Introducción-a-Levítico

Introducción al libro de Levítico

El libro de Levítico es el tercero atribuido a Moisés en el Antiguo Testamento. En 1.1, el texto se refiere a la palabra del Señor que fue dada a Moisés en el tabernáculo de reunión; ello constituye la base de todo este libro. Los sacerdotes y levitas han preservado su contenido.

Los especialistas han fechado el libro de Levítico entre la época que vivió Moisés (según algunos en el siglo XV a.C., y para otros en una etapa más tardía: el siglo XII a.C.) y la época de Esdras (siglo VI a.C.). Si se acepta la autoría de Moisés, la redacción de Levítico se remontaría al año 1445 a.C. aproximadamente. El libro, que contiene poca información histórica útil para determinar la fecha exacta de su composición, describe el sistema de sacrificios y adoración que precedió a la época de Esdras y relata cómo se instituyó.

La teología del libro de Levítico vincula la santidad con la vida cotidiana. Va más allá de la cuestión del sacrificio, y trata el tema de la adoración; asimismo, explica el trabajo de los sacerdotes detalladamente. El concepto de santidad afecta no solamente las relaciones que cada individuo sostiene con Dios, sino también las relaciones de amor y respeto que cada persona debe mantener con su prójimo. El código de santidad permea la obra porque cada uno debe ser puro como lo es el mismo Dios, y debido a que la pureza de las personas constituye el fundamento de la santidad de toda la comunidad del pacto. La enseñanza de Jesucristo: «Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas» (Mt 7.12), refleja el texto de Levítico 19.18: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo».

Levítico recibió el nombre hebreo de Vayikra, que significa «Y Él llamó». El título está tomado de la primera frase del libro, forma como antiguamente se ponía título a las obras. El título moderno de «Levítico» deriva de la traducción griega de la obra y significa: «Cuestiones concernientes a los levitas». El título puede inducir a confusión porque el libro trata muchos otros temas relativos a la pureza, la santidad, el sacerdocio, la santidad de Dios y del creyente en la vida cotidiana. La palabra «santo» aparece más de ochenta veces en Levítico.

A veces Levítico ha sido considerado una obra difícil de entender; sin embargo, de acuerdo con la primitiva tradición, la educación del niño judío comenzaba con las enseñanzas de este libro. Trata del carácter y la voluntad de Dios, especialmente sobre el tema de la santidad, la cual era considerada por los judíos como algo de primordial importancia. Ellos pensaban que antes de pasar a otros textos bíblicos, los niños debían ser educados en cuanto a la santidad de Dios y en la responsabilidad que cada individuo tenía de vivir una vida santa. Santidad (en hebreo kedushah) es una palabra clave en Levítico, y describe el carácter de la divina presencia. La santidad significa ser apartado de lo profano, y es lo contrario a lo común o secular.

Otro tema importante en el libro de Levítico es el sistema sacrificial. La ofrenda de holocausto (en hebreo olah) alude al único sacrificio que se consume enteramente ante el altar, por lo que a veces es llamada la ofrenda del todo quemada. La oblación, u ofrenda de flor de harina (en hebreo minchah), se presenta como tributo para asegurarse o mantener el favor divino, e indica que los frutos del trabajo de una persona deben dedicarse a Dios. La ofrenda de paz (en hebreo shelamin) está destinada a proveer expiación y permite que quien la ofrece coma la carne del sacrificio. A veces se presentaba en alguna ocasión festiva. La ofrenda por el pecado (en hebreo chattaÕt) se emplea para purificar el santuario. La ofrenda por la culpa (en hebreo asham), también llamada ofrenda de restitución, se presenta a causa de la violación de la santidad de la propiedad de Dios o de otra persona: A menudo la violación es por jurar en falso. Cuando algo profana la santidad de Dios, se requiere una ofrenda de desagravio.

