Amós-2-Sentencia-contra-Judá-por-abandonar-a-Dios

Amós 2: Sentencia contra Judá por abandonar a Dios

Amós 2:1 Así ha dicho Jehová: Por tres pecados de Moab,(A) y por el cuarto, no revocaré su castigo; porque quemó los huesos del rey de Edom hasta calcinarlos.

Moab estaba situada al este del Mar Muerto, con su frontera septentrional a lo largo del río Arnón. Quemó los huesos : Este acto era considerado un ultraje de acuerdo con las costumbres de esa época.

Los moabitas descendían de la relación incestuosa de Lot con su hija mayor. Balac, rey de Moab, trató de contratar a un vidente, Balaam, para maldecir a los israelitas para que pudieran ser derrotados (Números 22-24). Balaam se negó, sin embargo, algunos moabitas tuvieron éxito al hacer que Israel adorara a Baal. Los moabitas eran conocidos por sus atrocidades. Un hallazgo arqueológico, la piedra moabita, revela que Moab siempre estaba listo para aprovecharse de la caída de otros.

Amós 2:2 Prenderé fuego en Moab, y consumirá los palacios de Queriot; y morirá Moab con tumulto, con estrépito y sonido de trompeta.

Queriot puede ser simplemente el plural de «ciudades», pero la cita como una ciudad. El lugar no se conoce, pero una posibilidad sería identificarla con Ar.

Amós 2:3 Y quitaré el juez de en medio de él, y mataré con él a todos sus príncipes, dice Jehová.

De nuevo los gobernantes son desplazados. El término juez es un sinónimo de «rey».

Amós 2:4 Así ha dicho Jehová: Por tres pecados de Judá, y por el cuarto, no revocaré su castigo; porque menospreciaron la ley de Jehová, y no guardaron sus ordenanzas, y les hicieron errar sus mentiras, en pos de las cuales anduvieron sus padres.

Los dos últimos oráculos están dirigidos contra el pueblo de Dios. Sugieren una larga historia de rebelión y una falta de gratitud.

menospreciaron, maa: Rechazar, renegar, rehusar, abominar, aborrecer, desdeñar, odiar, ser indiferente. Este verbo aparece 75 veces. Representa lo opuesto a elegir algo, lo cual implica rechazo, aversión o abandono de algo. Maas se traduce como «desechar», para referirse a la piedra que los edificadores rechazaron. Maas también aparece, donde el pueblo rechazó a Dios

El juicio de Judá no se debe a ninguna atrocidad que hubiese cometido contra otro estado o pueblo, sino por haber roto su contrato con Jehová.

Amós se ganó a su audiencia cuando proclamó el castigo de Dios en contra de las naciones malvadas que rodeaban a Israel. Incluso habló en contra de su propia nación, Judá, antes de enfocase al inminente castigo de Dios sobre Israel.

Después del reinado de Salomón, el reino se dividió y las tribus de Judá y Benjamín constituyeron el reino del Sur (Judá) bajo el reinado de Roboam, hijo de Salomón. Las otras diez tribus constituyeron el reino del Norte (Israel), y siguieron a Jeroboam, que se había revelado en contra de Roboam.

Dios juzgó severamente a otras naciones por sus malas acciones y atrocidades. Sin embargo, también prometió juzgar a Israel y a Judá debido a que pasaron por alto la Palabra revelada de Dios. Las otras naciones no la conocían, pero Judá e Israel, el pueblo de Dios, sabía lo que Dios quería. Aun así continuaron ignorándolo, y se unieron a las naciones paganas para adorar a sus ídolos.

Amós 2:5 Prenderé, por tanto, fuego en Judá, el cual consumirá los palacios de Jerusalén.

Aunque su ministerio profético tenía que ver fundamentalmente con Israel, Amós profetizó también que el fuego consumiría a Judá , la cual cayó en poder de Babilonia en el 587 a.C.

Juicio contra Israel

Amós 2:6 Así ha dicho Jehová: Por tres pecados de Israel, y por el cuarto, no revocaré su castigo; porque vendieron por dinero al justo, y al pobre por un par de zapatos.

