2 de Reyes 6: Eliseo recupera el hacha hundida

2 de Reyes 6: Eliseo recupera el hacha hundida

2 de Reyes 6:1 Los hijos de los profetas dijeron a Eliseo: –Mira, el lugar en que vivimos contigo es estrecho para nosotros.

2 de Reyes 6:2 Vayamos ahora al Jordán, tomemos cada uno una viga y hagamos allí un lugar donde habitar. –Id, pues –respondió Eliseo.

2 de Reyes 6:3 –Te rogamos que vengas con tus siervos –dijo uno. –Iré –respondió él.

2 de Reyes 6:4 Se fue, pues, con ellos y, cuando llegaron al Jordán, cortaron la madera.

2 de Reyes 6:5 Pero aconteció que mientras uno derribaba un árbol se le cayó el hacha al agua, y gritó diciendo: –¡Ah, señor mío, era prestada!

2 de Reyes 6:6 –¿Dónde cayó? –preguntó el varón de Dios. Él le mostró el lugar. Entonces Eliseo cortó un palo, lo echó allí e hizo flotar el hacha.

2 de Reyes 6:7 –Recógela –dijo Eliseo. El otro extendió la mano y la recogió.

El incidente del hacha que flotó se registra para demostrar el cuidado y la provisión de Dios para aquellos que confían en El, aun en los sucesos insignificantes de la vida diaria. Dios siempre está presente. Colocado entre la curación de un general sirio y la liberación del ejército israelita, este milagro muestra el contacto personal de Eliseo con los estudiantes que estaban aprendiendo a ser profetas. A pesar de que tenía el respeto de los reyes, Eliseo nunca se olvidó del cuidado de los fieles. No permita que la importancia de su trabajo lo desvíe de su preocupación por la necesidad humana.

2 de Reyes 6:8 Eliseo y los sirios[a] Estaba el rey de Siria en guerra contra Israel, y en consejo con sus siervos dijo: «En tal y tal lugar estará mi campamento».[b]

El rey de Siria era probablemente Ben-adad II (quien gobernó alrededor de los años 860-841 a.C.)

2 de Reyes 6:9 Entonces el varón de Dios envió a decir al rey de Israel: «No pases por tal lugar, porque los sirios van hacia allá».

2 de Reyes 6:10 De manera que el rey de Israel enviaba gente a aquel lugar que el varón de Dios le había dicho. Así lo hizo una y otra vez con el fin de cuidarse.

2 de Reyes 6:11 El corazón del rey de Siria se turbó por esto, así que llamó a sus siervos y les dijo: –¿No me descubriréis vosotros quién de los nuestros está de parte del rey de Israel?

2 de Reyes 6:12 Uno de los siervos respondió: –No, rey y señor mío; el profeta Eliseo, que está en Israel, es el que hace saber al rey de Israel las palabras que tú hablas en tu habitación más secreta.[c]

2 de Reyes 6:13 El rey ordenó: –Id y ved dónde está, para que yo envíe a apresarlo. Alguien le dijo: –Está en Dotán.[d]

2 de Reyes 6:14 Y el rey envió allí gente de a caballo, carros y un gran ejército, los cuales llegaron de noche y sitiaron la ciudad.

Gracias al don profético recibido, Eliseo pudo informar a Joram de la estrategia de Ben-adad, quien enviaría un gran ejército para capturar al profeta. Que el ejército viniese de noche revela que los sirios no estaban realmente convencidos de que Eliseo era capaz de anticipar sus movimientos. El hecho de que Ben-adad decidiera enviar un gran ejército indica que los sirios no estaban dispuestos a correr riesgo alguno.

2 de Reyes 6:15 El criado que servía al varón de Dios se levantó de mañana y salió. Al ver que el ejército tenía sitiada la ciudad, con gente de a caballo y carros, dijo a Eliseo: –¡Ah, señor mío! ¿qué haremos?

2 de Reyes 6:16 Eliseo respondió: –No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos.

