1de Reyes 9: Pacto de Dios con Salomón

1Re 9:1 Cuando Salomón acabó la obra de la casa de Jehová, la casa real y todo lo que quiso hacer,

1Re 9:2 Jehová se le apareció a Salomón por segunda vez, como se le había aparecido en Gabaón,

1Re 9:3 y le dijo: «He oído tu oración y el ruego que has hecho en mi presencia. He santificado esta casa que tú has edificado, para poner mi nombre en ella para siempre; en ella estarán mis ojos y mi corazón todos los días.

En primer lugar, responder a su oración. Dios demuestra a su siervo que siempre está más cerca de quienes lo buscan con sinceridad de corazón. Hasta ahora, el rey está en una situación de íntima comunión con su Dios. Y el mismo Israel aún no ha sido contagiado con el pecado de los cultos paganos.

En segundo lugar, los actos dedicatorios, tan hermosos y solemnes, no tenían valor alguno sin la presencia y la confirmación de Dios. Es indispensable que Dios ponga su sello de aprobación sobre todo lo que se había hecho.

En tercer lugar, para renovar su pacto con su pueblo. La esencia del pacto es la misma: Dios castiga el pecado y bendice la obediencia. Puesto que Dios no pide nada imposible, presenta a David como ejemplo fiel de obediencia al pacto que, en adelante, será llamado “el pacto de David”. En el futuro será como un convenio de familia, obligatorio para todos los descendientes. Estos serán “los hijos del pacto”.

Se pueden notar claras y precisas advertencias sobre el incumplimiento de las condiciones del pacto. Hay muy trágicas consecuencias sobre la desobediencia. Y aunque Dios es amor, misericordia y muy paciente, es de una justicia perfecta. Por esto, el pacto presupone bendiciones, pero también responsabilidad y castigo para quienes lo violen. Por eso advierte y prevee la destrucción de Israel y de su templo. Dios conoce a su gente y su inclinación a su pecado número uno: la idolatría.

Observemos que, hasta ahora, el templo es el centro de la historia y el testimonio visible de la fe de Israel. La gloria del templo es la gloria del pueblo. La ruina del templo convertiría a Israel en la burla y el hazmerreír de todo el mundo. Viene la pregunta: ¿Cómo es posible que Jehová le haga todo esto a su propio pueblo? La respuesta es clara y terminante: …se aferraron a adorar y servir a otros dioses en lugar de adorar al Señor.

1Re 9:4 Y si tú andas delante de mí como anduvo David, tu padre, en integridad de corazón y en equidad, haciendo todas las cosas que yo te he mandado y guardando mis estatutos y mis decretos,

1Re 9:5 yo afirmaré el trono de tu reino sobre Israel para siempre, como le prometí a tu padre David, cuando dije: “Nunca faltará un descendiente tuyo en el trono de Israel”.

1Re 9:6 Pero si obstinadamente os apartáis de mí vosotros y vuestros hijos y no guardáis los mandamientos y estatutos que yo he puesto delante de vosotros, sino que vais y servís a dioses ajenos, y los adoráis,

1Re 9:7 yo eliminaré a Israel de sobre la faz de la tierra que les he entregado. Y esta casa que he santificado a mi nombre, la echaré de delante de mí, e Israel será motivo de burla y escarnio entre todos los pueblos.

1Re 9:8 Cualquiera que pase por esta casa, antes sublime, se asombrará y se burlará. Y se preguntará: “¿Por qué ha hecho así Jehová a esta tierra y a esta casa?”.

1Re 9:9 Y le dirán: “Por cuanto abandonaron a Jehová, su Dios, que había sacado a sus padres de la tierra de Egipto, y echaron mano a dioses ajenos, los adoraron y los sirvieron; por eso ha traído Jehová sobre ellos todo este mal”».

Dios se apareció a Salomón por segunda vez. La primera, fue en Gabaón (3.4-15). Para más información acerca de las condiciones de la gran promesa que Dios le hizo a David y a sus descendientes.

