2 de Samuel 1: David reina sobre Judá

2 de Samuel 1: David reina sobre Judá

2 de Samuel 1:1 Y aconteció después de la muerte de Saúl, que vuelto David de la derrota de los Amalecitas, estuvo dos días en Siclag:

David fue un hombre que tenía una gran fe en Dios. Esperaba que Dios cumpliera sus promesas. El primer libro de Samuel nos relata las luchas de David mientras esperaba ser rey de Israel (Samuel lo había ungido como rey de Israel muchos años antes). El rey Saúl comenzó a sentir celos de David debido a que el pueblo le estaba prodigando grandes alabanzas por sus hazañas. A la larga, los celos de Saúl llegaron a ser tan intensos que intentó matarlo. Como consecuencia, David tuvo que huir y esconderse. Por muchos años, David se escondió de Saúl en territorio enemigo, y en el árido desierto que estaba al sureste de Jerusalén. Quizá David se preguntó si la promesa de Dios de ser rey alguna vez se haría realidad, pero sus luchas lo prepararon para las grandes responsabilidades a las que se enfrentaría más tarde. El segundo libro de Samuel nos habla de cómo David fue finalmente recompensado por su paciencia, y su firme fe en Dios.

Cuando Saúl murió, David y sus hombres todavía seguían viviendo en Siclag, una ciudad filistea. Ya que Saúl lo había expulsado de Israel, David fingió lealtad a Aquis, un gobernante filisteo (1 Samuel 27). Ahí se encontraba a salvo de Saúl.

2 de Samuel 1:2 Y al tercer día acaeció, que vino uno del campo de Saúl, rotos sus vestidos, y tierra sobre su cabeza: y llegando á David, postróse en tierra, é hizo reverencia.

Rotos sus vestidos y tierra sobre su cabeza : Signos de dolor profundo, una astuta táctica del amalecita para ganar el favor de David.

2 de Samuel 1:3 Y preguntóle David: ¿De dónde vienes? Y él respondió: Heme escapado del campo de Israel.

2 de Samuel 1:4 Y David le dijo: ¿Qué ha acontecido? ruégote que me lo digas. Y él respondió: El pueblo huyó de la batalla, y también muchos del pueblo cayeron y son muertos: también Saúl y Jonathán su hijo murieron.

2 de Samuel 1:5 Y dijo David á aquel mancebo que le daba las nuevas: ¿Cómo sabes que Saúl es muerto, y Jonathán su hijo?

2 de Samuel 1:6 Y el mancebo que le daba las nuevas respondió: Casualmente vine al monte de Gilboa, y hallé á Saúl que estaba recostado sobre su lanza, y venían tras él carros y gente de á caballo.

La muerte de Saúl por medio del suicidio se recoge en 1 Samuel 31. Es probable que este amalecita haya fabricado la historia para agradar a David y así obtener alguna recompensa.

2 de Samuel 1:7 Y como él miró atrás, vióme y llamóme; y yo dije: Heme aquí.

2 de Samuel 1:8 Y él me dijo: ¿Quién eres tú? Y yo le respondí: Soy Amalecita.

2 de Samuel 1:9 Y él me volvió á decir: Yo te ruego que te pongas sobre mí, y me mates, porque me toman angustias, y toda mi alma está aún en mí.

2 de Samuel 1:10 Yo entonces púseme sobre él, y matélo, porque sabía que no podía vivir después de su caída: y tomé la corona que tenía en su cabeza, y la ajorca que traía en su brazo, y helas traído acá á mi señor.

2 de Samuel 1:11 Entonces David trabando de sus vestidos, rompiólos; y lo mismo hicieron los hombres que estaban con él.

David y sus hombres estaban visiblemente conmocionados por la muerte de Saúl, “Y lloraron y lamentaron y ayunaron hasta la noche”. David y sus hombres estaban visiblemente conmocionados por la muerte de Saúl. Esto muestra su genuino dolor por la pérdida de su rey, de su amigo Jonatán y de los otros soldados de Israel que murieron ese día. No estaban avergonzados por sentir dolor. En la actualidad, algunos consideran que el expresar nuestras emociones es signo de debilidad. Aquellos que desean parecer fuertes tratan de ocultar su dolor. Pero el duelo nos puede ayudar a manejar la gran pena cuando un ser querido muere.

2 de Samuel 1:12 Y lloraron y lamentaron, y ayunaron hasta la tarde, por Saúl y por Jonathán su hijo, y por el pueblo de Jehová, y por la casa de Israel: porque habían caído á cuchillo.