Además de los sacrificios, el calendario litúrgico ocupa un lugar destacado en el libro de Levítico. El año de reposo está dedicado a conmemorar la emancipación de la esclavitud en Egipto, de la gente endeudada, así como a la redención de la tierra (véanse también Éx 21.2–6; 23.10, 11; Dt 15.1–11, 12–18). El año del jubileo recuerda el hecho de que la tierra de Israel, así como su pueblo, pertenecen a Dios y no a individuo alguno. Por lo tanto, la tierra debe descansar tras cada período de cuarenta y nueve años (Lv 25.8–17), lo cual confirma a Dios como su propietario. La santidad de Dios y de su carácter permea todo el libro de Levítico; así como la necesidad de que la congregación se acerque a Él con mente y corazón puros.

El libro de Levítico puede ser aplicado sabiamente, en lo colectivo y lo personal, a la vida de la Iglesia contemporánea. La santidad de Dios, y su gran deseo de mantener un estrecho compañerismo con su pueblo, se evidencia con claridad en las descripciones del sistema de sacrificios. La santidad, el ser apartados para una vida de compañerismo con Dios, era la cuestión central para el pueblo del antiguo Israel, como lo es para el pueblo de Dios en nuestros días.

Cristo revelado

Cristo (el Mesías) no es específicamente mencionado en el libro de Levítico. Sin embargo, el sistema de sacrificios y la labor del sumo sacerdote en el texto de Levítico son cosas que anticipan la obra de Cristo. El libro de Hebreos se refiere a Cristo como Sumo Sacerdote y utiliza el texto de Levítico como base para ilustrar su obra. Algunos han usado formas extremas de alegorización del libro de Levítico para referirse a Cristo, pero este método de interpretación debe emplearse con suma cautela a fin de asegurar que el significado histórico y cultural original del libro no se pierda. Este tiene como tema central la vida y el culto del antiguo Israel.

Aunque el término «Espíritu Santo» no se menciona en el libro de Levítico, la presencia de Dios se percibe a todo lo largo del texto. La santidad del carácter de Dios se reitera constantemente cuando se habla de la santidad en la conducta y el culto del pueblo. No se ve a Dios como sucedía con los ritos paganos de aquella época donde se veneraban ídolos, sino como Aquel que moraba en medio del pueblo mientras éste le rendía culto. Ellos debían ser santos al igual que su Dios.

«DIOS parece tan lejano … si tan sólo pudiera verlo o escucharlo …» ¿Se ha sentido alguna vez así, luchando con la soledad, lleno de desesperación, atacado por el pecado, agobiado por los problemas? Hechos a la imagen de Dios, fuimos creados para tener una relación íntima con Él; y cuando se rompe el compañerismo, quedamos incompletos y necesitamos restauración. La esencia de la adoración es la comunión con el Dios viviente. Es vital, pues toca el centro de nuestras vidas. Quizá por esto sea que se dedica un libro completo de la Biblia al culto de adoración. Después de la dramática salida de Israel de Egipto, la nación acampó al pie del monte Sinaí durante dos años para escuchar a Dios (Éxodo 19 a Números 10). Era un tiempo de descanso, de enseñanza, de edificación y de encontrarse con Él cara a cara. En Éxodo, la redención es el fundamento para la limpieza, la adoración y el servicio en Levítico.

El mensaje abrumador de Levítico es la santidad de Dios: «Santos seréis, porque santo soy yo Jehová vuestro Dios» (19.2). ¿Pero cómo un pueblo impío podía acercarse a un Dios santo? La respuesta: primero había que tratar con el pecado. Por eso, los primeros capítulos de Levítico dan instrucciones detalladas para ofrecer sacrificios, que eran los símbolos activos de arrepentimiento y obediencia. Fueran toros, grano, cabras u ovejas, las ofrendas para el sacrificio tenían que ser perfectas, sin defectos o magulladuras: tipo del sacrificio último que vendría, Jesús, el Cordero de Dios. Jesús ha venido y ha abierto el camino hacia Dios como el sacrificio último al dar su vida como el sacrificio final en nuestro lugar. La verdadera adoración y la unidad con Dios comienzan cuando confesamos nuestro pecado y aceptamos a Cristo como el único que puede redimirnos del pecado y ayudarnos a acercarnos a Dios.