Una segunda manifestación de Dios a Salomón se hace con el fin de afirmar que la perpetuidad de la dinastía y la de Israel depende de la fidelidad de Salomón, y los que le han de seguir, a las leyes de Dios. Pareciera que el deuteronomista incluye este material con el fin de explicar que el exilio babilónico (mucho tiempo después de Salomón), se podía atribuir a la idolatría del pueblo.

De modo que Dios se le aparece por segunda vez a Salomón, la noche que siguió a la dedicación del templo. Fue precisamente al concluir la etapa más gloriosa de su reinado y de su más grande ideal: la construcción del templo. Recordemos que éste incluye todos los edificios dentro de una gran muralla, aunque le quedan algunas cosas por hacer, Salomón ya ha a alcanzado el poder, la riqueza, la grandeza y la fama que le convierte en el monarca más poderoso de su tiempo. Es en este momento tan especial cuando recibe una nueva visión de Dios. ¿Acaso no era cuándo más lo necesitaba? ¿Cuáles serían algunos motivos para esta aparición?

1Re 9:10 Actividades diversas de Salomón

Aconteció al cabo de veinte años, cuando Salomón ya había edificado las dos casas, la casa de Jehová y la casa real,

1Re 9:11 para las cuales Hiram, rey de Tiro, le había traído madera de cedro y de ciprés y cuanto oro quiso, que el rey Salomón dio a Hiram veinte ciudades en tierra de Galilea.

1Re 9:12 Hiram salió de Tiro para ver las ciudades que Salomón le había dado, y no le gustaron.

1Re 9:13 Entonces dijo: «¿Qué ciudades son estas que me has dado, hermano?». Y las llamó «Tierra de Cabul», nombre que tiene hasta hoy.

1Re 9:14 Hiram había enviado al rey ciento veinte talentos de oro.

¿Acaso estaba siendo injusto Salomón con Hiram? No está claro en estos versículos si Salomón dio estas ciudades a Hiram, o si fueron colaterales hasta que pudo volver a pagar a Hiram por el oro que este le había prestado. En se menciona que las ciudades fueron regresadas a Salomón. En cualquiera de los casos, Hiram probablemente prefirió un pedazo de tierra en la costa que era más adecuado para el comercio (el nombre que le dio a esta ciudad, Cabul, suena como la palabra hebrea que se traduce “bueno para nada”). Pero al final, se le pagó mucho más por medio de sus asociaciones comerciales con Salomón. Debido a que Fenicia estaba en términos amigables con Israel y dependía de esta nación para el grano y el aceite, la relación de Hiram con Salomón era más importante que un feudo sobre algunas ciudades.

De modo que no todo fue color de rosa en esta “época dorada”. El mantener tan gigantesco imperio debió tener un costo muy alto. Los gastos crecían, mientras los ingresos eran muy bajos. Y el rey se vio obligado a tomar medidas muy fuertes para aumentar las entradas y cubrir los excesivos gastos. De nuevo apeló a su viejo amigo Hiram para realizar ciertos arreglos comerciales y conseguir los recursos que necesitaba con urgencia. En esta ocasión Hiram le prestó unos 4.230 kg. de oro. Se dice que, en la moneda de cualquier país, esto era una verdadera fortuna. Y para pagar esta deuda, le cedió a Hiram un número de ciudades dentro de la misma tierra prometida.

No se sabe a ciencia cierta la razón por la cual Hiram no aceptó el negocio. Lo más probable es que la disparidad entre la cantidad de oro prestado y la carencia de importancia de las ciudades es la explicación. La palabra Cabul (“desierto” o “como nada”; ver nota de la RVA) expresa el desagrado de Hiram. Algunos creen que las ciudades eran muy pequeñas y no conquistadas todavía. O que las tierras no eran buenas para cultivar granos y alimentos. La historia nos informa, que Hiram mantuvo estas ciudades hasta que Salomón le pagó el préstamo. Lo que, sí, esta sección presenta es que Salomón era muy buen negociante además de ser gran constructor.

1Re 9:15 Esta es la razón de la leva que el rey Salomón impuso para edificar la casa de Jehová y su propia casa, Milo y el muro de Jerusalén, Hazor, Meguido y Gezer:

1Re 9:16 El faraón, rey de Egipto, había subido y tomado a Gezer; después la quemó, dio muerte a los cananeos que habitaban en la ciudad y la dio en dote a su hija, la mujer de Salomón.