2 de Reyes 6:17 Y oró Eliseo, diciendo: «Te ruego, Jehová, que abras sus ojos para que vea». Jehová abrió entonces los ojos del criado, y este vio que el monte estaba lleno de gente de a caballo y de carros de fuego alrededor de Eliseo.[e]

El reino invisible y la guerra victoriosa. La guerra de la fe. La lección que Elías le enseñó a su siervo fue que para creer lo imposible uno primero debe ver lo invisible. El texto nos habla de una guerra entre Siria e Israel, donde el profeta Elías a través de la percepción profética, le informa a su pueblo sobre las tácticas enemigas. He aquí la lección: la oración es la clave para discernir las estratagemas de nuestro adversario. Además, la clave para superar el pánico del siervo de Elías fue permitirle ver lo invisible. Nótense estas palabras cruciales: «¡Elías oró!» Elías no le pidió a Dios que simplemente hiciera otro milagro, sino que le permitiera ver dentro de otra dimensión. La respuesta vino de inmediato: «Entonces Jehová abrió los ojos del criado, y miró; y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo».

Estos versículos han sido fuente de mucho consuelo para los creyentes de todas las épocas. Como dice Romanos 8:31, «Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?».

El siervo de Eliseo ya no tuvo más miedo cuando vio el poderoso ejército celestial de Dios. La fe revela que Dios está haciendo más por su pueblo de lo que nos podemos dar cuenta por medio de la vista. Cuando se enfrente a dificultades que parecen infranqueables, recuerde que los recursos espirituales están ahí aun cuando no pueda verlos. Vea a través de los ojos de la fe y permita que Dios le muestre sus recursos. Si usted no ve a Dios obrando en su vida, probablemente haya un problema con su visión espiritual, y no con el poder de Dios.

2 de Reyes 6:18 Cuando los sirios descendían hacia él, oró Eliseo a Jehová, y dijo: «Te ruego que hieras con ceguera a esta gente».[f] Y Jehová los hirió con ceguera, conforme a la petición de Eliseo.

2 de Reyes 6:19 Después les dijo Eliseo: «No es este el camino ni es esta la ciudad; seguidme y yo os guiaré al hombre que buscáis». Y los guió a Samaria.

2 de Reyes 6:20 Cuando llegaron a Samaria, dijo Eliseo: «Jehová, abre los ojos de estos para que vean».[g] Jehová les abrió los ojos y vieron que se hallaban en medio de Samaria.

2 de Reyes 6:21 Al verlos el rey de Israel, le preguntó a Eliseo: –¿Los mataré, padre mío?[h]

2 de Reyes 6:22 Él le respondió: –No los mates. ¿Matarías tú a los que tomaste cautivos con tu espada y con tu arco? Sírveles pan y agua; que coman y beban, y que vuelvan a sus señores.

Eliseo dijo al rey que no masacrara a los sirios. El rey no debía acreditarse la gloria por algo que solo Dios había hecho. Al colocar comida y agua delante de ellos, él estaba amontonando «ascuas de fuego» sobre sus cabezas

2 de Reyes 6:23 Entonces se les preparó una gran comida. Cuando hubieron comido y bebido, los despidió, y ellos volvieron a su señor. Y nunca más vinieron bandas armadas de Siria a la tierra de Israel.

No se sabe cuánto tiempo permanecieron los sirios alejados de Israel, pero probablemente pasaron algunos años antes de la invasión registrada en 6.24. Los sirios debieron haberse olvidado del tiempo en que su ejército entero fue cegado en forma sobrenatural y enviado a casa.

2 de Reyes 6:24 Eliseo y el sitio de Samaria. Después de esto aconteció que Ben-adad, rey de Siria, reunió todo su ejército, subió y sitió a Samaria.[i]

Este fue probablemente Ben-adad II, cuyo padre gobernó Siria en los días del rey Baasa. Eliseo frustró constantemente los intentos de Ben-adad por tomar control de Israel.

