1-de-Crónicas-6-Descendientes-de-Leví

1 de Crónicas 6: Descendientes de Leví

1 de Crónicas 6:1 [a]Los hijos de Leví: Gersón, Coat[b] y Merari.

La tribu de Leví fue separada para servir a Dios en el tabernáculo y más tarde en el templo. Aarón, descendiente de Leví, llegó a ser el primer sumo sacerdote de Israel. Dios ordenó que todos los futuros sacerdotes fueran descendientes de Aarón. El resto de los levitas ayudaba a los sacerdotes en los diversos deberes del tabernáculo o del templo, y ayudaba a enseñar la Palabra de Dios a la gente y alentarles a obedecerla.

1 de Crónicas 6:2 Los hijos de Coat: Amram, Izhar, Hebrón y Uziel.[c]

1 de Crónicas 6:3 Los hijos de Amram: Aarón, Moisés y María. Los hijos de Aarón: Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar.[d]

Las personas enumeradas aquí tuvieron papeles importantes en el drama del éxodo. La historia de Aarón se encuentra en los libros de Exodo, Levítico y Números. Su perfil se encuentra en Exodo 32. Moisés fue uno de los más grandes profetas y líderes de la historia de Israel. Su historia se encuentra en los libros de Exodo, Levítico, Números y Deuteronomio. Nadab y Abiú murieron por desobedecer a Dios. Eleazar llegó a ser sumo sacerdote de Israel después de Aarón, e Itamar jugó un papel muy importante en la organización de los servicios de adoración del tabernáculo.

1 de Crónicas 6:4 Eleazar engendró a Finees, Finees engendró a Abisúa,

1 de Crónicas 6:5 Abisúa engendró a Buqui, Buqui engendró a Uzi,

1 de Crónicas 6:6 Uzi engendró a Zeraías, Zeraías engendró a Meraiot,

1 de Crónicas 6:7 Meraiot engendró a Amarías, Amarías engendró a Ahitob,

1 de Crónicas 6:8 Ahitob engendró a Sadoc, Sadoc engendró a Ahimaas,

1 de Crónicas 6:9 Ahimaas engendró a Azarías, Azarías engendró a Johanán, 1 de Crónicas 6:10 y Johanán engendró a Azarías, el que tuvo el sacerdocio en la Casa que Salomón edificó en Jerusalén.[e]

1 de Crónicas 6:11 Azarías engendró a Amarías, Amarías engendró a Ahitob,

1 de Crónicas 6:12 Ahitob engendró a Sadoc, Sadoc engendró a Salum,

1 de Crónicas 6:13 Salum engendró a Hilcías, Hilcías engendró a Azarías,

1 de Crónicas 6:14 Azarías engendró a Seraías, y Seraías engendró a Josadac,

1 de Crónicas 6:15 y Josadac fue llevado cautivo cuando Jehová deportó a Judá y a Jerusalén por mano de Nabucodonosor.

1 de Crónicas 6:16 Los hijos de Leví:[f] Gersón, Coat y Merari.[g]

1 de Crónicas 6:17 Estos son los nombres de los hijos de Gersón: Libni y Simei.

1 de Crónicas 6:18 Los hijos de Coat: Amram, Izhar, Hebrón y Uziel.[h]

1 de Crónicas 6:19 Los hijos de Merari: Mahli y Musi.[i] Estas son las familias de Leví, según sus descendencias.

1 de Crónicas 6:20 Gersón: Libni, Jahat, Zima,

1 de Crónicas 6:21 Joa, Iddo, Zera y Jeatrai.

1 de Crónicas 6:22 Los descendientes de Coat: Aminadab, Coré, Asir,

1 de Crónicas 6:23 Elcana, Ebiasaf, Asir,

1 de Crónicas 6:24 Tahat, Uriel, Uzías, y Saúl.

1 de Crónicas 6:25 Los hijos de Elcana: Amasai y Ahimot;

1 de Crónicas 6:26 los descendientes de Ahimot: Elcana, Zofai, Nahat,

1 de Crónicas 6:27 Eliab, Jeroham y Elcana.

