2 de Crónicas 10 Rebelión de Israel

2 de Crónicas 10: Rebelión de Israel.

2 de Crónicas 10:1 La ruptura de la unidad nacional. Rebelión de Israel. Roboam fue a Siquem, porque en Siquem se había reunido todo Israel[a] para hacerlo rey.

Estos versículos marcan el inicio de la sección principal de 2 Crónicas, que versa sobre los gobernantes del reino del sur, de Judá. El segundo libro de Crónicas no relata los acontecimientos del reino del norte, de Israel. El autor de Crónicas y el pueblo de Judá consideraban a los descendientes de David como los verdaderos reyes de Israel. Por esta razón, 2 Crónicas frecuentemente se refiere a Judá como «Israel», mientras en Reyes «Israel» es el reino del norte y «Judá» designa al reino del sur. El sucesor de Salomón fue Roboam.

Normalmente la coronación de un rey israelita se habría llevado a cabo en Jerusalén, la ciudad capital. Pero Roboam vio que existía la posibilidad de que surgieran problemas en el norte. Por lo tanto, para mantener su control sobre el país, escogió Siquem, una ciudad ubicada aproximadamente a 56 km al norte de Jerusalén. Siquem era un lugar donde, desde mucho tiempo atrás, se llevaban a cabo los pactos.

El seguir un mal consejo puede causar desastres. Roboam perdió la oportunidad de gobernar un reino unido y en paz debido a que rechazó el consejo de los asesores ancianos de Salomón, y prefirió el de sus amigos. Roboam cometió dos errores al buscar consejo:

(1) No consideró las sugerencias de aquellos que conocían la situación mejor que él, y

(2) no pidió a Dios sabiduría para discernir cuál era la mejor opción.

Es fácil seguir el consejo de los amigos porque a menudo sienten lo mismo que nosotros, pero su visión puede estar limitada. Es importante escuchar cuidadosamente a aquellos que tienen mayor experiencia que nosotros. Ellos pueden ver el panorama completo.

2 de Crónicas 10:2 Cuando lo supo Jeroboam hijo de Nabat, el cual estaba en Egipto, adonde había huido a causa del rey Salomón, volvió de Egipto,

¿Por qué estaba Jeroboam en Egipto? El profeta Ahías predijo que Israel se dividiría en dos y que Jeroboam sería rey del norte. Cuando Salomón supo de esta profecía, trató de matar a Jeroboam, y este se vio forzado a huir a Egipto.

2 de Crónicas 10:3 pues habían enviado a llamarle. Vino, pues, Jeroboam con todo Israel, y hablaron a Roboam diciendo:

2 de Crónicas 10:4 –Tu padre agravó nuestro yugo; alivia ahora algo de la dura servidumbre y del pesado yugo con que tu padre nos apremió, y te serviremos.

2 de Crónicas 10:5 Él les dijo: –Volved a mí de aquí a tres días. Y el pueblo se fue.

2 de Crónicas 10:6 Entonces el rey Roboam consultó con los ancianos que habían estado delante de Salomón, su padre, cuando este vivía, y les dijo: –¿Qué me aconsejáis vosotros que responda a este pueblo?

2 de Crónicas 10:7 Ellos le contestaron diciendo: –Si te conduces humanamente con este pueblo, lo tratas bien y le hablas con buenas palabras, ellos te servirán siempre.

2 de Crónicas 10:8 Pero él abandonó el consejo que le dieron los ancianos, y pidió consejo a los jóvenes que se habían criado con él y estaban a su servicio.

2 de Crónicas 10:9 Y les preguntó: –¿Qué aconsejáis vosotros que respondamos a este pueblo, que me ha hablado diciendo: “Alivia algo del yugo que tu padre puso sobre nosotros”?

2 de Crónicas 10:10 Entonces los jóvenes que se habían criado con él, le contestaron: –Así dirás al pueblo que te ha hablado diciendo: “Tu padre agravó nuestro yugo, pero tú disminuye nuestra carga”. Así le dirás: “Mi dedo más pequeño es más grueso que la cintura de mi padre.[b]

2 de Crónicas 10:11 Así que, si mi padre os cargó de yugo pesado, yo añadiré a vuestro yugo; mi padre os castigó con azotes, pero yo os castigaré con escorpiones”.

2 de Crónicas 10:12 Volvió, pues, Jeroboam con todo el pueblo ante Roboam al tercer día, según el rey les había mandado diciendo: “Volved a mí de aquí a tres días”.

