2 de Samuel 7: Pacto de Dios con David

2 de Samuel 7: Pacto de Dios con David

2 de Samuel 7:1 Aconteció que cuando ya el rey habitaba en una casa,[b] después que Jehová le había dado paz con todos sus enemigos de alrededor,

Su casa : El palacio construido por Hiram, el rey de Tiro.

Este capítulo registra el pacto que hizo Dios con David, prometiéndole que continuaría la línea de David para siempre. Esta promesa se vio cumplida en su totalidad con el nacimiento de Cristo Jesús. Si bien la palabra pacto no se establece específicamente aquí, se usa en cualquier otra parte para describir esta ocasión.

2 de Samuel 7:2 dijo el rey al profeta Natán:[c] –Mira ahora, yo habito en casa de cedro, mientras que el Arca de Dios está entre cortinas.

Esta es la primera vez que se menciona al profeta Natán. Dios se aseguró de que durante el reinado de cada uno de los reyes de Israel hubiera un profeta. Las obligaciones principales de un profeta eran las de exhortar al pueblo a seguir a Dios, y comunicar sus leyes y los planes para el rey. La mayoría de los reyes rechazaron a los profetas enviados por Dios. Pero Dios les dio la oportunidad de escuchar y obedecer. En los años anteriores, los jueces y los sacerdotes tenían el papel de profetas. Samuel sirvió como juez, sacerdote y profeta llenando el vacío entre el período de los jueces y la monarquía.

2 de Samuel 7:3 Natán respondió al rey: –Anda, y haz todo lo que está en tu corazón, porque Jehová está contigo.

2 de Samuel 7:4 Aconteció aquella noche, que vino palabra de Jehová a Natán, diciendo:[d]

2 de Samuel 7:5 «Ve y di a mi siervo David: “Así ha dicho Jehová: ¿Tú me has de edificar una casa en la que yo more?

En este mensaje de Natán, Dios dice que El no quería que David construyera una «casa» para El ¿Por qué no quería Dios que David construyera un templo para El? Dios dijo a David que su trabajo era unificar y guiar a Israel, y destruir a sus enemigos. Esta tarea requeriría que David derramara una gran cantidad de sangre. En 1 de Crónicas 28:3 se menciona que Dios no quería que un guerrero construyera su templo. Por lo tanto, David hizo planes y recolectó los materiales para que así su hijo Salomón pudiera comenzar a trabajar en el templo tan pronto como llegara a ser rey. David aceptó su papel en el plan de Dios y no trató de ir más allá. Algunas veces Dios le dice no a nuestros planes. Cuando eso ocurra debemos utilizar las otras oportunidades que El nos da.

2 de Samuel 7:6 Ciertamente no he habitado en casas desde el día en que saqué a los hijos de Israel de Egipto hasta hoy, sino que he peregrinado en una tienda que me servía de santuario.[e]

2 de Samuel 7:7 En todo cuanto he andado con todos los hijos de Israel, ¿he dicho acaso de alguna de las tribus de Israel, a quien haya mandado apacentar a mi pueblo de Israel: ‘¿Por qué no me habéis edificado una casa de cedro?’.[f]

Dios le recuerda a David su original propósito de llamarlo a apacentar el pueblo de Israel , no a construirle una casa.

2 de Samuel 7:8 Ahora, pues, dirás así a mi siervo David: ‘Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Yo te tomé del redil, de detrás de las ovejas, para que fueras príncipe de mi pueblo Israel;

2 de Samuel 7:9 y he estado contigo dondequiera que has ido,[g] he exterminado delante de ti a todos tus enemigos, y te he dado nombre grande, como el nombre de los grandes que hay en la tierra.

2 de Samuel 7:10 Además, yo fijaré un lugar para mi pueblo Israel y lo plantaré allí, para que habite en él y nunca más sea removido, ni los inicuos lo aflijan más, como antes,

2 de Samuel 7:11 en el tiempo en que puse jueces sobre mi pueblo Israel; y a ti te haré descansar de todos tus enemigos. Asimismo Jehová te hace saber que él te edificará una casa.

casa, bayit: Casa, familiares, clan, familia; templo, edificio, hogar. Bayit aparece cerca de 2.000 veces en el Antiguo Testamento. Bayit se puede referir a una casa o a una familia y también es la palabra para el templo, la casa de Dios en Jerusalén.