Tras atravesar la tierra del noreste al suroeste, y del noroeste al sudeste, Amós estrechó el cerco refiriéndose a Amón, Moab y Judá. Entonces alcanza su clímax, la meta que ha estado persiguiendo desde el principio: Israel es culpable también ante Dios. Se enumeran los pecados específicos que provocaron la alienación del pueblo de Dios. En una sociedad en que prevaleciera la justicia y la equidad nunca ocurrirían pecados como esos. Vendieron . . . al justo : Alude al comercio de esclavos. Los prisioneros de guerra o la gente con deudas eran candidatos a la esclavitud. El justo es la parte inocente en este proceso (véase 5.12). Un par de zapatos puede parecer «un precio bajo». Por otro lado, como los zapatos cumplían cierto papel a la hora de concertar una transacciónx, quizás se vendía una persona para adquirir tierra.

Dios condenó a Israel por cinco pecados específicos:

(1) vender a los pobres como esclavos

(2) explotar a los pobres

(3) participar en pervertidos pecados sexuales

(4) tomar garantías colaterales ilícitas para los préstamos

(5) adorar falsos dioses

Amós habló a la clase alta. No había clase media en la nación, solo los muy ricos y los muy pobres. Los ricos observaban los rituales religiosos. Daban diezmos extras, asistían a los lugares de adoración y ofrecían sacrificios. Sin embargo, eran codiciosos e injustos, y se aprovechaban de los indefensos. Asegúrese de no olvidarse de los pobres mientras que asiste con fidelidad a la iglesia y lleva a cabo los rituales religiosos. Dios espera que vivamos por fe, y eso significa responder a las necesidades de los menos afortunados.

Amós 2:7 Pisotean en el polvo de la tierra las cabezas de los desvalidos, y tuercen el camino de los humildes; y el hijo y su padre se llegan a la misma joven, profanando mi santo nombre.

Otra lectura de pisotean en el polvo de la tierra es «arruináis a los pobres de la tierra». Esta afirmación tiene su paralelo en versículo 6. Los procesos legales habían sido prostituídos. Los tribunales son utilizados para oprimir al pobre más que para defender sus derechos. La misma joven : Probablemente alude a una prostituta del culto, pero también es posible que se refiera a una mujer sierva que se le obliga a convertirse en concubina de un hijo y su padre . Ambas cosas estaban prohibidasx. Profanando mi santo nombre.

Amós 2:8 Sobre las ropas empeñadas se acuestan junto a cualquier altar; y el vino de los multados beben en la casa de sus dioses.

Se habla de costumbres sociales en el marco de una ceremonia religiosa. Ropas : Se entregaban regularmente al pedir un préstamo. Vino : Lo empleaba un deudor como pago en especie. En sí misma, puede que la práctica haya sido legal, pero Amós ve aquí una forma de opresión del pobre por el rico. Los ricos se dedican a rendir culto junto a cualquier altar . . . en la casa de sus dioses y no ven incongruencia alguna entre su actuación social y la religión que practican.

Amós 2:9 Yo destruí delante de ellos al amorreo,(B) cuya altura era como la altura de los cedros, y fuerte como una encina; y destruí su fruto arriba y sus raíces abajo.

Amorreo : Nombre que se adjudica a los antiguos habitantes de Canaán. Como eran gente fuerte y de elevada estatura, sólo Jehová pudo haberlos derrotado. Y destruí su fruto arriba y sus raíces abajo : Totalmente.

Constantemente los profetas desafiaban al pueblo para que recordara ¡lo que Dios había hecho! Cuando leemos una lista como esta, nos sorprende la infidelidad de Israel. Pero, ¿qué dirían los profetas de nosotros? La fidelidad anterior de Dios debió haberles recordado a los israelitas que debían obedecerlo; de la misma forma, lo que Dios ha hecho por nosotros debe recordarnos que debemos vivir para El.

Amós 2:10 Y a vosotros os hice subir de la tierra de Egipto, y os conduje por el desierto cuarenta años, para que entraseis en posesión de la tierra del amorreo.

Amós rememora aquí la histórica relación sobre la que se asienta el pacto. Dios liberó al pueblo y lo condujo a la tierra prometida.

Amós 2:11 Y levanté de vuestros hijos para profetas, y de vuestros jóvenes para que fuesen nazareos.(C) ¿No es esto así, dice Jehová, hijos de Israel?

Amós se considera a sí mismo como uno de los profetas que Dios ha levantado. Nazareos : Aquellos que estaban totalmente dedicados a Dios. El voto de los nazareos les vedaba el tomar vino. Hijos de Israel : El nombre Israel designaba las 10 tribus que hacían del reino del norte una entidad distinta a Judá, el reino de sur. Aquí, sin embargo, puede que su mención sólo intente llamar la atención sobre el hecho de que eran descendientes de Jacob, lo cual incluiría entonces a todo el pueblo, los del norte y los del sur.