2 de Samuel 1:13 Y David dijo á aquel mancebo que le había traído las nuevas: ¿De dónde eres tú? Y él respondió: Yo soy hijo de un extranjero, Amalecita.

El hombre se identificó a sí mismo como amalecita del ejército de Saúl. El bien pudo haber sido un amalecita bajo jurisdicción israelita, pero lo más probable era que se tratara de un recogedor que se alimentaba de la carroña del campo de batalla.

Es obvio que estaba mintiendo tanto acerca de su identidad como de lo que había ocurrido en el campo de batalla. Debido a que traía consigo la corona de Saúl, algo que los filisteos no hubieran olvidado, podemos inferir que encontró muerto a Saúl en el campo de batalla antes de que llegaran los filisteos.

Una vida de engaños lleva al desastre. El hombre mintió para obtener alguna recompensa personal por haber matado al rival de David, pero interpretó mal el carácter de David. Si este lo hubiera recompensado por matar al rey, hubiera sido también culpable. En lugar de recompensarlo, David mandó ejecutar al mensajero. Mentir puede traer desastre sobre el mentiroso, aun por algo que no haya cometido.

Los amalecitas eran una tribu nómada cruel que frecuentemente llevaban a cabo incursiones sorpresivas en los pueblos de Canaán. Habían sido enemigos de Israel desde los tiempos de Moisés. David acababa de destruir un grupo de soldados amalecitas que habían quemado la ciudad y secuestrado a sus mujeres y niños. Probablemente este hombre no estaba consciente de las confrontaciones recientes que había tenido David con los amalecitas. Así provocó la ira de David al hacerse pasar por enemigo de Israel y al haber declarado que mató al rey elegido por Dios.

2 de Samuel 1:14 Y díjole David: ¿Cómo no tuviste temor de extender tu mano para matar al ungido de Jehová?

David siempre consideró a Saúl como ungido de Jehová , aun cuando Saúl había sido rechazado por Dios, odiaba a David e intentaba matarle. Pero David reverenciaba al Señor, quien lo había ungido.

2 de Samuel 1:15 Entonces llamó David uno de los mancebos, y díjole: Llega, y mátalo. Y él lo hirió, y murió.

¿Por qué consideró David que había sido un crimen matar al rey, aun cuando Saúl era su enemigo? David creía que sólo Dios podría quitar de su puesto al que El había ungido. Si asesinar al rey se convertía en algo común o usual, entonces toda la sociedad sería un caos. De esta manera, era cuestión de Dios, no suya, juzgar los pecados de Saúl. Debemos darnos cuenta que Dios ha colocado a los gobernantes como autoridades sobre nosotros. Debemos respetar sus funciones.

2 de Samuel 1:16 Y David le dijo: Tu sangre sea sobre tu cabeza, pues que tu boca atestiguó contra ti, diciendo: Yo maté al ungido de Jehová.

Tu sangre sea sobre tu cabeza : El mentiroso amalecita es responsable de su propia muerte. Este joven presumió haber hecho lo que el mismo David rechazó hacer en dos ocasiones, esto es, matar a Saúl, el ungido de Jehová.

2 de Samuel 1:17 Y endechó David á Saúl y á Jonathán su hijo con esta endecha.

Saúl había causado muchos problemas a David, pero cuando murió, David compuso un poema para el rey y su hijo. David tenía muchas razones para odiar a Saúl, pero aun así prefirió no hacerlo. Decidió ver lo que había hecho de bueno Saúl y olvidar los momentos cuando este lo había atacado. Se necesita valor para dejar a un lado las heridas y el odio y mostrar respeto por otra persona, especialmente un enemigo.

2 de Samuel 1:18 (Dijo también que enseñasen al arco á los hijos de Judá. He aquí que está escrito en el libro del derecho:)

David fue un músico talentoso. Tocaba el arpa, incorporó la música a los servicios de adoración del templo (1 Crónicas 25), y escribió muchos de los salmos. Aquí se nos dice que escribió un poema en memoria del rey Saúl y de su hijo Jonatán, el mejor amigo de David. La música jugó un papel muy importante en la historia de Israel.

Y dijo que debía enseñarse a los hijos de Judá : Se trataba de una endecha que aparecía en el libro de Jaser, o «El libro de los Justos», la más popular colección de cánticos de Israel.

2 de Samuel 1:19 Perecido ha la gloria de Israel sobre tus montañas! ­Cómo han caído los valientes!

La frase: ¡Cómo han caído los valientes! , se repite en versículos 25 y 27 y marca el comienzo de las tres secciones del cántico. «Los valientes» son Saúl y Jonatán.