2 de Crónicas 10:13 Y el rey les respondió ásperamente, abandonando el rey Roboam el consejo de los ancianos,

2 de Crónicas 10:14 y hablándoles conforme al consejo de los jóvenes, diciendo: –Mi padre hizo pesado vuestro yugo, pero yo añadiré a vuestro yugo; mi padre os castigó con azotes, pero yo os castigaré con escorpiones.

Roboam debió haber tenido un modelo de liderazgo deficiente de su padre Salomón. Aparentemente Roboam vio exclusivamente la dificultad de gobernar al país, no las oportunidades. Mencionó solo los aspectos más ásperos del gobierno de Salomón, y decidió ser más duro con el pueblo. Cuando discuta sus responsabilidades con sus hijos, asegúrese de mitigar sus palabras de queja con palabras de regocijo. De otra manera, puede amargar las actitudes de sus hijos hacia el trabajo que realiza y hacia las personas que sirve.

2 de Crónicas 10:15 No escuchó el rey al pueblo; porque la causa era de Dios, para que se cumpliera la palabra que Jehová había anunciado por medio de Ahías, el silonita,[c] a Jeroboam hijo de Nabat.

2 de Crónicas 10:16 Al ver todo Israel[d] que el rey no les había oído, respondió el pueblo al rey diciendo: «¿Qué parte tenemos nosotros con David? No tenemos herencia en el hijo de Isaí. ¡Israel, cada uno a sus tiendas! ¡David, mira ahora por tu casa!». Así se fue todo Israel a sus tiendas.

Al tratar de tenerlo todo, Roboam perdió casi todo. Motivado por el hambre de poder y la avaricia, ejerció demasiada presión y dividió su reino. No necesitaba más dinero ni poder ya que había heredado el reino más rico del mundo. No necesitaba más control porque él era el rey. Sus demandas estaban basadas en el egoísmo más que en la razón o en el discernimiento espiritual. Aquellos que insisten en tenerlo todo a la larga terminan con poco o nada.

2 de Crónicas 10:17 Pero reinó Roboam sobre los hijos de Israel que habitaban en las ciudades de Judá.

2 de Crónicas 10:18 Envió luego el rey Roboam a Adoram, que estaba a cargo de los tributos, pero lo apedrearon los hijos de Israel, y murió. Entonces se apresuró el rey Roboam a subir en su carro para huir a Jerusalén.

2 de Crónicas 10:19 Así se apartó Israel de la casa de David hasta el día de hoy.

Aquí comienza la división del reino. La paz y la unidad que caracterizaron al gobierno de Salomón, ahora se veían arruinadas al dividirse el reino en dos. Diez tribus siguieron a Jeroboam y llamaron a su nación Israel o el reino del norte. Las otras dos, Judá y Benjamín, permanecieron leales a la línea de David y aceptaron el gobierno de Roboam. Llamaron a su nación Judá o el reino del sur.

El reinado en Judá

El resto de 2 Crónicas se ocupa del reinado de 20 monarcas en Judá. Al morir Salomón en el 930 a. de J.C. Judá llegó a ser una considerable minoría entre los hebreos, después de que los reinos del norte lo rechazaron juntamente con Benjamín. El cronista divide su material en las siguientes partes: la división del reino, los reyes de Judá y el exilio y la restauración. Los planes de Dios se cumplen, a pesar de la infidelidad de su pueblo, porque Dios había dado su palabra a David. El propósito manifiesto de Dios al permitir la división consistía en separar el trigo de la cizaña, los fieles y buenos en Judá y en Benjamín de los apóstatas y malos en las otras diez tribus.

Los primeros dos capítulos de esta sección se extraen básicamente de 1 Reyes 12. El cronista omite la referencia a la historia del norte, si se considera el tenor de 2 de Crónicas 10:19. Parte de la narración no tiene paralelo alguno en todo el AT (EBC 4:474).

La división del reino

Roboam, el hijo heredero de Salomón, fue a Siquem para ser proclamado rey en Israel, después de la muerte de su padre. Ya le había heredado en Judá, ahora le faltaba la confirmación popular. Roboam podía gobernar solo como un monarca y siervo constitucional del pueblo. La ciudad de Siquem se encontraba a unos 50 km. al norte de Jerusalén y llegó a ser la capital para las tribus del norte, después de la división (1Ki_12:25). Posteriormente Samaria sería la capital de más importancia.