2 de Reyes 6:25 A consecuencia de aquel sitio, hubo una gran hambruna en Samaria; tan duro era, que la cabeza de un asno se vendía por ochenta piezas de plata, y la cuarta parte de un cab de estiércol de palomas por cinco piezas de plata.

Cuando una ciudad como Samaria se enfrentó a la hambruna, no fue un asunto insignificante. A pesar de que levantaron suficiente comida para alimentar al pueblo durante una temporada específica, no tuvieron suficiente para mantenerlo en tiempos prolongados de emergencia cuando todos los suministros fueron cortados. Esta hambruna fue tan severa que las madres comenzaron a comerse a sus hijos. Deuteronomio 28:49-57 predice que esto sucedería cuando el pueblo de Israel rechazara el liderazgo de Dios.

2 de Reyes 6:26 Al pasar un día el rey de Israel por el muro, una mujer le gritó: –Ayúdanos, rey y señor mío.

2 de Reyes 6:27 El rey respondió: –Si no te salva Jehová, ¿con qué te puedo salvar yo? ¿Con lo del granero o del lagar?

2 de Reyes 6:28 Y añadió el rey: –¿Qué tienes? Ella respondió: –Esta mujer me dijo: “Trae acá a tu hijo, nos lo comemos hoy y mañana comeremos al mío”.

2 de Reyes 6:29 Cocimos, pues, a mi hijo, y nos lo comimos. Al día siguiente yo le dije: “Trae acá a tu hijo para que nos lo comamos”. Pero ella ha escondido a su hijo.[j]

2 de Reyes 6:30 Cuando el rey oyó las palabras de aquella mujer, rasgó sus vestidos, pasó por el muro y el pueblo vio las ropas ásperas que traía ceñidas a su cuerpo.[k]

2 de Reyes 6:31 Y el rey exclamó: «Traiga Dios sobre mí el peor de los castigos, si la cabeza de Eliseo hijo de Safat[l] queda hoy sobre sus hombros». 2 de Reyes 6:32 Eliseo estaba sentado en su casa, y con él estaban sentados los ancianos.[m] El rey le había enviado un hombre, pero antes que el mensajero llegara, Eliseo dijo a los ancianos: –¿No habéis visto cómo este hijo de homicida[n] envía a cortarme la cabeza? Mirad, pues, cuando llegue el mensajero cerrad la puerta e impedidle entrar. ¿Acaso no se oye tras él el ruido de los pasos de su amo?

2 de Reyes 6:33 Aún estaba hablando con ellos, cuando el mensajero descendió adonde él estaba y le dijo: –Ciertamente todo este mal viene de Jehová. ¿Qué puedo esperar ya de él?

Un tratamiento al enemigo como este, evidenció la confianza de Israel en Dios como su protector y, además, constituyó un movimiento hacia el establecimiento de relaciones pacíficas entre Israel y Siria.

Mientras Israel persistió en sus pecados, Dios levantó a Ben – adad para que le sirviera de adversario y lo hiciera retornar a él. El sitio de los sirios de Ben-adad fue tan severo que causó hambruna e Israel recurrió al canibalismo, y Joram culpó a Eliseo de la tragedia.

¿Por qué culpó el rey a Eliseo de la hambruna y de los problemas del bloqueo? Aquí tenemos algunas de las respuestas posibles.

(1) Algunos comentaristas dicen que Eliseo debió haber dicho al rey que confiara en Dios para la liberación. El rey hizo esto y hasta estaba vestido de cilicio, pero ahora la situación parecía sin esperanza. Aparentemente el rey pensó que Eliseo le había dado un mal consejo y ni siquiera Dios podría ayudarlo.

(2) Durante años existió un conflicto entre los reyes de Israel y los profetas de Dios. Los profetas a menudo predecían cosas sombrías debido a la maldad de los reyes, así que los reyes los veían como los causantes de los problemas. Por lo tanto, el rey de Israel estaba tremendamente frustrado y enojado con Eliseo.

