Abdías-1-La-humillación-de-Edom

Abdías 1: La humillación de Edom

Visión de Abdías.

Abd 1:1 Jehová el Señor ha dicho así en cuanto a Edom: Hemos oído el pregón de Jehová, y mensajero ha sido enviado a las naciones. Levantaos, y levantémonos contra este pueblo en batalla.

Visión : Equivale a revelación divina, especialmente cuando se trata de un profeta. Abdías confirma la autoridad divina de este mensaje por medio de la frase: Jehová el Señor ha dicho. El profeta no proclama un mensaje personal, ni invoca su propia autoridad. «Dios» traduce el nombre Jehová, el cual lo distinguía como el Dios del pacto. Edom constituía tanto la denominación geográfica del área ubicada al sur del Mar Muerto, como del pueblo que habitaba ese territorio, los descendientes de Esaú, el hermano gemelo de Jacob. A Edom se le llama también Esaú, Seir y Hor. El mensajero es portador de un llamado a las naciones para que se levanten contra Edom. Una coalición de sus enemigos dispuesta a atacarlo confirmaría la palabra sobre el inminente juicio de Dios. El Señor utiliza cualquier instrumento humano para realizar sus propósitos. Levantaos : Típico llamado al combate.

Abdías fue profeta en Judá alrededor de 853 a.C. Edom siempre era una espina en el costado de Judá. A menudo participaron en los taques que otros enemigos iniciaron.

Dios juzgará a Edom por sus malas acciones en contra del pueblo de Dios.

Al igual que Edom fue destruida y desapareció como nación, así Dios destruirá a los soberbios y malvados.

Contemporáneo de Elías (875-848) Miqueas (865-853) y Jehú (855-840?)

1 Abdías fue un profeta de Judá que habló del juicio de Dios en contra de la nación de Edom. Hay dos fechas que comúnmente se dan a esta profecía:

(1) entre los años 848 y 841 a.C., cuando al rey Joram y Jerusalén los atacaron la coalición filisteo-árabe, o en 586 a.C., cuando los babilonios destruyeron por completo a Jerusalén. Edom se regocijó por las desgracias de Israel y Judá, aun cuando los edomitas y judíos descendían de dos hermanos, Esaú y Jacob. Pero del mismo modo que estos dos hermanos estaban en constante conflicto, Israel y Edom raramente estaban en paz. Dios pronunció juicio sobre Edom por sus acciones insensibles y maliciosas hacia su pueblo.

Abd 1:2 He aquí, pequeño te he hecho entre las naciones; estás abatido en gran manera.
Pequeño te he hecho : La forma como esto se dice en hebreo indica que el juicio de Dios se ha cumplido. La burbuja de la soberbia de Edom está a punto de explotar.

Edom era el vecino de Judá ubicado al sur y compartían una frontera común. Los vecinos no siempre son amigos y Edom no quería tener nada que ver con Judá. Su capital en ese tiempo era Sela (tal vez haya sido luego la ciudad de Petra). Sela se consideraba una ciudad impenetrable porque estaba en un acantilado y cerca de un cañón al que solo llegaba por un camino estrecho. Las cosas que Edom consideraba como fortaleza de esta ciudad constituyeron su ruina:

(1) la seguridad en la ciudad, Dios los haría bajar desde las alturas;

(2) la soberbia por su autosuficiencia, Dios los humillaría;

(3) la riqueza, los ladrones robarían todo lo que tuvieran;

(4) los aliados, Dios haría que se volvieran contra Edom;

(5) la sabiduría, todo sería destruido.

Abd 1:3 La soberbia de tu corazón te ha engañado, tú que moras en las hendiduras de las peñas, en tu altísima morada; que dices en tu corazón: ¿Quién me derribará a tierra?

Soberbia : Este es el pecado que Dios juzga, y que dará lugar al fatal error de cálculo de Edom, el cual se vanagloria de su posición y se burla de sus enemigos: ¿ Quién me derribará a tierra ? Edom cree que está seguro en las hendiduras de las peñas , pero su confianza en las fortalezas terrenales se demostrará vana. Peñas : Traduce el vocablo hebreo Sela, el nombre de la capital de Edom, una fortaleza prácticamente impenetrable escondida en las agrestes colinas situadas a 80 km al sur del Mar Muerto. Puede que sea el lugar que más adelante se llamó Petra.

Los edomitas se sentían seguros y orgullosos de su autosuficiencia. Pero se engañaban debido a que no hay seguridad perdurable apartados de Dios. ¿Está su seguridad en objetos o en personas? Pregúntese cuánta seguridad perdurable le ofrecen realmente. Las posesiones y la gente puede desaparecer en un momento, pero Dios no cambia. Solo El puede ofrecernos verdadera seguridad.

Abd 1:4 Si te remontares como águila, y aunque entre las estrellas pusieres tu nido, de ahí te derribaré, dice Jehová.
El águila se destacaba por su fuerza y elevado vuelo. Pero la mano de Dios alcanzaría su nido , aunque lo colocara entre las estrellas.

Los edomitas estaban orgullosos de su ciudad enclavada en la roca. En la actualidad es considerada como una de las maravillas del mundo antiguo, pero solo como atracción turística. La Biblia advierte que la soberbia es la ruta más segura hacia la autodestrucción. Al igual que Sela (Petra) y Edom cayeron, la gente soberbia caerá. Una persona humilde está más segura que una persona soberbia, ya que la humildad nos da una perspectiva más adecuada de uno mismo y del mundo.