Los nazareos hacían votos para abstenerse del vino y se dejaban crecer el cabello. Sin embargo, en vez de respetarlos por sus vidas disciplinadas y moderadas, los alentaban a romper sus votos. Si los nazareos caían en la corrupción, tendrían muy poca buena influencia sobre los israelitas.

Amós 2:12 Mas vosotros disteis de beber vino a los nazareos, y a los profetas mandasteis diciendo: No profeticéis.

Amós 2:13 Pues he aquí, yo os apretaré en vuestro lugar, como se aprieta el carro lleno de gavillas;

Yo os apretaré : Puede ser comprendido como «os sujetaré donde estáis». Como se aprieta el carro lleno de gavillas : Una metáfora tomada de la experiencia de Amós como pastor.

Amós 2:14 y el ligero no podrá huir, y al fuerte no le ayudará su fuerza, ni el valiente librará su vida.

Amós presenta sucesivas escenas sobre la impotencia de hombres demasiado atemorizados para actuar correctamente. La aparición de Jehová los dejará inermes.

Amós 2:15 El que maneja el arco no resistirá, ni escapará el ligero de pies, ni el que cabalga en caballo salvará su vida.

Amós 2:16 El esforzado de entre los valientes huirá desnudo aquel día, dice Jehová.

Aquel día : El día que Dios visite a su pueblo para llevar a cabo su propósito de juicio.

Aquel día se refiere al día en que Asiria atacaría Israel, destruiría Samaria y se llevaría al pueblo cautivo (722 a.C.). Esta derrota militar ocurrió unas cuantas décadas después de este anuncio.

La televisión y el cine están llenos de imágenes de gente que parece no temer a nada. Muchas personas en la actualidad han buscado amoldar sus vidas según estas imágenes, quieren ser fuertes y valientes a cualquier precio. Sin embargo, Dios no se impresiona con nuestra fortaleza. Aun el más fuerte o valiente de los hombres correrá de miedo cuando llegue el castigo de Dios. ¿Puede recordar personas que se consideran lo suficientemente fuertes o valientes como para vivir sin Dios? No permita que su retórica de autosuficiencia lo cimbre. Tenga presente que Dios no teme a nadie, y que algún día todas las personas le temerán.

Contra Moab por profanación de tumbas

Este pueblo también provenía de los hijos de una hija de Lot. La profanación de tumbas, una gran falta de respeto por los muertos, era un pecado muy grave para los hebreos puesto que el hombre es creado a la imagen y semejanza de Dios. Aun los más paganos sabían que el respeto por los muertos era una costumbre universal. Doscientos cincuenta años antes de la época de Amós, los hombres de JabesGalaad hicieron un esfuerzo heroico para rescatar los cadáveres de Saúl y de sus hijos del muro de Betseán y darles una sepultura digna de jefes de estado.

Así la descripción de los pecados de los seis pueblos que rodearon a Israel representan un cuadro terrible de la pasión humana sin freno que todavía se manifiesta en guerras, matanzas, esclavitud, genocidio, la violación de mujeres y otros crímenes que demuestran la crueldad del ser humano contra otros de su misma especie.

Los profetas, críticos de la sociedad

¿Cómo es que los israelitas pudieron cometer pecados tan terribles como los que describen los profetas y seguir pensando que eran buenos creyentes, sirviendo a Dios, guardando la ley, cumpliendo las normas éticas de Dios y los diez mandamientos? ¿Cómo es que hoy en día podemos vivir sin preocuparnos por los que viven, o más bien, existen y mueren en la peor pobreza? ¿Cómo es que no nos damos cuenta de nuestra culpa?

“Cuando los profetas acusan a Israel de idolatría, no se refieren solamente a la adoración de ídolos, sino también a la adivinización del poder y la riqueza…. El cuadro queda claro. La gente, el mismo pueblo de Dios, cree que anda bien, pero los profetas, aplicando las normas éticas de los diez mandamientos a la nueva situación, se dan cuenta de que los mismos ‘creyentes’ son culpables de idolatría, homicidio y robo que cometen por medio de sus decisiones económicas y políticas” (Marvin Breneman, “Los profetas, la justicia y la misión”, Misión 11, diciembre de 1984, p. 142.)

