1-de-Crónicas-2-Los-hijos-de-Israel

1 de Crónicas 2: Los hijos de Israel

1 de Crónicas 2:1 Estos son los hijos de Israel: Rubén, Simeón, Leví, Judá, Isacar, Zabulón,

Estos dos versículos relacionan los 12 hijos de Israel (esto es, Jacob). Estos hombres y algunos acontecimientos relacionados con ellos aparecen en Génesis 29-50.

La historia de los hijos de Israel (de Jacob) se encuentra en Génesis 29.32-50.26. Los perfiles de Rubén, Judá y José se encuentran en la misma sección.

1 de Crónicas 2:2 Dan, José, Benjamín, Neftalí, Gad y Aser.

Descendientes de Judá

1 de Crónicas 2:3 Los hijos de Judá: Er, Onán y Sela. Estos tres le nacieron de la hija de Súa, cananea. Y Er, primogénito de Judá, fue malo delante de Jehová, quien lo mató.

En esta sección, el cronista centra su atención en la tribu de Judá , porque ella representa a la línea de David. La vida, la época y el trasfondo histórico de estos pueblos aparece de una manera más completa en los primeros ocho libros del Antiguo Testamento.

Esta sección presenta a los descendientes de Judá como antepasados de David.

Esta larga genealogía no sólo es una lista de nombres, sino que nos da indicios acerca de algunas personas. Aquí, casi como un epitafio, la genealogía afirma que Er «fue malo delante de Jehová, quien lo mató». Ahora, miles de años después, eso es todo lo que sabemos de ese hombre. Cada uno de nosotros estamos forjando nuestra reputación, desarrollando cualidades personales por las cuales seremos recordados. ¿Cómo resumiría Dios su vida hasta ahora? Algunos afirman insolentemente que la forma en la que viven es asunto de ellos. Pero la Biblia nos enseña que la forma en la que vivamos hoy, determinará cómo seremos recordados por los demás y juzgados por Dios. Lo que usted haga ahora sí importa.

1 de Crónicas 2:4 Y Tamar su nuera dio a luz a Fares y a Zera. Todos los hijos de Judá fueron cinco.

1 de Crónicas 2:5 Los hijos de Fares:(A) Hezrón y Hamul.

1 de Crónicas 2:6 Y los hijos de Zera: Zimri, Etán, Hemán, Calcol y Dara; por todos cinco.

1 de Crónicas 2:7 Hijo de Carmi fue Acán, el que perturbó a Israel, porque prevaricó en el anatema.(B)

Acán es el hombre que se guardó para sí mismo parte del botín que era dedicado a Dios para destrucción.

1 de Crónicas 2:8 Azarías fue hijo de Etán.

1 de Crónicas 2:9 Los hijos que nacieron a Hezrón: Jerameel, Ram y Quelubai.

1 de Crónicas 2:10 Ram engendró a Aminadab, y Aminadab engendró a Naasón, príncipe de los hijos de Judá.

1 de Crónicas 2:11 Naasón engendró a Salmón, y Salmón engendró a Booz.

1 de Crónicas 2:12 Booz engendró a Obed, y Obed engendró a Isaí,

Booz fue el esposo de Rut y antepasado del rey David tanto como de Jesús. Su historia y su perfil se encuentra en el libro de Rut.

1 de Crónicas 2:13 e Isaí engendró a Eliab su primogénito, el segundo Abinadab, Simea el tercero,

1 de Crónicas 2:14 el cuarto Natanael, el quinto Radai,

1 de Crónicas 2:15 el sexto Ozem, el séptimo David,

David es uno de los personajes bíblicos más conocidos. Ciertamente no fue perfecto, pero nos dio ejemplo de lo que significa poner a Dios en primer lugar en todas las áreas de la vida. Dios llamó a David «varón conforme a mi corazón» porque su más grande deseo fue servirlo y adorarlo. Podemos agradar a Dios de la misma manera al considerarlo a El primero en todos nuestros deseos y planes.

1 de Crónicas 2:16 de los cuales Sarvia y Abigail fueron hermanas. Los hijos de Sarvia fueron tres: Abisai, Joab y Asael.

1 de Crónicas 2:17 Abigail dio a luz a Amasa, cuyo padre fue Jeter ismaelita,

1 de Crónicas 2:18 Caleb hijo de Hezrón engendró a Jeriot de su mujer Azuba. Y los hijos de ella fueron Jeser, Sobab y Ardón.

Este no es el Caleb que espió en la tierra prometida con Josué. Caleb el espía se nombra en 4.15.

1 de Crónicas 2:19 Muerta Azuba, tomó Caleb por mujer a Efrata, la cual dio a luz a Hur.

1 de Crónicas 2:20 Y Hur engendró a Uri, y Uri engendró a Bezaleel.