Abd 1:5 Si ladrones vinieran a ti, o robadores de noche (!!cómo has sido destruido!), ¿no hurtarían lo que les bastase? Si entraran a ti vendimiadores, ¿no dejarían algún rebusco?

Salteadores y ladrones no podrían causar tanto daño a Edom como el que le reserva el juicio ordenado por Dios.

Abd 1:6 !Cómo fueron escudriñadas las cosas de Esaú! Sus tesoros escondidos fueron buscados.

Edom será completamente «despojado» de sus riquezas. Aún sus tesoros escondidos , cosas valiosas escondidas por los edomitas entre las rocas, serán saqueados. El país quedará completamente arrasado.

Abd 1:7 Todos tus aliados te han engañado; hasta los confines te hicieron llegar; los que estaban en paz contigo prevalecieron contra ti; los que comían tu pan pusieron lazo debajo de ti; no hay en ello entendimiento.

Parece que los aliados de Edom lo sedujeron a salir más allá de sus fronteras. Asociados íntimos, aquellos que compartían con los edomitas su pan , lo traicionaron, lo mismo que hizo aquel con Judá.

Abd 1:8 ¿No haré que perezcan en aquel día, dice Jehová, los sabios de Edom, y la prudencia del monte de Esaú?

Edom se caracterizaba por sus sabios. Existe una diferencia, sin embargo, entre la sabiduría del hombre y la sabiduría de Dios. Los edomitas pudieron haber sido sabios en los caminos del mundo, pero fueron tontos porque ignoraron y se burlaron de Dios.

Abd 1:9 Y tus valientes, oh Temán, serán amedrentados; porque todo hombre será cortado del monte de Esaú por el estrago.

Aquel día es el día del juicio del Señor, un día que anticipa la destrucción de todos los enemigos de Dios. La reputación de la sabiduría de Edom estaba ampliamente extendida, pero debido a una ironía de la historia, sus sabios le fallaron. Todos ellos juntos no podían igualar la sabiduría y la obra de Dios. Esaú y Temán eran sinónimos de «Edom». Uno de los consejeros de Job era un temanita.

Dios no pronunció estos juicios severos en contra de Edom por venganza sino para ejercer justicia. Dios es moralmente perfecto y demanda justicia y rectitud perfectas. Los edomitas simplemente estaban obteniendo lo que se merecían. Debido a que asesinaron, serían asesinados. Debido a que robaron, sufrirían robos. Debido a que se aprovecharon de los demás, se aprovecharían de ellos. No peque pensando que “nadie se enterará” o “que no lo atraparán”. Dios conoce todos nuestros pecados, y El será justo.

Elifaz, uno de los tres amigos de Job, era de Temán, ocho kilómetros al este de Petra. Temán fue llamado así por el nieto de Esaú.

Abd 1:10 Por la injuria a tu hermano Jacob te cubrirá verg:uenza, y serás cortado para siempre.

Abd 1:11 El día que estando tú delante, llevaban extraños cautivo su ejército, y extraños entraban por sus puertas, y echaban suertes sobre Jerusalén, tú también eras como uno de ellos.

Se acusa a Edom de haber utilizado la injuria contra Jacob. A causa de haber maltratado a su hermano , Edom sería avergonzado. Tan completa resultaría la retribución de Dios, que Edom sería cortado para siempre . Edom cayó bajo el dominio israelita entre los años 400 y 100 a.C., tras lo cual no se conoce bien el curso de su historia. En este sentido, Abdías no estaba hablando solamente de la caída de esta nación en particular, sino que personificaba en Edom a todos los enemigos del pueblo de Dios. Como tales habrían de ser históricamente barridos cuando llegara el Día del Señor.

Los israelitas descendían de Jacob, y los edomitas de su hermano, Esaú. En vez de ayudar a Israel y a Judá cuando lo necesitaban, Edom permitió que fueran destruidos e incluso saquearon lo que quedaba. Edom se constituyó en su enemigo, y sería destruido. Cualquiera que no ayude al pueblo de Dios es enemigo de Dios. Si usted no ha ayudado a alguien en tiempos de necesidad, ha pecado. El pecado no incluye solo lo que hacemos, sino también lo que nos negamos a hacer. No desprecie ni niegue ayuda a los necesitados.

Abd 1:12 Pues no debiste tú haber estado mirando en el día de tu hermano, en el día de su infortunio; no debiste haberte alegrado de los hijos de Judá en el día en que se perdieron, ni debiste haberte jactado en el día de la angustia.

Edom estaba contento de ver a Judá en problemas. Su rencor los llevó a querer ver destruida a la nación. Por esta mala acción, Dios borró a Edom. ¿Cuán a menudo se alegra por las desgracias de otros? Debido a que únicamente Dios es el juez, nunca debemos alegrarnos de las desgracias de los demás, incluso si pensamos que se las merecen.

Abd 1:13 No debiste haber entrado por la puerta de mi pueblo en el día de su quebrantamiento; no, no debiste haber mirado su mal en el día de su quebranto, ni haber echado mano a sus bienes en el día de su calamidad.

Abd 1:14 Tampoco debiste haberte parado en las encrucijadas para matar a los que de ellos escapasen; ni debiste haber entregado a los que quedaban en el día de angustia.

