2 de Samuel 3: Fortalecimiento de la casa de David

2 de Samuel 3: Fortalecimiento de la casa de David

2 de Samuel 3:1 Hubo larga guerra entre la casa de Saúl y la casa de David; pero David se iba fortaleciendo, y la casa de Saúl se iba debilitando.

Los sucesos del capítulo 2 llevaron a una guerra prolongada entre los seguidores de David y las tropas leales a Abner y a Is-boset. La guerra civil estremeció al país y ambos bandos pagaron un precio muy alto. Esta guerra surgió debido a que Israel y Judá perdieron de vista lo que era el propósito y la visión de Dios: establecerse en la tierra, sacar a los cananeos, y obedecer las leyes de Dios. En vez de unirse para alcanzar estas metas, pelearon entre sí. Cuando enfrente un conflicto, dé un paso atrás en las hostilidades y considere si usted y su enemigo tienen metas en común que son más grandes que sus diferencias. Apele a estos intereses para poder llegar a un acuerdo.

2 de Samuel 3:2 Y nacieron hijos a David en Hebrón; su primogénito fue Amnón, de Ahinoam jezreelita;

Esto no significa que se guerreara ininterrumpidamente, sino que la hostilidad entre la casa de Saúl y la casa de David se mantuvo durante mucho tiempo

2 de Samuel 3:3 su segundo Quileab, de Abigail la mujer de Nabal el de Carmel; el tercero, Absalón hijo de Maaca, hija de Talmai rey de Gesur;

2 de Samuel 3:4 el cuarto, Adonías hijo de Haguit; el quinto, Sefatías hijo de Abital;

2 de Samuel 3:5 el sexto, Itream, de Egla mujer de David. Estos le nacieron a David en Hebrón.

David sufrió mucha angustia debido a la gran cantidad de esposas que tuvo. La poligamia era una práctica socialmente aceptada para los reyes en esos tiempos, a pesar de que Dios lo prohibía específicamente. Con gran tristeza, los numerosos hijos que nacieron de las esposas de David, le causaron a este grandes problemas: violación, asesinato, rebelión y codicia. Todas estas cosas fueron producto de los celos y rivalidades que existían entre los medio hermanos. Salomón, uno de los hijos de David y su sucesor al trono, también tuvo muchas esposas, y estas a la larga, lo alejaron de Dios.

2 de Samuel 3:6 Como había guerra entre la casa de Saúl y la de David, aconteció que Abner se esforzaba por la casa de Saúl.

El dormir con cualquiera de las esposas o concubinas del rey era reclamar el trono para sí, y era considerado como traición. Debido a que Is-boset era un gobernante débil, Abner estaba a cargo del país. Por lo tanto, pudo haber considerado justificable su acción de dormir con la concubina de Saúl. Is-boset, de cualquier modo, vio que el poder de Abner se acrecentaba demasiado.

2 de Samuel 3:7 Y había tenido Saúl una concubina que se llamaba Rizpa, hija de Aja; y dijo Is-boset a Abner: ¿Por qué te has llegado a la concubina de mi padre?

Las concubinas eran transferidas de un rey a su sucesor como parte de sus propiedades. De ahí que, al tomar a Rizpa, Abner presentaba su reclamo al trono, lo cual constituía una traición a ojos de Is-boset. Cabeza de perro alude a algo en extremo despreciable.

Is-boset tuvo razón al hablar en contra del comportamiento de Abner, pero no tuvo la fuerza moral para mantener su autoridad (3.11). La falta de firmeza moral llegó a ser la raíz de los problemas que Israel tuvo durante los próximos cuatro siglos. Sólo cuatro de los siguientes cuarenta reyes de Israel fueron llamados «buenos». Se necesita valor y fortaleza para mantenerse firme ante nuestras convicciones para enfrentar las malas acciones frente a la oposición. Cuando crea que algo está mal, no permita que lo disuadan de su posición. Ataque con firmeza el mal y levántese en favor del bien.

2 de Samuel 3:8 Y se enojó Abner en gran manera por las palabras de Is-boset, y dijo: ¿Soy yo cabeza de perro que pertenezca a Judá? Yo he hecho hoy misericordia con la casa de Saúl tu padre, con sus hermanos y con sus amigos, y no te he entregado en mano de David; ¿y tú me haces hoy cargo del pecado de esta mujer?