En este momento, Israel y Egipto eran las potencias mundiales en el Cercano Oriente. Durante mucho tiempo Egipto había conservado el control de Gezer, aun cuando este se encontraba en territorio israelita. El Faraón de Egipto le dio la ciudad a su hija. Salomón se casó con ella, poniendo a la ciudad de Gezer bajo control israelita. El casamiento entre familias reales era común, pero no estaba aprobado por Dios.

PROYECTO DE LA CONSTRUCCION DE SALOMON : Salomón llegó a ser conocido como uno delos más grandes constructores en la historia de Israel. Construyó Hazor, Meguido y Gezer como ciudades fortificadas en puntos clave durante su reinado. Además reconstruyó las ciudades de la baja Bet-horón, Baalat y Tadmor.

1Re 9:17 Restauró, pues, Salomón a Gezer y a Bet-horón de abajo,

1Re 9:18 a Baalat y a Tadmor en tierra del desierto;

Las seis ciudades mencionadas son contadas desde el norte (Hazor) hasta el sur (Tadmor). Cada ciudad era estratégica para la protección de Jerusalén. Seguramente por esto Salomón se esmeró en su construcción

1Re 9:19 asimismo todas las ciudades donde Salomón tenía provisiones, las ciudades de los carros, las ciudades de la gente de a caballo y todo lo que Salomón quiso edificar en Jerusalén, en el Líbano y en toda la tierra de su señorío.

La edificación en Líbano es sorprendente, pues no hay otro indicio histórico de construcción fuera de Israel de parte de Salomón.

Salomón no era guerrero como su padre, pero tampoco carecía de conocimientos militares. Por esto construyó también ciudades especiales para la caballería, sus jinetes y carros de combate, aunque esto no era usado en Israel. Es por esto que algunos opinan que la alusión a edificios para caballos y carros no puede referirse a la caballería propiamente dicha. Como gobernante se preocupó por la defensa y seguridad de su pueblo. Así también, reforzó y reconstruyó murallas, torres y fortalezas: había que protegerse contra enemigos e invasores.

Como ya se ha mencionado, para realizar todo esto, el rey tuvo que apelar a una vieja costumbre —y no buena— que ya había empleado antes: la leva o el trabajo forzado, algo muy semejante a la esclavitud. Esta vez se aplicó solo a los extranjeros y sobrevivientes de las tierras conquistadas. Los propios israelitas no fueron obligados a este trato tan inhumano. Con todo, la dureza con la gente, aun no hebreos, a la larga serviría como base para la desintegración de la nación.

1Re 9:20 A todos los pueblos que quedaron de los amorreos, heteos, ferezeos, heveos y jebuseos, que no eran de los hijos de Israel,

1Re 9:21 y a sus descendientes, los que quedaron en la tierra después de ellos y que los hijos de Israel no pudieron acabar, Salomón los sometió a trabajos forzados, hasta hoy.

1Re 9:22 Pero a ninguno de los hijos de Israel impuso Salomón servicio, sino que eran hombres de guerra, sus criados, sus príncipes, sus capitanes, los comandantes de sus carros, o su gente de a caballo.

1Re 9:23 Los que Salomón había hecho jefes y vigilantes sobre las obras eran quinientos cincuenta hombres, quienes dirigían a la gente que trabajaba en aquella obra.

Aunque se abordan otros temas, la idea central en este pasaje tiene que ver con los obreros forzados utilizados en la construcción. Es importante para el deuteronomista recalcar que ningún hebreo era obligado a trabajar en los proyectos sino sólo extranjeros. La segunda parte del (…Salomón los sometió a tributo laboral, hasta el día de hoy) obviamente refleja el tiempo del deuteronomista. Quiere decir que para la época del escritor bíblico aún los extranjeros dentro de Israel eran trabajadores forzados.