En Levítico, los sacrificios, los sacerdotes y el sagrado Día de la Expiación abrieron el camino para que los israelitas llegaran a Dios. El pueblo de Dios tenía que adorarlo también con sus vidas. Por eso, leemos de leyes de pureza (11–15) y reglas para la vida diaria concernientes a las responsabilidades familiares, la conducta sexual, las relaciones, la mundanalidad (18–20) y los votos (27). Estas instrucciones incluyen un caminar santo con Dios, y los patrones de vida espiritual se siguen aplicando hoy día. Por lo tanto, la adoración, tiene un aspecto horizontal; es decir, Dios es honrado por nuestras vidas al relacionarnos con los demás.

El énfasis final de Levítico es la celebración. El libro da instrucciones para las fiestas. Estas eran ocasiones especiales, regulares y comunitarias para recordar lo que Dios había hecho, para darle gracias y rededicar las vidas a su servicio (23). Nuestras tradiciones cristianas y nuestras fiestas son diferentes, pero son ingredientes necesarios de la adoración. También nosotros necesitamos días especiales de adoración y celebración con nuestros hermanos y hermanas para recordar la bondad de Dios en nuestras vidas.

Al leer Levítico, dedique su vida nuevamente a la santidad, y adore a Dios en confesión privada, en culto público y en celebración en grupo.

Dios proveyó las instrucciones especiales para la clase de adoración que le agradaría a Él. Estas instrucciones nos enseñan de la naturaleza de Dios y pueden ayudarnos a desarrollar una actitud correcta hacia la adoración. Por medio de las ofrendas aprendemos de la seriedad del pecado y la importancia de llevar nuestros pecados ante Dios para su perdón.

Dios dio a los israelitas normas claras para vivir una vida santa. Tenían que ser apartados y distintos del resto de las naciones paganas alrededor de ellos. De igual manera, todos los creyentes deberían estar separados del pecado y dedicados a Dios. Dios todavía quiere quitar el pecado de la vida de su pueblo.

SACRIFICIO U OFRENDA

Hay cinco clases de ofrendas que cumplen dos propósitos principales: uno para mostrar alabanza, agradecimiento, y devoción; los otros para expiación, para cubrir y quitar la culpa y el pecado. Las ofrendas de animales demostraban que la persona estaba dando su vida a Dios por medio de la vida del animal.

Los sacrificios (ofrendas) eran para la adoración y el perdón del pecado. A través de ellos aprendemos acerca del costo del pecado, porque vemos que no podemos perdonarnos a nosotros mismos. El sistema de Dios dice que se debe dar una vida a cambio de otra. En el Antiguo Testamento la vida de un animal se entregaba para salvar la vida de una persona. Pero esta sólo fue una medida temporal hasta que la muerte de Jesús pagara el castigo del pecado de la humanidad para siempre.

ADORACIÓN

Se designaron siete fiestas religiosas y nacionales. A menudo se celebraban en familia. Estos hechos nos enseñan mucho acerca de la adoración a Dios tanto en la celebración como en la dedicación en silencio.

Las reglas de Dios acerca de la adoración establecieron un patrón ordenado y regular de compañerismo con Él. Permitían momentos de celebración y acción de gracias tanto como para reverencia y rededicación. Nuestra adoración debería mostrar nuestra profunda devoción.

SALUD

Se enseñaron reglas civiles para manejar el alimento, la enfermedad y el sexo. En estos principios físicos, se sugirieron muchos principios espirituales. Israel tenía que ser diferente de las naciones circundantes. Dios estaba protegiendo a Israel de la enfermedad y de problemas de salud comunitarios.

Debemos ser diferentes, moral y espiritualmente, de los incrédulos que nos rodean. Los principios para una vida saludable son tan importantes hoy como en los días de Moisés. Un ambiente saludable y un cuerpo sano hacen nuestro servicio a Dios más efectivo.

SANTIDAD

Santo significa «separado» o «dedicado». Dios sacó a su pueblo de Egipto; ahora estaba sacando a Egipto del pueblo. Les estaba mostrando cómo cambiar las formas egipcias de vida y pensar en las propias.

