2 de Crónicas 35 Celebración de la Pascua

2 de Crónicas 35: Celebración de la Pascua

2 de Crónicas 35:1 Josías celebra la Pascua (2 R 23.21-23) Josías celebró la Pascua[a] a Jehová en Jerusalén, y sacrificaron la Pascua a los catorce días del mes primero.

2 de Crónicas 35:2 Puso también a los sacerdotes en sus oficios y los confirmó en el ministerio de la casa de Jehová.

2 de Crónicas 35:3 Dijo además a los levitas que enseñaban a todo Israel y que estaban dedicados a Jehová: «Poned el Arca santa en la casa que edificó Salomón hijo de David, rey de Israel, para que no la carguéis más sobre los hombros. Servid ahora a Jehová, vuestro Dios, y a su pueblo Israel.[b]

En los días de Moisés, uno de los deberes de los levitas era el de cargar el arca del pacto cada vez que Israel se trasladaba. «Poned el arca santa en la casa que edificó Salomón» implica que pudo haber sido removida durante los reinados de los reyes malvados anteriores, Manasés y Amón. El arca ahora estaría ubicada en el templo en forma definitiva y ya no sería cargada de aquí para allá en procesiones, como lo fue en el desierto. Josías simplemente estaba diciendo a los levitas que ahora tenían libertad para tomar otras responsabilidades

2 de Crónicas 35:4 Preparaos según las familias de vuestros padres, por vuestros turnos, como lo ordenaron David, rey de Israel, y Salomón, su hijo.[c]

2 de Crónicas 35:5 Estad en el santuario según la distribución de las familias de vuestros hermanos, los hijos del pueblo, y según la distribución de la familia de los levitas.[d]

2 de Crónicas 35:6 Sacrificad luego la Pascua, santificaos y preparadla para que vuestros hermanos puedan cumplir la palabra de Jehová dada por medio de Moisés».[e]

2 de Crónicas 35:7 Luego dio el rey Josías a los del pueblo ovejas, corderos y cabritos de los rebaños, en número de treinta mil, y tres mil bueyes, todo para la Pascua, para todos los que se hallaban presentes. Todo esto provenía de la hacienda del rey.

2 de Crónicas 35:8 También sus príncipes dieron con liberalidad al pueblo y a los sacerdotes y levitas. Hilcías, Zacarías y Jehiel, oficiales de la casa de Dios, dieron a los sacerdotes, para celebrar la Pascua, dos mil seiscientas ovejas y trescientos bueyes.[f]

2 de Crónicas 35:9 Asimismo Conanías, Semaías y Natanael, sus hermanos, y Hasabías, Jeiel y Josabad, jefes de los levitas, dieron a los levitas, para los sacrificios de la Pascua, cinco mil ovejas y quinientos bueyes.

2 de Crónicas 35:10 Preparado así el servicio, los sacerdotes se colocaron en sus puestos, y asimismo los levitas en sus turnos, conforme al mandamiento del rey.

2 de Crónicas 35:11 Entonces sacrificaron la Pascua; y rociaban los sacerdotes la sangre recibida de manos de los levitas, y los levitas desollaban las víctimas.

2 de Crónicas 35:12 Tomaron luego del holocausto, para dar conforme a los repartimientos de las familias del pueblo, a fin de que ofrecieran a Jehová según está escrito en el libro de Moisés; y asimismo tomaron de los bueyes.

2 de Crónicas 35:13 Asaron la Pascua al fuego conforme a la ordenanza;[g] pero lo que había sido santificado lo cocieron en ollas, en calderos y sartenes, y lo repartieron rápidamente a todo el pueblo.

2 de Crónicas 35:14 Después prepararon para ellos mismos y para los sacerdotes; porque los sacerdotes, hijos de Aarón, estuvieron ocupados hasta la noche en el sacrificio de los holocaustos y de las grasas; por tanto, los levitas prepararon para ellos mismos y para los sacerdotes, hijos de Aarón.