Las soberbias y hostiles acciones de Edom se catalogan como una lista de cargos criminales cometidos contra el pueblo de Dios. Las acusaciones generales que se mencionan son descritas con más detalle. Edom se vanagloriaba y alegraba del infortunio de Judá. Edom violó la integridad de Jerusalén cuando entró por la puerta de la ciudad sagrada, y echó mano a sus bienes al beneficiarse del reparto de sus despojos. Pero algo aún peor, Edom colocó emboscadas y obstáculos en las encrucijadas para impedir que los refugiados escaparan. En el 586 a.C., cuando el muro de Jerusalén cayó ante los babilonios, el rey Sedequías y su ejército escaparon hacia el este en la noche. Pero fueron capturados en la llanura de Jericó, aparentemente detenidos por obstáculos colocados allí por los edomitas. Estas tácticas hicieron que el pueblo de Dios sufriera mayor angustia y padecimientos.

De todos los vecinos de Judá e Israel, Edom era el único al que no se le prometió ninguna misericordia por parte de Dios. Esto fue debido a que saquearon Jerusalén, y se alegraron por sus desgracias. Traicionaron a sus hermanos de sangre en momentos de crisis y ayudaron a sus enemigos.

La exaltación de Israel

Abd 1:15 Porque cercano está el día de Jehová sobre todas las naciones; como tú hiciste se hará contigo; tu recompensa volverá sobre tu cabeza.

El «Día de Jehová» en la profecía. El «Día de Jehová» es un término utilizado por los profetas del Antiguo Testamento para indicar un tiempo en la historia humana cuando Dios interviene directamente a fin de traer salvación a su pueblo y castigo a los rebeldes. Ese día, Dios restaura su orden de justicia en la tierra. Los términos «en aquel día» y «el día» también se utilizan como sinónimos de la expresión más extensa: el «Día de Jehová».

La llegada dEl «Día de Jehová» podría interpretarse de cuatro maneras distintas:

1) En los tiempos de los profetas, se reveló a través de acontecimientos tales como la invasión de Israel por poderes extranjeros (Amós), las terroríficas plagas de langostas (Joel) y el retorno de los exiliados israelitas de la cautividad (Esdras—Nehemías).

2) El conocimiento profético en este caso entremezclaba períodos escatológicos de manera tal que ni los mismos profetas podían distinguir siempre los distintos tiempos del cumplimiento de sus profecías. Ese día llegó a convertirse en un amplio concepto bíblico. Los momentos más cercanos al tiempo de los profetas en que se cumplía la profecía se fundieron con aquellos que se prolongan hasta el final de los tiempos. De ahí que con la primera venida de Cristo y la era eclesiástica comenzara otra fase del Día de Jehová. Como participantes de este nuevo momento profético, los creyentes podemos clamar al Cristo resucitado para que desarme las fuerzas que obstaculizan la obra divina en este mundo y prodigue sus innumerables bendiciones. Esto se ve con claridad. La Segunda Venida de Cristo inaugurará el tercer momento del Día de Jehová, el período durante el cual el justo y universal dominio de Cristo restaurará el orden divino en la tierra. 4) La consumación final del Día de Jehová aguarda el definitivo advenimiento del mundo futuro, con su nuevo cielo y nueva tierra

La palabra día aparece 11 veces en vv. 8-14. Ahora se habla del Día de Jehová , un tiempo de juicio y divina justicia que llegará para todas las naciones vecinas de Israel. El AT lanza así una predicción que alcanza a nuestros días.

Los profetas del AT invocan el «Día de Jehová» para referirse a un momento en la historia de la humanidad cuando Dios intervendrá directamente a fin de traer salvación a su pueblo y castigo a sus enemigos. Así restaura el orden perdido sobre la tierra. Como se ha dicho, los términos «ese día», o simplemente «el día», se usan a veces como sinónimos de la expresión completa: El «Día de Jehová».

El cumplimiento de esta profecía debe verse, sin embargo, como un proceso en cuatro etapas: En tiempo de los profetas se puso de manifiesto en acontecimientos como la invasión de Israel por potencias vecinas (Amós), las temibles plagas de langostas (Joel), y el retorno de los israelitas de la cautividad (Esdras-Nehemías); Esa visión profética tenía la virtud de fundirse con períodos escatológicos, de manera que ni aun los propios profetas eran capaces de distinguir siempre las varias ocasiones en que se cumplían sus profecías; de ahí que «ese día» se convirtiera en un concepto bíblico muy amplio. Los acontecimientos proféticos más cercanos a la época del profeta, se mezclaban con aquellos cuya consumación tendría lugar al final de los tiempos. La primera venida de Cristo y los inicios de la era de la Iglesia inauguraron una nueva fase del Día del Señor. Como protagonista de estos sucesos, la Iglesia puede pedir al Cristo resucitado que aparte de su camino las fuerzas espirituales que obstaculizan la obra de Dios en el mundo actual y que la haga objeto de sus innumerables bendiciones La Segunda Venida de Cristo inaugurará la tercera fase del Día del Señor, cuando su señorío universal de justicia restaurará el orden de Dios sobre la tierra; Por último, el Día del Señor anuncia el arribo del mundo venidero, con su nuevo cielo y su nueva tierra.

¿Por qué la venganza de Dios caería sobre las naciones gentiles? Edom no era la única nación que se alegró con la caída de Judá. Todas las naciones y los individuos serán juzgados por la forma en la que tratan al pueblo de Dios. Algunas naciones de la actualidad tratan al pueblo de Dios en forma favorable, mientras que otras son hostiles hacia ellos. Dios juzgará a todas las personas de acuerdo con la forma en la que traten a los demás, especialmente a los creyentes.

Abd 1:16 De la manera que vosotros bebisteis en mi santo monte, beberán continuamente todas las naciones; beberán, y engullirán, y serán como si no hubieran sido.

