Monthly Archives marzo 2014

El pájaro en el pantano

Un pájaro que vivía resignado en un árbol podrido en medio de un pantano se había a acostumbrado a estar allí. Comía gusanos del fango, y se hallaba siempre sucio por el pestilente lodo. Sus alas estaban inutilizadas por el peso de la mugre hasta que cierto día un ventarrón destruyo su guarida, el árbol podrido fue tragado por el cieno y el se dio cuenta de que iba a morir. En un deseo repentino de salvarse comenzó a aletear con fuerza para emprender el vuelo; le costó mucho esfuerzo porque había olvidado cómo volar, pero enfrentó el dolor del entumecimiento hasta que logró levantar vuelo y cruzar el ancho espacio llegando finalmente a un bosque fértil y hermoso. Amiga o amigo, los problemas son como el ventarron que ha destruido tu nido y te deja con dos alternativas: Te esfuerzas por levantar el vuelo más alto o sucumbes ante Continue

Aprendamos de los pájaros

Yo amo a los pájaros, pero más aún los admiro por las mañanas, después de una noche de tormenta cuando suelo ver destruidos los nidos en las veredas de las plazas, cerca de los árboles donde estaban construidos. Pero también por la mañana de ese mismo día les he oído cantar mientras acarrean material para construir otro nido, tal vez mejor, tal vez más fuerte… Seguramente los pájaros habrán callado un momento por su nido roto, pero solo un momento, ellos saben que no sirve llorar frente a las ruinas más de lo aceptable, hay que empezar de nuevo…! Pronto el nuevo nido estará armado, y, si otra tormenta llegara a derribarlo, una y mil veces volverán a construirlo. Admiro a los pájaros por su afán esperanzado…! Qué otra cosa es la esperanza sino el negarnos a los embates de la adversidad? Que otra cosa es la esperanza sino el Continue

Justicia y sabiduría

«Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces; pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos». Martin Luther King. Un hombre murió, dejando una gran fortuna repartida entre sus dos hijos. Los dos eran codiciosos y ambos pensaban que el otro había sido favorecido con una parte mayor de la herencia. Llevaron su disputa hasta el juez de la localidad. Este, después de tomar nota de todos los argumentos presentados por ambos, les preguntó: — Tú, -le dijo al primer hermano- ¿eres capaz de jurar que tu hermano ha recibido en herencia una parte mayor que la tuya? — Sí, -contestó el aludido sin vacilar. — Y tú, -se dirigió al segundo hermano- ¿eres capaz de jurar también que tu hermano ha recibido una parte mayor que la tuya? — Sí, -respondiendo de forma igualmente categórica. — Pues si ambos estáis convencidos de Continue

La jaula vacía

Una vez había un pastor en un pequeño pueblo de Nueva Inglaterra. Un domingo de Pascua llegó a la iglesia cargando una jaula de pájaros mohosa, doblada y vieja, y la colocó sobre el púlpito. Se fruncieron varios ceños y, a manera de contestación, el pastor Thomas comenzó a hablar. «Estaba caminando por el pueblo ayer, cuando vi un niño joven caminando hacia mí meciendo esta jaula de pájaros. En el fondo de la jaula, habían tres pequeños pajarillos salvajes, temblando de frío y de miedo. Detuve al muchacho y le pregunté, ¿Qué llevas ahí, hijo?» — «Son tan sólo unos viejos pájaros,» fue la respuesta. — «¿Y qué vas a hacer con ellos?» le pregunté. — «Los voy a llevar a casa y me voy a divertir con ellos,» me contestó.. «Voy a molestarles y a sacarles las plumas y hacerles pelear. Voy a pasar un buen rato.» — Continue

Gautama y Satyakama

Ya el sol se había puesto entre el enredo del bosque sobre los ríos. Los niños de la ermita habían vuelto con el ganado y estaban sentados al fuego, oyendo a su maestro Gautama, cuando llegó un niño desconocido y lo saludó con flores y frutos. Luego, tras una profunda reverencia, le dijo con voz de pájaro: — Señor Gautama, vengo a que me guíes por el Sendero de la Verdad. Me llamo Satyakama — “Bendito seas -dijo el Maestro- ¿Y de qué casta eres, hijo mío? Porque sólo un brahmín puede aspirar a la suprema sabiduría”. Contestó el niño: — No sé de qué casta soy, Maestro; pero voy a preguntárselo a mi madre. Se despidió Satyakama, cruzó el río por lo más estrecho, y volvió a la choza de su madre, que estaba al fin de un arenal, fuera de la aldea ya dormida. La lámpara iluminaba débilmente Continue

