Job-7-Dos-corazones

Job 7: Dos corazones

Job 7:1 ¿No es acaso una lucha la vida del hombre sobre la tierra, y sus días como los días del jornalero?

Job 7:2 Como el siervo suspira por la sombra o como el jornalero espera el salario de su trabajo,

Job 7:3 así yo he recibido meses de desengaño y noches de sufrimiento me tocaron en suerte.

Job 7:4 Cuando estoy acostado, digo: «¿Cuándo me levantaré?». Mas la noche es larga y estoy lleno de inquietudes hasta el alba.

Job 7:5 Mi carne está vestida de gusanos y costras de polvo; mi piel hendida y abierta, supura.

Job 7:6 Mis días corren más veloces que la lanzadera del tejedor, y perecen sin esperanza.

Job 7:7 »Acuérdate de que mi vida es un soplo y de que mis ojos no volverán a ver el bien.

Job 7:8 Los ojos de quienes me ven, no me verán más. Y tú fijarás tus ojos en mí, pero ya no seré.

Job 7:9 Como nube que se desvanece y pasa, así el que desciende al seol no subirá de allí;

Job 7:10 no volverá más a su casa, ni su lugar volverá a reconocerlo.

Job 7:11 »Por tanto, no refrenaré mi boca, sino que hablaré en la angustia de mi espíritu y me quejaré en la amargura de mi alma.[a]

Job sentía profunda angustia y amargura, y habló sinceramente con Dios sobre sus sentimientos para dejar salir sus frustraciones. Si expresamos nuestros sentimientos a Dios, podremos manejarlos sin estallar con palabras duras y acciones, posiblemente hiriendo a otros y a nosotros mismos. La próxima vez que las emociones fuertes amenacen con abrumarlo, expréselas abiertamente a Dios en oración. Esto le ayudará a obtener una perspectiva eterna de la situación, capacitándole mejor para lidiar con ellas constructivamente.

Job 7:12 ¿Acaso soy yo el mar, o un monstruo marino,[b] para que me pongas vigilancia?

Job dejó de hablar con Elifaz y habló directamente con Dios. Aunque Job había vivido una vida recta, estaba comenzando a dudar del valor de haber vivido así. Al hacerlo, se estaba acercando peligrosamente a sugerir que a Dios no le importaba y que no estaba siendo justo. Más tarde, Dios reprobó a Job por esa actitud. Satanás siempre explota estos pensamientos para conseguir que abandonemos a Dios. Nuestro sufrimiento, como el de Job, puede no ser resultado del pecado, pero debemos tener cuidado de no pecar como resultado de nuestro sufrimiento.

Job 7:13 Cuando digo: «Mi lecho me consolará, mi cama aliviará mis quejas»,

Job 7:14 entonces me atemorizas con sueños y me aterras con visiones.

Job 7:15 Por eso tuve por mejor ser estrangulado, y quise la muerte más que a mis huesos.[c]


Job 7:16 ¡Aborrezco mi vida! No he de vivir para siempre; ¡déjame, pues, ya que mis días solo son vanidad![d]

Job 7:17 ¿Qué es el hombre para que lo engrandezcas, para que pongas en él tu corazón[e]

Job 7:18 y lo visites todas las mañanas, y a cada momento lo pruebes?[f]

Job 7:19 ¿Cuándo apartarás de mí tu mirada y me soltarás para tragar siquiera mi saliva?

Job 7:20 Aunque haya pecado, ¿qué mal puedo hacerte a ti, Guarda de los hombres? ¿Por qué me pones por blanco tuyo, hasta convertirme en una carga para mí mismo?

Job se refirió a Dios como un observador de la humanidad. Estaba expresando sus sentimientos de que Dios parecía su enemigo: alguien que lo observaba sin misericordia retorcerse en su miseria. Sabemos que Dios vela por todo lo que nos sucede. Nunca debemos olvidar que nos mira con compasión, y no con escrutinio crítico. Sus ojos son ojos de amor.

Job 7:21 ¿Y por qué no borras mi rebelión y perdonas mi iniquidad? Pues pronto dormiré en el polvo, y aunque me busques temprano, no existiré».