Los edomitas que invadieron Jerusalén bebieron y festejaron en el santo monte tras el saqueo de la ciudad, profanando la Tierra Santa. Ahora todas las naciones serán obligadas a beber de la amarga copa del juicio divino. La autoridad del Señor no puede ser burlada sin pagar las consecuencias. Beberán hasta desaparecer, hasta llegar a ser como si no hubieran sido .

Abd 1:17 Mas en el monte de Sion habrá un remanente que se salve; y será santo, y la casa de Jacob recuperará sus posesiones.

Abd 1:18 La casa de Jacob será fuego, y la casa de José será llama, y la casa de Esaú estopa, y los quemarán y los consumirán; ni aun resto quedará de la casa de Esaú, porque Jehová lo ha dicho.

La contrapartida del juicio de Dios sobre sus enemigos es la bendición de sus elegidos. El lugar de la profanación, el monte Sion , será de nuevo santificado. Todos los que escaparon a la destrucción inicial, el remanente, se reunirán otra vez en la sagrada ciudad a fin de recuperar sus posesiones , de reclamar lo que legalmente les pertenece por decreto de Dios. La santidad es una cualidad esencial para que este remanente sea considerado como pueblo de Dios y se cumplan las promesas del pacto. Su santidad los califica como instrumentos de Dios para castigar a Edom. Fuego , llama y estopa aluden al juicio divino sobre los impíos. La casa de Jacob constituye una referencia al reino del sur, y la casa de José al reino del norte. Se contempla la restauración de ambos reinos. Abdías predice la constitución de una confederación de naciones que se levanta para destruir a Edom. Aquí el profeta atribuye su destrucción al pueblo de Dios. Sin duda, el golpe final será propinado por Israel a un Edom ya quebrantado por otras fuerzas externas.

Abd 1:19 Y los del Neguev poseerán el monte de Esaú, y los de la Sefela a los filisteos; poseerán también los campos de Efraín, y los campos de Samaria; y Benjamín a Galaad.

Neguev era la región más al sur en Judá. Era una región árida y caliente. Las colinas estaban en el este de Judá.

Abd 1:20 Y los cautivos de este ejército de los hijos de Israel poseerán lo de los cananeos hasta Sarepta; y los cautivos de Jerusalén que están en Sefarad poseerán las ciudades del Neguev.

El territorio del pueblo de Dios recuperará la extensión que tenía en los días de gloria de Israel, lo cual confirmaría la vigencia del pacto de Dios con su pueblo. Neguev: Los pueblos situados al sur, en el área comprendida al sudoeste del Mar Muerto, directamente al oeste de Edom. Los israelitas que allí vivían se moverían hacia el este a poseer el monte de Esaú . La Sefela : la pendiente que se extiende al norte entre el Mar Muerto y el Mediterráneo. Filistea: llanura costera ocupada por los filisteos. Efraín : área montañosa entre el río Jordán y el Mediterráneo al norte de Jerusalén. Samaria era la más importante de sus ciudades. Benjamín , llamado así por la tribu que se había asentado allí, era una estrecha franja de territorio al norte de Jerusalén. Galaad : Rica área de pastoreo y bosques al este del río Jordán. Los cautivos : Israelitas que regresaban del destierro. Sarepta : Ciudad cercana a la costa del Mediterráneo, entre Tiro y Sidón. Sefarad: De localización incierta, quizás Sardis (en la actual Turquía), o la ciudad griega de Esparta. La intención es confirmar que, no importa cuán lejos estén los exiliados, el Señor los restituirá a Jerusalén.

De acuerdo con los multifacéticos aspectos del Día del Señor, las profecías sobre la restauración de Israel se cumplen en parte con el retorno de los exiliados y la subsecuente historia del pueblo de Dios, pero de forma más completa en la era de la Iglesia y en el mundo por venir. Como tal, las tierras que según Abdías serían poseídas no se limitan a las del Israel histórico, tanto el antiguo como el restaurado; al contrario, el entrar en posesión de la totalidad de nuestra herencia en Cristo debe considerarse como el verdadero cumplimiento de esta profecía.

Las fronteras del reino podrían haberse extendido hasta la Sefela (campos filisteos) y Sarepta, al sur, entre Tiro y Sidón en la costa mediterránea. Sefarad debe haber sido la ciudad de Sardis.

Abd 1:21 Y subirán salvadores al monte de Sion para juzgar al monte de Esaú; y el reino será de Jehová.

Algunos traducen salvadores como «aquellos que han sido salvos». Se trata del pueblo de Dios, restaurado sobre el monte santo, exaltado sobre Edom y ejecutor del juicio divino. La profecía alcanza su clímax en la línea final: el reino será de Jehová. Lo que se busca no es la mera exaltación de Israel, ni la destrucción de Edom, sino que toda la tierra y toda la humanidad se coloquen bajo la autoridad del único Dios verdadero.

Judas Macabeo derrotó a los edomitas en 185 a.C. La nación ya no existía en el primer siglo d.C. En el tiempo de la profecía de Abdías, pudo haber parecido que Edom sobreviviría más que Judá. Pero Edom se desvaneció y Judá sigue existiendo. Esto demuestra la absoluta certeza de la Palabra de Dios y del castigo que aguarda a todos los que han maltratado.

Abdías llevó el mensaje de Dios acerca del castigo de Edom. Dios estaba molesto tanto por su rebelión interna como por la externa. La gente de la actualidad se parece mucho a la de los tiempos de Abdías. Vemos la arrogancia, la envidia y la falsedad y nos preguntamos cuándo terminará todo esto. A pesar de los efectos del pecado, sin embargo, Dios tiene el control. Cuando enfrente luchas, no se desespere, ni renuncie a toda esperanza. Sepa que cuando todo esté dicho y hecho, el Señor seguirá siendo el Rey, y la confianza que usted deposite en El no será en vano.