Debemos dedicar cada área de la vida a Dios. Él desea obediencia absoluta en los motivos tanto como en la práctica. Aunque no celebramos todas las prácticas de adoración de Israel, debemos tener el mismo espíritu de preparación y devoción.

LEVITAS

Los levitas y los sacerdotes instruían al pueblo en su adoración. Eran los ministros de su tiempo. También regulaban las leyes morales, civiles y ceremoniales y supervisaban la salud, la justicia y el bienestar de la nación.

Los levitas fueron siervos que mostraron a Israel el camino a Dios. Proporcionaron el antecedente histórico para Cristo, nuestro Sumo Sacerdote y, sin embargo, nuestro siervo. Los verdaderos siervos de Dios velan por todas las necesidades de su pueblo. [/private]

Cronología

José muere 1805 a.C (1640 a.C.)
Esclavos en egipto
Éxodo de egipto 1446 (1280)
Se dan los diez mandamientos 1445 (1279)
Israel acampa en el monte sinaí 1444 (1278)
Moisés muere, entran en canaán 1406 (1240)
Comienzan a gobernar los jueces 1375 (1220)
Reino unificado bajo saúl 1050 (1045) [/private]

Datos esenciales

Propósito: un manual para los sacerdotes y levitas en el que se especifican sus deberes sacerdotales en la adoración y una guía de vida santa para los hebreos

Autor: moisés

Fecha: 1445–1444 a.C.

Marco histórico: al pie del monte sinaí. Dios está enseñando a los israelitas cómo vivir como pueblo santo

Versículo clave: «santos seréis, porque santo soy yo jehová vuestro dios» (19.2).

Personas clave: moisés, aarón, nadab, abiú, eleazar e itamar

Lugar clave: monte sinaí

Características particulares:

La santidad se menciona más veces (152) que en cualquier otro libro de la biblia.

«Dios parece tan lejano … si tan sólo pudiera verlo o escucharlo …» ¿se ha sentido alguna vez así, luchando con la soledad, lleno de desesperación, atacado por el pecado, agobiado por los problemas? Hechos a la imagen de dios, fuimos creados para tener una relación íntima con él; y cuando se rompe el compañerismo, quedamos incompletos y necesitamos restauración. La esencia de la adoración es la comunión con el dios viviente. Es vital, pues toca el centro de nuestras vidas. Quizá por esto sea que se dedica un libro completo de la biblia al culto de adoración. Después de la dramática salida de israel de egipto, la nación acampó al pie del monte sinaí durante dos años para escuchar a dios (éxodo 19 a números 10). Era un tiempo de descanso, de enseñanza, de edificación y de encontrarse con él cara a cara. En éxodo, la redención es el fundamento para la limpieza, la adoración y el servicio en levítico.

El mensaje abrumador de levítico es la santidad de dios: «santos seréis, porque santo soy yo jehová vuestro dios». ¿Pero cómo un pueblo impío podía acercarse a un dios santo? La respuesta: primero había que tratar con el pecado. Por eso, los primeros capítulos de levítico dan instrucciones detalladas para ofrecer sacrificios, que eran los símbolos activos de arrepentimiento y obediencia. Fueran toros, grano, cabras u ovejas, las ofrendas para el sacrificio tenían que ser perfectas, sin defectos o magulladuras: tipo del sacrificio último que vendría, jesús, el cordero de dios. Jesús ha venido y ha abierto el camino hacia dios como el sacrificio último al dar su vida como el sacrificio final en nuestro lugar. La verdadera adoración y la unidad con dios comienzan cuando confesamos nuestro pecado y aceptamos a cristo como el único que puede redimirnos del pecado y ayudarnos a acercarnos a dios.