Al preguntar: «¿Soy yo cabeza de perro?» Abner estaba realmente diciendo, «¿Soy yo un traidor a Judá?» Quizá pudo haber estado refutando la acusación de que él estaba tratando de tomar el trono. O bien pudo haberse disgustado de que Is-boset lo reprendiera después de que, en un primer momento, lo había ayudado a ocupar el trono. Previo a esta conversación, Abner pudo haberse dado cuenta de que no podía detener a David para que a la larga tomara Israel. Debido a que estaba enojado con Is-boset, Abner elaboró un plan para darle el reino de Israel a David.

2 de Samuel 3:9 Así haga Dios a Abner y aun le añada, si como ha jurado Jehová a David, no haga yo así con él,

2 de Samuel 3:10 trasladando el reino de la casa de Saúl, y confirmando el trono de David sobre Israel y sobre Judá, desde Dan hasta Beerseba.

Desde Dan hasta Beerseba : Frase común que indicaba toda la nación, desde el extremo norte (Dan), hasta el extremo sur (Beerseba).

2 de Samuel 3:11 Y él no pudo responder palabra a Abner, porque le temía.

2 de Samuel 3:12 Entonces envió Abner mensajeros a David de su parte, diciendo: ¿De quién es la tierra? Y que le dijesen: Haz pacto conmigo, y he aquí que mi mano estará contigo para volver a ti todo Israel.

2 de Samuel 3:13 Y David dijo: Bien; haré pacto contigo, mas una cosa te pido: No me vengas a ver sin que primero traigas a Mical la hija de Saúl, cuando vengas a verme.

Mical : Había sido prometida a David por Saúl, pero éste incumplió su palabra y la dio a Palti. Esta renovación del pacto matrimonial con la hija del rey constituye una declaración política de que no le guarda rencor a la casa de Saúl.

Mical había estado casada con David. El rey Saúl había arreglado el matrimonio como recompensa por las hazañas de valor de David. Más tarde, sin embargo, en uno de sus arranques de celos, Saúl le quitó a Mical y la forzó a casarse con Palti. Ahora David quería que le devolvieran la esposa antes de comenzar a negociar la paz con las tribus del norte. Quizá David todavía la amaba. Muy probablemente, pensó que el matrimonio con una hija de Saúl fortalecería su reclamo para gobernar todo Israel y demostrar que no guardaba animosidad hacia la casa de Saúl. Palti fue la víctima infortunada atrapada en la telaraña de los celos de Saúl.

2 de Samuel 3:14 Después de esto envió David mensajeros a Is-boset hijo de Saúl, diciendo: Restitúyeme mi mujer Mical, la cual desposé conmigo por cien prepucios de filisteos.

2 de Samuel 3:15 Entonces Is-boset envió y se la quitó a su marido Paltiel hijo de Lais.

2 de Samuel 3:16 Y su marido fue con ella, siguiéndola y llorando hasta Bahurim. Y le dijo Abner: Anda, vuélvete. Entonces él se volvió.

Bahurim : Ciudad sobre la frontera de Judá, cerca de Jerusalén. Paltiel (o Palti) sigue a Mical hasta los propios límites del reino de David.

2 de Samuel 3:17 Y habló Abner con los ancianos de Israel, diciendo: Hace ya tiempo procurabais que David fuese rey sobre vosotros.

2 de Samuel 3:18 Ahora, pues, hacedlo; porque Jehová ha hablado a David, diciendo: Por la mano de mi siervo David libraré a mi pueblo Israel de mano de los filisteos, y de mano de todos sus enemigos.

2 de Samuel 3:19 Habló también Abner a los de Benjamín; y fue también Abner a Hebrón a decir a David todo lo que parecía bien a los de Israel y a toda la casa de Benjamín.

Saúl procedía de la tribu de Benjamín, una de las menos dispuestas a aceptar a David.

Debido a que Saúl, Is-boset y Abner eran todos de la tribu de Benjamín, el apoyo de los ancianos de esa tribu significaba que Abner hablaba en serio acerca de su oferta. Existía una fuerte posibilidad de superar las rivalidades entre las tribus y unir el reino.

2 de Samuel 3:20 Vino, pues, Abner a David en Hebrón, y con él veinte hombres; y David hizo banquete a Abner y a los que con él habían venido.