2 de Crónicas 35:15 Asimismo los cantores, hijos de Asaf, estaban en su puesto, conforme al mandamiento de David, de Asaf y de Hemán, y de Jedutún, el vidente del rey;[h] lo mismo los porteros, cada uno en su puerta; y no fue necesario que se apartaran de su ministerio, porque sus hermanos los levitas preparaban para ellos.

Los porteros del templo, todos ellos levitas, guardaban las cuatro entradas principales del templo y abrían las puertas cada mañana. Además hacían otros deberes diarios tales como limpiar y preparar las ofrendas para el sacrificio y administrar los presentes ofrendados al templo. (Para más información acerca de los porteros.

2 de Crónicas 35:16 Así se organizó aquel día todo el servicio de Jehová, para celebrar la Pascua y para sacrificar los holocaustos sobre el altar de Jehová, conforme al mandamiento del rey Josías.

2 de Crónicas 35:17 Los hijos de Israel que estaban allí celebraron en ese tiempo la Pascua y la fiesta solemne de los Panes sin levadura por siete días.[i]

La Fiesta de los Panes sin Levadura era una celebración de siete días que comenzaba al día siguiente de la Pascua. Al igual que la Pascua, conmemoraba el éxodo de Egipto. Durante siete días el pueblo comía pan sin levadura de la misma manera que lo hicieron sus antepasados cuando salieron de Egipto. Este pan, al hacerse rápidamente, permitía su elaboración junto con los preparativos para su salida repentina de Egipto. Esta fiesta recordaba al pueblo que había dejado atrás la esclavitud y había llegado a la tierra que Dios le había prometido.

2 de Crónicas 35:18 No se había celebrado una Pascua como esta en Israel desde los días del profeta Samuel; ni ningún rey de Israel celebró la Pascua tal como la que celebró el rey Josías, los sacerdotes y los levitas, todo Judá e Israel, que allí se hallaban presentes, junto con los habitantes de Jerusalén.

2 de Crónicas 35:19 Esta Pascua fue celebrada en el año dieciocho del rey Josías.

2 de Crónicas 35:20 Muerte de Josías (2 R 23.28-30) Después de todas estas cosas, luego de haber reparado Josías la casa de Jehová, Necao, rey de Egipto, subió para hacer guerra en Carquemis junto al Éufrates; y salió Josías contra él.

Este acontecimiento ocurrió en 609 a.C. Nínive, la capital asiria, había sido destruida tres años antes por los babilonios. Los derrotados asirios se reagruparon en Harán y Carquemis, pero Babilonia envió su ejército para destruirlos de una vez por todas. El Faraón Necao, quien quería hacer de Egipto una potencia mundial, estaba preocupado acerca de la creciente fuerza babilónica, así que envió a su ejército hacia el norte cruzando por Judá para ayudar a los asirios en Carquemis. Pero el rey Josías procuró evitar que Necao pasara por su tierra, camino a Carquemis. Josías fue muerto, y Judá fue sometida a Egipto (2 de Reyes 23:25-30 ayuda a explicar la tragedia. Aun cuando Josías siguió al Señor, Dios no cambió su juicio sobre Judá por el pecado de Manasés y el arrepentimiento superficial de Israel). Necao continuó a Carquemis y mantuvo a los babilonios a distancia durante cuatro años, pero en 605 fue completamente derrotado y Babilonia se colocó en el centro de la atención mundial como potencia dominante.

La batalla en carquemis : En 609 a.C. se gestaba una guerra mundial cuando el Faraón ecao de Egipto salió hacia la ciudad de Carquemis para unirse a los asirios en un intento por derrotar a los babilonios que estaban volviéndose muy poderosos. Necao marchó con sus ejércitos a través de Judá, donde el rey Josías trató de detenerlo en Meguido, pero fue muerto. La batalla comenzó en Carquemis en 605 a.C. y los egipcios y asirios fueron derrotados grandemente, perseguidos hasta Hamat y derrotados otra vez. Babilonia era ahora la nueva potencia mundial.