2 de Samuel 1:20 No lo denunciéis en Gath, No deis las nuevas en las plazas de Ascalón; Porque no se alegren las hijas de los Filisteos, Porque no salten de gozo las hijas de los incircuncisos.

Gat y Ascalón eran dos ciudades filisteas.

2 de Samuel 1:21 Montes de Gilboa, Ni rocío ni lluvia caiga sobre vosotros, ni seáis tierras de ofrendas; Porque allí fué desechado el escudo de los valientes, El escudo de Saúl, como si no hubiera sido ungido con aceite.

Gilboa : Una cadena de colinas que corre diagonalmente, de noroeste a sudeste, para formar el límite meridional del valle de Jezreel (Armagedón). Alcanza una altura de más de 500 m. Las tierras de ofrendas producen frutos para la presentación de las primicias. El escudo . . . como si no hubiera sido ungido con aceite , o limpiado con aceite, todavía estaba manchado con la sangre del combate.

2 de Samuel 1:22 Sin sangre de muertos, sin grosura de valientes, El arco de Jonathán nunca volvió, Ni la espada de Saúl se tornó vacía.

2 de Samuel 1:23 Saúl y Jonathán, amados y queridos en su vida, En su muerte tampoco fueron apartados: Más ligeros que águilas, Más fuertes que leones.

2 de Samuel 1:24 Hijas de Israel, llorad sobre Saúl, Que os vestía de escarlata en regocijos, Que adornaba vuestras ropas con ornamentos de oro.

2 de Samuel 1:25 Cómo han caído los valientes en medio de la batalla! ­Jonathán, muerto en tus alturas!

2 de Samuel 1:26 Angustia tengo por ti, hermano mío Jonathán, Que me fuiste muy dulce: Más maravilloso me fué tu amor, Que el amor de las mujeres.

Al expresar “Más maravilloso fue tu amor que el amor de las mujeres”, David no estaba diciendo que tuvo una relación sexual con Jonatán. Los actos homosexuales quedaban absolutamente prohibidos en Israel. Levítico se refiere a la homosexualidad como “abominación”, y decreta la pena de muerte para aquellos que practican la homosexualidad. David simplemente estaba diciendo de nuevo la profunda hermandad y la relación constante que tuvo con Jonatán.

2 de Samuel 1:27 Cómo han caído los valientes, Y perecieron las armas de guerra!

David reina sobre Judá

La muerte de Saul

Un amalequita trae la noticia a David

David permaneció por algún tiempo bajo la protección del rey filisteo Aquis, con el cual hizo una alianza para protegerse de Saúl. Aquis en retorno por la alianza dio a David la ciudad de Siglag, y allí permaneció David junto con sus dos esposas Ajinoam y Abigail. Cuando el amalequita trajo la noticia de la muerte de Saúl, David se encontraba en Siglag; la ciudad había sido incursionada e incendiada por un ejército de amalequitas, pero David los persiguió y los destruyó. Tres días después de su victoria, vino un amalequita que servía en el ejército de Saúl, quien traía su ropa rasgada y su cabeza llena de tierra en señal de dolor y duelo; el ejército israelita había sido derrotado en Gilboa y Saúl y Jonatán habían caído muertos en la batalla.

David Pocos hombres son como David.

I. Como hombre era hermoso

1. De tez clara

2. De pelo rubio

3. De figura delicada y atlética

4. De aspecto franco e inocente

5. De ojos vivaces

II. Como pastor era bivocacional

1. De ovejas

(1) Luchó contra animales salvajes

(2) Luchó contra ladrones merodeadores

2. Conductor de su pueblo

III. Como guerrero era temerario

1. Por su valentía

2. Por sus colaboradores

3. Por sus conquistas

IV. Como rey era magnífico

1. Creador de un reino

2. Gobernante teocrático

3. Juez que honra a Dios y sirve al pueblo

V. Como salmista era principal

1. Fabricante e instrumentista

2. Poeta y escritor

3. Cantaautor

VI. Como profeta era visionario

1. Según Pedro

2. Según Jesucristo

3. Mesiánico

(1) Porque habla de Cristo

(2) Por ser tipo de Cristo

El amalequita trajo la noticia a David seguramente para ganar el favor de David, trajo a David la diadema y la argolla de Saúl, y mintió diciendo que él había terminado de dar muerte a Saúl (Saúl mismo había tomado su propia espada para quitarse la vida). David lamentó mucho la muerte de Saúl, Jonatán y los demás israelitas en el monte de Gilboa. En expresión de su dolor, David y los que le acompañaban se rasgaron sus vestiduras, lloraron y ayunaron hasta el anochecer; fue una expresión genuina de dolor por la muerte de aquellos israelitas. David, aunque estaba en alianza con un rey filisteo por razones de seguridad y protección, no se había vuelto traidor a su propio pueblo.