Se vende casa por un dolar

Era una antigua y grandiosa mansión de Saint Paul, Estado de Minnesota, que había sido el orgullo y gozo de sus dueños originales. A lo largo de los años de maltrato y poco mantenimiento, aquella casa se había ido deteriorando. Por fin la habían abandonado, y la habían marcado para demolerla. Solo días antes de la fecha fijada para demolerla, un matrimonio joven pasó junto a ella, y viendo más allá de lo que era obvio, vieron lo que podría llegar a ser. Decidieron comprarla para restaurarla. Finalmente, se llegó a un acuerdo poco acostumbrado: La Municipalidad o Alcaldía de la Ciudad les vendió la mansión por un precio simbólico de 1 Dólar, con la condición de que se mudaran a ella el día en que se finalizara el traspaso de propiedad, para poder justificar la venta y la no demolición. El matrimonio lo aceptó. Aquella casa era un desastre Continue

El florero de porcelana

El Gran Maestro y el Guardián se dividían la administración de un monasterio Zen. Cierto día, el Guardián murió, y fue preciso sustituirlo. El Gran Maestro reunió a todos los discípulos para escoger quién tendría la honra de trabajar directamente a su lado. — Voy a presentarles un problema -dijo el Gran Maestro- y aquél que lo resuelva primero, será el nuevo guardián del Templo. Terminado su corto discurso, colocó un banquito en el centro de la sala. Encima estaba un florero de porcelana carísimo, con una rosa roja que lo decoraba. — Éste es el problema -dice el Gran Maestro -resuélvanlo-. Los discípulos contemplaron perplejos el “problema”, por lo que veían los diseños sofisticados y raros de la porcelana, la frescura y la elegancia de la flor. ¿Qué representaba aquello? ¿Qué hacer? ¿Cuál sería el enigma? Pasó el tiempo sin que nadie atinase a hacer nada salvo contemplar el Continue

Desiderata

Anda plácidamente entre el ruido y la prisa, y recuerda qué paz puede haber en el silencio. En cuanto sea posible, y sin rendirte, mantén buenas relaciones con todas las personas. Dí tu verdad tranquila y claramente; y escucha a los demás, incluso al aburrido o al ignorante; ellos también tienen su historia. Evita las personas ruidosas y agresivas, ellas son molestas al espíritu. Si te comparas con otros, puedes volverte vanidoso y amargado; porque siempre habrá personas más grandes y más pequeñas que tú. Disfruta de tus logros, así como de tus planes. Mantén el interés en tu propia carrera, aunque sea humilde; ella es un verdadero tesoro en los cambiantes azares del tiempo. Ten precaución en tus negocios; porque el mundo está lleno de trampas. Pero no por eso te ciegues a la virtud que pueda existir; hay mucha gente que lucha por altos ideales; y en todas Continue

La Verdad desnuda

Hace mucho tiempo andaba la Verdad por las calles, en los pueblos, tratando de hablar con la gente, pero la gente no la quería, la despreciaban solamente por las ropas que llevaba. La Verdad andaba con harapos, sin lujos, sin pretensiones, tan simple, pura y sencilla como la Verdad. La Verdad siempre trataba de acercarse a la gente, de entrar en sus hogares, pero siempre fue despreciada y humillada, pues nadie la quería por sus vestiduras harapientas. Un día la Verdad andaba caminando y llorando, muy triste por todo esto, hasta que de repente se encuentra a alguien muy alegre, divertido, vestido con colores muy llamativos y elegantes y toda la gente la saludaba!… Era la Parábola! …Y la Parábola ve a la Verdad y le dice:  Verdad, ¿por qué lloras? La Verdad le responde: La gente me desprecia y me humilla! Nadie me quiere ni me aceptan en sus Continue

El mejor día

Esta mañana desperté emocionado con todas las cosas que tengo que hacer antes de que el reloj marque la media noche. Tengo responsabilidades que cumplir hoy, soy importante. Mi trabajo es escoger que clase de día voy a tener, hoy puedo quejarme porque el día esta lluvioso, o puedo dar gracias a dios porque las plantas están siendo regadas gratis. Hoy me puedo sentir triste porque no tengo más dinero, o puedo estar contento porque mis finanzas me empujan a planear mis compras con inteligencia. Hoy puedo quejarme de mi salud o puedo regocijarme porque estoy vivo. Hoy puedo lamentarme por todo lo que mis padres no me dieron mientras estaba creciendo, o puedo sentirme agradecido de que me permitieran haber nacido. Hoy puedo llorar porque las rosas tienen espinas, o puedo celebrar que las espinas tienen rosas. Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a trabajar o puedo gritar Continue