2 de Samuel 3: Fortalecimiento de la casa de David

2 de Samuel 3: Fortalecimiento de la casa de David

2 de Samuel 3:1 Hubo larga guerra entre la casa de Saúl y la casa de David; pero David se iba fortaleciendo, y la casa de Saúl se iba debilitando.

Los sucesos del capítulo 2 llevaron a una guerra prolongada entre los seguidores de David y las tropas leales a Abner y a Is-boset. La guerra civil estremeció al país y ambos bandos pagaron un precio muy alto. Esta guerra surgió debido a que Israel y Judá perdieron de vista lo que era el propósito y la visión de Dios: establecerse en la tierra, sacar a los cananeos, y obedecer las leyes de Dios. En vez de unirse para alcanzar estas metas, pelearon entre sí. Cuando enfrente un conflicto, dé un paso atrás en las hostilidades y considere si usted y su enemigo tienen metas en común que son más grandes que sus diferencias. Apele a estos intereses para poder llegar a un acuerdo.

2 de Samuel 3:2 Y nacieron hijos a David en Hebrón; su primogénito fue Amnón, de Ahinoam jezreelita;

Esto no significa que se guerreara ininterrumpidamente, sino que la hostilidad entre la casa de Saúl y la casa de David se mantuvo durante mucho tiempo

2 de Samuel 3:3 su segundo Quileab, de Abigail la mujer de Nabal el de Carmel; el tercero, Absalón hijo de Maaca, hija de Talmai rey de Gesur;

2 de Samuel 3:4 el cuarto, Adonías hijo de Haguit; el quinto, Sefatías hijo de Abital;

2 de Samuel 3:5 el sexto, Itream, de Egla mujer de David. Estos le nacieron a David en Hebrón.

David sufrió mucha angustia debido a la gran cantidad de esposas que tuvo. La poligamia era una práctica socialmente aceptada para los reyes en esos tiempos, a pesar de que Dios lo prohibía específicamente. Con gran tristeza, los numerosos hijos que nacieron de las esposas de David, le causaron a este grandes problemas: violación, asesinato, rebelión y codicia. Todas estas cosas fueron producto de los celos y rivalidades que existían entre los medio hermanos. Salomón, uno de los hijos de David y su sucesor al trono, también tuvo muchas esposas, y estas a la larga, lo alejaron de Dios.

2 de Samuel 3:6 Como había guerra entre la casa de Saúl y la de David, aconteció que Abner se esforzaba por la casa de Saúl.

El dormir con cualquiera de las esposas o concubinas del rey era reclamar el trono para sí, y era considerado como traición. Debido a que Is-boset era un gobernante débil, Abner estaba a cargo del país. Por lo tanto, pudo haber considerado justificable su acción de dormir con la concubina de Saúl. Is-boset, de cualquier modo, vio que el poder de Abner se acrecentaba demasiado.

2 de Samuel 3:7 Y había tenido Saúl una concubina que se llamaba Rizpa, hija de Aja; y dijo Is-boset a Abner: ¿Por qué te has llegado a la concubina de mi padre?

Las concubinas eran transferidas de un rey a su sucesor como parte de sus propiedades. De ahí que, al tomar a Rizpa, Abner presentaba su reclamo al trono, lo cual constituía una traición a ojos de Is-boset. Cabeza de perro alude a algo en extremo despreciable.

Is-boset tuvo razón al hablar en contra del comportamiento de Abner, pero no tuvo la fuerza moral para mantener su autoridad (3.11). La falta de firmeza moral llegó a ser la raíz de los problemas que Israel tuvo durante los próximos cuatro siglos. Sólo cuatro de los siguientes cuarenta reyes de Israel fueron llamados «buenos». Se necesita valor y fortaleza para mantenerse firme ante nuestras convicciones para enfrentar las malas acciones frente a la oposición. Cuando crea que algo está mal, no permita que lo disuadan de su posición. Ataque con firmeza el mal y levántese en favor del bien.

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