1-de-Crónicas-4-Los-hijos-de-Judá

1 de Crónicas 4: Los hijos de Judá

1 de Crónicas 4:1 Los hijos de Judá: Fares, Hezrón, Carmi, Hur y Sobal.

Primera Crónicas ha relacionado los descendientes de Adán hasta los hijos de Jacob. La tribu de Judá se destaca porque sus integrantes pertenecían a la línea de David. Ahora, en la tercera sección del árbol familiar, en 1 de Crónicas 1-9, el cronista menciona a los descendientes de otras tribus de Israel. Manteniendo su énfasis sobre el reino meridional y David, 1 de Crónicas habla primero de la tribu de Judá, aunque Judá era el cuarto hijo de Jacob. En su recuento de los antepasados de las tribus de Israel, Zebulón y Dan no se mencionan específicamente. Sin embargo, se menciona las genealogías de las dos tribus —Manasés y Efraín— que descienden de José. La tribu de Benjamín se menciona dos veces para mostrar su importancia como la línea de Saúl. Pero a la tribu que se le presta una atención especial en esta sección es a la de Leví. Se reserva más espacio a los levitas que a ninguna otra tribu, ya que 1 de Crónicas se interesa sobre todo por las cuestiones relacionadas con el templo y el culto. Sobre la vida y el tiempo en que vivieron estas personas, puede leerse en Génesis 29-2 Reyes 25; el papel de los levitas se destaca sobre todo en el libro de Levítico.

1 de Crónicas 4:2 Reaía hijo de Sobal engendró a Jahat, y Jahat engendró a Ahumai y a Lahad. Estas son las familias de los zoratitas.

1 de Crónicas 4:3 Y estas son las del padre de Etam: Jezreel, Isma e Ibdas. Y el nombre de su hermana fue Haze-lelponi.

1 de Crónicas 4:4 Penuel fue padre de Gedor, y Ezer padre de Husa. Estos fueron los hijos de Hur primogénito de Efrata, padre de Belén.

1 de Crónicas 4:5 Asur padre de Tecoa tuvo dos mujeres, Hela y Naara.

1 de Crónicas 4:6 Y Naara dio a luz a Ahuzam, Hefer, Temeni y Ahastari. Estos fueron los hijos de Naara.

1 de Crónicas 4:7 Los hijos de Hela: Zeret, Jezoar y Etnán.

1 de Crónicas 4:8 Cos engendró a Anub, a Zobeba, y la familia de Aharhel hijo de Harum.

1 de Crónicas 4:9 Y Jabes fue más ilustre que sus hermanos, al cual su madre llamó Jabes, diciendo: Por cuanto lo di a luz en dolor.

Jabes es recordado por un pedido de oración, más que por un acto heroico. En su oración, pidió a Dios

(1) que lo bendijera,

(2) que lo ayudara en su trabajo («ensancharas mi territorio»),

(3) que estuviera con El en todo lo que hiciera y

(4) que lo guardara del mal y del daño. Jabes reconoció a Dios como el verdadero centro de su trabajo. Cuando oramos por la bendición de Dios, también debemos pedir que El tome su posición legítima como Señor sobre nuestro trabajo, nuestro tiempo en familia y nuestra recreación. Obedecerle en las responsabilidades diarias es heroico.

1 de Crónicas 4:10 E invocó Jabes al Dios de Israel, diciendo: ¡Oh, si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras de mal, para que no me dañe! Y le otorgó Dios lo que pidió.

Jabes oró específicamente para ser protegido del mal y del daño. Vivimos en un mundo caído donde abunda el pecado, y es importante pedirle a Dios que nos mantenga a salvo del inevitable mal que sale a nuestro encuentro. Pero también debemos evitar los malos motivos, deseos y acciones que se originan dentro de nosotros. Por lo tanto, debemos buscar no sólo la protección de Dios contra el mal, sino debemos pedirle que guarde nuestros pensamientos y acciones. Podemos comenzar a utilizar su protección al llenar nuestras mentes con pensamientos y actitudes positivos.

1 de Crónicas 4:11 Quelub hermano de Súa engendró a Mehir, el cual fue padre de Estón.

1 de Crónicas 4:12 Y Estón engendró a Bet-rafa, a Paseah, y a Tehina padre de la ciudad de Nahas; éstos son los varones de Reca.