Edom es un ejemplo de todas las naciones que son hostiles con Dios. Nada puede romper la promesa de Dios de proteger a su pueblo de la destrucción total. En el libro de Abdías vemos cuatro aspectos del mensaje de Dios acerca del juicio:

(1) el mal ciertamente será castigado;

(2) los que son fieles a Dios tienen la esperanza de un nuevo futuro;

(3) Dios es soberano en la historia de la humanidad;

(4) el propósito final de Dios es establecer su reino eternal. Los edomitas habían sido crueles con el pueblo de Dios. Eran arrogantes y soberbios, y se aprovechaban de las desgracias ajenas. Cualquier nación que maltrate a las personas que obedecen a Dios será castigada, a pesar de lo invencible que parezca. De manera similar nosotros, como individuos, no debemos permitir sentirnos tan “cómodos” con nuestra riqueza o seguridad que no podamos ayudar al pueblo de Dios en necesidad. Esto es pecado. Y debido a que Dios es justo, las personas que siembran pecado cosecharán castigo.

Historia del conflicto entre Israel y Edom

La nación de Israel descendía de Jacob; la nación de Edom descendía de Esaú.

Jacob y Esaú lucharon en el vientre de su madre.

Esaú vendió su primogenitura y la bendición pasó a Jacob.

Edom no quiso dejar pasar a los israelitas por su tierra.

Los reyes de Israel tuvieron conflictos constantes con Edom.

Saúl, David, Salomón, Joram, Acaz

Edom alentó a Babilonia para que destruyera Jerusalén

Introducción

Se pronuncia el juicio contra Edom. Es introductorio pero con importancia, debido a su gran mensaje teológico. Puede dividirse en cuatro partes:

(1) 1a. El profeta comienza haciendo referencia a su “visión” (hazon), que señala la naturaleza revelada de su mensaje, pero no menciona a su familia ni la fecha de su profecía. La visión era un medio por el que los profetas interpretaban el mensaje de Dios para los israelitas y el mundo en una situación histórica concreta.

(2) 1b. La expresión hebrea “el Señor Jehová” destaca la autoridad divina sobre los pueblos y reyes de la tierra. Es la majestad suprema la que habla sobre Edom, un pueblo no reconocido como pueblo de Dios, pero sobre el cual Jehová también tiene autoridad.

(3) 1c. Aquí Abdías habla como miembro de la comunidad de profetas, que interpretan el mensaje divino y luego envían a un mensajero a las naciones a proclamarlo. Este mensajero desempeña la función de “ángel”, pues es enviado con un mensaje particular.

(4) 1d. Esta declaración es un llamado a los pueblos de alrededor a unirse al juicio contra Edom por el mal comportamiento contra su hermano Jacob.

La destrucción total de Edom

Los versículos 2 al 4 nos ofrecen el fundamento teológico del oráculo de condenación dado por Abdías.

Advertencia a Edom sobre su destrucción

El versículo 2 destaca la condenación a una nación orgullosa, señalando su destino fatal: será empequeñecida porque se enalteció a sí misma (soberbia) y será menospreciada porque se enseñoreó sobre otros (idolatrización). El mensaje profético de “hacer justicia, amar misericordia y caminar humildemente con tu Dios” tiene un carácter universal, puesto que ahora Jehová juzga a Edom con base en este presupuesto moral para las naciones.

Razones de la destrucción de Edom

El versículo 3 nos dice que la soberbia es la peor consejera y una mala directriz en la vida, ya que ninguno de sus consejos son ciertos sino falsos. También se refiere a que Edom vivía en “las hendiduras de la peña” (sela) porque particularmente Edom se había establecido y fortalecido en dicha área y había construido una fortaleza, donde más tarde se construyó la ciudad de Petra de los nabateos. Esa zona era caracterizada por la seguridad militar que ofrecía y la superioridad geográfica en relación con otros lugares.

El versículo 4 usa dos imágenes para mostrarnos la insensatez de la soberbia de Edom, que había pensado que como nación podía elevarse cuantas veces quisiera como “el águila” emprende su vuelo, escapando de sus enemigos a las alturas; y que “las estrellas” podrían protegerla del alcance de los ataques enemigos. Sin embargo, el profeta anuncia la condena de Dios diciendo “de allí te haré descender, dice Jehová”. No hay lugar suficientemente seguro para proteger a una nación del juicio de Dios.

El vaciamiento de riquezas

El versículo 5 introduce, con un tono de lamentación irónica, la destrucción de Edom usando otras dos figuras: los ladrones y los vendimiadores; contrastando el menor daño que hacen los ladrones y vendimiadores con el daño que ocasionarán los que se levanten contra Edom:

(1) 5a. A diferencia de los ladrones, que solo toman lo que desean, aquellos que se levanten contra Edom no dejarán nada. Ellos saquearán la nación.

(2) 5b. A diferencia de los vendimiadores que en el tiempo de la cosecha dejan lo último para los pobres, aquellos que se levanten contra Edom no dejarán nada, ellos saquearán la nación. El oráculo introduce la destrucción total de Edom y lo relata usando el perfecto profético, es decir, el futuro es tan cierto que el profeta lo expresa como ya realizado, lo cual muestra la convicción de que su mensaje es divino y que tendrá cumplimiento.