(3) El rey debió haber recordado cuando Elías ayudó a detener la hambruna. Al saber que Eliseo era un hombre de Dios, quizá pensó que Eliseo podía hacer cualquier milagro que quisiera y estaba enojado porque no había venido al rescate de Israel.

Personas que resucitaron de la muerte

Dios es todo poderoso. Nada en la vida está más allá de su control, ni siquiera la muerte.

Elías resucitó a un niño: 1 de Reyes 17:22

Eliseo resucitó a un niño: 2de Reyes 4:34, 35

Los huesos de Eliseo resucitan a un hombre: 2de Reyes 13:20, 21

Jesús resucitó a un niño: Lucas 7:14, 15

Jesús resucitó a una niña: Lucas 8:52-56

Jesús resucitó a Lázaro: Juan 11:38-44

Pedro resucitó a una mujer: Hechos 9:40, 41

Pablo resucitó a un hombre: Hechos 20:9-20

La recuperación del hacha prestada a un profeta

La comunidad de los profetas pidió permiso a Eliseo para ir al río Jordán con el fin de cortar madera para construir una nueva residencia, que también probablemente serviría como salón de reunión, pues la anterior ya les resultaba pequeña. Evidentemente había un bosque cerca del río. Además de concederles permiso, Eliseo aceptó la invitación de acompañarles. Al cortar un tronco, a uno de los profetas se le cayó al agua un hacha prestada. Evidentemente era una herramienta tan cara que tuvo que rogar para que se la prestara. Clamó por la ayuda de Eliseo quien, después de ser informado del lugar en el que había caído el hierro, cortó un palo, lo arrojó allí e hizo que el hacha saliera a flote. Aunque en otras situaciones Eliseo empleó más a las personas para cooperar en resolver sus problemas, esta vez solo al final lo hizo, ordenando al profeta que la recogiera

El texto en heb. enfatiza que la herramienta era de hierro, sin aclarar el tipo de instrumento. En los tiempos del rey David solo los más poderosos de Israel y los filisteos disfrutaban del hierro. Sin duda era muy caro, y el profeta era un pobre sin recursos si juzgamos en base al caso de la viuda de otro profeta. Cabe señalar que aquí no se cumple ninguna palabra profética; no se emitió ninguna sentencia o promesa; tampoco hubo condenación del profeta por acción alguna. Además, no demuestra la presciencia de Eliseo porque se le tuvo que informar el lugar del incidente, pero sí presenta a Eliseo como un líder que responde con simpatía de manera inmediata y decisiva a las necesidades humanas. ¿Por qué Eliseo respondió tan rápido al clamor del hombre? Se trata de una recompensa por una labor sacrificada y fiel, contrario al caso anterior donde a Guejazi se le castigó por su deslealtad.

No obstante las interpretaciones racionalistas, el texto sagrado actual sugiere que el poder de Dios penetra al mundo del diario vivir para efectuar cambios singulares. Flota el hierro. Los pobres y humildes reciben fuerzas renovadas y soluciones a sus problemas. Las personas sin honor reciben lugares de preferencia. Los pecadores culpables son declarados exonerados. Los perdidos son hallados. Los muertos son resucitados. Estos actos son tan increíbles como lo que hizo Eliseo en este pasaje dentro del mundo material.

La protección de los israelitas de emboscadas y la captura de los soldados sirios. Durante el conflicto bélico entre Siria e Israel, Eliseo divulgaba a su rey los planes de emboscada del rey de Siria, lo cual permitió a los israelitas evitar la derrota en varias ocasiones. Al percatarse de esto, el rey de Siria se preocupó grandemente y preguntó sobre la existencia de un espía, pero se le informó que el enemigo e informante era el profeta Eliseo, que revelaba aun los más recónditos secretos contados al rey en lo más privado. En seguida determinó secuestrarlo, y recurrió a la fuerza, como lo intentó el rey Ocozías con Elías; pero Eliseo trató al ejército sirio con una mano más suave que Elías.