1 de Crónicas 6:28 Los hijos de Samuel: el primogénito, Vasni, y Abías.[j]

Cuando Samuel llegó a ser líder y vocero de Dios, Israel estaba a punto de un colapso. Los últimos capítulos del libro de Jueces, nos ilustran vívidamente la decadencia moral de la nación y la caída resultante. Pero con la ayuda de Dios, Samuel casi por su cuenta llevó a la nación de la ruina al avivamiento. Unificó al pueblo al mostrarles que Dios era su único líder y que cualquier nación que enfocara su atención en El encontraría y alcanzaría su verdadero propósito. Para el resto de la historia de Samuel, y para saber cómo estableció reglas para gobernar una nación basada en principios espirituales.

1 de Crónicas 6:29 Los descendientes de Merari: Mahli, Libni, Simei, Uza,[k]

1 de Crónicas 6:30 Simea, Haguía y Asaías.

1 de Crónicas 6:31 Cantores del templo nombrados por David. Estos son los que David puso a cargo del servicio del canto[l] en la casa de Jehová, después que el Arca tuvo reposo,

El rey David hizo mucho para traer la música en la adoración. Estableció directores de canto y coros para alabar a Dios en el templo (capítulo 25). Cuando joven y debido a su talento, David fue contratado como arpista del rey Saúl. Además escribió muchas de las canciones que integran el libro de Salmos.

Los constructores y los artesanos habían terminado el templo, y se les dio sus responsabilidades para cuidar de él a los sacerdotes y levitas. Ahora era el momento para otro grupo de personas -los músicos- para ejercitar sus talentos para Dios. Aquí se registran algunas de las personas que sirvieron con la música. Usted no tiene que ser un ministro ordenado para tener un lugar importante en el cuerpo de creyentes. Constructores, artesanos, ayudantes en los servicios, miembros del coro, directores de canto, todos ellos pueden hacer grandes contribuciones. Dios le ha dado una combinación única de talentos. Uselas para servirlo y honrarlo a El.

1 de Crónicas 6:32 los cuales servían delante de la tienda del Tabernáculo de reunión en el canto, hasta que Salomón edificó la casa de Jehová en Jerusalén; después se mantuvieron en su ministerio según su costumbre.

1 de Crónicas 6:33 Estos, pues, con sus hijos, ayudaban: de los hijos de Coat, el cantor Hemán hijo de Joel hijo de Samuel,

1 de Crónicas 6:34 hijo de Elcana, hijo de Jeroham, hijo de Eliel, hijo de Toa,

1 de Crónicas 6:35 hijo de Zuf, hijo de Elcana, hijo de Mahat, hijo de Amasai,

1 de Crónicas 6:36 hijo de Elcana, hijo de Joel, hijo de Azarías, hijo de Sofonías,

1 de Crónicas 6:37 hijo de Tahat, hijo de Asir, hijo de Ebiasaf, hijo de Coré,[m] 1 de Crónicas 6:38 hijo de Izhar, hijo de Coat, hijo de Leví, hijo de Israel.

1 de Crónicas 6:39 A su mano derecha estaba su hermano Asaf hijo de Berequías hijo de Simea,

1 de Crónicas 6:40 hijo de Micael, hijo de Baasías, hijo de Malquías,

1 de Crónicas 6:41 hijo de Etni, hijo de Zera, hijo de Adaía,

1 de Crónicas 6:42 hijo de Etán, hijo de Zima, hijo de Simei,[n]

1 de Crónicas 6:43 hijo de Jahat, hijo de Gersón, hijo de Leví.

1 de Crónicas 6:44 Pero a la mano izquierda estaban sus hermanos, los hijos de Merari, esto es, Etán hijo de Quisi hijo de Abdi, hijo de Maluc,

1 de Crónicas 6:45 hijo de Hasabías, hijo de Amasías, hijo de Hilcías,

1 de Crónicas 6:46 hijo de Amsi, hijo de Bani, hijo de Semer,

1 de Crónicas 6:47 hijo de Mahli, hijo de Musi, hijo de Merari, hijo de Leví.[ñ]

1 de Crónicas 6:48 Y sus hermanos, los levitas, fueron puestos sobre todo el ministerio del tabernáculo de la casa de Dios.[o]

1 de Crónicas 6:49 Descendientes de Aarón. Pero Aarón y sus hijos ofrecían sacrificios sobre el altar del holocausto, y sobre el altar del perfume quemaban incienso, y ministraban en toda la obra del Lugar santísimo, y hacían las expiaciones por Israel conforme a todo lo que Moisés, siervo de Dios,[p] había mandado.