En levítico, los sacrificios, los sacerdotes y el sagrado día de la expiación abrieron el camino para que los israelitas llegaran a dios. El pueblo de dios tenía que adorarlo también con sus vidas. Por eso, leemos de leyes de pureza y reglas para la vida diaria concernientes a las responsabilidades familiares, la conducta sexual, las relaciones, la mundanalidad y los votos. Estas instrucciones incluyen un caminar santo con dios, y los patrones de vida espiritual se siguen aplicando hoy día. Por lo tanto, la adoración, tiene un aspecto horizontal; es decir, dios es honrado por nuestras vidas al relacionarnos con los demás.

El énfasis final de levítico es la celebración. El libro da instrucciones para las fiestas. Estas eran ocasiones especiales, regulares y comunitarias para recordar lo que dios había hecho, para darle gracias y rededicar las vidas a su servicio. Nuestras tradiciones cristianas y nuestras fiestas son diferentes, pero son ingredientes necesarios de la adoración. También nosotros necesitamos días especiales de adoración y celebración con nuestros hermanos y hermanas para recordar la bondad de dios en nuestras vidas.

Al leer levítico, dedique su vida nuevamente a la santidad, y adore a dios en confesión privada, en culto público y en celebración en grupo.

A. Adoración de un dios santo (1.1–17.16)

1. Instrucciones para las ofrendas

2. Instrucciones para los sacerdotes

3. Instrucciones para el pueblo

4. Instrucciones para el altar

Dios proveyó las instrucciones especiales para la clase de adoración que le agradaría a él. Estas instrucciones nos enseñan de la naturaleza de dios y pueden ayudarnos a desarrollar una actitud correcta hacia la adoración. Por medio de las ofrendas aprendemos de la seriedad del pecado y la importancia de llevar nuestros pecados ante dios para su perdón.

B. Vivir una vida santa (18.1–27.34)

1. Normas para el pueblo

2. Reglas para los sacerdotes

Dios dio a los israelitas normas claras para vivir una vida santa. Tenían que ser apartados y distintos del resto de las naciones paganas alrededor de ellos. De igual manera, todos los creyentes deberían estar separados del pecado y dedicados a dios. Dios todavía quiere quitar el pecado de la vida de su pueblo.

Sacrificio/ ofrenda

Hay cinco clases de ofrendas que cumplen dos propósitos principales: uno para mostrar alabanza, agradecimiento, y devoción; los otros para expiación, para cubrir y quitar la culpa y el pecado. Las ofrendas de animales demostraban que la persona estaba dando su vida a dios por medio de la vida del animal.

Los sacrificios (ofrendas) eran para la adoración y el perdón del pecado. A través de ellos aprendemos acerca del costo del pecado, porque vemos que no podemos perdonarnos a nosotros mismos. El sistema de dios dice que se debe dar una vida a cambio de otra. En el antiguo testamento la vida de un animal se entregaba para salvar la vida de una persona. Pero esta sólo fue una medida temporal hasta que la muerte de jesús pagara el castigo del pecado de la humanidad para siempre.

Adoración

Se designaron siete fiestas religiosas y nacionales. A menudo se celebraban en familia. Estos hechos nos enseñan mucho acerca de la adoración a dios tanto en la celebración como en la dedicación en silencio.

Las reglas de dios acerca de la adoración establecieron un patrón ordenado y regular de compañerismo con él. Permitían momentos de celebración y acción de gracias tanto como para reverencia y rededicación. Nuestra adoración debería mostrar nuestra profunda devoción.

Salud

Se enseñaron reglas civiles para manejar el alimento, la enfermedad y el sexo. En estos principios físicos, se sugirieron muchos principios espirituales. Israel tenía que ser diferente de las naciones circundantes. Dios estaba protegiendo a israel de la enfermedad y de problemas de salud comunitarios.

Debemos ser diferentes, moral y espiritualmente, de los incrédulos que nos rodean. Los principios para una vida saludable son tan importantes hoy como en los días de moisés. Un ambiente saludable y un cuerpo sano hacen nuestro servicio a dios más efectivo.

Santidad

Santo significa «separado» o «dedicado». Dios sacó a su pueblo de egipto; ahora estaba sacando a egipto del pueblo. Les estaba mostrando cómo cambiar las formas egipcias de vida y pensar en las propias.