Pasos para conocer a Dios y sus caminos

El conocimiento de que Dios es soberano como creador y sustentador del mundo físico y espiritual debe regir la forma como pensamos. Dios está íntimamente vinculado a nuestras vidas de una forma que no somos capaces de comprender. Toda sabiduría que conduce a la verdad viene del Señor. La única manera en que una persona puede conocer y comprender a Dios es a través de la revelación, Comprender la verdadera naturaleza de Dios nos conduce a esperar la redención y la vida eterna.

Opta por confiar en la absoluta soberanía de Dios en cualquier adversidad.

Comprende que, si bien Dios puede permitir que se nos someta a prueba, establece límites estrictos a ello.

Cree que El Señor examina todo cuanto hacemos.

Conoce que las obras de Dios son a menudo incomprensibles para la mente humana.

Comprende que Cristo es nuestro abogado ante el Padre. Comprende, además, que sin Dios nuestro caso es desesperado.

Comprende que Dios es el Creador de todos los seres humanos.

Comprende también que Dios es absolutamente justo en sus relaciones con las personas.

Conoce y comprende que Dios es el creador y sustentador del universo. No olvides que es él y no tú quien determina lo que es correcto.

Orientaciones para crecer en piedad La piedad es fruto del verdadero conocimiento de Dios. La vida santa no da cabida a las malas actitudes y busca a Dios en todas las circunstancias.

Evita El resentimiento, la ingratitud y la envidia. Piensa que estas son actitudes autodestructivas.

Acepta la corrección del Señor. Considérala una bendición. Conoce que ella pone en evidencia el amor de Dios por ti.

Pasos para alcanzar la humildad

El verdadero conocimiento de Dios conduce a la humildad. La humildad no equivale a la falta de autoestima que muchos de nosotros conocemos. Más bien, constituye un rechazo a la autosuficiencia y una expresión de nuestra dependencia de Dios.

Comprende que justificarse a sí mismo es unavana esperanza. Cree que solamente la justicia que Cristo nos imputa hace posible que permanezcamos en pie delante de Dios.

Evita diligentemente toda manifestación deautosuficiencia. Comprende que ella impide que seamos educados y formados por la mano de Dios.

Humíllate con frecuencia en la presencia de Dios. No te atrevas a replicarle.

Claves para una vida sabia El sabio vive de acuerdo con las verdades que conoce sobre Dios, el mundo y sí mismo. Se acerca a Dios humilde y sinceramente, negándose a culparlo de cualquier error o adversidad de que sea víctima. Por tanto, el sabio está en condiciones de enfrentar y soportar el sufrimiento, en el conocimiento de que la mano amorosa de Dios prevalecerá al final. También el sabio conoce que aun cuando busquemos vivir rectamente, nuestra rectitud no puede ganarnos el favor de Dios: la gracia es un regalo, no una concesión.

Comprende que acusar a Dios es blasfemar. No cuestiones ninguna de las acciones del Señor.

No te sorprendas de encontrar dificultades. Conoce y acepta que ello forma parte de la vida, y que la fe siempre las vence.

Reconoce El valor de la sabiduría de quien tiene más edad.

Convéncete dEl hecho de que Dios tiene la palabra final en todas las cosas.

Acepta la naturaleza transitoria y problemática de la vida humana.

Comprende que la adversidad es como un fuego por medio del cual Dios nos purifica.

Reflexiona sobre si la presente adversidad, oposición o limitaciones, son parte de la acción disciplinaria de Dios. Toma conciencia rápidamente de qué se trata, y arrepiéntete.

Lecciones clave en la fe El temor es el reverso de la fe: no creer a lo que dice Dios. Dios nos manda a no temer. La fe nos pone en condiciones de confiar en Dios y a no actuar por temor.

Conoce y comprende que el temor evidencia falta de fe en Dios y en sus promesas.

Descansa en la protección del Señor contra los ataques verbales y no les temas.

Cree que Dios honra la fe que es más fuerte que la muerte.

Claves para la pureza moral La impureza puede nacer de una actitud negligente a la hora de asumir un compromiso moral.

Haz un compromiso de pureza moral. Mantén tus ojos, manos y cuerpo libres de pecado.

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