Aarón y sus descendientes siguieron estrictamente los detalles de adoración ordenados por Dios a través de Moisés. No siguieron sólo aquellos mandamientos que querían obedecer. Tome nota de lo que le sucedió a Uza cuando olvidó detalles muy importantes acerca del manejo del arca del pacto. No debemos intentar obedecer a Dios en forma selectiva, escogiendo los mandatos que obedeceremos y los que ignoraremos. La Palabra de Dios tiene autoridad sobre todos los aspectos de nuestra vida, no sólo en porciones seleccionadas.

1 de Crónicas 6:50 Los descendientes de Aarón son estos: Eleazar, Finees, Abisúa,

1 de Crónicas 6:51 Buqui, Uzi, Zeraías,

1 de Crónicas 6:52 Meraiot, Amarías, Ahitob,

1 de Crónicas 6:53 Sadoc y Ahimaas.

1 de Crónicas 6:54 Las ciudades de los levitas. Estos son los lugares de residencia y los límites de los territorios de los hijos de Aarón.[q] A las familias de los coatitas, a quienes les tocó primero la suerte,

A la tribu de Leví no se le dio un área específica de tierra como a las demás tribus. En cambio, los levitas fueron distribuidos a lo largo de la nación para poder ayudar a la gente de todas las tribus en su adoración a Dios. Por lo tanto, se les dio a los levitas ciudades y terrenos para cultivos dentro de las áreas destinadas para las otras tribus.

1 de Crónicas 6:55 les dieron Hebrón, en la tierra de Judá, con sus ejidos alrededor de ella.

1 de Crónicas 6:56 Pero el territorio de la ciudad y sus aldeas se dieron a Caleb hijo de Jefone.

1 de Crónicas 6:57 De Judá dieron a los hijos de Aarón la ciudad de refugio, esto es, Hebrón; además, Libna con sus ejidos, Jatir, Estemoa con sus ejidos,

Dios había dicho a las tribus que designaran ciudades específicas como ciudades de refugio. Estas ciudades eran para la protección de aquellas personas que habían matado accidentalmente a alguien. Esta instrucción pudo parecer intrascendente cuando se dio, los israelitas ni siquiera habían entrado a la tierra prometida. Algunas veces Dios nos da instrucciones que no parecen ser relevantes para nosotros en ese momento, pero más tarde podemos ver su importancia. Las lecciones de la Biblia no deben ser descartadas porque algunos detalles parezcan no tener relevancia. Obedezca a Dios ahora y en el futuro tendrá un entendimiento más claro acerca de las razones de sus instrucciones.

1 de Crónicas 6:58 Hilén con sus ejidos, Debir con sus ejidos,

1 de Crónicas 6:59 Asán y Bet-semes, con sus respectivos ejidos.

1 de Crónicas 6:60 De Benjamín les dieron Geba, Alemet y Anatot, con sus ejidos. Trece fue el total de sus ciudades, repartidas según sus familias.

1 de Crónicas 6:61 A los hijos de Coat, según sus familias, les dieron por suerte diez ciudades de la media tribu de Manasés.

Los israelitas echaron suertes a fin de quitar el proceso de tomar decisiones de las manos de los hombres y colocarlo en las manos de Dios. Echar suertes era muy parecido a elegir la pajita mayor o echar los dados. Las suertes eran echadas sólo después de buscar la guía de Dios en oración.

1 de Crónicas 6:62 A los hijos de Gersón, según sus familias, les dieron de la tribu de Isacar, de la tribu de Aser, de la tribu de Neftalí y de la tribu de Manasés en Basán, trece ciudades.

1 de Crónicas 6:63 Y a los hijos de Merari, según sus familias, les dieron por suerte doce ciudades de las tribus de Rubén, Gad y Zabulón.

1 de Crónicas 6:64 Los hijos de Israel dieron a los levitas ciudades con sus ejidos.

1 de Crónicas 6:65 Dieron por suerte de la tribu de Judá, de la tribu de Simeón y de la tribu de Benjamín, las ciudades ya nombradas.

1 de Crónicas 6:66 A las familias de los hijos de Coat dieron ciudades con sus ejidos de la tribu de Efraín.

1 de Crónicas 6:67 Les dieron Siquem, la ciudad de refugio, con sus ejidos en los montes de Efraín; además, Gezer,

1 de Crónicas 6:68 Jocmeam, Bet-horón,

1 de Crónicas 6:69 Ajalón y Gat-rimón, con sus respectivos ejidos.

1 de Crónicas 6:70 A las otras familias de los hijos de Coat les dieron Aner y Bileam, las cuales pertenecían a la media tribu de Manasés, con sus respectivos ejidos.