2 de Crónicas 35:21 Pero Necao le envió mensajeros a decirle: «¿Qué tengo yo contigo, rey de Judá? No vengo hoy contra ti, sino contra la casa que me hace la guerra; y Dios me ha dicho que me apresure. Deja de oponerte a Dios, quien está conmigo, no sea que él te destruya».

2 de Crónicas 35:22 Pero Josías no se retiró, sino que se disfrazó para darle batalla, y no atendió a las palabras de Necao, que venían de la boca de Dios. Así que fue a presentarle batalla en el campo de Meguido,

2 de Crónicas 35:23 y los arqueros tiraron contra el rey Josías. Entonces dijo el rey a sus siervos: «Sacadme de aquí, porque estoy gravemente herido».[j]

2 de Crónicas 35:24 Sus siervos lo sacaron de aquel carro, lo pusieron en un segundo carro que tenía y lo llevaron a Jerusalén, donde murió. Fue sepultado en los sepulcros de sus padres y todo Judá y Jerusalén hicieron duelo por Josías.

Josías ignoró el mensaje de Necao debido a lo que este era: rey de una nación pagana. Esta conjetura equivocada, de que Necao no podía ser parte del plan mayor de Dios, le costó la vida a Josías. No todos los que afirman tener una palabra de parte de Dios la tienen en realidad. Sin embargo, Dios puede hablar en formas inesperadas. Dios había hablado a reyes paganos en el pasado. No permita que el prejuicio o suposiciones falsas lo cieguen al mensaje de Dios.

2 de Crónicas 35:25 Jeremías[k] endechó en memoria de Josías. Todos los cantores y cantoras recitan esas lamentaciones sobre Josías hasta el día de hoy; y las tomaron por norma para endechar en Israel. Están escritas en el libro de Lamentos.

A pesar de que Jeremías registró estos lamentos por la muerte de Josías, no son los mismos que el libro de Lamentaciones.

2 de Crónicas 35:26 Los demás hechos de Josías y sus obras piadosas conforme a lo que está escrito en la ley de Jehová,

2 de Crónicas 35:27 y sus hechos, los primeros y los últimos, están escritos en el libro de los reyes de Israel y de Judá.

El campo de acción en este programa de purificación abarcaba toda la nación (v. 6). La limpieza fue total. Hizo que todos los que estaban en Jerusalén y en Benjamín sirvieran a Jehová su Dios. Aunque el pueblo siguió al Señor mientras Josías vivía, nunca demostraron verdadero amor por el Señor y su reino; sus corazones todavía seguía aferrado al pecado.

Celebración de la Pascua

¿Cuánta gracia divina más será suficiente para transformar el corazón de los pecadores? El creyente que ha depositado su confianza en Dios, mediante la persona de Jesucristo, el Hijo de Dios, tiene que apoyarse en la afirmación del testimonio del apóstol Pablo, cuando buscó liberación de un aguijón en la carne: «En cuanto a esto, tres veces he rogado al Señor que lo quite de mí; y me ha dicho: ‘Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en tu debilidad’. Entre tanto el creyente sea librado del cuerpo inclinado a pecar, debe bastarle esta gracia divina.

El profeta Jeremías, que había seguido de cerca el ministerio de reforma de Josías, da testimonio de que el pueblo seguía alejado de esa experiencia personal con Jehová. El pueblo se había entregado a un credo sin creer en el Dios vivo; era una entrega más externa que interna.

El cap. 35 se ocupa del tercer tema que cubrió el ministerio de Josías. La celebración de la Pascua en el año 18 de su reinado era la coronación de su programa de reforma religiosa, según la ley de Moisés (vv. 18, 19). En otras celebraciones de la Pascua, poca atención se había prestado a los detalles, como en la que se celebró bajo Ezequías en el segundo mes, en vez del primer mes y sin la adecuada purificación del pueblo.

