. Las primeras dos, las langostas y el fuego, son visiones piadosas porque en ellas Amós intercede ante Dios para que modifique sus intenciones. La tercera visión, de la plomada, no tiene este carácter.

Una plomada de albañil era un instrumento utilizado para verificar si una pared estaba derecha. Una pared que no está derecha a la larga se derrumbará. Dios quería que su pueblo fuera recto con El; quería que el pecado que nos tuerce fuera retirado de inmediato. La Palabra de Dios es la plomada que nos ayuda a estar conscientes de nuestro pecado. Si se mide con esta plomada ¿qué descubrirá usted en su vida?

Amós 7:10 Amós y Amasías[m] Entonces el sacerdote Amasías de Bet-el envió a decir a Jeroboam, rey de Israel: «Amós se ha levantado contra ti en medio de la casa de Israel; la tierra no puede sufrir todas sus palabras. Amós se ha levantado : Los profetas interferían en la vida de la monarquía. Ahías informó a Jeroboam I que Dios quitaría el reino a Salomón, y Jeroboam gobernaría a las 10 tribus. Un hombre de Dios ungió a Jehú rey de Israel y lo instruyó para que destruyera la casa de Acab.

Los profetas como Amós a menudo eran vistos como traidores debido a que hablaban en contra del rey y de sus consejeros, cuestionando su autoridad y exponiendo sus pecados. El rey vio al profeta como enemigo en vez de verlo como alguien que estaba tratando de ayudarlo a él y a la nación.

Amasías era el jefe de los sacerdotes en Bet-el, representaba la religión oficial de Israel. No le importaba escuchar el mensaje de Dios; solo estaba preocupado por su propia posición. El mantener su cargo era más importante que escuchar la verdad. No deje que su ambición de prestigio, autoridad y dinero lo ate a un trabajo o a una posición que no pueda dejar. No deje que nada interfiera entre usted y su obediencia a Dios.

Amós 7:11 Porque así ha dicho Amós: «Jeroboam morirá a espada, e Israel será llevado de su tierra en cautiverio»».

Amós 7:12 Y Amasías dijo a Amós: –Vidente, vete, huye a tierra de Judá, come allá tu pan y profetiza allá;

Vidente : Un término alternativo para profeta. Profetiza allá : Amasías insinúa que Amós se ganaba la vida como profeta. Por lo tanto, debía retornar a Judá y poner su negocio allí. Esto da pie a la respuesta del versículo 14.

Amós 7:13 pero no profetices más en Bet-el, porque es santuario del rey, y capital del reino.

Amasías estaba al frente de Bet-el y tenía autoridad para ordenar a Amós que no profetizara más en el santuario.

Amós 7:14 Entonces respondió Amós y dijo a Amasías: –No soy profeta ni soy hijo de profeta,[n] sino que soy boyero y recojo[ñ] higos silvestres.

No soy profeta : Amós niega ser un profeta profesional. Boyero : Véase la nota a 1.1. Y recojo higos silvestres : Este es el fruto del ficus sycomorus, higuera que crecía con abundancia en Palestina. Esta fruta debe ser agujereada o raspada mientras madura, para que endulce y sea comestible.

Amós 7:15 Y Jehová me tomó de detrás del ganado, y me dijo: «Ve y profetiza a mi pueblo Israel».

Vé y profetiza : Amós está en Bet-el, porque Dios le ordenó ir allí. Ahí era donde tenía que estar, no en Judá. Debía profetizar al pueblo de Israel , no a la gente de Judá. La autoridad reside en el Señor, no en Amasías, y Amós debe obedecer al Señor.

Sin ninguna preparación, educación ni crianza especial, Amós obedeció el llamado de Dios: «Vé y profetiza a mi pueblo Israel». La obediencia es la prueba de un siervo fiel de Dios. ¿Está usted obedeciendo la Palabra de Dios?.

Amós 7:16 «Ahora, pues, oye palabra de Jehová. Tú dices: «No profetices contra Israel ni hables contra la casa de Isaac».

Amós 7:17 Por tanto, así ha dicho Jehová: «Tu mujer será ramera en medio de la ciudad, tus hijos y tus hijas caerán a espada y tu tierra será repartida por suertes; tú morirás en tierra inmunda[o] e Israel será llevado cautivo lejos de su tierra».

Oposición de Amasías, el sacerdote de Bet-el. Esta concentración agudiza la tensión entre un funcionario del santuario y un profeta llamado por Dios. Véase una situación similar con Jeremías y Pasur en Jeremias 20:1-6.

Amós no deja de profetizar, sino que repite el mensaje del castigo que caerá sobre Israel. Esta vez el juicio está dirigido contra la familia de Amasías, no contra la casa de Jeroboam. Ramera : Sin familia, ni nadie que la sostuviese, la mujer de Amasías tendrá que ganarse la vida como prostituta, y al final será violada por sus conquistadores. Tierra inmunda : Un país donde Amasías tendría dificultades para observar el ritual prescrito para los sacerdotes. E Israel : Estas dos últimas líneas repiten el mensaje de Amós que Amasías resume en versículo 11.