1 de Crónicas 4:13 Los hijos de Cenaz: Otoniel y Seraías. Los hijos de Otoniel: Hatat,

Otoniel fue el primer juez de Israel. Reformó la nación y trajo paz a la tierra.

1 de Crónicas 4:14 y Meonotai, el cual engendró a Ofra. Y Seraías engendró a Joab, padre de los habitantes del valle de Carisim, porque fueron artífices.

1 de Crónicas 4:15 Los hijos de Caleb hijo de Jefone: Iru, Ela y Naam; e hijo de Ela fue Cenaz.

Caleb fue uno de los doce espías enviados por Moisés a la tierra prometida. Sólo él y Josué regresaron con un informe positivo, creyendo en la promesa de Dios de que ayudaría a los israelitas a conquistar la tierra. La historia de Caleb se narra en Números 13, 14 y Josué 14, 15. Su perfil se encuentra en Números 15.

1 de Crónicas 4:16 Los hijos de Jehalelel: Zif, Zifa, Tirías y Asareel.

1 de Crónicas 4:17 Y los hijos de Esdras: Jeter, Mered, Efer y Jalón; también engendró a María, a Samai y a Isba padre de Estemoa.

1 de Crónicas 4:18 Y su mujer Jehudaía dio a luz a Jered padre de Gedor, a Heber padre de Soco y a Jecutiel padre de Zanoa. Estos fueron los hijos de Bitia hija de Faraón, con la cual casó Mered.

1 de Crónicas 4:19 Y los hijos de la mujer de Hodías, hermana de Naham, fueron el padre de Keila garmita, y Estemoa maacateo.

1 de Crónicas 4:20 Los hijos de Simón: Amnón, Rina, Ben-hanán y Tilón. Y los hijos de Isi: Zohet y Benzohet.

1 de Crónicas 4:21 Los hijos de Sela hijo de Judá: Er padre de Leca, y Laada padre de Maresa, y las familias de los que trabajan lino en Bet- asbea;

1 de Crónicas 4:22 y Joacim, y los varones de Cozeba, Joás, y Saraf, los cuales dominaron en Moab y volvieron a Lehem, según registros antiguos.

1 de Crónicas 4:23 Estos eran alfareros, y moraban en medio de plantíos y cercados; moraban allá con el rey, ocupados en su servicio.

1 de Crónicas 4:24 Los hijos de Simeón: Nemuel, Jamín, Jarib, Zera, Saúl,

1 de Crónicas 4:25 y Salum su hijo, Mibsam su hijo y Misma su hijo.

1 de Crónicas 4:26 Los hijos de Misma: Hamuel su hijo, Zacur su hijo, y Simei su hijo.

1 de Crónicas 4:27 Los hijos de Simei fueron dieciséis, y seis hijas; pero sus hermanos no tuvieron muchos hijos, ni multiplicaron toda su familia como los hijos de Judá.

1 de Crónicas 4:28 Y habitaron en Beerseba, Molada, Hazar-sual,

1 de Crónicas 4:29 Bilha, Ezem, Tolad,

1 de Crónicas 4:30 Betuel, Horma, Siclag,

1 de Crónicas 4:31 Bet-marcabot, Hazar-susim, Bet-birai y Saaraim. Estas fueron sus ciudades hasta el reinado de David.

1 de Crónicas 4:32 Y sus aldeas fueron Etam, Aín, Rimón, Toquén y Asán; cinco pueblos,

1 de Crónicas 4:33 y todas sus aldeas que estaban en contorno de estas ciudades hasta Baal. Esta fue su habitación, y esta su descendencia.

1 de Crónicas 4:34 Y Mesobab, Jamlec, Josías hijo de Amasías,

1 de Crónicas 4:35 Joel, Jehú hijo de Josibías, hijo de Seraías, hijo de Asiel,

1 de Crónicas 4:36 Elioenai, Jaacoba, Jesohaía, Asaías, Adiel, Jesimiel, Benaía,

1 de Crónicas 4:37 y Ziza hijo de Sifi, hijo de Alón, hijo de Jedaías, hijo de Simri, hijo de Semaías.

1 de Crónicas 4:38 Estos, por sus nombres, son los principales entre sus familias; y las casas de sus padres fueron multiplicadas en gran manera.