La que Josías celebró se ceñía a la observancia estricta de las leyes mosaicas el 14 del mes primero. A los levitas encargados de la enseñanza les dio la orden de colocar el arca sagrada en el templo que edificó Salomón. Esta es una indicación de que los levitas habían sacado el arca del templo con el fin de protegerla; muy probablemente, durante los años de apostasía de Manasés y Amón. De esta acción se desprende la idea de que el arca habría llegado a su morada permanente, según el ideal de David.

El rey y la oficialidad del templo proveyeron de buena voluntad y con generosidad los animales para el sacrificio pascual. Por sobre la abundancia de detalles y el ornato registrado durante la conducción de las celebraciones, el cronista no hace mención alguna de que el pueblo experimentara un avivamiento espiritual. Muy frecuentemente, la programación rígida en los cultos al Señor resta la espontaneidad y el gozo resultantes en el creyente, cuando se encuentra adorando a Dios.

Asaron al fuego la carne de la víctima de la Pascua, según lo establecido. Solo el cronista asocia las ofrendas quemadas con la celebración de la Pascua. El evento tiene trascendencia porque, en la opinión del cronista, la última vez que se celebró la Pascua como lo estaba haciendo Josías tuvo lugar en el tiempo del profeta Samuel. En 2 de Reyes 23:22 se tiene la referencia a los días de los jueces que juzgaron Israel, y Samuel era uno de ellos.

Josías había terminado su obra de reparación del templo, cuando Necao, rey de Egipto, subió a combatir en Carquemis, junto al Eufrates. En el 609 a. de J.C., Necao trató de heredar el dominio del imperio asirio en el oeste. Nínive había sucumbido tres años antes. Los egipcios se oponían a las pretensiones de Babilonia de dominar sobre Asiria. Lo cierto fue que Josías estaba aliado con Babilonia en su oposición al dominio asirio. Mientras el enemigo de Necao era Babilonia, quería aislar a Josías en su campaña militar de Carquemis. Con este fin, Necao envió mensajeros a Josías.

Para sorpresa del mismo cronista, las palabras de Necao procedían de la boca de Dios. Si Josías hubiera sido sensible a la voz de Dios, habría preservado su vida. Lamentablemente, Josías había rechazado una profecía divina; de igual manera, los que rechazan la voz de Dios, sin importar quién sea la persona mediadora, podrán correr el mismo riesgo. ¿Por qué? Porque Dios puede hablar libremente fuera de los moldes ortodoxos familiares al pueblo de Dios, ya que él es mayor que el templo y Señor de la historia.

Siguiendo el ejemplo de Acab, se disfrazó para protegerse del enemigo. Desobedeciendo a la revelación divina, Josías salió al campo de batalla, en el valle de Meguido. Meguido se halla ubicado en el paso estratégico que separa la costa plana de Palestina del valle de Esdraelón, en el noroeste. Ha sido el escenario de batallas cruciales desde el siglo XV hasta la Primera Guerra Mundial. Según Revelaciones 16:16 la batalla final contra Cristo antes de su segunda venida ocurrirá en este valle, en la montaña de Meguido.

En el campo de batalla, los arqueros del rey asirio tiraron contra Josías, hiriéndolo mortalmente. Ya en Jerusalén murió y fue sepultado con sus padres. Todo Judá y Jerusalén hicieron duelo por Josías.

El lamento de Jeremías no se encuentra registrado en el libro de 2 Reyes. No hay que confundir este lamento por Josías con el libro de Lamentaciones del profeta. El libro bajo este nombre tiene que ver con la caída de Jerusalén. En la vida, a veces el injusto prospera, mientras que el justo sufre. Jamás se podrá comprender por qué el justo Josías murió a manos del idólatra faraón Necao. Todo lo que se sabe, por la evidencia interna del texto, es que Josías rehusó obedecer la voz de Dios, quizá por sus pretensiones piadosas que no le permitieron distinguir entre la clara manifestación de la voluntad de Dios y su formalismo religioso.