Al descubrir el paradero del profeta en Dotán, unos 18 km. al norte de Samaria, el rey mandó una enorme fuerza militar para capturar a un solo hombre. El siervo de Eliseo los vio en la madrugada y con alarma se lo comunicó a su amo, pero el profeta oró (solamente aquí y en el 4:33 se hace mención de la oración de Eliseo) para que su criado viera la fuerza de fuego que les proveía protección divina. En el momento del ataque, con evidente tranquilidad y lleno de seguridad, Eliseo pronunció la palabra profética en forma de otra oración, y todos los sirios quedaron ciegos. Su oración fue un arma indispensable. Luego con sutileza y disimulo Eliseo los llevó a Samaria en busca del hombre que querían capturar. Y efectivamente los soldados encontraron al profeta en Samaria. En heb. la palabra para ceguera (sanver) no necesariamente quiere decir que no pueden ver nada sino que puede sugerir una condición de visión confusa como que se ven cosas que no están o viceversa. Evidentemente aquí se trata de visión confusa que envolvía un impedimento de manera que al principio no reconocieron a Eliseo, pero podían seguirlo a Samaria.

En la ciudad capital de Israel, una vez más Eliseo pronunció la palabra profética en forma de oración para que abrieran sus ojos. Mientras que su siervo personifica el miedo y la desesperación que vienen cuando uno depende exclusivamente del juicio humano y su sentido común, Eliseo personifica la confianza que nace de la fe genuina cuando uno depende del poder de Dios. Cuando Dios está de nuestro lado ¿quién puede permanecer en contra? Los que intentaron apresar al varón de Dios resultaron presos de verdad (comp. la ironía similar entre Guejazi y Naamán). Uno en las manos de Dios vale más que miles de rebeldes y desobedientes.

Cuando el rey de Israel vio a los soldados sirios, con evidente incertidumbre balbuceó acerca de matarlos. (La forma normal de dirigirse a un profeta era señor; únicamente los reyes lo llamaban padre. Además, a veces se usaba esta expresión para referirse al rey y al sacerdote) Pero Eliseo no se lo permitió ya que la costumbre era esclavizar a los prisioneros de guerra en vez de matarlos, excepto en el caso de una guerra santa. Probablemente Eliseo quería avergonzar a sus enemigos con su bondad y así impresionarlos del poder todo suficiente de Jehová. Con una masacre, el efecto pacífico de su captura milagrosa se hubiera perdido. Por eso al libertarlos se glorificó el poder de Jehová y se aseguró la paz por un tiempo. Además, al libertarlos demostró interés generoso en el bienestar de los prisioneros. Los trató como invitados a celebrar una fiesta con los derrotados antes de enviarlos en Siria a su amo, aún más humillado. Debido a esta desgracia cesaron las hostilidades por lo menos temporeramente y se difundió la fama del profeta de Jehová en el extranjero.

Cabe señalar que esta narración relata cuatro milagros del profeta: su conocimiento sobrenatural de los planes del enemigo, la apertura de los ojos del siervo que le permitió ver las huestes celestiales, la acción de cegar a los sirios y la restauración de su vista. El pasaje enseña con claridad que Dios controla la historia de su pueblo mediante la persona que elige. Todo el poderío de un gobierno y un ejército es solo un chiste comparado con los caballos y carros de Jehová en la presencia de la palabra profética. El rey y su estructura burocrática ineficiente son indefensos; por eso necesitan la palabra profética para ser rescatados.

La hambruna causada por el sitio de Samaria y el cumplimiento de la palabra profética, 6:24-7:20 ¿Cuál es la relación de este evento con el anterior? Algunos afirman que este incidente probablemente no ocurrió después del anterior, porque este comienza con un estado de guerra entre los dos países mientras el anterior termina con una paz forzosa debido a la presciencia del profeta de Dios. Otros postulan un intervalo de un largo tiempo después del incidente anterior. Otros ven una diferencia en el anterior que involucraba una incursión o invasión fronteriza repentina y sorpresiva por un destacamento, con este que describe una guerra total entre los dos reyes.