2 de Samuel 7:12 Y cuando tus días se hayan cumplido y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual saldrá de tus entrañas, y afirmaré su reino.

A uno de tu linaje : Puede referirse tanto a uno como a varios niños. También puede aplicarse a futuras generaciones dentro de una línea de sucesión. Aquí se aplica tanto a Salomón como al Mesías.

2 de Samuel 7:13 Él edificará una casa para mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino.

2 de Samuel 7:14 Yo seré padre para él, y él será hijo para mí. Si hace mal, yo lo castigaré con vara de hombres, y con azotes de hijos de hombres;[h]

Yo le seré a él padre : Se habla de Dios como padre más de 200 veces en el NT; es una forma preferida que utiliza Jesús para referirse a Dios.

2 de Samuel 7:15 pero no apartaré mi misericordia de él como la aparté de Saúl, a quien quité de delante de ti.

A causa del pecado de idolatría cometido por Salomón al final de su vida, el reino le fue traspasado a su hijo Jeroboam. Sin embargo, una porción fue reservada bajo el nombre de David, y la línea del Mesías mantuvo su continuidad, cumpliéndose así la promesa.

2 de Samuel 7:16 Tu casa y tu reino permanecerán siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente’ ”».[i]

El hijo de David (Salomón) y el Hijo de David (el Mesías) se funden aquí. El trono del Mesías es el que se establecerá para siempre.. En Israel existía la creencia común de que el Mesías vendría de la tribu de Judá y del trono de David.

Ambos, tu casa y tu reino , serán establecidos eternamente . Esto no puede referirse a la casa en sentido material, sino que se anticipa a lo que dijo Cristo refiriéndose a su cuerpo: «Destruid este templo, y en tres días lo levantaré».

La petición de David era buena, pero Dios dijo que no. Esto no quiere decir que Dios rechazó a David. Es más, Dios estaba planeando algo aun mayor en la vida de David que permitirle el prestigio de construir el templo. Aunque Dios rechazó la petición de David prometió que continuaría la casa (o dinastía) de David para siempre. La dinastía terrenal de David terminó cuatro siglos más tarde, pero Jesucristo, un descendiente directo de David, fue el cumplimiento final de esta promesa. Cristo reinará por toda la eternidad, ahora en su reino espiritual y en los cielos, y más tarde en la tierra, en la nueva Jerusalén. ¿Ha orado con buenas intenciones, sólo para que Dios le diga que no? Esta es la manera que Dios tiene de dirigir su vida hacia un propósito mayor. Aceptar el no de Dios requiere tanta fe como para cumplir el sí de Dios.

2 de Samuel 7:17 Así, conforme a todas estas palabras, y conforme a toda esta visión, habló Natán a David.

Visión : El Antiguo Testamento siempre distingue entre visión y sueño. Una visión se recibe mientras se está despierto.

2 de Samuel 7:18 Entonces entró el rey David y se puso delante de Jehová, y dijo: «Señor Jehová, ¿quién soy yo, y qué es mi casa, para que tú me hayas traído hasta aquí?[j]

Y se puso delante : David pasaba mucho tiempo delante de Jehová , esto es, en la tienda donde se encontraba el arca.

Esta sección registra la oración de David en la que expresa su humilde aceptación de la promesa de Dios para extender su dinastía para siempre. David se dio cuenta de que estas bendiciones habían sido conferidas a él y a sus descendientes para que Israel también fuera bendecido. Ayudarían a cumplir el gran propósito de Dios, y sus promesas para toda la nación; y a la larga, para el mundo entero.

2 de Samuel 7:19 Y aun te ha parecido poco esto, Señor Jehová, pues también has hablado de la casa de tu siervo en lo por venir. ¿Es así como procede el hombre, Señor Jehová?

¿Es así como procede el hombre . . . ? : Esto es, así es la ley humana. La forma como Dios ha tratado a David es como quiere que se traten los seres humanos entre sí.

2 de Samuel 7:20 ¿Y qué más puede añadir David hablando contigo? Pues tú conoces a tu siervo, Señor Jehová.

2 de Samuel 7:21 Todas estas grandezas has hecho por tu palabra y conforme a tu corazón, haciéndolas saber a tu siervo.

Los dos grandes motivos que están detrás de las bendiciones de Dios son la fidelidad a su palabra y el generoso amor de su corazón.