Cosas destruidas y su explicación

1. Lugares altos: elevaciones del terreno, en los que se construían altares para rendir culto a las diferentes divinidades. Los israelitas, al entrar a Canaán, encontraron que sus moradores habían construido estos altares. La idea es: si los Dioses moran en las alturas —cielo— lo más apropiado es un lugar elevado. Los israelitas asociaron la idea con Jehová, y no solamente construyeron altares en lugares altos para otros Dioses, sino también dedicados al mismo Jehová.

2. Imágenes de asera: la Diosa Asera estaba relacionada con el culto a la fertilidad. Se origina en Canaán, y es la equivalencia femenina de Baal.

3. Esculturas: con “escultura” se indica, de forma general, todas las representaciones de Dioses y Diosas, no especificados.

4. Imágenes fundidas: esta palabra aparece 22 veces en el AT, a partir de éxodo. Al no especificar a qué Dioses representan tales “imágenes fundidas”, se ha de pensar en el arraigado sincretismo en el que el pueblo ha degenerado, y que se manifiesta en la multiplicación de esculturas y estatuas representativas de las divinidades de todos los pueblos circundantes.

5. Altares de baales: Baal: “Señor”, “dueño”, “poseedor”. El plural indica las diferentes representaciones de este Dios, y, como Asera, representa también la fertilidad. Cada pueblo o tribu tenía su propio Baal, y es por ello que en ocasiones el topónimo viene dado por una combinación del nombre del Dios y el lugar. Así Baalberit; Baalmeon; Baalpeor.

6. Imágenes del sol: el culto al sol estaba muy arraigado entre los paganos. Diferentes Dioses representan al sol, tales como Marduc, Osiris, Baal, Ra, Mitra. El abuelo de Josías, Manasés, había instaurado el culto al sol

7. Huesos de sacerdotes: Los huesos de los sacerdotes que habían rendido culto a las divinidades paganas, como una muestra del celo del rey Josías de extirpar de raíz todo vestigio de los pecados cometidos por el pueblo y sus dirigentes

Ciro : breve semblanza A la muerte de Nabucodonosor, Babilonia empezó su declive de gran potencia. Como es habitual en estos casos, conflictos internos y descontento afectaban seriamente a la unidad del imperio.

En esta situación, el terreno estaba preparado para que una potencia extranjera, con ansias de conquista, invadiera el Imperio Babilónico. Sobre el 550 a. de J.C., Ciro el persa ha anexado el Imperio Medo. Otras conquistas han permitido extender sus dominios. Quedaba aun Babilonia, que sucumbió en el 539 a. de J.C. Poco después, Ciro entraba en olor de triunfo en Babilonia.

Fue un año después, en el primer año de Ciro, rey de Persia que el rey promulga el edicto en favor del pueblo judío, permitiendo volver a su patria a aquellos que lo desearan, proveyéndoles buena parte de los meDios tanto para el viaje de regreso como para la reconstrucción del templo y las murallas.

Ciro fue un hábil diplomático y sabio estratega porque “en vez de aplastar el sentimiento nacional por medio de la brutalidad o la deportación, como habían hecho los asirios, su aspiración estaba en permitir, en cuanto fuera posible, que los pueblos sometidos gozaran de autonomía cultural dentro de la estructura del imperio”..

La celebración de la Pascua. Hay solo tres versículos en la historia más antigua acerca de este evento excepcional. Para Josías debe haber sido lo más natural después del pacto que habían renovado entre Israel y Jehovah. Estaba ansioso de que se observaran las fechas y tareas apropiadas. La nota curiosa acerca de poner el arca en el templo (¿cuándo fue quitada? ¿Por qué no se la trajo antes?) puede haber sido una representación de nuevo de la inauguración original del tabernáculo o del templo. En la opinión del cronista Ezequías fue el mejor rey, pero la contribución de animales para el sacrificio hecha por Josías fue más exorbitante que la de Ezequías, y las ceremonias se referían directamente a Moisés no sólo a David; fue una ocasión única en toda la historia de la monarquía.

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