1 de Crónicas 2:21 Después entró Hezrón a la hija de Maquir padre de Galaad, la cual tomó siendo él de sesenta años, y ella dio a luz a Segub.

1 de Crónicas 2:22 Y Segub engendró a Jair, el cual tuvo veintitrés ciudades en la tierra de Galaad.

1 de Crónicas 2:23 Pero Gesur y Aram tomaron de ellos las ciudades de Jair, con Kenat y sus aldeas, sesenta lugares. Todos éstos fueron de los hijos de Maquir padre de Galaad.

1 de Crónicas 2:24 Muerto Hezrón en Caleb de Efrata, Abías mujer de Hezrón dio a luz a Asur padre de Tecoa.

1 de Crónicas 2:25 Los hijos de Jerameel primogénito de Hezrón fueron Ram su primogénito, Buna, Orén, Ozem y Ahías.

1 de Crónicas 2:26 Y tuvo Jerameel otra mujer llamada Atara, que fue madre de Onam.

1 de Crónicas 2:27 Los hijos de Ram primogénito de Jerameel fueron Maaz, Jamín y Equer.

1 de Crónicas 2:28 Y los hijos de Onam fueron Samai y Jada. Los hijos de Samai: Nadab y Abisur.

1 de Crónicas 2:29 Y el nombre de la mujer de Abisur fue Abihail, la cual dio a luz a Ahbán y a Molid.

1 de Crónicas 2:30 Los hijos de Nadab: Seled y Apaim. Y Seled murió sin hijos.

1 de Crónicas 2:31 Isi fue hijo de Apaim, y Sesán hijo de Isi, e hijo de Sesán, Ahlai.

1 de Crónicas 2:32 Los hijos de Jada hermano de Samai: Jeter y Jonatán. Y murió Jeter sin hijos.

1 de Crónicas 2:33 Los hijos de Jonatán: Pelet y Zaza. Estos fueron los hijos de Jerameel.

1 de Crónicas 2:34 Y Sesán no tuvo hijos, sino hijas; pero tenía Sesán un siervo egipcio llamado Jarha.

1 de Crónicas 2:35 A éste Sesán dio su hija por mujer, y ella dio a luz a Atai.

1 de Crónicas 2:36 Atai engendró a Natán, y Natán engendró a Zabad;

1 de Crónicas 2:37 Zabad engendró a Eflal, Eflal engendró a Obed;

1 de Crónicas 2:38 Obed engendró a Jehú, Jehú engendró a Azarías;

1 de Crónicas 2:39 Azarías engendró a Heles, Heles engendró a Elasa;

1 de Crónicas 2:40 Elasa engendró a Sismai, Sismai engendró a Salum;

1 de Crónicas 2:41 Salum engendró a Jecamías, y Jecamías engendró a Elisama.

1 de Crónicas 2:42 Los hijos de Caleb hermano de Jerameel fueron: Mesa su primogénito, que fue el padre de Zif; y los hijos de Maresa padre de Hebrón.

1 de Crónicas 2:43 Y los hijos de Hebrón: Coré, Tapúa, Requem y Sema.

1 de Crónicas 2:44 Sema engendró a Raham padre de Jorcoam, y Requem engendró a Samai.

1 de Crónicas 2:45 Maón fue hijo de Samai, y Maón padre de Bet-sur.

1 de Crónicas 2:46 Y Efa concubina de Caleb dio a luz a Harán, a Mosa y a Gazez. Y Harán engendró a Gazez.

1 de Crónicas 2:47 Los hijos de Jahdai: Regem, Jotam, Gesam, Pelet, Efa y Saaf.

1 de Crónicas 2:48 Maaca concubina de Caleb dio a luz a Seber y a Tirhana.

1 de Crónicas 2:49 También dio a luz a Saaf padre de Madmana, y a Seva padre de Macbena y padre de Gibea. Y Acsa fue hija de Caleb.

1 de Crónicas 2:50 Estos fueron los hijos de Caleb. Los hijos de Hur primogénito de Efrata: Sobal padre de Quiriat-jearim,

1 de Crónicas 2:51 Salma padre de Belén, y Haref padre de Bet-gader.
1 de Crónicas 2:52 Y los hijos de Sobal padre de Quiriat-jearim fueron Haroe, la mitad de los manahetitas.

1 de Crónicas 2:53 Y las familias de Quiriat-jearim fueron los itritas, los futitas, los sumatitas y los misraítas, de los cuales salieron los zoratitas y los estaolitas.

1 de Crónicas 2:54 Los hijos de Salma: Belén, y los netofatitas, Atrot-bet-joab, y la mitad de los manahetitas, los zoraítas.

1 de Crónicas 2:55 Y las familias de los escribas que moraban en Jabes fueron los tirateos, los simeateos y los sucateos, los cuales son los ceneos que vinieron de Hamat padre de la casa de Recab.