Debemos dedicar cada área de la vida a dios. Él desea obediencia absoluta en los motivos tanto como en la práctica. Aunque no celebramos todas las prácticas de adoración de israel, debemos tener el mismo espíritu de preparación y devoción.

Levitas

Los levitas y los sacerdotes instruían al pueblo en su adoración. Eran los ministros de su tiempo. También regulaban las leyes morales, civiles y ceremoniales y supervisaban la salud, la justicia y el bienestar de la nación.

Los levitas fueron siervos que mostraron a israel el camino a dios. Proporcionaron el antecedente histórico para cristo, nuestro sumo sacerdote y, sin embargo, nuestro siervo. Los verdaderos siervos de dios velan por todas las necesidades de su pueblo.

Autor

El libro de levítico es el tercero atribuido a moisés en el antiguo testamento. En 1.1, El texto se refiere a la palabra del señor que fue dada a moisés en el tabernáculo de reunión; ello constituye la base de todo este libro. Los sacerdotes y levitas han preservado su contenido.

Fecha

Los especialistas han fechado el libro de levítico entre la época que vivió moisés (según algunos en el siglo xv a.C., Y para otros en una etapa más tardía: el siglo xii a.C.) Y la época de esdras (siglo vi a.C.). Si se acepta la autoría de moisés, la redacción de levítico se remontaría al año 1445 a.C. Aproximadamente. El libro, que contiene poca información histórica útil para determinar la fecha exacta de su composición, describe el sistema de sacrificios y adoración que precedió a la época de esdras y relata cómo se instituyó.

Trasfondo

La teología del libro de levítico vincula la santidad con la vida cotidiana. Va más allá de la cuestión del sacrificio, y trata el tema de la adoración; asimismo, explica el trabajo de los sacerdotes detalladamente. El concepto de santidad afecta no solamente las relaciones que cada individuo sostiene con dios, sino también las relaciones de amor y respeto que cada persona debe mantener con su prójimo. El código de santidad permea la obra porque cada uno debe ser puro como lo es el mismo dios, y debido a que la pureza de las personas constituye el fundamento de la santidad de toda la comunidad del pacto. La enseñanza de jesucristo: «así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas» (mt 7.12), Refleja el texto de levítico 19.18: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo».

Contenido

Levítico recibió el nombre hebreo de vayikra, que significa «y él llamó». El título está tomado de la primera frase del libro, forma como antiguamente se ponía título a las obras. El título moderno de «levítico» deriva de la traducción griega de la obra y significa: «cuestiones concernientes a los levitas». El título puede inducir a confusión porque el libro trata muchos otros temas relativos a la pureza, la santidad, el sacerdocio, la santidad de dios y del creyente en la vida cotidiana. La palabra «santo» aparece más de ochenta veces en levítico.

A veces levítico ha sido considerado una obra difícil de entender; sin embargo, de acuerdo con la primitiva tradición, la educación del niño judío comenzaba con las enseñanzas de este libro. Trata del carácter y la voluntad de dios, especialmente sobre el tema de la santidad, la cual era considerada por los judíos como algo de primordial importancia. Ellos pensaban que antes de pasar a otros textos bíblicos, los niños debían ser educados en cuanto a la santidad de dios y en la responsabilidad que cada individuo tenía de vivir una vida santa. Santidad (en hebreo kedushah) es una palabra clave en levítico, y describe el carácter de la divina presencia. La santidad significa ser apartado de lo profano, y es lo contrario a lo común o secular.

Otro tema importante en el libro de levítico es el sistema sacrificial. La ofrenda de holocausto (en hebreo olah) alude al único sacrificio que se consume enteramente ante el altar, por lo que a veces es llamada la ofrenda del todo quemada. La oblación, u ofrenda de flor de harina (en hebreo minchah), se presenta como tributo para asegurarse o mantener el favor divino, e indica que los frutos del trabajo de una persona deben dedicarse a dios. La ofrenda de paz (en hebreo shelamin) está destinada a proveer expiación y permite que quien la ofrece coma la carne del sacrificio. A veces se presentaba en alguna ocasión festiva. La ofrenda por el pecado (en hebreo chattaõt) se emplea para purificar el santuario. La ofrenda por la culpa (en hebreo asham), también llamada ofrenda de restitución, se presenta a causa de la violación de la santidad de la propiedad de dios o de otra persona: a menudo la violación es por jurar en falso. Cuando algo profana la santidad de dios, se requiere una ofrenda de desagravio.