2 de Samuel 3:21 Y dijo Abner a David: Yo me levantaré e iré, y juntaré a mi señor el rey a todo Israel, para que hagan contigo pacto, y tú reines como lo desea tu corazón. David despidió luego a Abner, y él se fue en paz.

2 de Samuel 3:22 Y he aquí que los siervos de David y Joab venían del campo, y traían consigo gran botín. Mas Abner no estaba con David en Hebrón, pues ya lo había despedido, y él se había ido en paz.

2 de Samuel 3:23 Y luego que llegó Joab y todo el ejército que con él estaba, fue dado aviso a Joab, diciendo: Abner hijo de Ner ha venido al rey, y él le ha despedido, y se fue en paz.

2 de Samuel 3:24 Entonces Joab vino al rey, y le dijo: ¿Qué has hecho? He aquí Abner vino a ti; ¿por qué, pues, le dejaste que se fuese?

2 de Samuel 3:25 Tú conoces a Abner hijo de Ner. No ha venido sino para engañarte, y para enterarse de tu salida y de tu entrada, y para saber todo lo que tú haces.

2 de Samuel 3:26 Y saliendo Joab de la presencia de David, envió mensajeros tras Abner, los cuales le hicieron volver desde el pozo de Sira, sin que David lo supiera.

Joab tomó venganza por la muerte de su hermano en lugar de dejar que Dios hiciera justicia. Sin embargo, esa venganza obró en su contra. Dios castigará a aquellos que se lo merezcan. No se regocije cuando sus enemigos sufren, y no busque venganza. Buscar venganza arruinará su propia tranquilidad mental e incrementará las oportunidades de posteriores represalias.

2 de Samuel 3:27 Y cuando Abner volvió a Hebrón, Joab lo llevó aparte en medio de la puerta para hablar con él en secreto; y allí, en venganza de la muerte de Asael su hermano, le hirió por la quinta costilla, y murió.

Abner se siente seguro al retornar a Hebrón no sólo a causa de la actitud de David hacia él, sino porque Hebrón era una ciudad de refugio en la cual no podía llevarse a cabo ningún acto de venganza

Abner mató a Asael, hermano de Joab, en defensa propia. Luego Joab mató a Abner para vengar la muerte de su hermano y además para salvar su posición como líder militar. Se suponía que los hombres que mataban en defensa propia estarían a salvo en ciudades de refugio. Joab mostró su falta de respeto a las leyes de Dios al matar por venganza a Abner en Hebrón, una ciudad de refugio.

2 de Samuel 3:28 Cuando David supo después esto, dijo: Inocente soy yo y mi reino, delante de Jehová, para siempre, de la sangre de Abner hijo de Ner.

2 de Samuel 3:29 Caiga sobre la cabeza de Joab, y sobre toda la casa de su padre; que nunca falte de la casa de Joab quien padezca flujo, ni leproso, ni quien ande con báculo, ni quien muera a espada, ni quien tenga falta de pan.

David dijo que los descendientes de Joab serían impuros, enfermos y que pasarían necesidad. ¿Por qué dijo David cosas tan duras acerca de Joab? David estaba enojado por la muerte de Abner por muchas razones.

(1) Estaba sufriendo por la pérdida de un oficial militar calificado.

(2) Quería estar seguro de que la culpa por la muerte de Abner cayera en Joab y no en él mismo.

(3) Estaba a punto de convertirse en rey de la nación entera, y utilizar a Abner era la clave para ganarse a las tribus del norte. La muerte de Abner pudo haber revivido la guerra civil.

(4) Joab violó el acuerdo que había hecho David de que protegería a Abner. El acto asesino de Joab arruinó los planes de David y este estaba molesto en especial porque su propio general había cometido el crimen.

2 de Samuel 3:30 Joab, pues, y Abisai su hermano, mataron a Abner, porque él había dado muerte a Asael hermano de ellos en la batalla de Gabaón.

2 de Samuel 3:31 Entonces dijo David a Joab, y a todo el pueblo que con él estaba: Rasgad vuestros vestidos, y ceñíos de cilicio, y haced duelo delante de Abner. Y el rey David iba detrás del féretro.

El asesino Joab es obligado a humillarse públicamente, en tanto se entierra con los máximos honores al hombre que él ha matado; una afrenta para este bravo guerrero, y el comienzo de su enemistad con David.