Cuando Jeroboam, hijo de Nabat, se enteró de lo que había pasado, regresó de Egipto donde se hallaba exiliado. Según 1 de Reyes 11:26-40, Jeroboam había sido ungido divinamente como rey de las 10 tribus del norte. Antes de morir, Salomón se enteró de lo acontecido, y deseó matarlo, por lo cual Jeroboam buscó refugio en Sisac, rey de Egipto.

El descontento que prevalecía entre los súbditos israelitas mientras Salomón vivía era tal, que su muerte les presentó la oportunidad para un nuevo amanecer; por eso llamaron a Jeroboam, para que este hablara con Roboam. El pueblo israelita quería terminar con las extravagancias de Salomón.

Habiéndoles prometido considerar el asunto a fin de proveerles de una respuesta dentro de tres días, el pueblo se calmó. La lealtad del pueblo para con su nuevo monarca estaba supeditada a una respuesta favorable. Al consultar con los ancianos que habían servido a su padre, estos le aconsejaron cambiar la política administrativa de su padre por una de buen trato y de buenas palabras. El pasaje paralelo en 1 Reyes sugiere que los ancianos le proveyeron de un consejo un poco más severo que el dado en 2 Crónicas: “Si te constituyes hoy en servidor de este pueblo y les sirves”. Es probable que esta haya sido la razón por la que Roboam rehusó dar crédito al consejo de los ancianos. Por el contrario, decidió escuchar el consejo de los jóvenes que se habían criado con él (vv. 8, 9). Ante las presiones de la brecha generacional que prevalecía en la corte de Salomón, Roboam decidió identificarse con la autocracia insolente de la juventud al preguntarles: “¿Qué aconsejáis vosotros que respondamos…?” Parece que la historia se repite. La obra de Dios sufre cuando ancianos y jóvenes pierden la visión del servicio y las prioridades del reino en la evangelización del mundo. Con justicia, Jesús les hizo recordar a sus discípulos que, como la gloria de Salomón fue temporal, así son también los valores terrenales.

Les dijo: “Más bien, buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” . ¿Qué papel jugará la nueva generación de creyentes ante tendencias divisivas que la iglesia confronta de tiempo en tiempo? Se espera que la cordura del pueblo y las prioridades misioneras prevalezcan. Lamentablemente, en el caso de Roboam, la misión del pueblo escogido de Dios empezaba a declinar al dar su respuesta a Jeroboam y a sus adeptos. A los látigos de cuero les prometió añadir escorpiones (piezas metálicas incrustadas en el látigo que se usaba para castigar a los esclavos). Les prometió tratarles como a una nación de esclavos.

Esto estaba dispuesto de parte de Dios para dar cumplimiento a la profecía de Ajías de Silo, como castigo por la idolatría de Israel bajo el reinado de Salomón. La ruptura inevitable que siguió demostró la gravedad de las cosas. Las tribus del norte estaban dispuestas a labrar su propio destino, fuera de las promesas divinas hechas a David y a su simiente, lo cual fue un pecado ante Dios. La expresión: !Israel, cada uno a su morada! ya había sido usada cuando el perverso Seba, de la tribu de Benjamín, se sublevó contra David.

Roboam continuó reinando sobre Israel, entre los fieles que moraban en Judá. Trató de cobrarles el tributo laboral (impuestos) por medio de Adoniram, a quien mataron. Es probable que Adoniram fuera uno de los oficiales más odiados en todo Israel, ya que de su buena administración dependía la solvencia del tesoro nacional. La división consumada, y conducida a un tipo de venganza entre Roboam y Jeroboam, produjo temores personales en el primero. Jeroboam fue confirmado rey del norte, mientras Roboam temblaba de temor. El cronista omite la narración de 1 Reyes en lo que concierne a la confirmación de Jeroboam y, desde este punto en adelante, ignora los eventos en Israel del norte. Desde el punto de vista del cronista, solo Judá resultaría en “el pueblo de Dios”.

Judá y Benjamín permanecieron fieles a Roboam, de acuerdo con la profecía de Ajías. Los 180.000 guerreros escogidos para restaurar el reino del norte bajo el control de Roboam corresponden al dato de 1 de Reyes 12:21.