2 de Samuel 7:22 Por tanto, tú te has engrandecido, Jehová Dios; por cuanto no hay como tú,[k] ni hay Dios fuera de ti, conforme a todo lo que hemos oído con nuestros oídos.

2 de Samuel 7:23 ¿Y quién como tu pueblo, como Israel, nación singular en la tierra?[l] Porque Dios fue para rescatarlo como pueblo suyo, para ponerle nombre, para hacer cosas grandes a su favor, y obras terribles en tu tierra, por amor de tu pueblo, el que rescataste para ti de Egipto, de las naciones y de sus dioses.[m]

2 de Samuel 7:24 Porque tú estableciste a tu pueblo Israel como pueblo tuyo para siempre; y tú, oh Jehová, eres su Dios.[n]

No sólo el reino de David será eterno, sino que Israel será pueblo suyo para siempre.

2 de Samuel 7:25 »Ahora pues, Jehová Dios, confirma para siempre la palabra que has hablado sobre tu siervo y sobre su casa, y haz conforme a lo que has dicho.

2 de Samuel 7:26 Que sea engrandecido tu nombre para siempre, y se diga: “Jehová de los ejércitos es el Dios de Israel”; y que la casa de tu siervo David se mantenga firme delante de ti.

2 de Samuel 7:27 Porque tú, Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, has hecho esta revelación al oído de tu siervo, diciendo: “Yo te edificaré Casa”. Por esto tu siervo ha hallado en su corazón valor para hacer delante de ti esta súplica.

El título Jehová de los ejércitos enfatiza el poder de Dios. Sus huestes son los ejércitos angélicos del cielo. Este Dios Todopoderoso vencerá a todos sus enemigos y cumplirá las promesas hechas a David y a su linaje.

2 de Samuel 7:28 Ahora pues, Jehová Dios, tú eres Dios, y tus palabras son verdad, y tú has prometido este bien a tu siervo.

2 de Samuel 7:29 Ten ahora a bien bendecir la casa de tu siervo, para que permanezca perpetuamente delante de ti, porque tú, Jehová Dios, lo has dicho, y con tu bendición será bendita la casa de tu siervo para siempre».

La soberanía de Dios

El capítulo 7 es el punto teológico de más importancia en el libro de 2 Samuel. Hasta este punto toda la narración se ha concentrado en la historia de David, pero en este capítulo Dios sale de la anonimato y se revela a sí mismo por medio del profeta Natán. Dios emerge como desde el asiento de atrás para demostrar que él tiene el timón en sus manos.

David desea construir una casa a Dios

a. El reposo que Dios dio a David.

El escritor comienza mencionando el reposo del cual gozaba David al haber conquistado ciertos pueblos enemigos; este reposo es la máxima expresión del éxito de David, quien había llegado a ser rey, había unido la nación y le había dado paz. Para un pueblo que había nacido en la esclavitud y había permanecido errante en tierras extrañas y había peleado para habitar la tierra, el reposo era la expresión máxima de la vida bendecida por Dios. En la frase: Jehova le había dado descanso de todos sus enemigos, el escritor usó la forma causativa del verbo “descansar” y puso a Jehová como sujeto o causante del reposo; literalmente se traduciría: Jehová había causado a David descansar de todos sus enemigos. Aunque aún faltaban algunas guerras, David había llegado a dominar a sus principales enemigos. Algunos comentaristas, como Keil, creen que este pasaje corresponde a un tiempo después de las guerras descritas en los capitulos 8 al 10, ya que sólo entonces se podría decir que David tenía descanso de todos sus enemigos; pero el pasaje también corresponde al momento en que David llegó a establecer su reinado en toda la nación y pudo traer el arca de Dios a Jerusalén. David había dominado a los filisteos que eran los enemigos principales de Israel.

b. El deseo de David.

Después de traer el arca de Dios a Jerusalén, David consideró que era necesario construir una mejor casa para el arca de Dios. David comunicó al profeta Natán el contrastante hecho que el arca de Dios estuviera en una tienda entre cortinas, mientras que David vivía en una casa de cedro; la tienda había estado bien para el tiempo de la conquista y de los jueces, pero ahora en la monarquía se necesitaba un templo que reflejara la gloria del reino. Natán parecía estar de acuerdo con la idea ya que era evidente que Dios estaba con David; pero Natán no parece estar completamente seguro de que era una buena idea. En esa misma noche, Natán recibe palabra de Dios que esclarecería su pensamiento y el pensamiento de David.