De todas formas, Benadad de Siria, uno de varios reyes con ese nombre real pero posiblemente el mismo que atacó a Acab, mandó sitiar a Samaria, lo cual causó una hambruna en la ciudad capital. Como consecuencia hubo una inflación exorbitante demostrada por el costo excesivo en el mercado de alimentos exóticos e inmundos, como fue el caso de la cabeza del asno. Aunque Josefo sugiere que el estiércol de palomas fue precisamente eso y que se usó como un sustituto para la sal, otros sugieren otras posiblidades como alguna planta comestible o usada como leña, como cáscaras no comestibles. En otras ocasiones los desesperados aun comían excremento humano. La Biblia de Jerusalén traduce el hebreo como “un par de cebollas silvestres”. Como quiera que se identifique, se trata de más de un litro de un alimento sin sabor con un costo exorbitante. Señala así la profundidad de la desesperación del pueblo.

Durante este tiempo, mientras el rey de Israel caminaba sobre la muralla de la ciudad, una mujer le gritó pidiéndole socorro. No es posible identificar al soberano con certeza, aunque el contexto sugiere su identificación como Joram. El más alto oficial del país se sentía impotente para ayudarla con vino o granos, los productos básicos y principales de su época; igualmente le fue imposible emitir una sentencia justa que les diera esperanza. En realidad, ella no le pedía alimentos, sino más bien quería autorización para guisar al hijo de la otra mujer con quien había pactado comerlo. Aparentemente la mujer no sentía la muerte de su hijo, pero sí la injusticia de la vecina que no guardó su promesa.

Dicha petición le causó al rey mucho dolor y de momento, a la ligera, culpó a Eliseo por su dilema e hizo un juramento de acabar con el culpable. ¿Se relaciona en parte la actitud del rey con el relato anterior donde a causa de Eliseo se dejó en libertad a los soldados sirios en vez de liquidar aquella fuerza militar? Sólo si los relatos siguen una secuencia cronológica, tendría sentido. La otra motivación del rey sería de asco por el canibalismo de su pueblo hambriento que estas dos mujeres ilustran. Ya frustrado y desesperado, no esperaba ayuda de Dios; tampoco admitía su propia responsabilidad por la situación sino culpó al asesor que probablemente aconsejó la resistencia a los sirios prometiendo su liberación. Por lo tanto, precipitadamente culpó a Eliseo, el representante de Dios, y determinó matarlo, pues pudo haber prevenido el hambre y no lo hizo o supuestamente podría acabar con ella ahora si quisiera, pero no lo hacía. Ese preciso momento en vez de hacer algo para mejorar la situación se encontraba en su casa sentado como un inútil.

En realidad, en ese momento Eliseo se encontraba reunido con los ancianos de la ciudad, evidentemente discutiendo la difícil situación del pueblo de Samaria o del profeta con dos reyes en su contra. Debido a su presciencia especial, como en el caso del 6:8-12, sabía de la amenaza del rey enfurecido que le estaba acusando irracional e injustamente. Por eso ordenó que no se abriera la puerta para el verdugo del rey. ¿Tenía Eliseo miedo o sabía que el rey cambiaría de opinión? Lo más probable es que mandó cerrar la puerta anticipando un cambio en la orden del rey, aunque aun a un siervo de Dios le llegan momentos de miedo y terror, como fue el caso de su mentor Elías, quien corrió hacia el sur, lejos de la odiosa reina que le tenía cólera. Si la acción de Eliseo demuestra miedo de verdad, entonces presenta un cuadro contrario a su total confianza. De todas maneras, el mensajero del rey se acercó más rápidamente de lo que se esperaba o uno que acompañaba al rey llegó antes de cerrar bien la puerta; por lo menos con su llegada, en seguida el rey le hizo a Eliseo una pregunta, que a la vez que culpaba a Jehová por el hambre, quería saber qué anticipar en el futuro.