Siguiendo, el versículo 6 señala la pérdida de la seguridad y la protección de Esaú. Todo lo oculto que daba “seguridad nacional” a Edom ha sido descubierto, y “sus tesoros escondidos fueron saqueados”. Estos tesoros escondidos fueron fruto del comercio de las caravanas en el desierto. Las cosas y los “tesoros” de los que se jactaba Esaú, han sido perdidos. Nótese que Abdías usa el nombre Esaú para referirse a Edom, usa el nombre de una persona para referirse a un grupo. Esto es lo que se llama “personalidad corporativa”. De este modo, Esaú está al descubierto, tal cual es, no está más bajo el antifaz que proporcionan la falsa seguridad y la protección.

El abandono de sus aliados militares

El versículo 7, que ya condena a Edom, comienza declarando por qué es incierta la seguridad y la protección de la que gozaba Edom. Sus viejos aliados, los moabitas, amonitas y beduinos ahora juegan un papel falso.

(1) 7a. Los aliados de Edom con quienes había firmado pactos de alianza y mutua defensa, ahora no cumplen con sus pactos.

(2) 7b. Los que firmaron un acuerdo de paz con Edom, ahora se levantan para hacerles la guerra.

(3) 7c. Los compañeros y amigos de Edom ahora lo traicionan. Para Abdías esto está fuera de entendimiento, no tiene sentido. Estas tres conductas de parte de los otros, revelan cuán incierta era la seguridad y la protección terrenal de la que Edom se jactaba. Esto sugiere la época cuando los babilonios se volvieron contra Edom después de la toma de Jerusalén. El rey de Babilonia Nabonid (556-539 a. de J.C.) levantó una campaña mayor contra Edom que pudo haber destruido la ciudad de Bosrah y aceleró el proceso por el cual el reino edomita se desintegraría durante los siglos VIV a. de J.C. Así para los siglos IVIII a. de J.C. Edom había desaparecido y un nuevo reino nabateo tomaba su lugar.

Los siguientes versículos pronuncian el juicio de condenación contra la sabiduría y prudencia de Edom, así como también contra su valentía.

Lo que no debió haber hecho Edom

1. No debió quedarse mirando a su hermano en desgracia.

2. No debió alegrarse de su hermano en el día de su ruina.

3. No debió hablar de más en el día de la angustia del hermano.

4. No debió echar mano de los bienes de su hermano en el día de su ruina.

5. No debió perseguir y aniquilar a los fugitivos.

6. No debió entregar a los sobrevivientes en el día de sus desgracia.

La pérdida de su sabiduría

El versículo 8 condena la sabiduría y prudencia del monte de Esaú, que se presentan implícitamente opuestas a la sabiduría y prudencia del monte de Sion. La sabiduría y prudencia de Edom descansan en buenos aliados, en acuerdos de paz y amistades con los pueblos vecinos que son potencialmente una amenaza para la estabilidad y seguridad de Edom, mientras que la sabiduría y prudencia de Sion descansan en “el temor de Jehová” y “el apartarse del mal”. “Hacer justicia” y “amar misericordia” es la verdadera sabiduría y la mejor consejera para las naciones. Así, la confianza en fuerzas humanas se convierte en una maldición, mientras que la confianza en Dios es una bienaventuranza. Hay que recordar que Edom fue famoso por sus hombres sabios.

La desaparición de su valentía guerrera

El versículo 9 condena la valentía de Temán, que fue la principal ciudad de Edom y que fue protegida por la Sela (roca) y por todos los hombres de guerra. Esa valentía es presentada como circunstancial, sustentada en las ventajas geográficas de la ciudad y su ejército. Pero todo ejército se desvanece ante el señorío de Jehová, y toda ventaja geográfica de una nación es nada ante el poder del reino de Dios que se mueve en la historia de los pueblos.

La gran maldad de Edom

1. La traición a su hermano Jacob

Los versículos 10 y 11 retoman el fundamento teológico del oráculo de condenación de Abdías sobre Edom, que tomó partido con los enemigos de Israel en el momento en que Jerusalén y Judá estaban en gran problema. En este caso, el versículo 10 dice:

(1) 10a. Esaú, como ya hemos visto en la introducción a este comentario, fue hermano gemelo de Jacob. Entre los hermanos tiene que haber una protección y un cuidado por el solo hecho de ser hermanos. Esto es parte de la conciencia moral, pero es lo que justamente Esaú ha abandonado.

(2) 10b. La sentencia es final, porque no hay esperanza de recuperación social para un pueblo que abandona las raíces básicas de la subsistencia humana.

El versículo 11 destaca cómo esta injuria edomita se ha llevado a cabo:

(1) 11a. Abdías hace referencia al evento histórico ocurrido en Jerusalén en el año 587 a. de J.C. cuando Nabucodonosor, el emperador de Babilonia, tomó la ciudad de Jerusalén y se llevó cautivos a los israelitas de la parte sur. En esta catástrofe, los edomitas no cumplieron con el mandato de la conciencia moral y el “deber de sangre”, de proteger a su hermano.

(2) 11b. Abdías revela que además de la indiferencia edomita ante la desgracia de los israelitas, ellos se aprovecharon de tales circunstancias y se comportaron como los babilonios. Otros profetas también testifican de la acción edomita en esa ocasión.

Razones para la condenación de Edom

En los versículos 12 a 14 el profeta Abdías denuncia por medio de ocho “no debiste” las razones sociomorales del oráculo de condenación contra Edom, describiendo y destacando así las graves faltas cometidas al participar perversamente en la destrucción de Jerusalén:

(1) “No debiste haberte quedado mirando a tu hermano en su día trágico”, 12a.

(2) “No debiste alegrarte de los hijos de Judá en el día de su ruina”, 12b.