David sintió furor contra el amalequita que decía haber terminado con la vida de Saúl; ni David mismo se había atrevido a matar a Saúl; fue de mucha indignación para David el atrevimiento de aquel amalequita. David, quien siempre había demostrado respeto hacia la autoridad de Saúl, mandó la ejecución del amalequita.

Lamento por la muerte de Saúl y Jonatán

David era un hombre compasivo y misericordioso, y la muerte de Saúl y Jonatán le trajo profundo dolor. David expresó su dolor escribiendo el Canto del Arco, un canto fúnebre que expresaba su admiración por la valentía de Saúl y Jonatán, su amor profundo hacia Jonatán, y su tristeza por la muerte de ambos. El canto de David quedó escrito en el libro de Jaser, que significa justo, y que fue utilizado por el escritor como una fuente de información para la narración de la vida de David. El libro del justo era posiblemente un libro de poemas que narraba los grandes acontecimientos de la historia de Israel.

David lamentó la muerte de Saúl y Jonatán porque ellos habían sido los valientes que habían guiado a los israelitas en la lucha contra los filisteos. Saúl fue un hombre que manejó con destreza el escudo y la espada, instrumentos indispensables en las guerras de aquel tiempo; y Jonatán manejó con destreza el arco; ambos tuvieron gran velocidad y fuerza física que los hacía unos grandes guerreros; pero ahora, el escudo de Saúl yacía en la tierra como símbolo de los hechos de aquellos dos valientes que habían muerto; yacía en tierra como si no hubiera sido ungido con aceite; esta era una referencia a la costumbre de mantener en buen estado el escudo limpiándolo con aceite.

David lamentó la muerte de Saúl porque esa noticia sería una ocasión de alegría para los filisteos; era por seguro que las mujeres filisteas celebrarían la victoria como una humillación de Israel. David se imagina a las mujeres filisteas saliendo por las calles de sus ciudades, Gat y Ascalón, para celebrar la muerte del rey de Israel; era una humillación que David no deseaba para el pueblo de Israel.

David lamentó la muerte de Jonatán porque le tenía un profundo amor; que ese amor fuese más maravilloso que el amor de las mujeres, destaca el hecho de que era un amor nacido de una amistad leal, desinteresada, duradera y sacrificada. La palabra amor es la palabra hebrea ahabad, 160 se usaba para referirse a toda clase de amor: en Levítico se usa para referirse al amor al prójimo y en Exodo se usa para referirse al amor a Dios. El amor de David a Jonatán era un amor de pacto; y aunque aquí no se usa la palabra jesed que es la que designa el amor de pacto, la amistad entre David y Jonatán era una amistad de jesed, que perdura a través de cualquier circunstancia. El amor entre David y Jonatán soló puede compararse con el amor entre Rut y Noemí, y el amor entre Jesús y sus discípulos. La amistad entre David y Jonatán continúa siendo un testimonio a la amistad verdadera y duradera que puede existir entre dos personas.

El canto de David termina con un lamento: ¡Cómo han caído los valientes, y se han perdido las armas de guerra! Esta expresión conlleva tristeza, pero también conlleva a la reflexión en cuanto a la manera en que Saúl usó su valor y su fuerza. Saúl no usó su fuerza física junto con la fortaleza que viene de la dependencia de Dios, tampoco usó Saúl su valor junto con la sabiduría que viene de Dios. ¡Qué triste era ver tanta valentía y tanta fuerza fracasada por falta de sometimiento a la dirección de Dios!

Ante la muerte de Saúl, David demostró una gran dignidad, respeto y admiración por Saúl. La muerte de Saúl significaba el camino de entrada al trono para David; sin embargo, David tomó tiempo, junto con el pueblo, para lamentar la muerte de Saúl. David sabía que era tiempo de luto para el pueblo, y que no era tiempo de recriminación, sino de perdón y de búsqueda de la unidad entre el pueblo. La excelencia de espíritu de David, la hace notar Matthew Henry en su comentario, dando cuatro aspectos significativos de esa excelencia de espíritu que demostró David en su canto: su generosidad para Saúl, su gratitud hacia Jonatán, su preocupación por el honor de Dios, y su preocupación por el bien público de Israel.

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