Monthly Archives agosto 2015

Hechos 2: El aliento de Dios

Todos los creyentes se habían reunido para pasar juntos el día de Pentecostés. De repente vino del cielo un estruendo como si se hubiera desencadenado una gran tempestad de viento que llenó toda la casa donde estaban alojados; y se les presentaron como lenguas de fuego que se iban repartiendo, y cada una se posaba sobre un discípulo. Entonces el Espíritu Santo inundó a todos, y se pusieron a hablar en otras lenguas según el Espíritu los iba capacitando. Estaban parando por entonces en Jerusalén judíos y personas piadosas que habían venido a la fiesta de todas las naciones bajo el cielo. Cuando se oyó aquel estruendo se juntó allí mucha gente; y estaban que no sabían qué pensar, porque cada uno de ellos oía hablar en su lengua materna a los discípulos; así que todos estaban admirados y alucinados. – ¡Fijaos! ¿Es que no son galileos estos que están Continue

Jesús previene sobre el menospreciar a los demás

Mirad que no despreciéis a alguno de estos pequeñitos; porque os hago saber que sus ángeles en los cielos están siempre viendo la cara de mi Padre celestial. Y además el Hijo del hombre ha venido a salvar lo que se había perdido. Si un hombre tiene cien ovejas, y una de ellas se hubiere descarriado, ¿qué os parece que hará entonces? ¿No dejará las noventa y nueve en los montes y se irá en busca de la que se ha descarriado? Y si por dicha la encuentra, en verdad os digo que ella sola le causa mayor complacencia que las noventa y nueve que no se le han perdido. Así que no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, el que perezca uno solo de estos pequeñitos. Mateo 18:10-14 Esta es sin duda la más sencilla de todas las parábolas de Jesús, porque es el Continue

Hechos 1: Poder para seguir adelante

Excmo. Teófilo: Ya he escrito a VE. un informe completo de la vida y enseñanzas de Jesús hasta el momento en que fue llevado al Cielo después de haber dado instrucciones referentes al Espíritu Santo a los apóstoles que había elegido. Después de su pasión, Jesús les demostró en muchas ocasiones que estaba vivo; porque durante un período de cuarenta días se les estuvo presentando en persona y hablando con ellos sobre el Reino de Dios. Una vez que estaba comiendo con ellos les dio instrucciones de que no se marcharan de Jerusalén, sino que esperaran allí la llegada del Que el Padre les había prometido, de Quien ya les había hablado; y les dijo: Juan bautizaba con agua; pero dentro de no muchos días vais a ser bautizados con el Espíritu Santo. El Libro de los Hechos es la segunda parte de una historia en dos sentidos: (i) Es Continue

Jesús advierte sobre la tentación

¡Ay del mundo por razón de los escándalos!, porque si bien es forzoso, que haya escándalos; sin embargo, ¡ay de aquel hombre que causa el escándalo! Que si tu mano o tu pie te es ocasión de escándalo o pecado, córtalos y arrójalos lejos de ti; pues más te vale entrar en la vida eterna manco o cojo, que con dos manos o dos pies ser precipitado al fuego eterno. Y si tu ojo es para ti ocasión de escándalo, sácalo y tíralo lejos de ti; mejor te es entrar en la vida eterna con un solo ojo, que tener dos ojos y ser arrojado al fuego del infierno. Y al contrario, al que escandalizare a alguno de estos pequeñitos que creen en mí, mucho mejor le fuera que le ataran al cuello una de esas ruedas de molino que mueve un asno, y lo echaran al mar. Que si Continue

Un camello sabio

Una madre y un bebé camello estaban descansando, y de repente el bebé camello pregunta…. — Madre, puedo preguntarte algunas cosas? — Claro que sí ! Por que hijo, hay algo que te molesta ? — Por qué los camellos tenemos joroba? — Mira hijo,nosotros somos animales del desierto, y necesitamos la joroba para guardar agua y podamos sobrevivir sin ella. — ¿Bien, entonces por qué son nuestras piernas largas y nuestros patas redondas? — ¡Hijo, obviamente ellos se adaptan para andar en el desierto, con estas piernas nos podemos mover por el desierto mejor que nadie! Dijo la madre orgullosamente. — ¿Bien, entonces por qué son nuestras pestañas tan grandes? A veces esto molesta mi vista — Hijo mío, aquellas pestañas largas y gruesas son su tapa protectora. Ellos ayudan a proteger tus ojos de la arena de desierto y viento, dijo su madre con ojos llenos de orgullo…. Continue