(3) “No debiste extralimitarte con tu boca en el día de la angustia”, 12c.

(4) “No debiste entrar por la puerta de mi pueblo en el día de su ruina”, 13a.

(5) “Tampoco debiste mirar su miseria en el día de su ruina”, 13b.

(6) “No debiste echar mano de sus bienes en el día de su ruina”, 13b.

(7) “Tampoco debiste ponerte en las encrucijadas de los caminos para aniquilar a sus fugitivos”, 14a.

(8) “No debiste haber entregado a sus sobrevivientes en el día de la desgracia”, 14b.

Estas razones sociomorales pueden resumirse en cuatro:

(1) cuán maliciosamente Edom se complacía en la desgracia de Judá,

(2) cómo tomó ventaja de la desgracia de Jerusalén,

(3) cómo actuó malignamente en forma directa en contra de los israelitas matándolos cuando estos escapaban para salvar su vida, y

(4) cómo traicionó a los israelitas al entregarlos a los babilonios cuando los sobrevivientes se quedaron en Jerusalén.

El Dios de Jacob

¿Por qué se le llama a Dios así en las Sagradas Escrituras? La evidencia interna nos muestra grandes contrastes entre Jacob y Esaú. Jacob era definitivamente una persona egoísta y tramposa. ¿Por qué no llamar a Jehová “el Dios de Esaú”?

Aquí hay una lección muy valiosa. Dios no piensa ni actúa como los hacemos nosotros. Esta elección por parte de él es una manifestación de su gracia y su soberanía. El hombre nunca hará los méritos suficientes para que Dios cambie esas cualidades que lo hacen único.

El día de Jehová sobre Edom, Israel y las naciones

El día de Jehová sobre Edom y las naciones

En los versículos 15 y 16 se anuncia un nuevo tema: “el día de Jehová” contra todas las naciones. El versículo 15 puede dividirse en dos partes:

(1) 15a. Este “día de Jehová”, que “está cercano”, es un tiempo de juicio espantoso, está cercano en el tiempo, y se aplica a Edom, a las naciones que se levantan contra Edom y a todas las demás naciones. Abdías, siguiendo la tradición de Isaías 34, aplica “el día de Jehová” a Edom. Esta primera parte del versículo 15 introduce la segunda sección del libro: versículos 16-21.

(2) 15b. El profeta toma el principio básico del antiguo Israel y del sistema de justicia de Judá: “cualquiera que haga sufrir a otro, la misma injuria se le dará”. Este principio de retribución, que se cita muchas veces en el Antiguo Testamento, ahora está aplicado a Edom y a las demás naciones.

Esta declaración proverbial sirve de razón y como la base del juicio de Dios a Edom. Así como Edom participó activamente mientras Israel y Judá estaban siendo devastadas, así también será devastado el futuro. Esta segunda parte del versículo 15 es la conclusión de los versículos 1 a 14.

El versículo 16, que trata sobre el juicio de Dios a todas las naciones, puede dividirse en dos partes:

(1) 16a. “Beber” y comer eran parte del sello de las alianzas hechas entre las naciones antiguas. Probablemente Abdías se refiere a que Edom traicionó a Israel y a Judá, aun cuando había hecho un pacto con Israel en el monte Sion, sellándolo con bebida y comida durante los siglos XIX a. de J.C. y con Judá a inicios del siglo VI a. de J.C.. Pero Abdías extiende la referencia a todas las naciones, que también fueron aliadas de Israel y Judá durante su tiempo de aflicción. Siguiendo la metáfora frecuente en los profetas de “beber la copa de la ira de Jehová”, Abdías hace referencia probablemente a la destrucción de Jerusalén como parte del juicio de Dios sobre su pueblo que había pecado. Pero también es una amenaza para Edom y las demás naciones que serán juzgadas por Dios por su traición. Así el juicio proyectado sobre Edom llega a ser como un símbolo en los últimos tiempos del juicio de Dios para todas las naciones.

(2) 16b. Este juicio incluye a todas las naciones, todos beberán de la copa de la ira de Jehová. De este modo, el versículo 16 muestra que el juicio de Dios sobre los edomitas es uno de los aspectos del “día de Jehová”, que había llegado a su pueblo y que llegará a todas las naciones de la tierra, convirtiéndose así en un mensaje profético.

Los siguientes versículos amplían el oráculo de condenación sobre Edom y la salvación del “remanente” de Israel a través de conceptos teológicos opuestos: “monte Sion” y “Esaú”; “remanente” y “ningún remanente”.

Lecciones del castigo de Edom

1. Nadie que pretenda dañar al pueblo de Dios saldrá bien librado.

2. Los que están del lado de Dios serán protegidos y tienen esperanza de un día mejor.

3. Aunque parezca lo contrario, Dios tiene en sus manos los hilos de la historia y los maneja conforme a su soberanía.

4. La historia de la salvación es lineal (no cíclica) y se mueve inminentemente hacia un final.

5. Nos conviene llegar a formar parte del nuevo pueblo de Dios que es la iglesia.

La salvación del remanente de Israel

Así el v. 17 dice: “Pero en el monte Sion estarán los libertados, y será santo. La casa de Jacob poseerá las posesiones de ellos”. Esto señala que aquellos que escapen constituirán un remanente santo que capacitará a la “casa de Jacob” a retomar sus posesiones perdidas (17b). El remanente de Israel se establecerá sobre el “monte Sion” (17a), que en la visión mesiánica se presenta como inviolable y santa casa de Dios.