1 de Crónicas 4:39 Y llegaron hasta la entrada de Gedor hasta el oriente del valle, buscando pastos para sus ganados.

1 de Crónicas 4:40 Y hallaron gruesos y buenos pastos, y tierra ancha y espaciosa, quieta y reposada, porque los de Cam la habitaban antes.

1 de Crónicas 4:41 Y estos que han sido escritos por sus nombres, vinieron en días de Ezequías rey de Judá, y desbarataron sus tiendas y cabañas que allí hallaron, y los destruyeron hasta hoy, y habitaron allí en lugar de ellos; por cuanto había allí pastos para sus ganados.

1 de Crónicas 4:42 Asimismo quinientos hombres de ellos, de los hijos de Simeón, fueron al monte de Seir, llevando por capitanes a Pelatías, Nearías, Refaías y Uziel, hijos de Isi,

1 de Crónicas 4:43 y destruyeron a los que habían quedado de Amalec, y habitaron allí hasta hoy.

Algunos nombres bíblicos y sus significados

Fares: «el que abre brecha»

Hur : «blanco» o «pálido»

Ezer: «ayuda»

Belén: (heb. Bet y lejem) «casa de pan»

Jabes: «dolor»

María: puede asemejarse al egipcio Marye,»amada», o al hebreo mara, «amargura».

Parece que esta lista tenía para el Cronista el propósito de suplementar la que se encuentra en el capítulo 2, pues viene siendo material adicional sobre los hijos de Fares. Estos descendientes de Judá son importantes para el Cronista, porque precisamente la comunidad judía postexílica se formaba de entre ellos. Nuestro dilema es que se nos da poquísima información biográfica tocante a ellos.

Según la nota de RVA respecto al versículo 3, se nos informa que algunos manuscritos, inclusive la LXX, en lugar de “padres” (así reza el hebreo) se lee “hijos”. Algunas traducciones rezan: “Estos son los hijos del padre de Etam.” Es obvio que esta lectura variante puede ocasionar no poca consternación. Se disipa un poco la neblina cuando se entiende que el término padre puede aludir más bien a “jefes” de Etam. Según 2 de Crónicas 11:6, Etam era una aldea de Judá. Esta no quedaría lejos de Belén.

Una cosa sí es clara; de entre los nombres se destaca uno: el de Jabes (versículo 9). Mientras en 2:55 este nombre figura como un sitio geográfico, aquí alude a una persona. Sin duda alguna, este trozo corto no refleja únicamente datos genealógicos llanos para el Cronista, sino que por ellos afirma su convicción teológica. Esto se revela por un juego de palabras empleado por el escritor. Jabes tiene raíces etimológicas que implican “dolor” o “angustia”. Según el relato, se le puso ese nombre a Jabes porque su madre le dio a luz con mucho sufrimiento. En base a su propio nombre, Jabes ora al Señor para que el dolor no le aflija a él ni a sus tierras. Dios oye su súplica, y resulta ser un hombre muy destacado entre sus hermanos. Este trozo describe la convicción, vista en otras partes de Crónicas también, del poder de la oración. Algunos asocian a la persona con el territorio mencionado en 2:55. En este caso Jabes representaría a Benjamín, pues Jabes era el territorio perteneciente a Saúl, el primer rey de la tribu de Benjamín. El territorio de Saúl incluía a Jabes, y durante su reinado, éste gozó de gran extensión. Para otros, Jabes era una persona bien conocida para los lectores del Cronista, bien por tradición oral o escrita. En la última forma de tradición, ésta habría desaparecido, porque no se tiene conocimiento de ella ahora.

Los nombres incluidos en los versículos 11-15 son tan enigmáticos que la mayoría de los comentaristas los pasan por alto. Se opina en algunas partes que estos nombres representan tribus seminómadas que se movían en esta región de Judá. Esto parece poco probable, ya que se asocian algunos de estos nombres con determinados lugares. Por ejemplo, se menciona a Tejina (versículo 12) padre (léase “fundador”) de la ciudad de Najas. Las tribus seminómadas no suelen fundar ciudades. Además, el versículo 14 alude a Joab como progenitor y jefe de los artesanos. El valle que lleva el nombre Jarasim (léase “artesanos”) implica que este sitio geográfico se conocía por la cantidad de artesanos establecidos allí. Esto también desmiente en parte su carácter de nómadas.