Al caminar detrás del féretro, David estaba liderando el duelo.

David ordenó a Joab que llevara luto, posiblemente porque pocas personas se habían dado cuenta de que Joab había cometido el crimen y porque David no quería ningún otro problema. Si esto fue así, David estaba pensando más en fortalecer su reino que en impartir justicia.

2 de Samuel 3:32 Y sepultaron a Abner en Hebrón; y alzando el rey su voz, lloró junto al sepulcro de Abner; y lloró también todo el pueblo.

2 de Samuel 3:33 Y endechando el rey al mismo Abner, decía:

¿Había de morir Abner como muere un villano?

2 de Samuel 3:34 Tus manos no estaban atadas, ni tus pies ligados con grillos;

Caíste como los que caen delante de malos hombres.

Y todo el pueblo volvió a llorar sobre él.

2 de Samuel 3:35 Entonces todo el pueblo vino para persuadir a David que comiera, antes que acabara el día. Mas David juró diciendo: Así me haga Dios y aun me añada, si antes que se ponga el sol gustare yo pan, o cualquiera otra cosa.

El rechazo de David a alimentarse y su continuo duelo por Abner equivalen a una declaración pública de inocencia en el caso de aquella muerte; una crucial necesidad para ganarse la confianza de las tribus septentrionales.

2 de Samuel 3:36 Todo el pueblo supo esto, y le agradó; pues todo lo que el rey hacía agradaba a todo el pueblo.

2 de Samuel 3:37 Y todo el pueblo y todo Israel entendió aquel día, que no había procedido del rey el matar a Abner hijo de Ner.

2 de Samuel 3:38 También dijo el rey a sus siervos: ¿No sabéis que un príncipe y grande ha caído hoy en Israel?

2 de Samuel 3:39 Y yo soy débil hoy, aunque ungido rey; y estos hombres, los hijos de Sarvia, son muy duros para mí; Jehová dé el pago al que mal hace, conforme a su maldad.

Joab y Abisai fueron los dos hijos de Sarvia que David mencionó. David pasó momentos muy difíciles tratando de controlar a Joab porque, a pesar de que era intensamente leal, tenía una voluntad férrea prefiriendo hacer las cosas a su manera. A cambio de su lealtad, sin embargo, David le dio la flexibilidad que tanto deseaba.

El asesinato que cometió Joab contra Abner es un ejemplo de su independencia intensa. A pesar de que David se opuso al asesinato, permitió que no fuera castigado porque

(1) el castigar a Joab podría haber hecho que las tropas se rebelaran;

(2) Joab era sobrino de David, y cualquier trato fuerte podría haber causado problemas familiares;

(3) Joab era de la tribu de Judá, y David no quería una rebelión de su propia tribu;

(4) el haberse deshecho de Joab había significado la pérdida de un general hábil y competente que fue invalorable para fortalecer su ejército.

Abner

Los halagos sinceros de un oponente son a menudo la mejor manera de medir la grandeza de alguien. A pesar de que Abner y David se vieron frecuentemente a través de las líneas de batalla, la Biblia nos da una breve semblanza del respeto que se tenían mutuamente. Cuando joven, David sirvió bajo las órdenes de Abner. Pero más tarde, este llevó a cabo la campaña de Saúl para matar a David. Después de la muerte de Saúl, Abner mantuvo temporalmente el poder en la familia del rey. Pero la lucha entre Abner y el heredero de Saúl, Is-boset, originó que Abner decidiera apoyar el reclamo por el trono de parte de David. Fue durante estos esfuerzos por unir el reino que Abner fue asesinado por Joab.

Varios años antes, en una batalla entre el ejército de Is-boset, bajo las órdenes de Abner, y las fuerzas de David, comandadas por Joab, Abner huyó y fue perseguido por Asael, el hermano de Joab. Abner advirtió a Asael en dos ocasiones que dejara de perseguirlo, pero el impaciente y joven soldado se negó, así que Abner lo mató. Joab se había propuesto vengar a su hermano.

Abner se dio cuenta de que la familia de Saúl estaba predestinada a la derrota, y que David sería el próximo rey, así que decidió cambiar de bando. Esperaba que a cambio de entregar el reino de Saúl, David lo hiciera comandante en jefe de su ejército. La disposición de David para aceptar esta proposición fue tal vez otra razón para la acción de Joab.