Cinco visiones y una promesa gloriosa

Las «visiones» de Amós que se encuentran en estos capítulos son en realidad sueños proféticos o pesadillas sobre el futuro.

En un sentido, estas visiones representan las credenciales del profeta. No predicó por deseo de predicar, sino por una obligación poderosa que no pudo eludir. Es interesante que todas están relacionadas con acontecimientos de la vida diaria. Otra persona pudiera haberlas visto sin darles mayor importancia. Amós, por otro lado, vio la mano de Dios obrando en los hechos de la vida diaria. Esto es de suma importancia para entender los motivos detrás de la actuación de Amós.

La plaga de langostas y el fuego

Esta clase de plaga era uno de los peores azotes para los agricultores del Medio Oriente. Es más, esta plaga atacó el cultivo después de que el pueblo había entregado la primera siega, o sea lo mejor, como impuesto al rey para alimentar los caballos de la caballería real. Amós intercede por el pueblo, no en base a sus méritos, sino debido a su debilidad como nación pequeña sin muchos recursos. Amós sabía que Dios los había rescatado de la esclavitud y tenía mucha compasión por las viudas, los huérfanos y los pobres.

El verbo en 7:3 no es arrepentirse en el sentido de lo que hace un pecador sino najam que significa «desistir, tener compasión, lamentar, cambiar de opinión». En las 36 veces que se emplea esta palabra najam en el AT, en 30 se refiere a Dios. En este texto Dios no perdona a los israelitas sino que desiste de aplicar su castigo bien merecido por su compasión como Padre.

El segundo caso es muy semejante. Un incendio impulsado por un viento fuerte amenaza destruir las viviendas y los campos y ni aun el empleo del agua subterránea podría apagarlo. Las palabras el gran océano se refiere a las «aguas debajo de la tierra» sobre las cuales descansaba la tierra según la cosmología de los hebreos. Si este fuego consumiera estas aguas, la tierra no tendría base para sostenerse; ¿continuaría existiendo el mundo? Esta vez la intercesión de Amós es ante la posibilidad de un desastre de tan grandes proporciones que la nación no podría levantarse nunca para volver a la vida normal. La compasión de Dios se ve de nuevo en la frase No será esto tampoco.

El papel de intercesión del profeta

Se suele pensar que la función del profeta se limita a la confrontación del pueblo con el mensaje de Dios, con el llamamiento de cambiar su manera de vivir y seguir las enseñanzas del Señor. En esta función el profeta habla en nombre de Dios, dando su mensaje de amonestación y su llamado a arrepentirse.

Sin embargo, Amós nos muestra la importancia del papel de la intercesión del profeta. En estos pasajes vemos que el profeta también habla en nombre del pueblo y a favor del pueblo. El profeta también es un defensor y mediador por las necesidades del pueblo.

La compasión de Dios puede ser conmovida por la oración a favor del necesitado. Este pasaje nos enseña que aun en las circunstancias que demandarían castigo, Dios se inclina hacia la misericordia y la gracia. La ira de Dios no es la manifestación preferida que él quiere dar al hombre por su pecado, aunque tiene que usarla cuando el hombre no responde a su llamamiento.

Los esfuerzos para confrontar la injusticia no pueden ser separados de las oraciones por la misericordia de Dios, a pesar de la injusticia que se haya cometido.

La acción social y la oración intercesora deben ir juntas. De esta manera lo que podemos hacer nosotros a favor de nuestro prójimo se combina con nuestros ruegos a Dios por la acción de su misericordia.

La plomada de albañil

En esta visión se entiende que algún tiempo ha pasado y nada ha cambiado en el comportamiento del pueblo de Israel. El versículo 7:7 es muy difícil de traducir; es la única vez que la expresión aparece en el AT. Desde la Edad Media los rabinos lo habían traducido plomada de albañil y así tiene sentido al leer el versículo. (La palabra usada en hebreo significa «estaño».) La idea es que el Señor emplea una plomada para medir la rectitud del edificio moral y religioso de la nación. Como resultado halló a la sociedad entera inclinada hacia la maldad. En el Midrash comentan: «Como con un documento acreedor en su mano, Dios ahora va a reclamar el pago de la deuda que tienen con él». El edificio nacional va a caer debido a su inclinación al pecado en todos los niveles de la sociedad. A pesar de tener los planos del Gran Arquitecto para construir una nación que respetara los derechos de todos y que administrara la justicia de forma imparcial, el pueblo ha fracasado totalmente. Ver Genesis 6:5; 8:21 sobre la inclinación natural del ser humano hacia la maldad.