Sentencia contra Judá por abandonar la enseñanza clara de Dios

Puesto que Jerusalén era la ciudad del santuario, lugar escogido por Dios mismo, su más grave pecado era despreciar la ley de Dios (torah). Los sacerdotes del templo tenían la misión especial de enseñar las ordenanzas religiosas y morales al pueblo.

Amós dice que sus compatriotas no habían aprendido nada durante los 200 años que el templo había existido; todavía andaban en pos de los ídolos de Canaán que no eran más que mentiras. El pecado de Judá era desobediencia abierta a la enseñanza religiosa y moral que había recibido desde los días de Moisés. La palabra torah procede de un verbo que significa “extender, trazar, instruir”. Estas enseñanzas de Dios se les había dado para ayudarles a organizar sus vidas, y para que supieran distinguir entre lo bueno y lo malo. Les ofrecía un “plan” alrededor del cual pudieran organizar sus vidas. Obedecer la ley no era una carga sino una bendición, porque eliminaba toda duda en cuanto a lo que era bueno o malo.

Aunque algunos eruditos ponen en tela de juicio la autenticidad de este oráculo, no es lógico que Amós hablara solamente de los pecados del norte e hiciera caso omiso del pecado de Judá. El pecado de éstos no se cometió en ignorancia sino con pleno conocimiento de la ley de Jehová.

Sin duda alguna los oyentes de Amós hubieran estado muy de acuerdo con estos oráculos, porque todos los antes mencionados eran enemigos de Israel. Seguramente pensaban: “¡Su castigo es bien merecido!” Pero Amós está a punto de traer el juicio contra ellos mismos. Es un mensaje que no quisieran oír.

Sentencia contra Israel por opresión, inmoralidad e injusticia

El pecado de los del norte era contra el amor de Dios. Se ve el contraste entre la misericordia de Dios y los crímenes sociales de un pueblo ingrato. Es la sección más extensa y detallada del sermón. El profeta se indigna por la falta de amor y gratitud por parte de gente que había recibido tanto de la mano de Dios. A partir de este momento comienza el tema fundamental de la predicación de Amós: la falta de justicia social y la opresión de los pobres e indefensos. él señala tres manifestaciones de este pecado tan cruel.

La opresión de los pobres por los ricos.

Es imposible saber si se trata de la venta de sus compatriotas como esclavos o la compra de su propiedad hipotecada por una cantidad insignificante. En Ruth_4:7 se ratifica la transferencia de una propiedad por medio de una acción simbólica utilizando el zapato (la sandalia) como instrumento probatorio. También podría significar que el sueldo del pobre por un mes de trabajo no llegaba al valor de un par de zapatos. Se ve que Amós tiene un sentido del humor irónico cuando dice que los ricos codician hasta el polvo de la tierra que está sobre la cabeza de los empobrecidos…

La perversión de la justicia en los tribunales.

Los pasajes de Amo_2:6-7; Amo_5:12 y 8:5, 6 se refieren a este problema. Los jueces sin escrúpulos cobraban las hipotecas de los pobres. Sus fincas no eran grandes y era fácil “pisotearlos” y dejarlos sin un lugar para pasar la noche. El pobre podía tener toda la razón, pero el juez siempre fallaba a favor del rico.

Esta forma de explotación de los pobres se describe de forma gráfica en el incidente de Acab y la viña de Nabot. La justicia se aplicaba con un criterio para los ricos y con otro para los pobres. Ese fenómeno todavía existe en la actualidad.

La inmoralidad abierta.

Amós hace referencia, en 2:7 y 8, a varias prácticas insoportables. Era muy común que la educación sexual de los padres a sus hijos varones consistiera en llevarlos con una prostituta. Muy pocos jóvenes llegaban al matrimonio sin haber tenido una experiencia sexual. Esto constituía una violación al séptimo mandamiento. Aun más lamentable era que a veces se utilizaba una empleada doméstica para estos menesteres.

Hay que entender 2:8 a la luz de Exodo_22:26 y Deuteronomios_24:12-13. Era una obligación devolver, a la puesta del sol, la ropa tomada en prenda para que el pobre pudiese abrigarse contra el frío de la noche. Lejos de esto los ricos utilizaban la ropa tomada como prenda como alfombra en las celebraciones religiosas, tanto en los santuarios paganos como los de Dan y Betel. Este acto demostraba su total desdén hacia el pobre y hacia la enseñanza de Dios.