Genealogía de Judá hasta David

Es digno de notarse que el Cronista principia la genealogía con los descendientes de Judá, pues no podría ser de otro modo dado su interés especial en el Reino del Sur y sus nexos con David. La cuestión del orden de la lista de las tribus ha sido ocasión de no poco debate, pero aún no se llega a un consenso de opinión respecto al por qué de tal ordenamiento. Generalmente ha habido tres sugerencias respecto a la motivación del orden de las tribus en esta sección de Crónicas. Algunos opinan que el Cronista siguió casi textualmente a Números 26. De hecho, se puede observar que el orden seguido en esta sección difiere de ambas fuentes. Una tercera sugerencia puede que tenga más valor. Se ha sugerido que el Cronista, al discutir las tribus, hace su orden desde el punto de vista geográfico de la localización territorial de las tribus. No faltarían tampoco consideraciones históricas que reflejan la importancia relativa de las distintas tribus. Por llamativa que sea esta teoría, también no faltan problemas. Parece más acertado simplemente confesar que el por qué del ordenamiento tendrá que quedar sin solución hasta que esté disponible nueva información. Una cosa que sí se puede afirmar sin contradicción: el Cronista enfatiza más en las tribus de Judá, Leví y Benjamín. No es de sorprenderse que estas tribus son las partes componentes principales de la comunidad postexílica a la que escribe el Cronista. Para el autor de esta obra hecha después del exilio babilónico, estas tres tribus fueron las que permanecieron fieles al reinado de David y al templo. Es lógico, pues, que el Cronista haga su enlistamiento haciendo que estas tres tribus sean los puntos principales en su bosquejo.

El hecho de que el Cronista mencione a la esposa cananea, Batsua (versículo 3) puede confirmar el espíritu más abierto del Cronista respecto a otros pueblos y su relación con el Dios del pacto.

En contraste con el historiador que escribió los libros de Reyes, el Cronista, como algo inusual en sus escritos, aquí destaca los nombres de dos hombres por su mal comportamiento: Er (versículo 3) y Acar (versículo 7). Es significativo que el Cronista modifica el nombre original (Acán en Josué 7:18); lo hace, porque describe su carácter y acción (Acar significa “destrucción”).

Con el versículo 6 el Cronista por vez primera ocupa una fuente desconocida. Menciona a los hijos de Zéraj. Estos hijos: Eitán, Heman, Calcol y Darda nos son desconocidos en base a las fuentes bíblicas canónicas. Como en casos similares en el futuro, se tendrá simplemente que reconocer que el Cronista gozaba de fuentes adicionales, aunque ignoramos en todos los casos sus nombres u origen.

El que Judá haya tenido hijos con Tamar su nuera (versículo 4), representa un caso de incesto, cosa prohibida (Levítico 18:15; Levítico 20:12). Algunos opinan que Judá lo hizo por ignorancia.

Según el versículo 15, David era el séptimo hijo de Isaí. En 1Samuel 16:10-11 y 17:12 se informa que Isaí tuvo ocho hijos, y David era el menor. El comentarista Barnes explica esta anomalía al suponer que uno de los ocho hijos vistos por Samuel en Belén no llegaría a la madurez; por esta razón, el Cronista menciona a David como el séptimo. Se aclara, también, que las hermanas mencionadas en el versículo 16 eran sólo hermanastras, pues Sarvia y Abigail no eran hijas de Isaí sino de un tal Najas (2Samuel 17:25); Isaí había tomado a la viuda de éste por esposa posteriormente.

Acán El significado del nombre hebreo Acán (Josué 7:18) nos es desconocido, no así Acar 5916, nueva designación del mismo personaje que hace mención a lo perpetrado por esta persona. «Acar» significa «turbar», «destruir», y eso precisamente fue lo que hizo en medio del pueblo de Israel. Es interesante hacer el paralelo actual con nuestros ambientes eclesiales: tan sólo basta la corrupción de un miembro para que se resienta la marcha de toda una congregación. No en vano aconseja Santiago «confesaos unos a otros vuestros pecados» (Jam_5:16). Siguiendo esta idea, el crecimiento de una iglesia está supeditada no a la ausencia del pecado, ya que esto es imposible, sino a la confesión de ese pecado. Por otro lado, el avance —en todo sentido— de la grey dependerá casi exclusivamente de que el pecado no se haga hábito, o se perpetúe en medio de la comunidad de creyentes. Lo descollante del episodio vivido por Acán es la verificación de un axioma declarado por la Biblia misma: «y sabed que vuestro pecado os alcanzará» (Numeros 32:23). Precisamente hace poco tiempo, el mundo se informó de la extradición a Italia de Erich Priebke, oficial de las SS alemanas, radicado desde hacía cerca de 50 años en una ciudad turística de Argentina. Priebke era buscado desde el año 1944, cuando participó del asesinato de 335 ciudadanos italianos en la llamada «masacre de las fosas ardeatinas». Esto corrobora dramáticamente que el pecado, aun sin confesar, alcanza a las personas, si no en esta vida, en la porvenir.