Abner vivía por su ingenio y por su voluntad. Para él, Dios era alguien con quien cooperaría si eso entraba en sus planes. De otra forma, hacía lo que le parecía mejor para él en el momento. Podemos identificarnos con la tendencia de Abner de cooperar condicionalmente con Dios. La obediencia es fácil cuando las instrucciones de la Palabra de Dios encajan en nuestros planes. Pero nuestra fidelidad a Dios se pone a prueba cuando sus planes son contrarios a los nuestros. ¿Qué acción debería tomar hoy en obediencia a la Palabra de Dios?

Abner fue: Comandante en jefe del ejército de Saúl y líder militar capaz; Mantuvo a Israel unido por varios años durante el gobierno del débil rey Is-boset; Reconoció y aceptó el plan de Dios para hacer de David el rey de todo Israel y Judá.

Pero tenía sus debilidades y errores: Fue motivado por el egoísmo en su esfuerzo para reunir a Judá e Israel en lugar de una convicción divina; Durmió con una de las concubinas de la realeza después de la muerte de Saúl

De su vida aprendemos que: Dios requiere más que una cooperación condicional y sin entusiasmo

Le vemos en Territorio de Benjamín de ocupación: Comandante del ejército bajo los reinados de Saúl e Is-boset; Hijo de Ner, primo de Saúl, padre de Jaasiel, contemporáneo de David, Asael, Joab, Abisai

Fortalecimiento de la casa de David

La casa de David se fortalecía, mientras que la casa de Saúl se debilitaba. El debilitamiento de la casa de Saúl no era solamente militar, sino también en cuanto a prestigio; muy posiblemente, los que habitaban el norte habían dejado de apoyar a Isboset.

Hijos de David nacidos en Hebrón

Este pasaje forma parte de la narración del fortalecimiento de la casa de David. Los hijos son indicación de bendición por parte de Dios. La mención de los hijos de David nacidos en Hebrón hace resaltar la bendición de Dios para David en ese momento. David había llegado a ser rey, aunque todavía no lo era de toda la nación. Algunos de los hijos que nacieron en Hebrón llegarían a ser instrumentos no de bendición sino de maldad. Amnón llegó a violar a su hermana Tamar, y Absalón llegó a rebelarse contra su padre.

Los reyes de las naciones paganas tenían por costumbre tomar mujeres de otros pueblos para formar alianzas con dichos pueblos. La práctica fue seguida por David quien tomó a Maaca, hija de Talmai, rey de Gesur. Gesur era un distrito arameo en el territorio de Basán o sea junto al mar de Galilea en la parte noreste. Salomón continuó la costumbre en una manera exagerada, llegando a tener 700 mujeres y 300 concubinas, llegando aun a elevar altares para los dioses de sus mujeres extranjeras.

Debilitamiento de la casa de Isboset

La derrota final de la casa de Saúl no llegó por medio de una batalla, sino a consecuencia de una división interna causada por el pecado. Abner fue acusado por Isboset de juntarse con Rizpa, quien había sido concubina de Saúl; después de la muerte de Saúl, la concubina pasaba legalmente a ser concubina de Isboset. Isboset confrontó a Abner, preguntándole i ¿Por qué te has unido a la concubina de mi padrei ? En realidad ya no era la concubina de su padre, sino de Isboset; pero Isboset no tuvo valor de decir “mi concubina”. Abner se enfureció. Su enfurecimiento deja ver su culpabilidad en cuanto al asunto. Si Abner tomó la concubina de Isboset, se descubre que Abner no respetaba a Isboset como rey, sino que lo consideraba su títere, y tenía intenciones de llegar a ser rey. El tener como esposa a Rizpa le daría más prestigio ante el pueblo. Abner no quiso someterse a la autoridad de Isboset, ni quiso reconocer su pecado cuando fue confrontado por éste; por el contrario, Abner se presentó como ofendido por el reclamo de Isboset: i ¿Acaso soy yo una cabeza de perro que pertenece a Judái ? Abner reclamó a Isboset, enumerando todos los favores que le había hecho, como diciendo: “he hecho tanto por tí y ahora me reclamas por tomar esta mujer”.