El profeta ya no pudo interceder más; este problema no era el resultado de una plaga exterior sino es un cáncer mortal en el corazón de la nación entera. Tuvo que resignarse a la sentencia de Dios: ¡No lo soportaré más! Dios no pudo pasar por alto un pecado tan grave. Los santuarios y lugares de culto pagano van a ser destruidos; es más, la familia de Jeroboam II no va a continuar sobre el trono de Israel.

A veces se interpreta el libro de Amós señalando al profeta como un hombre frío, muy estricto, sin compasión para nadie. ¡No es cierto! Aquí se ve como persona muy humana que vivía en una relación íntima con su Señor. No halló ninguna satisfacción en la muerte de sus compatriotas malos; intercedió por ellos y en distintas ocasiones hizo una súplica a ellos para que buscaran a Dios, y así vivir la vida abundante. Este tema es la esencia de los capítulos 4 y 5.

Plomada de albañil

Confrontación con la máxima autoridad religiosa

El encuentro entre Amós y Amasías parece el relato de un testigo ocular, tal vez un discípulo del profeta. El sumo sacerdote nunca pone en tela de juicio que Amós es un profeta de Dios; su actuación contra el profeta es informarle que tal clase de predicación es prohibida en Betel; representa nada menos que una conspiración contra la casa real. Lejos de ser solamente un sermón, Amós ha conspirado contra el rey y siempre es posible que algunos de la tierra tomaran sus palabras como un llamamiento a organizar una rebelión contra el régimen. Más de una vez los reyes del norte fueron blancos de un complot instigado por un profeta. Amasías pensaba que Amós era una amenaza al orden público.

No se sabe si Amós dijo que Jeroboam iba a morir a espada como Amasías afirma, aunque el dicho suena como un oráculo profético. Lo cierto es que el rey murió de causas naturales. No obstante en la mentalidad hebrea una palabra pronunciada por un profeta tenía fuerza propia; como una flecha que una vez lanzada no se podía retirar. Amós había lanzado una maldición sobre Israel que podía tener consecuencias muy graves.

Con o sin autorización del rey, Amasías identifica a Amós como uno de los videntes profesionales que fueron consultados por reyes y otros sobre asuntos del futuro y que recibieron pago por cada consulta; chozeh es la palabra que se usa para esta clase de persona, no na’bi que es la palabra hebrea para «profeta». Amasías no llamó a Amós un profeta falso; solamente le mandó volver a su propia tierra y ganar su dinero de sus compatriotas de Judá. Seguramente el acento de Amós indicó que era natural de Judá. Probablemente Betel tenía su propio grupo de profetas profesionales y ya no hacían falta más.

Como hombre enérgico e independiente que era, Amós anunció que no era y nunca había sido «profeta profesional», ni tampoco miembro de un gremio o sindicato de profetas.

No tenía que hacer esto para comer; tenía su propia profesión de ganadero, pastor y agricultor. Es interesante notar que los higos silvestres no crecen a la altura de 1.000 m como la altura de Tecoa sino al nivel del mar en un clima más caliente como el del valle del río Jordán. Por lo tanto, podemos deducir que Amós tenía propiedades en por lo menos dos localidades; ¡de ninguna manera era un hombre pobre!

Con palabras ásperas Amós dice que antes vivía tranquilamente y de repente Dios lo tomó físicamente de su trabajo y lo envió al norte a predicar. El verbo lakah «tomar» se emplea normalmente en el sentido de tomar pan de la mesa. No estaba en Betel por iniciativa propia sino por mandato directo de Dios. Cabe la pregunta: ¿Hubo muchos sacerdotes y profetas en el norte?, ¿por qué no utilizó Dios uno de ellos? Justamente este es el gran misterio de la profecía bíblica, tanto en el NT como en el AT. Dios llama a los siervos que él sabe que le pueden ser útiles en cada situación determinada. No importa si son hombres o mujeres, ricos o pobres, bien educados o autodidactas; el llamamiento a servir a Dios es sumamente personal. El que escoge la vocación sin un llamado por Dios está destinado a fracasar. Eso sí, si la iglesia o la organización religiosa oficial se enfría y la «voz auténtica» de Dios no se oye por sus oficiales, entonces Dios levanta a «sus siervos, los profetas» para dar su mensaje a la población. El verdadero profeta no tiene otra alternativa excepto anunciar la Palabra de Dios que Dios mismo le ha dado.

Aunque no se menciona a Asiria por nombre, la entrevista termina con una descripción del sufrimiento que le esperaba a la familia del sacerdote y una afirmación de la próxima invasión de la tierra y el cautiverio de su población, cosa que se cumplió al pie de la letra en menos de 40 años. Una leyenda dice que Amasías se enfureció tanto con esta profecía que mandó a un hijo suyo a matar a Amós mientras viajaba por una carretera solitaria entre Betel y Tecoa.

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