La soberanía de Dios sobre David

a. Dios no necesita de David.

La palabra de Dios vino a enseñar una lección grande a David. Si David creía que era humillante que el arca de Dios continuara en una tienda, Dios le demostró que estaba equivocado. Primeramente, Dios demostró a David que, aunque su deseo fuese correcto, su actitud no lo era; no era Dios el que ahora necesitaba de David, sino David quien siempre necesitó y necesitaría de Dios. La pregunta de Dios es irónica: i ¿Me edificarás tú una casa en la que yo habitei ? Dios no necesitaba de David, él es el creador de todo lo que existe; en cambio David sí necesitaba de Dios siempre. La pregunta de Dios también era una burla al pensamiento de David de que la tienda no era significativa; Dios muestra a David que ni la tienda ni un templo pueden contener su presencia. ¿Podía David construir una casa lo suficientemente grande para que Dios cupiese en ella?

b. Dios había escogido morar en una tienda

Seguidamente, Dios muestra a David el gran significado de morar en una tienda. Dios había habitado en tienda desde que el pueblo salió de Egipto; la tienda era un constante recordatorio del caminar de aquel pueblo y del acompañamiento de Dios con ellos. En todo ese tiempo de caminar con el pueblo, Dios nunca había pedido que se le edificara una casa, y aunque existían lugares como Silo, en los que había morado el arca, no eran considerados como casa permanente del arca.

c. David debía todo a Dios

Dios dio a David una verdadera lección de su soberanía. David debía recordar que todo su éxito se debía a Dios, que Dios lo había tomado del prado, de detrás del rebaño para que fuera el soberano de mi pueblo Israel. Dios había escogido a David y lo había llevado al trono. Dios también había estado con David durante todo el tiempo que éste fue perseguido por Saúl y durante el tiempo de la oposición de Abner y durante el tiempo de la guerra contra los filisteos. Dios había eliminado a los enemigos de David y le estaba haciendo un nombre grande, una gran fama y prestigio. Todo esto lo había hecho Dios, el que habitaba en una tienda, pero que era el soberano del universo.

La soberanía de Dios sobre Israel

Dios, el que habitaba en una tienda, había permanecido activo en la vida de David y del pueblo. Dios había destruido los enemigos de David, le había dado nombre grande, le había dado un lugar al pueblo, y lo había plantado para no ser removido ni afligido. Los versículos 9, 10 y 11b pueden traducirse en el tiempo pasado o en el futuro. (En el hebreo se puede hablar de un evento futuro como si ya hubiera ocurrido; esto es común cuando se refiere a profecías.) Las promesas que aparecen en los versículos 9, 10 y 11b se refieren tanto al futuro como al presente. En estos versículos, se habla de cosas que Dios ya ha comenzado a hacer y que continuará haciendo en el futuro. La traducción de Hertzberg, que usa el presente, parece bien apropiada: “Yo estoy haciendo un nombre grande para tí”, “Yo fijo un lugar para mi pueblo y los planto”, y “Yo te doy descanso de tus enemigos”.

Dios disponía un lugar para su pueblo y lo plantaba en ese lugar y le ponía líderes como desde el tiempo de los jueces y le daba descanso. Dios había hecho todo eso y lo continuaría haciendo.

La soberanía de Dios sobre el linaje de David

a. La promesa de una casa

La promesa de Dios que sin duda es futura es la de hacer una casa para David. La última lección para David era que Dios continuaría actuando através de la descendencia de David. Dios había establecido un pacto de transcendencia eterna con David, su trono sería establecido por Dios para siempre. Keil descubre aquí la verdad de que “Dios debe primero construir la casa de una persona, antes que esa persona pueda construir una casa a Dios”; como afirma Keil, Dios estaba comenzando a establecer su reino por medio de David, pero el reino de Dios se establecería en completa paz durante el tiempo de Salomón, y sólo entonces Dios daría las órdenes para que el templo fuese construido. Pero más que llegar a alcanzar completa paz, Dios quería hacer entender a David y al pueblo que eran ellos los que necesitaban ser construidos por Dios, que la persona humana siempre estará en necesidad de la iniciativa divina, que siempre estará necesitada de la intervención divina para ser hecha a su imagen: la persona humana necesita siempre ser construída por Dios, antes que pueda construir algo para Dios.