Abner no aceptó su pecado, porque su corazón estaba cegado por el pecado. Sucede a menudo que la persona que está en pecado y que no busca el arrepentimiento culpa a otros por su pecado y se vuelve en contra de los que lo confrontan. Así Abner no reconoció su culpabilidad, sino que se volvió en contra de Isboset y se alió a David. Ante la presencia de Isboset, Abner reconoció a David como el escogido de Dios. Abner, por su propio beneficio, reconoció el éxito que David estaba teniendo. Isboset no pudo responder a las amenazas de Abner ya que le tenía mucho temor. Isboset no era un verdadero líder. Las tribus del norte estaban siendo guiadas por un rey de carácter débil y un jefe militar que no reconocía la autoridad del rey.

Abner hace alianza con David

Al deshacer su alianza con Isboset, Abner envió mensajeros a David para proponer una alianza. David aceptó la alianza con la condición que Abner le trajera a Mical hija de Saúl. Saúl había dado a Mical a David por esposa; pero David se separó de Mical cuando fue perseguido por Saúl. La restitución de Mical le daría más legitimidad a su reinado; pero el texto no da mucha importancia a la restitución de Mical; la razón de traer a Mical sería para evitar que naciera más descendencia de Saúl y para controlar a una mujer con potencia de poder levantar una revuelta contra David.

Habiendo aceptado una alianza, David envió mensajeros a Isboset para pedir que le restituyera a Mical. El hecho que David envió sus mensajeros a Isboset indica que Isboset ya había aceptado el plan de alianza con David. Isboset tuvo que enviar hombres a casa de Paltiel, marido de Mical, para arrancar a Mical de las manos de su marido. Mical era una víctima de la lucha del poder, ella no tenía nada que ver con la guerra entre Isboset y David, sin embargo fue arrancada de su hogar para ser llevada al palacio de David, donde permaneció el resto de su vida, pero viviendo una vida infeliz.

Abner reunió a los ancianos de Israel, o sea de las tribus del norte, para presentarles su deseo de aliarse a David. Tal parece que los ancianos de Israel habían deseado por algún tiempo que David fuese su rey. Abner ahora aceptaba a David como el escogido de Dios para derrotar a los filisteos y para liberar a Israel de todos sus enemigos. Abner consultó con la tribu de Benjamín, era necesaria una consultación especial con ellos ya que era la tribu a la que pertenecían Saúl y su descendencia. Aparentemente todos accedieron al pacto con David. Cuando Abner vino a Hebrón, David le recibió bien y le hizo banquete: la preciada paz se había logrado, quedando David como único rey sobre todo Israel. Abner promete a David llevar la noticia a las tribus de Israel para que se realizara el pacto.

Muerte de Abner

Joab se llevó una sorpresa al regresar de una batalla y supo que Abner había estado en Hebrón; Joab se sintió traicionado por David. En ningún momento Joab aceptó como verdadera la proposición de paz de Abner. Joab no confiaba ni quería confiar en Abner; Joab era menos confiado que David, la guerra no le había ayudado a confiar. Joab no olvidaba la muerte de su hermano Asael y no estaba dispuesto a aceptar a Abner como su aliado. Joab no estaba dispuesto a perdonar a Abner, ni mucho menos permitirle que ocupara un puesto importante en el reinado de David. Sin que David se diera cuenta y sobrepasando la autoridad de David, Joab mandó traer a Abner y en venganza le quitó la vida.

David recalca su inocencia

Era importante para David defender su inocencia en la muerte de Abner ya que ansiaba la paz y la unidad del reino. Algunos comentaristas asumen una complicidad de David en la muerte de Abner, sugiriendo que David sabía los planes de Joab o que David mismo planeó la muerte de Abner. Pero el texto bíblico recalca la inocencia de David.

David, sin embargo, falló al no usar de su autoridad para castigar a Joab. No era suficiente dejar el accidente en las manos de Dios. David era el rey, y como tal estaba en obligación de llevar a cabo la justicia. El castigo de Joab, recalca Matthew Henry, quizás hubiese prevenido las muertes de Isboset, de Amón y de otros. “Fue una política carnal y una misericordia cruel la que salvó a Joab,” afirma Matthew Henry.