1 de Crónicas 6:71 A los hijos de Gersón dieron de la media tribu de Manasés, Golán en Basán y Astarot, con sus respectivos ejidos.

1 de Crónicas 6:72 De la tribu de Isacar, Cedes, Daberat,

1 de Crónicas 6:73 Ramot y Anem, con sus respectivos ejidos.

1 de Crónicas 6:74 De la tribu de Aser, Masal, Abdón,

1 de Crónicas 6:75 Hucoc y Rehob, con sus respectivos ejidos.

1 de Crónicas 6:76 De la tribu de Neftalí, Cedes en Galilea, Hamón y Quiriataim, con sus respectivos ejidos.

1 de Crónicas 6:77 Al resto de los hijos de Merari dieron, de la tribu de Zabulón, Rimón y Tabor, con sus ejidos.

1 de Crónicas 6:78 Del otro lado del Jordán, frente a Jericó, al oriente del Jordán, dieron de la tribu de Rubén, Beser en el desierto, Jaza,

1 de Crónicas 6:79 Cademot y Mefaat, con sus respectivos ejidos.

1 de Crónicas 6:80 Y de la tribu de Gad, Ramot de Galaad, Mahanaim,

1 de Crónicas 6:81 Hesbón y Jazer, con sus respectivos ejidos.

Descendientes de Leví

Se habrá observado de sobra que hasta este punto el Cronista tenía gran interés en todo lo que oliera al templo, sus ritos y los encargados de éstos. Central, pues, en este interés está el sacerdocio. Varios opinan que el mismo Cronista era sacerdote. Es natural, pues, que al llegar a las genealogías de Leví, el escritor bíblico esté en su propio elemento. Muestra gran entusiasmo por presentar ante sus lectores postexílicos la suma importancia de los levitas. Este interés se demuestra no tan sólo por un material mucho más nutrido que en las otras genealogías, sino que se nota en la misma esquematización del autor respecto a dicho material.

A primera vista esta genealogía presenta muchos problemas no tan sólo por su complejidad sino por las aparentes repeticiones dispares. Algunos estudiosos achacan estas incongruencias al material agregado por escritores posteriores al Cronista. En otras palabras, algunos ven en esta genealogía un popurrí de materiales, algunos del Cronista, otros de escritores diferentes. Se acertaría más, sin embargo, si se considerase esta genealogía como producto del mismo genio del Cronista, y que su complejidad puede, a la larga, atribuirse a su empeño por presentar una genealogía variada.

Aunque aquí sólo se comentan los versículos 1-19, se reconoce que estos versículos se aclaran cuando se nota algo curioso en los versículos 54-81 del mismo capítulo. Estos últimos son paralelos de Jos_21:5-39, y abordan los lugares de ubicación de los levitas. Aunque se da a groso modo el mismo material en ambos pasajes, se nota que hay una gran diferencia en su orden de presentación de la familia. Resulta, pues, que el orden dado por el Cronista es exactamente el mismo que se observa en las listas encontradas en nuestra sección bajo estudio. En los versículos 1-15 los hijos de Aarón (los sumos sacerdotes) encabezan la lista. Luego, hay dos listas paralelas más que se encuentran en los versículos 16-30 y 31-48. Para algunos, la repetición de la genealogía levítica en los versículos 16 ss. arguye en contra de la unidad de la composición. Otros insisten en que el mismo Cronista, como obra de arte, construye una genealogía vertical y luego una horizontal.

Los versículos 4-15 trazan los descendientes de Eleazar aparentando así dar una lista completa de los sumos sacerdotes preexílicos. Se omiten varios, sin embargo: Joiada, Urías, Azarías. Pareciera que el Cronista combina varias listas tradicionales de los sumos sacerdotes, pero no todos estos descienden directamente de sus predecesores. Resulta así que el Cronista presenta 12 generaciones entre Aarón y la edificación del templo. Puede que haya basado su estructura de estas generaciones en 1 de Reyes.

Respecto a los versículos 16-19, el comentarista Castelot afirma que había una tradición del Reino del Norte (Israel o Efraín) en la que Gersón se tenía por descendiente de Moisés. También, según Exodo 2:22 y Jueces 18:30, la familia de Gersón se relacionó algunas vez con el santuario cismático en Dan. En general, no obstante, el Cronista sigue muy de cerca el relato sobre Gersón que se detalla en Numeros 3:17 ss.