Introducción al libro de los Hechos de los Apóstoles, un libro encantador

En cierto sentido, Hechos es el libro más importante del Nuevo Testamento. La verdad pura y simple es que, si no contáramos con Hechos, no tendríamos ninguna información acerca de la Iglesia Primitiva, fuera de la que pudiéramos deducir de las cartas de Pablo. Hay dos maneras de escribir la Historia. Una consiste en procurar trazar el curso de los acontecimientos de semana en semana o de día en día; y otra que, como si dijéramos, nos abre una serie de ventanas y nos permite vislumbrar algunos momentos decisivos y personalidades relevantes de cada período. El Libro de los Hechos sigue la segunda fórmula. Casi siempre le llamamos Los Hechos de los Apóstoles. Pero este libro no nos da, ni pretende darnos, un relato exhaustivo de los hechos de los apóstoles. Aparte de Pablo, sólo se mencionan tres, salvo en la lista que aparece en el capítulo primero. En Hechos Continue

El respeto al misterio

Los griegos fueron los grandes maestros en describir el comportamiento humano a través de pequeñas historias que acostumbramos a llamar ‘mitos’. Todas las generaciones que vinieron tras ellos, desde el psicoanálisis de Freud (con el complejo de Edipo, por ejemplo), hasta las películas de Hollywood (como el Morfeo de Matrix), han bebido de esas fuentes. Durante gran parte de mi vida, una de estas historias no dejó de intrigarme: el mito de Psique. Érase una vez una linda princesa, admirada por todos, a la que nadie se atrevía a pedir en matrimonio. Desesperado, el Rey consultó al dios Apolo. Éste dijo que a Psique había que dejarla sola, vestida de luto, en lo alto de una montaña. Antes de que rayase el día, vendría una serpiente a su encuentro para desposarla. El Rey obedeció, y durante toda la noche la princesa esperó, aterrorizada y muerta de frío, la llegada de Continue

Los discípulos prohíben a otros usar el nombre de Jesús

Tomando después Juan la palabra, le dijo: Maestro, hemos visto a uno que andaba lanzando los demonios en tu nombre, que no es de los nuestros, y se lo prohibimos. No hay para qué prohibírselo, respondió Jesús , puesto que nadie que haga milagros en mi nombre podrá luego hablar mal de mí. Porque quien no está contra vosotros, por vosotros está. Y cualquiera que os diere un vaso de agua en mi nombre, atento a que sois de Cristo , en verdad os digo que no será defraudado de su recompensa. No se lo prohibais Marcos 9: 38-41; Lucas 9 49-50  Una lección de tolerancia Como hemos visto una y otra vez, en los tiempos de Jesús todo el mundo creía en los demonios. Se creía que tanto la enfermedad mental como la física eran causadas por la influencia maligna de los espíritus malos. Ahora bien: había una manera Continue

Los discípulos discuten sobre quién sería el más grande

En esto llegaron a Cafamaum; y estando ya en casa, les pregunta: ¿De qué ibais tratando en el camino? Mas ellos callaban; y es que habían tenido en el camino una disputa ente sí, sobre quién en ellos era el mayor de todos. Entonces Jesús, sentándose, llama a los doce, y les dijo: Si alguno pretende ser el primero, hágase el último de todos y el siervo de todos. Y Jesús, llamando a si a un niño, le coloco en medio de ellos y después de abrazarle, les dijo: En verdad os digo que si no os convertís y hacéis senci­llos como a los niños, no entrareis en el reino de los cielos. Cualquiera, pues, que se humillare como este niño, ese será el mayor en el reino de los cielos. Y el que acogiere a un niño como acabo de decir, en nombre mío, a mí me acoge y Continue

Juan 21: El Cristo resucitado

 Pasado algún tiempo se presentó Jesús otra vez a Sus discípulos a la orilla del lago de Tiberíades de la manera siguiente: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás el Mellizo, Natanael el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo y otros dos de Sus discípulos. Y Simón Pedro les dijo: -Yo me voy a pescar. Y los otros le contestaron: -Pues vamos nosotros también contigo. Así que se pusieron en camino, y luego se subieron a la barca; pero no pescaron nada en toda la noche. Cuando ya estaba amaneciendo, Jesús apareció en la orilla, aunque los discípulos no se dieron cuenta de que era Jesús. Entonces Jesús les dijo: -¡Chicos! ¿Es que no traéis nada de comida? -¡No! -le respondieron. -¡Echad la red ala derecha de la barca, y cogeréis! -les dijo Jesús. Y, cuando lo hicieron, ya no podían recoger la red, de la cantidad de peces que Continue