Además de los sacrificios, el calendario litúrgico ocupa un lugar destacado en el libro de levítico. El año de reposo está dedicado a conmemorar la emancipación de la esclavitud en egipto, de la gente endeudada, así como a la redención de la tierra. El año del jubileo recuerda el hecho de que la tierra de israel, así como su pueblo, pertenecen a dios y no a individuo alguno. Por lo tanto, la tierra debe descansar tras cada período de cuarenta y nueve años.Lo cual confirma a dios como su propietario. La santidad de dios y de su carácter permea todo el libro de levítico; así como la necesidad de que la congregación se acerque a él con mente y corazón puros.

Aplicación personal

El libro de levítico puede ser aplicado sabiamente, en lo colectivo y lo personal, a la vida de la iglesia contemporánea. La santidad de dios, y su gran deseo de mantener un estrecho compañerismo con su pueblo, se evidencia con claridad en las descripciones del sistema de sacrificios. La santidad, el ser apartados para una vida de compañerismo con dios, era la cuestión central para el pueblo del antiguo israel, como lo es para el pueblo de dios en nuestros días.

Cristo revelado

Cristo (el mesías) no es específicamente mencionado en el libro de levítico. Sin embargo, el sistema de sacrificios y la labor del sumo sacerdote en el texto de levítico son cosas que anticipan la obra de cristo. El libro de hebreos se refiere a cristo como sumo sacerdote y utiliza el texto de levítico como base para ilustrar su obra. Algunos han usado formas extremas de alegorización del libro de levítico para referirse a cristo, pero este método de interpretación debe emplearse con suma cautela a fin de asegurar que el significado histórico y cultural original del libro no se pierda. Este tiene como tema central la vida y el culto del antiguo israel.

El espíritu santo en acción

Aunque el término «espíritu santo» no se menciona en el libro de levítico, la presencia de dios se percibe a todo lo largo del texto. La santidad del carácter de dios se reitera constantemente cuando se habla de la santidad en la conducta y el culto del pueblo. No se ve a dios como sucedía con los ritos paganos de aquella época donde se veneraban ídolos, sino como aquel que moraba en medio del pueblo mientras éste le rendía culto. Ellos debían ser santos al igual que su dios.

Bosquejo del contenido

I. La descripción del sistema de sacrificios 1.1-7.38

A. El holocausto 1.1-17

B. La ofrenda de flor de harina 2.1-16

C. La ofrenda de paz 3.1-17

D. La ofrenda por el pecado 4.1-5.13

E. La ofrenda por la culpa 5.14-6.7

F. Otras instrucciones 6.8-7.38

II. El servicio de los sacerdotes en el santuario 8.1-10.20

A. Ordenación de aarón y sus hijos 8.1-36

B. El oficio sacerdotal 9.1-24

C. El pecado de nadab y abiú 10.1-11

D. El pecado de eleazar e itamar 10.12-20

III Las leyes de la impureza 11.1-16.34

A. Impurezas animales 11.1-47

B. Impurezas del parto 12.1-8

C. Impurezas de la piel 13.1-14.57

D. Impurezas físicas 15.1-33

E. Impurezas morales 16.1-34

IV. El código de santidad 17.1-26.46

A. Matar por comida 17.1-16

B. Sobre la santidad 18.1-20.27

C. Leyes para sacerdotes y sacrificios 21.1-22.33

D. Días sagrados y fiestas religiosas 23.1-44

E. Leyes para los elementos del culto 24.1-9

F. Castigos por blasfemia 24.10-23

G. El día de reposo y los años de jubileo 25.1-55

H. Bendición por obedecer y castigo por desobedecer 26.1-46

V. Ofrendas para el santuario 27.1-34

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