Joab seguramente que estaba haciendo todo lo posible por mantener su posición como jefe del ejército de David; Abner pudo haber tomado el puesto de Joab, una vez hecha la paz con David; sin embargo, se puede ver en Joab una ciega sed de venganza y una disposición a recurrir aun al asesinato para mantener su poder. En estos acontecimientos se confirmaban las advertencias del profeta Samuel acerca de las consecuencias de una monarquía en Israel. La lucha por el poder produjo disensiones, odios, luchas fraticidas, rencores, y conspiraciones; todo esto venía a dañar la vida social, moral y espiritual del pueblo. Era un milagro cómo, a pesar de todo, la persona indicada por Dios llegaría a ocupar el cargo de rey de toda la nación.

David lamenta la muerte de Abner

Algunos comentaristas creen a David un farsante al lamentar una muerte que él deseaba; sin embargo, se debe tomar en cuenta que David nunca deseó la muerte de ningún israelita, aun cuando David estuvo “sirviendo” a los filisteos no buscó destruir a su propio pueblo. Esta cualidad se observa en David en otras ocasiones, como en la muerte de Saúl y Jonatán. David lloró por Abner, un israelita y uno que había sido importante en la vida de Israel. El pueblo entendió que el duelo de David era sincero y que no había tenido que ver en la muerte de Abner. David supo expresar su dolor por la muerte de Abner. Esta no fue la única vez que David lloró. Llorar no era una señal de debilidad, era una expresión de lo que sentía.

David confiesa su debilidad

Este capítulo termina con una confesión de parte de David: Ahora yo soy débil, aunque soy un rey ungido. A través del libro de 2 Samuel se muestra a un David que es humano, que tiene virtudes y también debilidades, tiene confianza y también temores; ante todo nos encontramos con un hombre que sabe confesar su debilidad, esta es una cualidad de la persona que vive humillada ante Dios, que reconoce su pequeñez ante la grandeza de Dios; esta es la persona que es capaz de arrepentirse cuando cae y capaz de analizarse a sí mismo honestamente en toda situación. Esta también es la clase de persona que está dispuesta a tomar la responsabilidad que Dios le da para su vida. La gran paradoja del poder divino es que se perfecciona en la debilidad confesada. El ser líder de la nación no era una tarea fácil, David se siente débil para guiar a un pueblo; pero David también reconoce su responsabilidad: él es un rey ungido por el pueblo y llamado por Dios. David no podía dejar de cumplir su responsabilidad.

Ninguna persona está capacitada para desempeñar el trabajo de Dios; cualquier persona que es llamada de Dios, se ve angustiada por su pequeñez ante una labor tan grande. Moisés se vio pequeño, tardo de habla y sin armas, ante la gran misión de hablar al faraón y sacar a su pueblo de Egipto; mas Dios le aseguró que iría con él y que haría maravillas aun con una vara. Jeremías se vio joven y delicado, ante el gran llamado de Dios de predicar un mensaje que incluía la destrucción y la edificación de su pueblo; mas Dios le quitó el temor, le puso sus palabras en su boca y lo constituyó sobre naciones y reinos; le ordenó que se ciñera y se levantara y que no se amedrentara, porque Jeremías sería como muro de bronce y una columna de hierro. Isaías vio su impureza, ante la visión de la santidad de Dios; mas Dios mismo lo limpió de su impureza y lo llamó a predicar. Pablo se vio muchas veces incapacitado por un aguijón en la carne, ante la gran misión que tenía por delante; mas Dios le enseñó que su gracia se fortalecía en la debilidad. Juan Calvino era tímido y encerrado; mas Dios le enseñó a confiar en un Dios soberano, convirtiéndolo en un gran líder de la Reforma protestante. Dios no esperaba perfección de cada uno de estos hombres, únicamente esperaba su dedicación y su sometimiento al llamado divino. A cada uno de ellos, Dios les dio lo que les faltaba. En cada caso, Dios les enseñó que no era por el poder humano, sino por su poder que su misión sería llevada a cabo.

El llamado de Dios para David no era un llamado fácil de llevar a cabo. Tenía que reinar sobre todo un pueblo. Es difícil para una persona gobernarse a sí misma y a su familia, ya no digamos a todo un pueblo. El llamado de David lo llamaba a tomar cargo de una esfera que no es fácil de manejar y controlar, como es la esfera de gobernar. David tomó en serio el llamado de Dios y buscó fortaleza en Dios.

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