Eliseo respondió con la palabra profética esperanzadora informándole de que el hambre terminaría el siguiente día. La señal sería una bajada de precios en el mercado. En ese momento el precio de la cebada era el doble lo normal. Un oficial incrédulo que acompañó al rey desafió la palabra profética, y como consecuencia Eliseo respondió con otra palabra profética; ese mismo incrédulo que dudaba de las promesas de Dios sería testigo de su cumplimiento, pero no se beneficiaría de ello.

Mientras tanto, cuatro leprosos cerca de la entrada de la ciudad llegaron a la conclusión de que tendrían la misma posibilidad de sobrevivir en el campamento de los sirios que en la sombra de los morros de Samaria. Por lo tanto, al anochecer, se fueron a los cuarteles del enemigo y los encontraron desiertos. Debido a un ruido de guerra que implicaría un ejército enemigo que venía del norte —heteos— y otro del sur —egipcios— con pánico el ejército sirio huyó al este hacia el río Jordán, abandonando todas sus provisiones, armas y tiendas de campaña intactas o en el camino al Jordán. Al principio, los leprosos con voracidad se apresuraron a recoger de la abundancia para sí, pensando solamente en sí mismos; luego recapacitaron, reconociendo que sus actos egoístas no estaban bien.

En seguida fueron al rey de Israel para comunicarle la buena noticia, pero este sospechaba una emboscada de parte del enemigo. Luego, a sugerencia de un oficial, envió cinco hombres a caballo para espiar el paradero de los sirios. La investigación confirmó el informe de los leprosos. El pueblo, al darse cuenta de la situación cambiada, se apresuró a salir, empeñado en saquear el campamento. De manera que se cumplió la palabra profética dos veces: se vendían los alimentos al precio barato predicho por el Señor, y el oficial que fue testigo de aquello no sobrevivió para beneficiarse de él, pues la gente lo atropelló en la entrada de la cuidad. Note que fueron los desechados de la sociedad los que llevaron la buena noticia del rescate; se castigó al incrédulo por su escepticismo; las multitudes que recibieron la buena noticia con fe, recibieron la rica bendición de una vida nueva inmediata; así se defiende el honor del profeta, porque el castigo seguro esperó al burlador.

Una vez más se recalca la impotencia del gobierno para resolver un problema agobiante, frente al poder divino que sí puede hacerlo. Por medio de su profeta y su palabra, Jehová dio la victoria. El cambio de fortuna de los pobres hambrientos no dependía de una revolución política, sino que se logró por medio de la guerra santa lidiada exclusivamente por el Señor. La gente pobre pisoteó a los opresores como resultado de la distribución de las bendiciones de Dios y de la falta de fe del oficial.

Este relato nos enseña cómo confrontar y sobrevivir a una hambruna. El hambre en las vidas de las personas varía, porque puede ser hambre, de alimento, de la palabra de Dios, de espíritu, de valor, de esperanza, de amistad, de paciencia o de justicia. Puede tocar todos los niveles de la sociedad; no existe solución en la política excepto cuando el poder de Dios logra compenetrarla. A veces el Estado considera al profeta de la palabra de Dios como un enemigo de manera que se tenga que buscar protección; impera, entonces, la necesidad de esperar en Jehová a que su ayuda llegue en el momento divino en la forma apropiada.

Dentro de la providencia de Señor su palabra de esperanza quiebra la desesperación y el hambre de los que no dudan; los que esperan en el Señor verán que Dios gobierna y resuelve situaciones imposibles para otros. Hay que esperar, hay que escuchar y creer las promesas de Dios que puedan ser cumplidas aun por la suerte de unos leprosos miserables; hay que confiar porque nuestro Dios presta atención a los pobres; utiliza a los despreciables para una renovación de un porvenir que está fuera del alcance de un gobernante lastimoso.

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