David y el pueblo de Israel necesitaban entender el significado de la soberanía de Dios, antes que construyesen un templo para Dios. Cuando David y el pueblo llegaran a reconocer el significado de la soberanía de Dios, entonces Dios daría la orden para la construcción del templo. Era necesario que se entendiera que Dios transciende cualquier localidad y pensamiento en que los hombres quieran encerrarlo. Herstberg afirma que “en este pasaje podemos encontrar el fondo de mucho de las polémicas proféticas contra la liturgia del templo”. Dios transcendía cualquier templo que se le pudiera construir. Era necesario que David y el pueblo lo entendieran así.

b. Dios promete preservar el reino de David

La promesa de Dios a David no consistía en hacerle una casa de cedro, sino en preservar y afirmar su reino por medio de un descendiente. La promesa específicamente se refiere a Salomón, a quien Dios levantaría y afirmaría como rey (la soberanía de Dios sobre Salomón es afirmada claramente). En su soberanía, Dios permitiría a Salomón que construyera el templo. Dios no indicó la razón por la cual no permitió a David construir el templo. (Según 1 Crónicas 22, la razón fue que David había derramado mucha sangre en grandes guerras, y que Dios había prometido dar paz a Salomón y le permitiría construir.) Dios no había terminado su obra, y por lo tanto no era el momento apropiado para que David construyese el templo.

c. La promesa de la paternidad de Dios

La promesa incluye una relación especial de parte de Dios para con Salomón, una relación de padre a hijo. El concepto de la paternidad de Dios encierra dos elementos importantes: el amor y la autoridad. La paternidad de Dios sobre Salomón incluía una relación filial de amor y confianza mútua, y también el uso de la disciplina de parte de Dios. Dios se comprometía a corregir a su hijo, su amor no es un amor indiferente a la moral de sus hijos, sino que es un amor que corrige porque se preocupa de la moral de sus hijos. La disciplina de Dios no sería una disciplina fría y cruel, sino una disciplina acompañada de misericordia. Esta misericordia sería permanente, nunca se apartaría de Salomón como se había apartado de Saúl. En la promesa a Salomón, Dios ejercita su soberanía: Dios no apartaría su misericordia de Salomón. Esta promesa de Dios, aplicada a todos los creyentes, es una realidad dentro del nuevo pacto con Jesucristo. La seguridad de la salvación del creyente está basada en el pacto eterno que Dios ha hecho con cada creyente mediante el sacrificio de Jesucristo.

d. La promesa de un reino eterno

La promesa de Dios de que el reino sería establecido eternamente, no se refería a la inviolabilidad o la indestructibilidad de Jerusalén, sino a la continua afirmación del reinado de Dios sobre Israel en cualquier circunstancia. Aun cuando Jerusalén fuese destruída y el pueblo llevado cautivo y se acabase la monarquía davídica, Dios continuaría reinando sobre su pueblo y en su tiempo culminaría su reinado a través del Mesías, estableciendo un reino que no tendría fin. En Jesucristo encontramos la culminación del cumplimiento de la promesa hecha a David: en Cristo se manifestó la relación filial exclusiva del Hijo con el Padre; en Cristo se inauguró el eterno reinado de Dios basado en su sacrificio en la cruz; y en Cristo se manifestó la plenitud de Dios habitando entre los hombres, no en un templo hecho de manos, sino en el verbo encarnado.

De primordial importancia en todo el AT es la paternidad absoluta de Dios sobre el pueblo de Israel, esta se expresa en Exodo 4:22 : “Y dirás a Faraón: Jehová ha dicho así: Israel es mi hijo, mi primogénito.” La paternidad de Dios sobre Israel estaba arraigada en el acto divino de liberación del pueblo de la esclavitud en Egipto y el establecimiento de un pacto con este pueblo. La relación de Dios para con Israel dominaba el contexto del AT. La promesa de una relación filial entre Dios y la descendencia de David no toma un papel importante sino hasta el acontecimiento de la persona de Jesucristo. Esta promesa filial es una promesa del AT que encuentra su cumplimiento total en la persona de Jesucristo. En la de Jesucristo con el Padre se cumple por completo la promesa: Yo seré para él, padre; y él será para mí, hijo. Esta relación se realiza en un grado menor en los creyentes.