Las casas paternas de Leví

Los versículos 1-15 de este capítulo abordan la descendencia de los sacerdotes oficiantes del culto sacrificial, todos “hijos” de Leví mediante Cohat.

A partir del versículo 16 se empieza a dar las listas de los levitas, o sea aquellos descendientes de Leví (mediante Gersón y Merari) que no oficiaban en los sacrificios sino servían de “ayudantes” a los sacerdotes. Llama la atención el hecho de siete generaciones procedentes de ambos, Gersón y Merari, por medio del primogénito de cada uno de ellos. Se cree que el Cronista quería con esto llevarnos hasta el reinado de David. Fue éste el que reorganizó los deberes y las funciones oficiales de los levitas no sacerdotales. Los nombres en la lista a partir del versículo 20 difieren de los que aparecen en los versículos 41-43; pareciera que estos últimos representan la misma genealogía pero al revés. Hay indicios de que ambas listas están desfiguradas, y muchos nombres se omiten. En este caso, parece que el Cronista omite varios nombres con el fin de que haya siete en la lista. Respecto a esto, se deben comparar los versículos 22-28 con los versículos 33-38, correspondiendo estos últimos a la siguiente sección.

El versículo 28 ha dado muchos problemas a los exégetas debido a aparentes desfiguraciones textuales. Nuestra versión RVA correctamente suple el nombre Joel como el primogénito de Samuel. Según la nota de RVA, se nota que el texto hebreo de este versículo no incluye el nombre de Joel. En algunos textos hebreos en su lugar aparece el nombre “Vasni”. Desde luego, nuestros traductores se dan cuenta que este nombre se deriva del hebreo que quiere decir “el segundo” cuyo término alude al segundo hijo de Samuel, o sea, Abías. Los revisores de RVA suplen el nombre de Joel en base a la lectura en 1 de Samuel 8:2. Hemos de agradecerles a los revisores, porque el problema aludido es un perfecto ejemplo de cómo errores de tipo copista pueden colarse en el proceso de la transmisión.

¿Dios castiga hoy al que le desobedece?

En el AT, y aún en el NT, se ven situaciones en que Dios castiga inmediatamente a la persona o al pueblo que no acata sus mandamientos (o al menos durante la vida del infractor). El cautiverio asirio, y el babilónico son prueba de ello. Pero, ¿qué sucede hoy, cuando la ley ya fue perfeccionada por el amor? Por supuesto, hay diversidad en las opiniones. Por ejemplo, ¿cuál es el destino del creyente que, luego de años en la iglesia, comienza a frecuentar los lugares de juegos de azar? Evidentemente, esto es una especie de idolatría, al colocar la confianza en algo que no es Dios. ¿Debe esta persona esperar el castigo en vida? O ¿qué decir del creyente que vive continuamente en vicios, inmoralidad sexual o, incluso, que reniega de su fe? ¿Es lícito esperar que Dios envíe sobre él azufre y fuego del cielo, o que caiga fulminado como fue el caso de Ananías y Safira? Es innegable el hecho de que esto no sucede hoy, aunque quizás hayan testimonios que afirmen lo contrario, pero no es la norma. La doctrina veterotestamentaria de la «retribución instantánea», por llamarla de alguna forma, se ha transformado en la de la «misericordia momentánea», es decir, que por el momento hay ocasión para el arrepentimiento. ¿Cuánto dura este tiempo de gracia? Nadie puede saber si éste concluye en la muerte de la persona, o antes de ese evento. Por lo tanto, es urgente que todos los hombres hagan las paces con Dios, abandonando toda idolatría y pecado.

¿Errores en la Biblia?

Es bastante frecuente que en el proceso de traducción de una obra a otro idioma, se produzcan algunas diferencias de sentido. En el caso de la Biblia, debemos admitir que también se han deslizado algunas de estas variantes. Como ejemplo, se pueden citar 1 de Cronicas 6:28 y 1 de Samuel 24:3, que otras versiones traducen «entró en ella para cubrir sus pies». Se puede dar aquí una pista que ilumine este cuestionamiento. Es justo destacar que las diferencias de traducción no afectan en absoluto al espíritu bíblico (ni mucho menos a las doctrinas básicas de salvación por fe y de la autoridad de la Biblia). El hecho que el hijo de Samuel fuera «Vasni» o «Joel», si Saúl entró a la cueva a dormir o a hacer sus necesidades no afecta en nada nuestra fe. La pista es clara: puede que haya algunos errores involuntarios de traducción, pero los mismos no se hallan en los asuntos sustanciales de la fe.