Además, los jueces en lugar de vender el vino confiscado para financiar gastos del templo, lo usaron como ofrenda a los dioses paganos. ¡Muy poco vale la ofrenda que no le cuesta nada a la persona que la da! El mensaje de Amós se dirigió a una generación que había divorciado la religión de la moralidad; estaba destinada a sufrir el juicio más severo de Dios.

Mientras los primeros siete oráculos dados contra las naciones demuestran el interés de Dios en las condiciones internacionales porque él es Dios de todas las naciones, los oráculos pronunciados contra Israel demuestran el interés de Dios en el pobre, en el indefenso. El mismo Dios que se interesa por la conducta de las naciones, se preocupa por la persona más humilde que es maltratada por los ricos y los poderosos. Véase Salmo 113, el cántico de Ana en 1 Samuel 2, el de María en Lucas 1 y el juicio a las naciones en Mateo 25 para ver este concepto desarrollado.

Amos 2:9-16 describe la falta de gratitud del pueblo por las bendiciones de Dios. No eran más que esclavos en Egipto destinados a desaparecer de la historia sin dejar rastro, y Dios los sacó de sus situación, los llevó por el desierto, y aún más, eliminó a sus enemigos para que pudieran establecerse en la tierra de Canaán. Es un mito pensar que los israelitas entraron en una tierra habitada por personas que eran incapaces de resistir su avance. Tuvieron que luchar por cada pedazo de tierra que ocuparon.

Después de esto Dios levantó profetas para enseñarles y nazareos para darles el ejemplo de una vida pura y consagrada a Dios. Lea Numeros_6:2 y Jueces_13:5 para entender los votos de los nazareos, de los cuales Sansón era uno (Jueces 13:1-5). Solamente Amós relaciona a los profetas y nazareos como llamados de Dios.

La traducción del versículo 12 no es del todo clara, pero la idea es bien evidente. Israel será aplastado bajo el peso de su propio pecado. El pecado es como una carreta sobrecargada que deja huellas profundas cuando pasa. El pecado causa estrés, depresión y aun suicidio. Amós no señala a Asiria como instrumento de este juicio sobre el pecado pero dice claramente que ni los fuertes, ni los ligeros de pie, ni los valientes pueden escapar al juicio de Dios. Con este pensamiento termina uno de los sermones más grandes de la antigüedad.

El juicio de Dios sobre Israel en Amo_2:13-16 es duro. Las imágenes usadas son la derrota en la guerra y el exilio de los sobrevivientes. Aun el pueblo de Dios va a ser castigado, puesto que su conducta ha sido contraria a las enseñanzas de Dios. Su inmoralidad e injusticia social traerán sobre ellos el castigo merecido. Estas palabras llegaron a ser una realidad en su derrota total por parte de los asirios pocos años después de ser pronunciadas.

La oración de una mujer pobre

Tengo seis niños, tres varones y tres mujeres. Mi esposo no ha podido encontrar empleo por cinco años. Yo tampoco. Antes tenía unas pequeñas entradas vendiendo cosas en la calle, pero lo que vendía llegó a ser demasiado costoso para mí. Tengo muchos problemas.

No tenemos casa propia, así que tenemos que mudarnos frecuentemente. Ahora la casa donde estamos pertenece a una pariente que está en otra parte. Cuando ella vuelva tendrá que ocupar la casa y nosotros tendremos que ir a otro sitio. He pedido a Dios que me ayude a tener un lugar estable para mi familia, pero todavía estamos viviendo con otras personas.

Quisiera tener zapatos para mis hijos para que puedan ir a la escuela. Sin embargo, si pudieran ir hoy, probablemente no podrían ir mañana porque no puedo mantenerlos vestidos adecuadamente. Continúan creciendo, y su ropa y zapatos ya no les sirven. No puedo comprarles más.

Digo a Dios: “No sé por qué estoy sufriendo. ¿Por qué tengo tantos problemas?… Estoy en tus manos. Haz lo que quieras conmigo. No soy dueña de mis hijos. Tú me los has dado para que los cuide para ti. Señor, ¿qué voy a dar de comer hoy a tus hijos?”

Cuando mis hijos tienen una necesidad, ruego a Dios que me indique lo que debo hacer y me muestra distintas formas para resolverlo. Dios me da ideas.

Cuando oro a Dios me siento más fuerte. Tengo más amor y valor. Aun cuando tengo hambre y sed, si oro y canto me siento fuerte y tengo más fe en Dios. Entonces puedo decirle: “Señor, sea cual sea tu voluntad, la acepto”.

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