David reconoce la soberanía de Dios

a. Providencia y gracia inmerecida

David reconoció la gracia immerecida de Dios: “Oh Señor Jehová, i ¿quién soy yo, y qué es mi casa para que me hayas traído hasta aquíi ?”. David no se consideraba merecedor de las bendiciones de Dios; la pregunta de David demuestra su tremenda admiración hacia un Dios que actuaba con gracia hacia él. Toda persona que ha experimentado la salvación que Dios provee también se pregunta maravillada como David: ¿Quién soy yo para que Dios tenga misericordia de mí? María alabó a Dios porque había mirado la bajeza de su sierva. Pablo se consideraba un hombre miserable, el primero de los pecadores; pero daba gracias porque así Dios pudo mostrarle toda su clemencia, para ejemplo de los que habían de creer en él para vida eterna. Martín Lutero decía que nadie se considera a sí mismo miserable que no sea espiritual. Juan Bunyan luchó por mucho tiempo por buscar la seguridad de su salvación, hasta que un día vio en el cielo las palabras tu justicia está en el cielo; Bunyan comprendió que su justicia se encontraba en Cristo y no en sí mismo; se sintió como los hombres ricos que visten andrajos y que no llevan ni un centavo en la bolsa, pero que saben que en su casa tienen un cofre lleno de dinero. Era inmerecido todo lo que David había llegado a obtener. Era mucho más inmerecido el que Dios le hubiese revelado su promesa en cuanto a su linaje. Toda persona que ha sentido el llamado de Dios se da cuenta de la maravillosa gracia de Dios.

b. Conocimiento absoluto

David reconoció que Dios conocía cada aspecto de su vida: Pues tú conoces a tu siervo, oh Señor Jehová. David expresó este sentimiento del conocimiento divino de cada aspecto de su vida en el Salmo 139; es una expresión preciosa del conocimiento divino de cada vida y de la presencia divina que precede y procede a cada movimiento del ser humano. David se deleitaba en contemplar la presencia de Dios en cada aspecto de su vida; el conocimiento divino de cada aspecto de su vida, era un conocimiento que maravillaba a David. Tal es el corazón de los hijos de Dios, quienes se maravillan del conocimiento de Dios de cada aspecto de sus vidas.

La unión de dos pactos 2 Samuel 7:18-29 comparado con Lucas 1:32-33; 2:4

Definir lo que es pacto o convenio.

1. Sinaítico y davídico. Sin embargo, ningún requerimiento del antiguo pacto le es impuesto a los cristianos, excepto los principios morales que son repetidos en el nuevo pacto.

2. Debido a una oración de gratitud y petición

(1) De gratitud por la promesa hecha

(2) De petición para que sea cumplida la promesa

c. Grandeza absoluta

David reconoció y confesó la grandeza absoluta de Dios: Por tanto, tú eres grande, oh Jehová Dios; porque no hay nadie como tú, ni hay Dios aparte de tí, (2Sa_7:22). David era rey sobre una nación y dueño de muchas riquezas, pero para David lo que realmente era grande era su Dios. En el Salmo 23, David declaró que el tener a Dios como su pastor era todo lo que necesitaba; si Dios era su pastor, nada le faltaba; no era su poder, ni su riqueza, ni su fama lo que llenaba su vida, sino la grandeza de Dios. Jonatán Edwards, quien fue un instrumento del gran avivamiento que tuvo lugar en Estados Unidos de América en el siglo XVIII, tuvo un despertar en su corazón después de leer 1Ti_1:17 : Por tanto, al Rey de los siglos, al immortal, invisible y único Dios, sean la honra y la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

d. Grandeza de Dios para Israel

David también reconoció la relación especial del pueblo de Israel, que también era una relación de gracia inmerecida: No había otra nación como Israel, una nación rescatada por Dios para glorificarse en ella, establecido como pueblo de Dios para siempre.

e. David se postra en súplica

David había comenzado sintiéndose ofendido porque Dios habitaba en una tienda, ahora se siente humillado al reconocer la grandeza de Dios y siente la necesidad de suplicar a Dios que continúe afirmando su casa. David termina pidiendo la bendición de Dios para su casa o su reinado o su descendencia. David aprendió bien la lección de la soberanía de Dios, así lo testificaría en los salmos; en el Salmo 103 más que en ningún otro salmo, se expresa el significado de la eterna soberanía y misericordia de Dios y la condición finita e inútil del hombre; Porque él conoce nuestra condición; se acuerda de que somos polvo.

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