Los levitas del coro del templo

Ya se ha observado que uno de los intereses mayores del Cronista era el templo y su culto. Desde luego, el templo con el cual éste se relacionaba era el de Zorobabel y no el de Salomón, pues éste había sido destruido en el siglo VI a. de J.C. por las fuerzas babilónicas bajo la dirección de Nabucodonosor. Se ha apreciado también el afán del Cronista por legitimar todo lo relacionado con culto postexílico trazándolo hasta los días de David. No es de extrañarse, pues, que el Cronista asocie el establecimiento del gremio de cantores con su figura ideal.

Esta sección en términos generales nos da las genealogías de los tres cantores levíticos principales de David: Hemán, Asaf y Eitán. Normalmente Asaf ocupa el lugar de preferencia para el Cronista, pero en esta ocasión se coloca primero a Hemán, porque su familia (la de Cohat) gozaba de una posición sacerdotal más elevada. Ya se ha visto que de Cohat descendieron los sumos sacerdotes judíos.

El que David fundara este gremio de cantores levíticos se afirma en otros pasajes. La tradición histórica es muy confiable por lo que se sabe de los talentos musicales de David, su propio interés en la música y su asociación con la composición de algunos de los salmos.

Hablar de un gremio de cantores en Israel desde los días primitivos no es nada arriesgado o incierto. La existencia de semejantes organizaciones funcionales en otros pueblos y civilizaciones circunvecinos tendería a confirmar tal realidad en Israel.

Una de las razones para cierta confusión en las genealogías dadas en esta sección es que el Cronista traza la genealogía de Hemán al revés hasta el segundo hijo de Cohat. Lo mismo pasa con Asaf hasta el nieto de Gersón. Se complica aún más cuando se hace retroceder la linea de Eitán hasta el segundo hijo de Merari.

El versículo 39 habla de un hermano de los coahitas, Asaf. Por causa de un posible malentendido, hace falta aclarar que de lo que se trata aquí no es un hermano carnal, sino un “hermano” o compañero en el trabajo. Se sabe que Asaf no era descendiente de Cohat sino de Gersón.

El que se usen dos nombres para un solo hombre (versículo 44), requiere un poco de explicación. Se nota que a veces se llama Jedutún a Eitán. No hay modo de explicar esta realidad como corrupción textual. Se aprecia una cosa; se usa persistentemente el nombre Eitán hasta 1Ch_15:19. De allí en adelante empieza a referirse al mismo hombre con el nombre de Jedutún. Una explicación es que el mismo hombre asumió otro nombre en cierta época de su vida. Ciertamente hay precedentes para esto en el AT. Ejemplos son: Abraham, Sara, Jacob, Josué, etc.

Dones y ministerios

Esta designación de los levitas habla a las claras acerca de que así como Dios proveyó a Israel de gente capacitada para su desenvolvimiento político, social y espiritual, hará de igual modo con la iglesia de hoy por medio de los dones espirituales. Estos son aquellas capacidades que el Espíritu Santo nos otorga para llevar adelante los distintos ministerios de la Iglesia. En cada congregación, cada miembro debe ser guiado y acompañado para desarrollar sus dones. La pregunta que surge en este particular es: ¿cómo descubrir el don que Dios me dió? Esto se puede aclarar mediante una anécdota familiar: Cuando niño, solía ver a mi hermana mayor, Teresa, cocinando para la familia dando un respiro a mi madre en sus quehaceres diarios. Cierto día ella me dio una lección acerca de cómo saber cuándo los «tallarines» (un tipo de fideos, o pasta) se hallaban en su mejor punto de cocción. «Tomas un fideo —me dijo— y lo arrojas contra la pared azulejada de la cocina: si queda adherido a ella, está ’a punto’, si cae al suelo, aún falta.» Lo mismo sucede con los dones espirituales: cuando supones que tienes un don, «arrójalo» contra la iglesia, esto es, desarrolla ese don en los ministerios que lleva a cabo tu congregación. Si queda adherido a ella, es decir, si tienes la aceptación de tus hermanos, y éstos son edificados por medio de ese talento especial, es casi seguro que el Espíritu Santo te lo ha concedido para crecimiento y adelanto de la congregación en la que sirves.