Parece que los hijos de Quenaz (versículo 13) eran otra tribu en el sur que se hizo aliada de la tribu de Judá.

Los versículos 16-23 resultan muy problemáticos en parte, pues hay confusión en el hebreo respecto a sujetos y verbos de las oraciones. Se aprecia un poco en la traducción castellana al ver que ella (versículo 17) no parece tener antecedente. También, en el versículo 18 una sola lista de hijos figuran como descendientes de dos mujeres distintas. Estos problemas reflejan el proceso complejo de colección, redacción y edición de materiales antiguos procedentes de fuentes diversas. El mismo Cronista tendría gran problema para hilvanar y armonizar los datos de sus fuentes de información. Algo de esto se infiere cuando el mismo Cronista advierte: Y los registros (“palabras”) son antiguos (versículo 22b).

Una cosa más se puede decir de este material adicional sobre la tribu de Judá. Algunos de estos nombres representan familias que estaban involucradas en ciertos gremios o cofradías. Su trabajo incluía artesanía en base al lino (versículo 21) y al barro (versículo 23). Los alfareros se destacaban tanto que el mismo rey buscaba sus servicios; el hecho de que estos artesanos vivieran en territorios reales (versículo 23) también afectaría su empleo por el rey. Se sabe que David y otros reyes posteriores tenían muchas posesiones territoriales dentro de varios lugares en Judá. En estos territorios trabajarían estos artesanos.

Descendientes de Simeón

No es nada raro que el Cronista incluya a la familia de Simeón justo a esta altura, o sea después de la de Judá, pues se sabe que los descendientes de Simeón se asociaban con los de Judá.

Hay un orden muy claro en el arreglo literario de esta genealogía. Este sigue bastante de cerca a Numeros 26:12-14. Primero se da la lista de los integrantes de la familia (versículos 24-27) pero Genesis 46:10 y Exodo 6:15 divergen en algo del Cronista. Después, se despliegan las aldeas y ciudades ocupadas por estas familias (versículos 28-33). Se debe observar que el versículo 31 ocasiona un poco de cuestionamiento de parte de algunos, especialmente respecto a la lectura hasta el reinado de David. Se pregunta si esto implica que el Cronista cita un documento procedente del reinado de David o, en su defecto, si comunica el hecho de la pérdida de algunas ciudades a Simeón durante el tiempo de David. Tercero, se nota una descripción de algunos de los líderes más destacados del clan juntamente con algunas de sus actividades (versículos 34-43). Los nombres de los pueblos ocupados por estos líderes pueden cotejarse. Aunque las fuentes en Josué son más antiguas que las del Cronista, hay algunos estudiosos que opinan que este material en Crónicas es más preciso, ya que el mismo escritor usaba una gran cautela al registrar su información tomada de fuentes oficiales.

Es obvio que el Cronista deseaba demostrar no tan sólo la asociación de la tribu de Simeón con la de Judá, sino que se proponía demostrar la superioridad de ésta sobre aquélla. Se sabe que la tribu de Simeón siempre era más pequeña que la de Judá (versículo 27), y a la postre quedó más o menos absorbida por la última. No obstante esto, el que el Cronista mencione a algunos de estos descendientes de Simeón significa que habrían quedado algunos miembros de la comunidad postexílica con capacidad de trazar su árbol genealógico hasta Simeón. Este remanente de la tribu de Simeón tendría que haber jugado un papel importante en la época del Cronista, de no ser así, no habría incluido este material.

El versículo 33 se presta para alguna confusión. Se menciona el nombre de Baal. El lector cuidadoso se percatará de que se alude a un lugar geográfico y no al dios pagano cananeo. Este es un perfecto ejemplo de cómo el contexto ayuda a clarificar el significado de palabras ambiguas.

Los versículos 28-33 representan la expansión geográfica de los simeonitas. Para algunos eruditos, la lista de pueblos que se encuentra en Crónicas refleja los pueblos de Simeón antes de que fueran absorbidos por el territorio más amplio de Judá.

El que se mencione el reinado de David (versículo 31) puede implicar que así eran los pueblos hasta el cierre de los registros históricos de la corte de ese monarca tan importante para el Cronista. Se nota, sin embargo, que varios de los pueblos mencionados no se consideraban como de Simeón sino de Judá antes del reinado de David.

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