Se cosecha lo que se siembra

Edom sembró traición; sus aliados harían lo mismo con ellos.

Edom robó y saqueó al pueblo de Dios; lo mismo les sucedería a ellos más tarde.

Edom actuó con violencia en contra de los hijos de Dios; a ellos los trataron también con violencia.

Edom quería la aniquilación de los judíos; muy pronto Babilonia destruiría a Edom.

La destrucción total de Esaú

El versículo 18 señala que la “casa de Jacob” que es el reino del sur o de Judá, y la “casa de José” que es el reino del norte o de Israel serán fuego que consuma la “casa de Edom” (Esaú) que será estopa, 18a. La segunda parte destaca que: “ni un solo sobreviviente quedará de la casa de Esaú”, o no quedará ningún remanente que escape. Es decir, aquí el profeta Abdías opone “monte Sion”, como casa de Dios, a “casa de Esaú”, casa de perdición, y “remanente” (de Israel) que se salve a “ningún remanente” (de Esaú), mostrando cuán cierto es el principio de retribución mencionado en el versículo 15b. Dos cosas hay que resaltar aquí: primero, la distinción que Abdías hace de “casa de Jacob” y “casa de José”, para señalar la concepción de Israel centrado en Jacob y especialmente las tribus de José (Efraín y Manasés). Esto sugiere que el autor tiene en mente el reino del norte de Israel, que está basado sobre la montaña central de Israel y sus dependencias en Judá y las otras tribus. Segundo, que la unión de Israel y Judá es un hecho de las descripciones proféticas en la era mesiánica.

El día de Jehová y su pueblo

Los siguientes versículos son posibles adiciones posteriores al exilio y tratan sobre la restauración de Israel y Judá.

Los versículos 19 y 20 explican que en la recomposición de las posesiones geográficas saldrán beneficiados los hijos de Israel, y que la restauración de Judá incluirá una expansión de sus territorios. El versículo 19a dice que los israelitas del Néguev heredarán la tierra de Edom, es decir, las montañas de Esaú. El Néguev es la región desierta del sur de Judá, que fue con frecuencia el blanco de los ataques y abusos edomitas. En 19b dice que los israelitas del pie de las montañas (Sefela) ocuparán la costa plana conocida como la tierra de los filisteos. Sefela es la región montañosa baja al suroeste de Judá. En 19c se declara que el Néguev y la Sefela también poseerán el antiguo territorio del reino del norte (Efraín, Samaria), así como el Néguev y la Sefela fueron parte del reino de Judá. El versículo 19c dice “y los de Benjamín poseerán Galaad”, refiriéndose al territorio al este del río Jordán que fue asignado a la media tribu de Manasés, Rubén y Gad. Benjamín está lejos de Galaad y tendría que viajar a través de Samaria y Efraín para alcanzarlo, pero la declaración recuerda la especial relación del benjamita rey Saúl con Jabes de Galaad. 1 y 2 Crónicas identifican continuamente a Judá y Benjamín como las tribus que sobrevivieron a la deportación del reino del norte por Asiria y que constituyen el remanente de Israel en el período posterior. Esta declaración refleja la perspectiva del período tardío o posterior al exilio, es decir que Judá y Benjamín juntos verán la restauración de todo Israel en la tierra.

El versículo 20a declara que los exiliados de esta fortaleza del pueblo de Israel, que son los cananitas hasta Sarepta y los exiliados de Jerusalén que están en Sefarad, retomarán la posesión de las ciudades del Néguev. Es decir, aquellos del reino del norte de Israel que vivieron en los territorios fenicios y cananitas hasta Sarepta se unirían a los exiliados de Judá que están en Sefarad en posesión reinante en el Néguev. Aunque en la literatura rabínica se usa Sefarad para referirse a España, en el hebreo bíblico puede referirse a Sardis, la capital del antiguo imperio Lidio al este central de Turquía, que aparentemente fue residencia de algunos judíos exiliados. También podría ser identificado con una ciudad al este de Asiria. De cualquier forma, este versículo destaca cómo los exiliados del pueblo de Israel y de Jerusalén, o los que escapen, podrán establecerse en esas regiones. Es notable que el escenario articulado en los versículos implica una acción divina en que la tierra misma llega a ser un agente que vencerá a los enemigos de Israel.

Es una conclusión doble: termina con la profecía y cierra el libro con el mismo tema teológico con el que se inició: Jehová está sobre todas las naciones. Se puede dividir en dos partes.

Los salvadores

Los “salvadores” (mosiim) (RVR-1960; victoriosos en RVA) es un término empleado en el libro de los Jueces para designar a aquellos jueces que libraron a Israel de la opresión extranjera. Estos suben desde el “monte Sion”, símbolo del reino de Dios para juzgar a la “región montañosa de Esaú”, a administrar justicia que en el Antiguo Testamento tiene la idea de gobernar.

Resumiendo el mensaje de su profecía, Abdías destaca que el juicio sobre Edom será por estos “salvadores” que están en Jerusalén. Es notable que dice algo similar en cuanto a las otras naciones.

El reino de Jehová sobre el universo

“¡Y el reino será de Jehová!”, este reino es anunciado y no establecido, tornándose así este mensaje en profético. Es decir, todas las expectativas quedan superadas por la esperanza de que el “reino será de Jehová”, a quien corresponde la soberanía de la historia de las naciones y del universo total. Para Abdías solo con la destrucción de Edom, símbolo de los poderes terrenales que se levantan contra Dios, podría la restauración ser completada y ser inaugurado el reino escatológico de Dios, ya que el gobierno del Dios soberano relativiza todos los poderes terrenales.

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