La casa sacerdotal de Aarón

Para el Cronista, era muy importante reconocer las funciones y rangos distintos de los levitas aarónicos. Aarón era de la tribu de Leví, pero sólo los descendientes de este podían ofrecer los sacrificios. Ya se ha notado que los demás levitas servían más bien como auxiliares de los sacerdotes oficiantes. Es decir, ellos se ocupaban de todo trabajo relacionado con el tabernáculo (y posteriormente el templo) que no involucrase el mismo sacrificio.

Mientras algunos comentaristas sólo contemplan en los versículos 49-53 un paralelo de los versículos 4-8, otros opinan que estas listas provienen de una fuente diferente. Estas serían de una fuente contemporánea de David por ser Ajimaas del tiempo de su reinado. La lista más larga provendría de una fuente durante el exilio babilónico o sea durante el siglo VI.

Fuese el origen de las listas genealógicas el que fuese, parece claro que el Cronista quiere establecer una relación entre Aarón y Sadoc. Aquí se aprecia el papel especial de los descendientes de Sadoc, pues éstos eran los sacerdotes con la tarea de entrar al lugar santísimo para expiar los pecados de Israel. Es de notarse que Sadoc es contado entre los descendientes de Fineas, el nieto de Aarón.

La verdad es que la figura de Sadoc es casi tan enigmática como la de Melquisedec. Es cierto que en el caso de Sadoc se nos dan los nombres de su padre, Ajitob y de sus hijos, Ajimaas y Asarías. Aparte de estos datos, no se sabe nada de él hasta llegar al Cronista. Una teoría muy interesante reza que Sadoc era un descendiente de Melquisedec y se contaba entre los sacerdotes jebuseos. Estaría presente en Jerusalén cuando David hizo suya la ciudad. La teoría añade que el nombrar a Sadoc como sacerdote juntamente con Abiatar (descendiente de Aarón) obedecía a un intento por unificar dos corrientes sacerdotales antagónicas: la jebusea y la israelita.

Por interesante que sea la teoría, es difícil probar tal cosa. Lo que sí se sabe a ciencia cierta es que los contemporáneos de Sadoc lo consideraban como un sacerdote legítimo. Tal vez fuera necesario que el Cronista convenciera a su propia generación de esa legitimidad.

Una cosa más. A pesar del gran empeño del Cronista por demostrar la importancia de David y su relación con el culto, no dejo de apreciar la gran contribución de Moisés en interpretar la forma y el significado del sistema sacrificial y sus oficiantes.

Ciudades asignadas a los levitas

Las ciudades aludidas en esta sección son las que habitaban los levitas cuya asignación se originó en órdenes de Moisés. No ha de entenderse que sólo los levitas las ocupaban o que éstas pasaban a ser propiedad de ellos. El libro de Deuteronomio contempla a los levitas como viviendo en todas partes del territorio casi en calidad de extranjeros; los dueños de los predios (las otras tribus) tenían la responsabilidad de cuidar de los levitas, porque éstos no tenían heredad. El Cronista, siguiendo a Josué 21, les atribuye 48 ciudades con ejidos cercanos para uso de los levitas. Se sabe bien que a los levitas no les correspondían territorios en la tierra de promisión (como propiedad suya), porque “lo mismo ellos como sus posesiones estaban a cargo de la Providencia de una manera especial; siendo Dios su porción, también era su provisión”.

Es digno de notar que los levitas vivían en todo el territorio israelita. A los levitas aarónicos (los sacerdotes), se les asignó ciudades en los territorios de Benjamín y Judá. Esto es natural, ya que ellos serían los oficiantes en los sacrificios del tabernáculo en tiempos presalomónicos y en el templo después. Interesa notar también que algunas de las ciudades asignadas a los levitas eran consideradas como “ciudades de refugio”. Estas eran seis en total, tres en el lado oriental y tres en el lado occidental del Jordán. Según se describe, una ciudad de refugio tenía la mira de dar un lugar de seguridad para aquellos que habían matado sin alevosía, es decir sin querer. Una vez llegado a una de estas ciudades no se permitía venganza de sangre contra él de parte de los parientes del muerto. Eso sí, el que huía a una ciudad de refugio tenía que permanecer allí hasta la muerte del sumo sacerdote en función.