Los proyectos de construcción de Salomón no terminan con el templo y su propio palacio. Sigue adelante con una lista considerable de actividades de construcción, de comercio, de seguridad y de extensión. Esta ilimitada ambición le convierte en el rey del imperio más grande, poderoso y famoso del mundo de ese entonces. Edifica y reedifica casas y ciudades para almacenar provisiones y alimentos por todas partes. Extiende actividades de comercio más allá de las fronteras nacionales; por tierra y por mar. Con la ayuda de sus vecinos y expertos fenicios, fabrica barcos, puertos, astilleros y una buena flota para comerciar con carros, caballos, oro y otras cosas, a todo lo largo del mar Rojo. Se dice que Salomón llegó hasta la India, Africa y Arabia; y que de estos riquísimos lugares obtuvo gran parte de la riqueza que lo hizo tan poderoso y famoso.

1Re 9:24 Cuando subió la hija del faraón de la ciudad de David a la casa que Salomón le había edificado, entonces él edificó Milo.

Algunos de los sitios mencionados son enigmáticos. Entre ellos está el Milo. Claro, los lectores originales del deuteronomista sí sabrían; pero hoy no se puede afirmar con certeza la naturaleza del Milo. No obstante esto, Butler sugiere una idea muy interesante. El vocablo heb. (milo) significa algo como “relleno”. Una teoría es que el término se aplicaba a una especie de terraza o grada que facilitaba la construcción de edificios pesados en lugares pendientes o empinados. Probablemente a esto se refiere este texto. Se sabe que Jerusalén se extendió más allá de sus límites después de su captura por David. La ciudad se extendió hacia el norte para abarcar el monte Moriah en el tiempo de las ampliaciones de Salomón. Era este monte en donde Salomón construiría el templo después. Ya que había quedado un espacio muy amplio entre la antigua ciudad de los jebuseos (la ciudad de David) y el monte Moriah, aquél ofrecía campo para las construcciones adicionales. De modo que, para proveer una plataforma sobre la cual construir, se haría una serie de muros de contención a lo largo del declive; toneladas de tierra y piedra se arrojarían detrás de los muros para formar terrazas grandes con el fin de poder sostener los edificios nuevos de Salomón.

1Re 9:25 Salomón ofrecía tres veces cada año holocaustos y sacrificios de paz sobre el altar que él edificó a Jehová, y quemaba incienso sobre el que estaba delante de Jehová, después que la Casa estuvo terminada.

Una parte de la conclusión de este capítulo pareciera estar fuera de lugar, según algunos. Pero podemos unirla de esta manera: es casi imposible que un rey tan religioso como Salomón, después de todo, no asumiera su papel como líder religioso del culto a Dios. Por esto concluye haciendo mención de las tres fiestas anuales a las que todos deberían asistir con sacrificios de paz y de adoración al Dios de Israel.

1Re 9:26 Hizo también el rey Salomón naves en Ezión-geber, que está junto a Elot en la ribera del Mar Rojo, en la tierra de Edom.

1Re 9:27 Hiram envió en ellas a sus siervos, marineros y diestros en el mar, con los siervos de Salomón,

1Re 9:28 los cuales fueron a Ofir y tomaron de allí oro, cuatrocientos veinte talentos, y lo trajeron al rey Salomón.

Es muy claro que, para el deuteronomista, la construcción del templo era el apogeo de la vida de Salomón. Aun así, no terminaba la historia ahí, porque hubo también una plétora de proyectos arquitectónicos que ocupaban las energías de Salomón. Es más, los tratos internacionales y la ganancia económica eran importantes para Israel durante cierto tiempo. Con todo, el deuteronomista, como lo ha hecho en otras partes de la narración, implica que “no todo lo que brilla es oro”. Es decir, aun con las grandes riquezas de Israel al terminar los proyectos, no todo iba bien.

A la larga, habrá tres menciones de la flota mercantil de Salomón. Las otras dos se encuentran en 10:11-12 y 10:22. El que hubiera una flota es muy inusual, porque los hebreos casi nunca se conocían como marineros. El mar representaba algo muy maligno para la mayoría de los hebreos. Allí vivían los monstruos marinos que a la postre llegarían a tener simbolismos funestos. Pese a esto, durante el tiempo del apogeo de Salomón, este compartía con Hiram de Tiro naves que surcaban por el mar Rojo y el mar Indigo. Dado el poco conocimiento de los mares que los hebreos tenían, es obvio el papel crucial que Hiram jugaría en esta cooperación.

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