2 de Reyes 10: Jehú extermina la casa de Acab

2 de Reyes 10:1 Jehú extermina la casa de Acab. Acab tenía en Samaria setenta hijos,[a] así que Jehú escribió cartas y las envió a Samaria a los principales de Jezreel, a los ancianos y a los tutores de los hijos de Acab, diciendo:[b]

Prontamente, Jehú se puso en marcha para cumplir el mandato divino de acabar con la casa de Acab. Ejecutó a los setenta hijos de Acab (sus descendientes en Samaria), mató a los cuarenta y dos hermanos (parientes) de Ocozías, y por último exterminó al resto de la familia de Acab en Samaria. Todo esto como castigo del mal causado por la cuarta dinastía y para que se cumpliera la profecía de Elías.  La última acción de Jehú fue destruir el culto a Baal en Jerusalén y quemar su templo.

2 de Reyes 10:2 «Inmediatamente que lleguen estas cartas a vosotros, como tenéis a los hijos de vuestro señor, y también tenéis carros y gente de a caballo, la ciudad fortificada y las armas,

2 de Reyes 10:3 escoged al mejor y al más recto de los hijos de vuestro señor, ponedlo en el trono de su padre y pelead por la casa de vuestro señor».

2 de Reyes 10:4 Pero ellos tuvieron gran temor y dijeron: «Si dos reyes no pudieron resistirle, ¿cómo le resistiremos nosotros?».

2 de Reyes 10:5 Entonces el mayordomo, el gobernador de la ciudad, los ancianos y los tutores enviaron a decir a Jehú: «Siervos tuyos somos y haremos todo lo que nos mandes. No elegiremos como rey a ninguno, haz lo que bien te parezca».

2 de Reyes 10:6 Les escribió por segunda vez diciendo: «Si estáis de mi parte y queréis obedecerme, tomad las cabezas de los hijos varones de vuestro señor y venid a verme a Jezreel mañana a esta hora».[c] Los setenta hijos varones del rey estaban con los principales de la ciudad, que los criaban.

2 de Reyes 10:7 Cuando recibieron las cartas, tomaron a los hijos del rey y degollaron a los setenta varones; pusieron sus cabezas en canastas y se las enviaron a Jezreel.

Esto cumple la profecía de Elías de que ningún descendiente varón de Acab sobreviviría

2 de Reyes 10:8 Y llegó un mensajero a darle la noticia diciendo: –Han traído las cabezas de los hijos del rey. Él le respondió: –Ponedlas en dos montones a la entrada de la puerta, hasta la mañana.

2 de Reyes 10:9 A la mañana siguiente salió Jehú y, puesto en pie, dijo a todo el pueblo: «Vosotros sois inocentes. Fui yo quien conspiró contra mi señor y le dio muerte; pero, ¿quién ha dado muerte a todos estos?

2 de Reyes 10:10 Sabed ahora que de la palabra que Jehová habló sobre la casa de Acab nada caerá en tierra, y que Jehová ha cumplido lo que dijo por medio de su siervo Elías».[d]

2 de Reyes 10:11 Mató entonces Jehú a todos los que habían quedado de la casa de Acab en Jezreel, a todos sus príncipes, a todos sus familiares y a sus sacerdotes, hasta que no quedó ninguno.

En su celo, Jehú fue más allá del mandato de Dios en este baño de sangre. El profeta Oseas anunció más tarde el castigo sobre la dinastía de Jehú por esta matanza sin sentido. Muchas veces en la historia, personas “religiosas” han mezclado fe con ambición personal, poder o crueldad, sin el consentimiento ni la bendición de Dios. Es un error usar a Dios o la Biblia para permitir que continúe la opresión. Cuando la gente ataca el cristianismo debido a las atrocidades que los “cristianos” han realizado, ayúdeles a ver que estos hombres y mujeres estaban usando la fe para sus propios fines políticos, y no para seguir a Cristo.

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