Los versículos 54-65 hablan de las ciudades dadas a los sacerdotes oficiantes, o sea a los descendientes de los cohatitas. Nuestro texto reza: … a ellos les tocó la primera suerte. Para esta lectura los traductores se han valido de lecturas variantes en las versiones Siríaca y Arábiga. Además, aunque el hebreo en este texto omite la expresión primera suerte, hay buena base para incluirla. Se debe explicar que los territorios y las ciudades se daban mediante “suertes”. Los hebreos antiguos consideraban este sistema una forma de determinar la voluntad de Dios. Un ejemplo de esto es el Urim y Tumim. Claro, la idea es que Dios cuidaba primero a los levitas aarónicos y sus necesidades. A éstos les tocaba Hebrón, pero tuvo que hacerse un arreglo, ya que Caleb había conquistado la ciudad. A los sacerdotes se les dio la ciudad de Hebrón y los ejidos cercanos. A los descendientes de Caleb se les dieron los terrenos del campo. Se sabe que los calebitas eran más agricultores y por ende rurales. Los sacerdotes eran más urbanos por su misma profesión.

Según el Cronista, a los sacerdotes les tocaban 13 ciudades, pero sólo nos da los nombres de 11 de ellas. Hay que ver el pasaje paralelo en Josué 21 para reponer los nombres omitidos: Juta y Gabaón.

A los cohatitas también se les dieron ciudades en los territorios allende del río Jordán en predios de la media tribu de Manasés. Eran 10 en total. A los gersonitas les correspondían ciudades en los territorios de Isacar, Aser, Neftalí y de la parte oriental del campo de Manasés. Esta distribución de ciudades fuera de Judá iba a resultar, a la postre, en cultos de adoración aparte del culto en Jerusalén. Esta práctica iba a acarrear dificultades posteriores.

Se ha notado que el Cronista depende casi exclusivamente de Josué 21 para su información. Aunque algunos estudiosos opinan que ciertas partes de esta sección bajo consideración (versículos 65-81) fueron agregadas por otras manos en lugar del Cronista, lo más acertado es que toda esta sección es interpretación del mismo historiador. Claro está, el Cronista no simplemente copió su fuente intacta, pues hace ciertos cambios respecto a nombres, actualizando su ortografía para su propio día. A cada paso hay que tener presente que la redacción del libro de Josué es mucho más antigua que la del Cronista.

En los versículos 66-70 se descubre que a otros descendientes de Cohat se les da ciudades siguiendo el mismo patrón establecido en los versículos anteriores. A estos se les dieron ciudades de residencia más distantes de Jerusalén. Pareciera que el versículo 69 omite los nombres de dos ciudades. Son las ciudades de Elteque y Gibetón.

El Cronista ya terminó de darnos las ciudades de residencia de la familia aarónica. Ahora se dedica a mencionar la porción de los levitas no sacerdotales: a descendientes de Gersón y a los descendientes de Merari. Si se compara la lista de los nombres de las ciudades mencionadas para los gersonitas, se aprecia que hay una variación considerable. Esta variación puede explicarse en cierta medida por la práctica del Cronista de “modernizar” los nombres; es decir, buscaba la forma de dar los nombres que se conocían durante su época. Por mucho que se quiera explicar todas las variantes, hay que admitir que todo este trozo ha sufrido mucha corrupción textual en la transmisión; no se puede culpar al Cronista por esto.

Hebrón : una ciudad como pocas La ciudad de Hebrón, también llamada Quiriatarba (heb. «cuatro ciudades» o «la ciudad de Arba»), fue escogida por los cohatitas cuando se sorteó el territorio para ellos. Anteriormente, Caleb la había solicitado, por lo que se contempló su pedido, dándosele los campos de Hebrón. El hecho de elegir esta ciudad como primer alternativa habla de la consideración que se le tenía. ¿Por qué era este lugar tan preponderante entre las demás ciudades? Se pueden mencionar varios factores:

1. Fue en sus contornos donde Abraham compró el campo de Macpela para depositar los restos de su familia. Allí fueron sepultados, además del mismo Abraham, Sara, Isaac, Rebeca, Jacob y Lea. Era una tierra de profundos recuerdos para cualquier israelita.

2. Fue la tierra explorada por los doce espías, de la cual fluía leche y miel. Era un terreno fértil en gran manera.

3. Fue el lugar donde David fue ungido rey de Judá y más tarde rey sobre todo Israel. Era un lugar geográfico que señalaba la realeza de la línea davídica.

Hebrón fue una ciudad importante, admirada y deseada por los israelitas. Su nombre árabe actual es elHalil, también una ciudad sagrada para el credo musulmán, ya que ellos consideran a Abraham padre del pueblo árabe mediante Ismael.

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