Clanes de Caleb en Judá

En esta sección se destacan tres nombres: Caleb (Números 2:18-20), Hesrón (Números 2:21-24) y Jerameel (Números 2:25-41). Luego se hace una recapitulación de las genealogías (Números 2:42-55).

Caleb se ha identificado bien con el compañero de Josué y descendiente de Judá o con un edomita que se identificó con el pueblo de Israel. Esta ambigüedad se debe a que los versículos alusivos a éste, se prestan a ambas identificaciones. Algunos procuran resolver el asunto diciendo que existen tradiciones acerca de dos personas de este nombre: uno israelita y el otro edomita. Se menciona a Besaleel, descendiente de Caleb, quien fue partícipe en la hechura de los muebles del tabernáculo (2 Crónicas 1:5).

Hesrón representa para el Cronista el jefe del clan más importante de Judá, ya que de esta familia desciende la familia de David. Es obvio cómo el Cronista emplea un patrón genealógico para expresar sus convicciones teológicas.

Jerameel parece haber sido originalmente un clan que vivió en la frontera sur de Judá (1 Samuel 27:10; 1 Samuel 30:29). La genealogía encontrada aquí no tiene paralelo en los demás textos bíblicos.

En la recapitulación (versículos 42-55) se menciona a Caleb, hermano de Jerameel. Para algunos, esta frase implica que los nombres que siguen pertenecen a otro clan que posteriormente fue adoptado por Judá. Un ejemplo de esto serían los queneos. Según Génesis 15:19, los queneos representan una raza distinta de la hebrea. Para algunos es motivo de sorpresa que estos se incluyan dentro de esta genealogía. Es probable que los queneos estén incluidos en esta lista, porque se portaron bien con los israelitas en el tiempo del éxodo (Exodo 18:10-19; Números 10:29-32; 1 Samuel 15:6). Además, se recuerda que el suegro de Moisés era queneo. Hay indicios de que este pueblo se mezcló con el hebreo, y a la postre a ellos se les considera como parte y parcela de la nación.

Es digno de mencionarse que todas estas genealogías reflejan un trasfondo de poligamia, cosa practicada ampliamente en el mundo antiguo. Un hombre solía tener no tan solo más de una esposa sino también concubinas. El que la Biblia hable de modo muy natural de este fenómeno atestigua de su fidelidad a la realidad histórica. Puesto que Dios ha usado la historia como su medio principal de revelación, se nota que existieron períodos en los cuales los hombres, aun los hombres en relación con Jehová, no tenían una revelación completa de la voluntad de Dios. Con el correr de los siglos y las sucesivas revelaciones de Dios en eventos y personajes históricos, se hizo claro que el propósito de Dios era que el hombre tuviera una sola esposa. Estos pasajes antiguotestamentarios no deben leerse como si estuviesen al nivel de la revelación de Dios en Jesucristo. No hay lugar para que hoy se practique la poligamia sólo porque en cierta época del pasado así fuera. Esto sería leer incorrectamente las páginas de la Biblia.

Monogamia vs. repoblación

La lectura de la Biblia como un todo, permite extraer hoy la enseñanza básica de la monogamia como el propósito de Dios para el ser humano. En la cultura latina, no es extraño que «se le permita» al hombre tener experiencias sexuales antes del matrimonio. Casi se podría decir que se le exige tenerlas, de otra forma, caería bajo la sospecha de tener inclinaciones homosexuales. En el Paraguay se dió una situación muy particular que acentuó el hecho del llamado «macho latino». Varias guerras desangraron el país, especialmente las de la Triple Alianza y del Chaco. Se maneja la estadística que afirma que cerca de 700.000 hombres murieron, dejando en el país miles de viudas, y a la vez, solteras que no tendrían ocasión de hallar a su futuro esposo por la escasez de varones. Se produce entonces un período conocido como la «repoblación», en el que existió una ley no escrita que permitía a un hombre tener una gran cantidad de hijos de una gran cantidad de mujeres.

Conocí un joven, evangélico desde niño, que encontró a la que sería su esposa a la edad de 26 años. Sus valores cristianos, bien cimentados y guardados, a pesar de la presión del medio, hicieron que se mantuviera casto hasta esa edad. Cuando su futura suegra se enteró de esa virtud, transmitió a su hija su preocupación de que podía ser lastimada en los primeros días de bodas, ya que el joven «no tenía experiencia». Es decir, la mujer habría preferido que su futuro yerno tuviera un conocimiento práctico previo en materia sexual. Hoy tienen un hermoso bebé, y aparentemente ¡no parecen tener problemas en su vida conyugal!

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