El profeta Semaías, hombre de Dios es el mismo que confrontó más tarde a Roboam con su infidelidad y su derrota por Sisac, y era uno de los cronistas. El mensaje era bien claro para el rey y todo el pueblo de Judá y Benjamín: no pelear contra sus propios hermanos, ya que lo que estaba aconteciendo en la vida nacional era parte del plan de Dios. A cada israelita se le pidió que volviera a su casa para resistir las injustas leyes de Roboam. Judá y Benjamín tenían la obligación moral de hacer lo mismo para no resistir a la voz profética. Pasada esta crisis, Roboam se concentró en la refortificación de 15 ciudades en los territorios de Judá y Benjamín, porque el peligro de un ataque por el sur, desde Egipto, era inminente.

Los sacerdotes y levitas del norte se vieron privados de sus ministerios en el templo. Jeroboam quiso alienarlos de su lealtad al templo que estaba en Jerusalén. Jeroboam y sus hijos habían adoptado esta política de exclusión, la que se llevó a cabo durante muchos años. En lugar de los sacerdotes de la línea de Leví, Jeroboam nombró sus propios sacerdotes para el culto de demonios e ídolos de becerros. ¡Qué manera más irracional de descender espiritualmente! Tras los verdaderos sacerdotes venían los que temían ofender a Jehová, el Dios de sus padres.

Jeroboam no se dio cuenta de que su política de promover la idolatría fortaleció al reino del sur y el culto a Dios en Jerusalén. A esta ciudad llegaban israelitas que sí sabían identificar sus prioridades y preferencias religiosas, por lo menos durante tres años. ¿Por qué razón durante solo tres años? Quizá porque no quedaban más fieles en el norte y por la misma pecaminosidad de Roboam.

El capítulo concluye, en forma parentética, con una lista de la genealogía de Roboam. Maaca, la nieta de Absalón por medio de Tamar, era una de sus preferidas de entre las 18 mujeres y 60 concubinas. En éstas tuvo 28 hijos y 60 hijas. Siguiendo el pobre ejemplo de su padre, también ofendió a Jehová.

Con el fin de hacerlo su heredero, Roboam nombró a Abías, el hijo de su unión con Maaca, como jefe y príncipe entre sus hermanos. No se puede decir cuánta sabiduría de lo alto haya demostrado tener al distribuir la autoridad y el poder entre sus muchos hijos, sobre todo tratándose del poder administrativo. Los dispersó por todas las tierras de Judá y de Benjamín. Al morir Roboam, las posesiones y mujeres para sus hijos jamás podrían garantizar una transición pacífica del poder, ante la posibilidad de contar con muchos pretendientes al trono.

La respuesta de Roboam Roboam tenía 41 años cuando comenzó a reinar. Una edad en que la experiencia de haber vivido bajo la sombra de un padre como Salomón (al menos en el tiempo que se condujo sabiamente), debía haberle enseñado a andar con prudencia.

La inmensa mayoría de los conflictos que surgen en las relaciones humanas no se deben a las causas en sí mismas, sino en el trato, en el enfoque, en la forma en que nos acercamos a los mismos. En ocasiones, las causas son mínimas, pero los resultados muy lamentables.

El caso de Roboam es típico. Podía haberse conducido de otra forma. La petición que le presentaron era tratable, negociable, pero su respuesta fue desproporcionada; y los frutos funestos.

Clave para una comprensión del reinado de Roboam La situación política y social de Israel al advenimiento de Roboam, estaba impregnada de un cierto sentimiento de resistencia y disgusto, debido a las grandes cargas que había impuesto Salomón, para poder mantener la fastuosidad de su corte. Ese sentimiento se había enraizado más entre las tribus del norte. No hay que olvidar que el recuerdo de la larga y dura esclavitud de sus antepasados en Egipto pervivía aún en el recuerdo de los israelitas. Su amor a la libertad se había cultivado primero en las inmensas soledades de los desiertos, y más tarde en la conquista y posesión de una tierra rica.

En la desaparición de Salomón, el pueblo vio un alivio, una posibilidad de un nuevo régimen, actitud o forma de pensar que toma lugar cada vez que un dictador muere, es derrocado o marcha al exilio.

La madre de Roboam, Naama, no era israelita. Provenía de Amón. La LXX dice que era hermana de Hanún, rey de los amonitas, hijo de Nahas. ¿Se podía ver en este hecho un factor más que propiciase la actitud de Roboam? Una madre que es buena consejera, da una influencia positiva, afecta bien la vida de un ijo, pero si no lo es, su influencia puede ser nefasta.

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